martes, 26 de mayo de 2009

Oda al amor casi perfecto


Los que han seguido los sucesivos traspiés del poeta Ruiz en el ámbito deportivo me han exigido una reparación. "No puede ser que haya fracasado en todas sus incursiones al mundo del deporte" me dicen. Estoy aquí para dar satisfacción a tal demanda: José Feliciano Ruiz fracasó en otros ámbitos de la vida parejamente.

Él se consolaba diciendo que las personas felices no escriben, y que son las desventuras el abono necesario para que crezca la literatura. Esto le sucitó dos problemas: el fenomenal acopio de infortunios al que había llegado le hacía difícil discernir por dónde comenzar la hercúlea tarea de pasarlos al papel. El segundo problema fue que, cuando acercó sus primeros escritos a algunos editores, estos le dijeron que eran justamente eso: abono.


Así las cosas, el poeta entendió que su obra estaba destinada a trascender a través de la oralidad, por lo que se hacía indispensable recurrir a la rima. Para que sea más fácil de retener, vio. Muchas de las obras que dejó fueron elogiadas. Se elogió sobre todo el gesto de dejarlas, pues las que terminó son directamente insufribles. Destaca entre ellas la "Oda al amor casi perfecto" que dedicase a su amor de juventud, la hija del Coronel Echazarreta, de quién se dice que daba miedo su sola presencia. Y del Coronel también se dicen cosas.

La obra en cuestión mereció el reproche de los críticos. Estos sin embargo, dejando de lado todo merecimiento, la ignoraron lisa y llanamente. Lo más parecido a una crítica fueron las palabras al paso de Enrique Bacigaluppi, cuñado del famoso crítico literario, quién dijo: "Y... es una oda".

Sin más, transcribo los versos sin hacerme cargo de lo que puedan sucitar en el ánimo o el estómago del lector:

Me subyuga tu mirar,
hacia él presto me arrojo.
Ni siquiera me hace dudar
que esté compuesto de un solo ojo.

Ese ojo singular
es un faro, una estrella
o así se puede apreciar
por el monóculo culo de botella.

Los que no entienden de alegorías
los que vociferan: "miren, es tuerta"
yo sé que tu mano les tenderías
incluso la otra, que no está muerta.

Porque no he yo de negar
que de tus extremidades sana hay media
no lo trataré de disfrazar
aunque sea notable la ortopedia.

Sin embargo tu cuerpo no hay virtud
o perfección que no tenga
quizás sólo en las piernas algo de rectitud
o simetría, pues eres renga.

Es que son todos superficiales
atienden cosas de poca monta
porque en las lides intelectuales
se rumorea que eres un poco tonta.

¡Qué saben esos racionalistas,
gente sin alma, crueles y bobos!
¿es que no pueden ser personas listas
aquellos que se atribulan con la tabla del dos?

Pero aunque el vulgo con inquina
contra ti de burlar no cese
yo insistiré -mal que me pese-
pues me fletó tu prima Cristina.

Fuerte. Que lo disfruten como puedan.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Director poético de futbol


La historia de José Feliciano Ruiz no le es desconocida al gran público. Su audaz paso por la geografía futbolística y las desventuras que sufrió, junto con el desánimo que allí contrajo han dado lugar a numerosos volúmenes. Pero todos los acercamientos al poeta parten desde su llegada a la barra brava de Deportivo Español y finalizan en el ostracismo posterior a dicha incursión. No obstante, algunos historiadores han publicado recientes estudios en los que han analizado nuevos documentos y recabado diferentes testimonios que hacen pensar que no todo terminó con aquél botellazo en Santos Lugares. Se lo hacen pensar, sobre todo, a los que leen esos estudios.

Al parecer, una vez que recuperó la lucidez (o la conciencia sería más exacto decir) dejó en un mismo movimiento el hospital y la Capital Federal. Descorazonado, sintiendo todavía el impacto en su alma y en su parietal derecho, optó por recluirse en la localidad de Campana, en búsqueda de la paz y el sosiego que Deportivo Español no le había dado. Allí, después de algunos meses de reflexión, pergeñó un nuevo plan. El problema había sido que faltaban sentar las bases para que su voz pudiese ser escuchada. Y las bases del mundo futbolístico no son otras que los mismos equipos de futbol. Con un rápido modus ponendo ponens llegó a la conclusión de que se necesitaba dar un paso anterior: debía tomar la dirección técnica de un equipo de futbol. Sin dudas, esta escuadra invícta le mostraría al mundo aquella dimensión estética de la ética. Quedaba definir si se la mostraría a través de un 4-4-2 o un 4-3-3.

Armado de valor -y de una persuasiva Colt- se dirigió a la sede del club local, Villa Dálmine, para dar comienzo a su epopeya cultural. Sorpresivamente, la Colt no fue necesaria. No se sabe si fue su sólida argumentación o el hecho de que el técnico anterior había renunciado llevándose todos los fondos disponibles, pero los dirigentes aceptaron de inmediato. Vale la pena reproducir las anotaciones que hizo de las palabras de Ruiz el taquígrafo del club... en una servilleta... con una tiza... robada del jardín de infantes que se encuentra a dos cuadras: "El problema del futbol actual es el kantismo, señores. Todo se rige por el deber ser: 'vos marcalo al 9'; 'vos jugá de enganche'; 'presionen en la mitad de la cancha'; 'matalo que se escapa'. No, no y no señores. ¿Donde está la captación de la belleza que nos salva de caer en el ciego voluntarismo? ¿donde el gozo que nos incita a no bajar los brazos cuando los demás desfallecen? Hay que devolverle al fútbol la estética de su ética".

