viernes, 30 de abril de 2010

La gran mentira de Aristóteles


Hace ya algunos años, la literatura managerial nos regaló con una joya llamada "Si Aristóteles dirigiera General Motors". En mi doble condición de filósofo y consultor de Recursos Humanos afirmo que esto es imposible. No tanto por el hecho de que Aristóteles haya muerto hace 2500 años (para eso nos auxilia el condicional) sino porque, simplemente, no da el perfil.

Algunos creen ver en esto destilar la envidia de quién -viéndose superado en el terreno filosófico- no quiere ceder en el terreno empresarial. Pero esto claramente no se sostiene. ¿Me ve usted dirigiendo General Motors? Ah, me parecía.

Bastará ejemplificar mi punto recreando arbitrariamente diálogos que nos permitan entender por qué Aristóteles nunca pudo haber llegado a CEO:

Oficina del jefe. 11:42 hs.

JEFE: ¡Fernandez! ¿donde está el nuevo?

FERNANDEZ: Aquí, Señor. Le presento a Aristóteles.

JEFE: ¡¿Que hace envuelto en una sábana?!

FERNANDEZ: Es una toga, Señor. Es griego.

ARISTÓTELES: To on leguetai polakós*.

JEFE: ¡La reputísima madre! ¿me va a decir que contrataron a alguien que no habla castellano? ¿que es lo que dice sobre los polacos?

FERNANDEZ: (en voz baja) Al parecer no sólo está referenciado sino que estaría bien contactado con el Rey de Macedonia y de arriba creen que es un mercado interesante.

JEFE: ¡Ah! muy bien entonces. Eso sí, pongalo al tanto del código de vestimenta de la empresa. Yo sabía que nada bueno iba a salir de los Casual friday... Fernandez ¿su primo no tiene un restaurant de comida étnica? Quiero al polaco hablando castellano.

FERNANDEZ: Pero es de comida árabe...

JEFE: (sacando la mirada de una hoja) ¿Eh? ¿sigue acá? ¡Váyase Fernandez!

(3 meses después, reunión de personal)

JEFE: Fernandez, ¿donde está el polaco?

FERNANDEZ: Lo vi hace un rato caminando con la gente de Marketing.

JEFE: - ¡Esa maldita manía! ¿Para qué corno tenemos una sala de reunión? Ya van varias reuniones que tenemos que suspender porque la gente se acalambra.

ARISTÓTELES: - ¿Me buscaba, señor Jefe?

JEFE: - Sí, quería saber cuando sale la nueva campaña publicitaria.

ARISTÓTELES: - ¿Cuál?

JEFE: - ¿Cómo "cuál"? La nueva campaña de promoción del producto.

ARISTÓTELES: - Entiendo, lo que pasa es que la que usted considera la nueva per accidens no es la nueva per se, ya que la nueva a la que usted se refiere fue modificada, así que la nueva en sí no es la nueva para usted.

JEFE: - ¿Cómo que se modificó? ¿qué pasó?

ARISTÓTELES: - La campaña anterior mostraba a una modelo voluptuosa en bikini saltando en una cama elástica durante 2 minutos y, luego de un fade out, se nombraba nuestro producto.

JEFE: - ¿Y?

ARISTÓTELES: - Vendemos galletitas.

JEFE: - ¿Y?

ARISTÓTELES: - Y que además podía dar la errónea idea de que la felicidad consiste en saciar el apetito concupiscible.

JEFE: - ¿Y?

ARISTÓTELES: - Además, se me ocurrió una idea mejor. La gente de marketing estuvo de acuerdo. Me dijeron que gané por cansancio. Creo que se referían a mi insistencia verbal, pero como se tiraron en el piso resoplando y agarrándose el bazo no estoy seguro. La cosa es así: primer plano de un hombre leyendo concentradamente, al rato se levanta y le explica al otro la composición del ente finito. Asombrado, el interlocutor le pregunta cómo fue posible que llegase a esa conclusión. Y aquí viene el remate: "si me preguntas cómo fue posible en cuanto a la condición de posibilidad, pues debes saber que logré alimentarme y saciar mis necesidades primarias y por eso pude dedicarme al ocio y la actividad intelectual, que es lo que me permitió descifrar este enigma. Y entre las opciones de las que libremente disponía para alimentarme, al tratarse de algo contingente y que en principio no involucra juicio moral alguno, elegí las deliciosas galletitas "Cachito".

Porque (mirando a la cámara) primum vivere, deinde philosophare"**.

(Fernandez aplaude entusiastamente)

JEFE: - ...

ARISTÓTELES: - ¿Se siente bien?

JEFE: - Está tan despedido que habría que inventar una nueva palabra para lo que está usted.

¡Fernandez! Anote bien, este es el último sapo que me trago de los inútiles que nos mandan de General Electric.



* "El ser se dice de muchas maneras". Famoso apotegma aristotélico. No, de nada.

** "Primero vivir, luego filosofar". Sé que Aristóteles no hablaba latín sino griego, pero la frase yo la conozco en latín. Incluso hay una versión italiana más apropiada que dice "Primo mangiare, dopo philosophare", pero resultaba todavía más inverosimil que Aristóteles hable en italiano. Faltaba más.

martes, 27 de abril de 2010

De otro planeta


Usted sabe, querido lector, que este blog no se destaca por su análisis de la coyuntura. Hay otros espacios que logran eso con mayor eficacia y talento. No obstante, de vez en cuando no está de más detenerse en algún hecho, dato o persona que pueda ser un punto de partida iluminador para cogitar sobre cuestiones especiales desde una perspectiva prosaica.

Además, me hincharon los huevos.

Resulta que, leyendo el diario de ayer, me topo con esta noticia. Cuando uno logra dejar de lado el abismo existente entre lo que el título promete (que Stephen Hawking haya admitido la existencia de extraterrestre) y lo que el artículo efectivamente dice (donde Stephen Hawking tira un condicional tras otro) puede llegar, aún con cierta incomodidad, al tema de fondo, a saber: ¿qué carajo sabe Stephen Hawking sobre los extraterrestres?

Ante todo decir que, si existen, espero que no estén anoticiados de la falacia ad verecundiam, que consiste en usar una autoridad en un campo para hablar sobre otro. Así, el amigo Stephen deja los cómodos dominios de la física para meterse en los urticantes avatares de las relaciones intergalácticas o las insondables profundidades de la psicología alienígena. Sólo espero que no se le ocurra decir que Argentina tiene que ir al mundial sin Messi.

La cuestión es que nos da pie para analizar ciertos lugares comunes con respecto a los seres venidos de otros planetas.

Intenciones

Lo primero que asumimos de movida es que, de venir extraterrestres, clavado que es para invadirnos, dominar el mundo, matarnos a todos para divertirse o todas las anteriores. Afortunadamente para nosotros, su avanzada tecnología no incluye un GPS, así que siempre terminar aterrizando en el Conurbano Bonaerense o en medio de un desierto en Nueva México, donde mueren de sed antes de llegar a la primera estación de servicio o son atrapados por agentes del FBI que los someten a operaciones invasivas que incluyen varios enemas y un pap por las dudas. Como para que después no quieran invadirnos, dominar el mundo y matarnos a todos para divertirse.

Ahora ¿por qué no pueden venir a conocer, comprarse la remera de un club de futbol y volver a su planeta a compartir la proyecciones holográficas de su viaje con los parientes cercanos?

Apariencia física

No sabemos por qué, pero si vienen de tan afuera no pueden parecerse a nada de lo que conozcamos. El agua y las rocas en otros planetas podrán ser igual, pero si son seres racionales tienen que ser medio ovalados de cara, con ojos grandes, igualmente ovalados y totalmente negros. Y no tener barba. Su piel es medio grisácea. O quizás sean re-facheros y los agentes del FBI no querían competencia con las mujeres terrícolas, que ya se nos hace difícil. Eso justificaría las prácticas vejatorias a las que nos hemos referido.

"Busco señorita para establecer amistad. Me gusta viajar y conocer otros lugares. Soy extrovertido, tengo mirada profunda y escucho Bandana".


Nos cuenta el mismo artículo que la NASA "emitió en el espacio la canción de The Beatles "Across the Universe" para mandar un mensaje de paz a eventuales extraterrestres. Este mensaje debería llegar a la región de Polaris en 2439". Según entiendo -y aquí podría aceptar la ayuda de este muchacho Hawking- en el espacio las ondas sonoras no corren. Y aunque calculo que deben haberlo subsanado de alguna manera, lo cierto es que probablemente para el 2439 los Beatles hayan pasado de moda. ¿Cuantos hits del año 1581 ha escuchado últimamente? Me parecía.

Por otro lado, todos sabemos que los extraterrestres no tienen orejas.

Tecnología

Como hemos dicho anteriormente, descartamos que si han llegado hasta aquí es porque tienen tecnología de punta. ¿Qué significa de punta? Paradójicamente, en las naves eso parece significar que son redondas. La cuestión de los 'platos voladores' que giran sobre sí mismos no deja de llamarme la atención. ¿Puede avanzarse en línea recta por fuerza centrífuga o centrípeta? Probablemente por eso sea que llegan mareados, se pierden y terminan en Nueva México atrapados por agentes del FBI. Por eso o por la cantidad de luz que siempre hay en el interior de las naves. Lo que me lleva a pensar que quizás no es que sus ojos sean enteramente negros, sino que cuando salen de un lugar tan iluminado se les dilatan las pupilas.

Esta luz, sin embargo, no solo sirve para leer de noche sino que también para abducir gente, también de noche (rara vez se realizan abducciones diurnas). Cuando alguien es abducido llega a una nave que es enteramente blanca (al parecer la inteligencia superior viene ligada a un desinterés cromático importante) donde un grupo de marcianos hace lo mismo que haría la gente del FBI si los encontrase perdidos en medio del desierto en Nueva México.

Otras características

Una cuestión aparte son las señas particulares de estos organismos plurimultimegacelulares. Al parecer, sus nombres estarían compuestos por todas las consonantes que nosotros dejamos sin uso o que sólo usan los chinos (Zorg, Xar, N-5) Generalmente vienen totalmente desnudos pero no tienen órganos genitales de ningún tipo. La reproducción en seres tan avanzados se daría por un simple intercambio lascivo de miradas, uniendo los cráneos por 20 segundos o por la presencia de repollos espaciales. La tesis de los repollos espaciales cobra fuerza cuando se percibe que no tienen ombligo.

Como verán, si Stephen Hawking puede hablar de cosas que no conoce, pues yo también puedo hacerlo y mucho más. Espero que las nociones de física, ingeniería y cine berreta que he impartido generosamente los ayude a leer el diario con mayor atención hasta que seamos conquistados, invadidos y matados por diversión.

Nanu-nanu.


viernes, 23 de abril de 2010

The Doors


El otro día, leyendo un libro sobre la clase obrera durante la Revolución Industrial -justo se me había perdido la Mafalda-, encontré una cita de época que hablaba de ciertas costumbres pueblerinas. Decía: "Un arbusto de aulaga significaba una mujer con fama de deshonesta; y un arbusto de acebo, una mujer a la que aman en secreto; un cuerno de carnero especificaba que el hombre o la mujer no eran fieles al matrimonio; una rama de un árbol muy joven, verdaderamente enamorada; una ramita de abedul, una muchacha bonita".

¿Que quiere que le diga? Me pareció genial. Lo primero que deduje (yo solito) es que de allí debe venir el famoso "poner los cuernos". Después de todo, si uno lo piensa bien, aún si un carnero macho es engañado por la hembra, es engañado con otro carnero que también tiene cuernos. O sea que -estrictamente- los dos son cornudos. A menos que la hembra se vaya con el hipopótamo. Ahora, si tu jermu te engaña con un gordo sucio como ese quiere decir que algo no estás haciendo bien. Pero, aunque esto pueda sorprenderlo, no me interesa meterme en la vida sentimental de los carneros. Por eso paso rápidamente a lo segundo que me llamó la atención y que fue lo que me pareció verdaderamente genial: el método de comunicación establecido. Se dejan determinadas cosas en un lugar visible para decir determinadas cuestiones. Todos participan del mensaje. Creo que estamos perdiendo un poco esa magia de la comunicación interpersonal menos obvia. Hoy en día lo único que podemos deducir mirando la puerta de entrada de la casa de alguien es que le pide al canillita que le lleve el diario (o que tiene problemas con la mafia, si ese diario está envolviendo un pescado)


Puestos a recuperar la comunicación pórtica entre los cada vez más anónimos seres de la urbe, colaboro con algunas propuestas:

- Un auto clavado en la puerta de una casa quiere decir "Papá, pagame el curso de manejo".

- Un joven sentado en la entrada quiere decir: "me olvidé las llaves y no hay nadie".

- Un joven parado en la entrada y pateando algo quiere decir "me olvidé las llaves y no hay nadie, la rep**ísima madre que lo remil parió".

- Un enano de jardín significa "tengo mal gusto" o "esta es la casa de Mariano".

- Una rama de un árbol grande quiere decir "voy a demandar a la Municipalidad por no podar los árboles".

- Una valija en la puerta quiere decir "conseguite un lugar para vivir, infeliz".

- Una puerta astillada quiere decir "entraron a afanar".

- Una hoja de menta significa "lugar donde se cocina con demasiado ajo".

- Un ascensor en la puerta significa "vivo en un sexto piso".

- Un elefante rosado bailando twist mientras recita la tabla del 2 significa que estás borracho como una cuba.

- Un farolito significa "guarda con el escalón".

- Una pila de cuentas significa "estamos de vacaciones".

- Una tira policial especifica que los habitantes de la casa ya no se llevan tan bien.

- Un felpudo en la puerta significa "considero que Kairós es lo mejor que ha salido desde la creación de internet y me gustaría instrumentar la manera de hacerle llegar dinero a su carismático e increíblemente buenmozo autor".

Los invito a que me refieran prácticas de este tipo que puedan existir en sus barrios para que no nos perdamos el significado oculto detrás de los elementos que podamos encontrar agazapados en puertas propias y ajenas.



Che, ¿quién fue el gracioso que dejó un cuerno acá?




lunes, 19 de abril de 2010

Historias mínimas III


Ya sé lo que me va a decir. Que es una barbaridad. Que una vez estuvo bien, que la segunda lo aceptó con una mueca de sonrisa pero que tres veces ya es vicio. Que en todo caso los espacie un poco más. Y yo lo escucho, pongo cara de que le presto atención y todo. Incluso, si en vez de estar pensando en otra cosa quisiese responderle, tendría que decir simplemente que es lo que hay.

Por otro lado, no me va a negar que es mucho mejor, para su fragmentaria atención, leer 4 o 5 boludeces cortitas que una boludez larga. Yo, por mi parte, no le negaré que el formato presenta grandes ventajas. Se me ocurre una pequeña idea sobre cualquier cosa o un juego de palabras que considero genial y ya está. No hay que hacer toooodo un artículo para ponerle ropaje. Agarra, lo pone y si gusta bien y si no, bien también. A menos que quiera que lo sigan leyendo. Pero seamos sinceros: si no le gusta el chiste en corto, tampoco le iba a gustar enmarcado en un artículo sobre el Pato Donald y los ciclos económicos. A menos que el resto del artículo fuese bueno. Pero esto no se trata de ciclos económicos ni del Pato Donald ni de los artículos buenos sino del formato de las historias mínimas y de mis artículos. Que tampoco están en discusión, porque acá va inconsultamente la tercera parte. Que me vengan a buscar.


Victorino Johnson escribió "Cómo hacerse millonario: el verdadero secreto". El libro venía cerrado herméticamente. La única forma de abrirlo era con una llave especial para cada ejemplar que la editorial enviaba al comprador a posteriori. El autor, después de un riguroso análisis, autorizó la impresión de solamente 15.000 copias, ya que pensaba que más de esa cantidad podía afectar el balance económico del mundo. Por eso, el valor de cada ejemplar era de u$d 10.000. Lo curioso es que Johnson proclamaba que su principio era tan certero que devolvería a cada comprador el triple del valor del libro si es que no llegaba funcionar.

Los libros volaron en cuestión de nonosegundos. Al abrirlo, el lector se encontraba con 579 hojas en blanco y sólo una escrita. Era la página 348, que contenía una única oración: "Escribe un libro sobre cómo hacerse millonario...y vende cada ejemplar a u$d 10.000".


Alguien ensayo una tímida queja, pero lo cierto es que el principio funcionaba: Johnson ahora era millonario.


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- Voy a empezar a estudiar composición para tocar música clásica.

- Me allegro.

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Todos hemos escuchado que "si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma". Nadie cuenta nunca las incomodidades a las que se vio sometido el profeta cuando esta práctica se extendió:

Mahoma: - Y es por eso que...

Discípulo de Mahoma: - Maestro, al parecer lo buscan.

Mahoma (dándose vuelta): - ¡Mar Chiquita! ¿qué hacés acá?

Mar Chiquita: - No venías nunca.

Mahoma: - Ya te dije que si las fechas daban, con el aguinaldo de julio me daba una vuelta.

Actualmente está tratando de popularizar una versión del dicho que rezaría: "si Mahoma no va a la montaña por algo será, caramba".

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Investigadores de la Alpeddington University determinaron que ya no es necesario entrevistar a los futbolistas cuando termina un partido. Todas las preguntas son siempre contestadas con alguna de las siguientes opciones:

a) "El mérito es de todo el equipo".
b) "Sabíamos que este era un equipo duro".
c) "Tenemos que trabajar porque ahora viene un equipo duro" (lo que es perfectamente coherente con la respuesta anterior)
d) "Yo no quiero entrar en esas cosas, pero fuimos perjudicados por el árbitro".
e) "No, gracia' a vó'".

Si bien los investigadores creen que se les podría estar escapando alguna, consideran que como estudio está bastante bien y que no los jodan. Con el tiempo que se ahorran en las entrevistas, tanto jugadores como periodistas podrían jugar un campeonato 3 fechas más largo, proponer una nueva teoría económica, traducir la Divina Comedia al árabe (incluyendo el tiempo de aprendizaje del árabe) o jugar a la PlayStation.

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A veces no me reconozco.

A veces me reconozco pero me hago el boludo y sigo caminando.


Que lo disfruten con salú.

viernes, 16 de abril de 2010

Lo que hay que escuchar


Más de una vez he escuchado la expresión de que "hay que escuchar al propio cuerpo". Al parecer, nuestra concepción de nosotros mismos suele ser medio cartesiana. Somos lo que pensamos; somos lo que decimos; somos lo que nos queremos. Esta carcasa que nos sostiene parece solamente tener la tarea de darnos la satisfacción de estar en buenas condiciones. Se le pide que nos dé una belleza que no siempre está a su alcance brindar. Pero el mismo intento ya tiene su precio para nosotros y para el cuerpo: andar por la vida con una tabla de excel que cuente las calorías de los alimentos que consumimos, someterlo a interminables sesiones de gimnasio sin darle la oportunidad de competir por algo, etc. Todos meten mano...no, no, esto va a dar para la chacota. Reformulo: todos se ocupan de él para adaptarlo a los propios requerimientos, pero nadie lo acepta como es; nadie lo escucha. Pues bien, yo decidí escucharlo. Quiero compartir con el gran público algunas de las conversaciones que hemos mantenido.

Escena 1: haciendo las compras mensuales en un supermercado. En la caja, me comunican que lo frío y lo congelado (algo así como el 50% de la compra) no lo mandan, que me lo tengo que llevar yo.

Cuerpo de Pablo: - Tomate un taxi.

Pablo: - ¡De ninguna manera! Estamos a 4 cuadras. Vamos caminando.

CP:- ¿Ah, sí?

No sé si alguna vez han visto la competencia "World strongest men", pero mi imagen se asemejaba mucho a eso: los brazos tiesos a los costados del cuerpo, las rodillas un poco flexionadas, los pasos cortos y rápidos, los dedos necrosados y las venas del cuello a la vista de todo el mundo.

Pablo: - Dale. Lleguemos hasta la esquina y descansamos un poco.

CP: - ¿Hasta la esquina? Me parece que no. 5 pasos te doy.

Pablo: - ¿5 pasos? Pero así no vamos a llegar nunca. Y además es una vergüenza.

CP: - Que no pasarías si te hubieses tomado un taxi.

Conclusión: 15 minutos y 25 paradas después, llegué a casa. Ah, y desde ahora voy a tener una granja en mi casa.

Escena 2: en medio de una clase de Maestría. Después de una noche de enfermedad infantil y un día de trabajo arduo, escucho a una eminencia hablar sobre las escuelas de historia social.

Pablo: - ¡Qué interesante!

CP: - Pero ¿no estás un poquito cansado?

Pablo: - Puede ser, pero el tipo está enfrente mío así que...¡no!, no ¿eh? No te atrevas a...

CP: - Sabés que lo querés.

Pablo: - Zzzzzzzzz.... ¿eh? ¿qué me perdí?

CP: - Nada importante.

Pablo: - Pará un poco, es una falta de respeto que me duer...zzzzzzzzzzzzzzzz. ¡Basta! Me vas a hacer quedar mal.

CP: - ¿Sabés que me acabo de dar cuenta?

Pablo: - Mejor.

CP: - ...de que no me preocupa?

Pablo: - ¡No!

CP: - Yyyyyyyy....duerme.

Pablo: - Zzzzzzzz.

Conclusión: pegué más cabezazos que el público en un recital de AC/DC.

Escena 3: después del trabajo. Llego a mi casa con ganas de tomarme un buen café con leche.

CP: - ¿Café con leche dijiste? No, prefiero té con leche.

Pablo: - Bueno, yo no. Y acá el que manda soaaaaaaaauch! ¡qué acidez!

CP: - Té con leche. Con cuatro de azúcar. Gracias.

Conclusión: Té con leche con cuatro de azúcar.

Escena 4: en una fiesta, hablando con una chica.

Pablo: - Sí, sí, y es por eso que...

CP: - Che, quiero ir al baño.

Pablo: - (¡Ahora no!)

CP: - Dale. Quiero ir al baño.

Pablo: -(Que no. Después)

CP: - BAAAAÑOOOO

Pablo: - como te decía, estoy estudiando...

CP: - bañobañobañobañobañobañobañobañobañobañobañobañobañobañobañobaño

Pablo: - ¿Me esperás 2 min...8 minutos? Gracias.

Conclusión: ¿Es necesario? Dejemoslo sobreentendido.

Escena 5: en un campo, se pacta un partido de fútbol en una cancha a las 2 de la tarde. A la hora señalada me apersono en el recinto.

CP: - Che, ¿vos vas a entrar a jugar así nomás, sin precalentar?

Pablo: - Precalentar es aburrido.

CP: - Pero mirá que esto es futbol 11, no esa payasada de futbol 5 que jugás con los bufarras de tus amigos.

Pablo: - Dale que empieza.

2 horas después...

Pablo: - Ufff. Qué partido. Ahora una buena ducha.

CP: - Elongá un poco.

Pablo: - Ni a patadas. Eso es de viejos y metrosexuales.

CP: - ¿Ah, sí?

Conclusión: durante 3 días me dolió levantar cualquier músculo que deba ser levantado con asiduidad.


Así es como adopté la postura platónica de que el cuerpo es la cárcel del alma. Lo cierto es que después de estos episodios hemos caído en una relación donde parece que cada uno trata estratégicamente de hacerle daño al otro. Él cree que va ganando por la cantidad de facturas que me pasa, pero yo sé que con la dieta que llevo eventualmente lo terminaré venciendo. Además, trato de hablar con él lo menos posible.


lunes, 12 de abril de 2010

Un premio que me costó 6 cosas


¿Cómo decirlo? No es que no me gusten, pero la verdad es que no me gustan. Entiendo que es un cierto reconocimiento, pero entiendo también que su dinámica va reduciendo las posibilidades exponencialmente. Que se yo, que sea lo que Dios quiera.

Circulan por este espacio que damos en llamar 'blogósfera' una serie de premios que pueden tomar la forma de la entrega directa, la entrega sumada a la consigna de pasarlos o la entrega sumada a la consigna de pasarlos sumada a una tercer consigna. Este tipo de preseas, en su segunda o tercera versión, generan en mí -un poco por limitaciones propias, otro poco por valoraciones también propias que he expuesto en el primer párrafo- una suerte de incomodidad. Mona Loca, advertida de esto, en un acto de gran generosidad para propiciar mi superación personal o en un acto de maldad pura para divertirse, me ha concedido uno de estos premios (huelga decir que tengo una leve sospecha sobre su motivación)

"Deje de llorar y vaya a las cosas. O lo acepta o no. No quiera quedar bien y a la vez hacerse el especial: 'Ay, no. Si no es el premio Sudamericana de novela no me interesa'. Hágase cargo. Afeminado".

Si bien no es muy común que reciba premios, lo cierto es que los he recibido.... bueno, lo he recibido y no hice ningún drama al respecto. Al contrario, lo agradecí y todo. No, no es necesario que vaya al baúl a buscar el Oscar falso de mejor papá o el trofeo al segundo lugar en carreras de bicicleta y me lo entregue como premio. No hago esto por los premios (o en ese caso no lo hago bien) La cosa es que este viene con una consigna adosada: contar 7 intimidades.

No me diga que no estamos ante un flagrante caso de malicia en grado superlativo; que no se deja ver cierta saña. Aprovechar la volada y, junto con el brete de aceptar o no el premio, ponerme en la situación de exponerme ante todos. A ver, alguna vez lo he hecho, pero que haya un expreso pedido...

"¡Basta! Usted es un asco. Aprovecha esto para promocionar post pasados. No tiene dignidad. Si estuviera en mi poder, le quitaría el premio. Y el blog. Y, ya que estamos, 20 pesos. Pero no está en mi poder. Y dudo que usted tenga 20 pesos".

A ver el del entrecomillado si la corta. Ya dije que acepté. Y pondré lo que hay que poner. De lo que se pide, quiero decir. Pero teniendo en cuenta que el link lo transporta a 12 intimidades con poco uso (13 si se cuenta la que dio origen al artículo, pero como hay gente superticiosa en la sala lo dejamos en 12), me sentiré en la libertad de no poner necesariamente 7, sino las que tenga a mano.

1. Yo tiré mi chupete en el chupetómetro de Carlitos Balá: con semejante logro, debería poder cortar aquí. No, no lo puse en mi currículum, pero en la entrevistas laborales lo deslizo. Actualmente trabajo de cajero en un McDonalds.

2. En una fiesta bailé con una actriz de Hollywood: usted probablemente quiera los detalles. Bueno, yo no. No porque sea un caballero y los caballeros no cuentan los detalles y todo eso, sino porque la historia pierde algo del glamour cuando se aparta del título rimbombante y se pierde en las prosaicas menudencias.
Ante todo, fue con Alexis Bledel, que algunos record...

"¿Qué pasa? ¿aprendió a poner links? Bravo, bravo. ¡Chicos, chicos, Pablo aprendió a poner links! ¡Por favor! ¿Puede escribir dos párrafos seguidos sin que tengamos que ir a la página oficial del consulado de Tanganica para chequar que allí también se manejan con grados celcius? Gracias".

Dos cosas: primero, sé poner links hace mucho y, segundo, Tanganica ya no existe más. Unida con Zanzibar pasó a ser Tanzania. Decía, la recordarán como Rory Gilmore en Gilmore Girls o como Becky en Sin City. Linda, ojos azules. Pues bien, "bailé con..." es algo inexacto. En realidad yo estaba bailando con mi mujer, pero nos acercamos a ella de cholulos que somos. Estaba sola así que la saludamos y le charlamos un rato. Bah, le hicimos como 3 preguntas. Es más, se sobresaltó un poco cuando la saludé con un beso. En fin, sigamos.

3. Cuando era chico vi la famosa escena de la ducha de Psicosis y, por años, cada vez que entraba a un baño abría la cortina: no se ría. Fue traumático. Al principio incluso golpeaba la cortina. Si me estaba esperando Norman Bates, pues no contaba con el factor sorpresa. Porque frente a una trompada de un chico de 6 años a través de la cortina, un cuchillo no tiene nada que hacer.

4. El año pasado en el campeonato de fútbol del trabajo salí elegido jugador de la fecha: no es que sea información jugosa, pero me pareció una buena excusa para decirlo. Apareció en el diario digital del campeonato y todo. No, en este momento no estoy considerando ofertas de clubes del extranjero. Ellos tampoco consideran ofrecerme nada, así que hay una suerte de simetría.

5. Hace poco me dí cuenta de que cuando salgo de bañarme me seco siempre de la misma manera: o sea, empiezo por la cara y termino por los pies, pero en el camino repito siempre el mismo recorrido. Por ejemplo, me seco el brazo derecho antes que el izquierdo y las piernas antes que la espalda. TOC-TOC. ¿Quién es? A veces me preocupa que en mi vejez no pueda evitar ser yo mismo.

6. El premio que me entregaron me pareció estéticamente feo y por eso todavía no lo agregué al post: tenía que decirlo. Sé que no fue Mona Loca la que lo hizo, así que me siento con la libertad de manifestar mi opinión estética mientras agrego que parece sacado de un cuaderno de Sarah Key.


Pues bien, con lo dicho creo que he cumplido con la consigna. Y freno porque me hice el canchero con que no iba a poner 7 cosas y ahora no voy a andar desautorizándome así. Como represalia me permitiré no pasárselo a nadie y así invocar sobre mí la maldición de años de mala suerte, calamidades o pérdida de posibilidad de ganarme una notebook que me corresponden por terminar un premio-cadena.


Ah, sí, ya va, ya va. Aquí, el premio.



Que lo disfruten con salú.


martes, 6 de abril de 2010

El pesimista


Existe entre nosotros un tipo de persona que cree ser el centro de una conspiración cósmica contra su persona, orquestada quizás por alguna deidad maligna que envidia su belleza o a la que no le gustó su pronunciación en inglés. Hablamos, ni más ni menos, que del pesimista.

Este subtipo de ser humano considera que todo tiempo pasado fue mejor, sin que esto signifique que haya sido necesariamente bueno. "Es cierto, me casé con una modelo y después me gané la lotería. Pero ahora que tengo una casa enorme y lujosa es una fija que entran a robar, me violan a la vieja (porque escuchame, estos tipos están todos endrogados y hacen cualquier cosa) y me lo matan al Toby de una ataque en su canino corazón. Con lo bien que estaba en La Paternal con la única preocupación de llegar a fin de mes".

Estas gentes, para las que la diferencia entre un optimista y un pesimista radica sólo en la cantidad de información que manejan, están rodeadas de un falso halo de madurez, como si lo malo fuese lo verdaderamente constitutivo de la realidad (¡Salud, Schopenhauer!) y lo bueno sólo una ilusión de mentes infantiles. El diario les da la razón, alegan, sin tener en cuenta que -como decía Chesterton- el diario está compuesto enteramentemente por casos excepcionales.

Pero si alguien encarnó de manera hiperbólica este modo de ser, ese fue el recordado Alcídes Cuestabajo. Los pesimistas lo evitaban para no hacerse mala sangre; los laboratorios aclaraban en los prospectos de antidepresivos que éstos no contrarestaban los efectos de una charla con él; a su paso las flores cerraban sus capullos; los niños dejaban de jugar y juraría que una nube lo seguía para que el calor del sol nunca lo entibiara, como si corriese el peligro de empollar la idea de que el mundo no es una reverenda bosta.

Un editor trató de recopilar sus dichos para publicar "los aforismos más negativos del mundo". Se pegó un tiro cuando iba por la página 6.

Nos quedan fragmentos, frases sueltas, para leer en medio de la Pampa yerma mientras un viento frío y gris nos azota la cara y de fondo suena música de Larralde: "podrá haber parado, pero eventualmente siempre se larga a llover de nuevo"; "el tema no es si el vaso está medio lleno o medio vacío, sino que clavado se trata de una muestra de orina"; "sé que podría ser peor... sólo deme tiempo".


Un día, mientras le contestaba a alguien que lo cuestionaba que él efectivamente hacía lo que esperaba que los demás hiciesen por él y que por eso se había quedado callado la mayor parte de la conversación, cruzó imprudentemente y un auto lo pisó. La demora de la ambulancia y las impericias médicas coronaron la fatalidad.

Quizás fuese una idea mía, pero en el funeral me pareció haber visto dibujada en su cara una sonrisa de satisfacción.


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