Frente a la elocuencia de Ruiz los dirigentes sólo acertaron preguntarle si eso quería decir que era menottista o bilardista. Su respuesta fue terminante: "Ni lo uno ni lo otro. Menotti es un timorato y un pusilánime, igual que todos sus íncubos. Y Bilardo... Bilardo es un narigón". Convencidos de que estaban frente a un revolucionario de la pelota, esa misma tarde lo pusieron al frente del primer equipo.

El poeta había recuperado el entusiasmo. Tenía frente a sí 14 almas (11 almas titulares y 3 suplentes) que encarnarían su proyecto de literatura futbolística. Sin perder el tiempo, empezó a hablarles de forma personal para manifestarles qué esperaba de ellos. A los primeros que abordó fue a la pareja de centrales, el Cabezón Cuernavaca y Hacha Brava Ramirez: "Muchos hombres intentarán pasar entre ustedes. Necesito que se porten como Escila y Caribdis" en alusión a los monstruos de la Odisea que custodiaban un estrecho por el cual no se podía pasar. Luego se dirigió al Avioneta Quiroga, el rápido marcador de punta del equipo: "Quiroga, usted sientase libre de volar cual alma arrebatada. Embriaguese con la velocidad. Transportese por la línea hacia un mundo distinto". Por último preguntó quién era el armador del equipo. Le dijeron que el Duende Gonzalez. Sus ojos se iluminaron. "Duende -comenzó, como queriendo marcar especialmente la palabra- usted dejese seducir por las musas. De allí le vendrá la magia, la improvisación, el toque distinto. Mientras mayor sea su receptividad, mejor para el equipo".

Pero lamentablemente para el futbol mundial en general y para Villa Dalmine en particular, su mensaje no fue decodificado como hubiese esperado. Cuernavaca y Ramirez se empezaron a prostituir bajo los nombres de Priscila y Barbi (Ramirez alega que a él le tocó el nombre más dificil); Quiroga será una gran contribución para el equipo una vez que cumpla la suspensión por doping y Gonzalez... bueno, Gonzalez se dejó seducir por las muzas. Las de la Pizzería de Rubén más precisamente. 15 kilos después, la magia sigue sin aparecer.

sábado, 16 de mayo de 2009

Día Nacional del Comentario


En el día de hoy, y aún contra toda sospecha (principalmente las mías), este blog cumple un año de existencia. Y aunque en el pasado he expresado que no hay nada de meritorio en cumplir años, fue porque hablaba de personas que simplemente son corrompidas por el tiempo y no de blogs con textos inmortales. Este blog, si bien se va corrompiendo con el tiempo, no deja de ser un texto. En conclusión: es meritorio que haya durado un año.

Haciendo un balance de lo acontecido desde aquél viernes 16 de mayo de 2008 saqué en limpio algunas cosillas que comparto para la edificación de las almas profundas y admiración del vulgo:

1) "Me sorprende tu capacidad para decir pavadas" puede ser tomado como un halago hacia la continuidad más que como una objeción hacia el contenido.

2) En el caso de las personas que escriben blogs, el ego puede cuantificarse: se mide por comentarios. Lo cual es bastante razonable, ya que es el único feedback que uno puede tener. ¿El único? En realidad, no. Muchos amigos, conocidos, extraños con psicopatologías y choferes de la línea 39 me han dicho "yo no comento, pero te leo siempre". Ahora bien, ¿puedo yo ir a una editorial y decir: "mi blog es un suceso. Sólo que la gente se queda absorta y no comenta"? No, desde ya que no. ¿Puedo hacer algo? Desde ya que n... ¿cómo? ¿puedo poner un contador? Quiero lectores, no un balance. ¡Ah! Ese contador. No, no lo había pensado. Bueno, veré como hag... ¿cómo que podría probar escribiendo textos decentes? ¿Sabe qué? Tome su colectivo y váyase.

En fin, la cuestión es que decreto este como el Día nacional del comentario. En este blog, se entiende. No, porque ya veo que ahora va, comenta en el de Hernán Casciari o el de Liniers y siente como si hubiera hecho patria. No es así la cosa. Se trata de comentar aquí.

Aunque pueda parecer reprochable, en realidad este "día" durará una semana, aproximadamente hasta que aparezca otra cosa publicada. No sea quisquilloso, bien que si el feriado del 12 de octubre durase una semana no discutiría nada. Y, aunque parezca todavía más reprochable, puede comentar las veces que quiera (suponiendo el piso de un comentario, si lo que quiere es no comentar, entonces no comente las veces que quiera sino, por lo menos, una) El objetivo es superar el histórico de comentarios de este blog, dado el día jueves 16 de octubre: 24 comentarios. Esa es la manera en que se me ocurrió festejar este año de existencia. Por otro lado, tiene que reconocer que es un objetivo relativamente modesto. Hay gente que recibe esa cantidad de comentarios por quedarse dormido arriba del teclado y publicar por accidente una combinación azarosa de letras. No digo que reciba mejores comentarios, pero sí más.

Eso sí, soy conciente que una cruzada de este tipo se asemeja a ser el nerd de la clase y festejar tu cumpleaños en la cancha de River: puede salir bien y conseguir un relativo éxito o salir mal y patentizar todavía más la falta de amigos. Si esta imagen no logró conmoverlo, bueno, siga leyendo hasta que el agotamiento lo haga.

No sé si usted lo sabe, pero en la jerga blogger a quienes leen y no comentan se los conoce como muditos. Piénselo bien: con un esfuerzo mínimo, usted pasaría de ser un mudito (desagradable sobrenombre) a ser una "persona que comenta sólo en ocasiones especiales". ¿Qué tal, eh? Como para incluir en el CV ¿no? Pero puede ser que usted sea efectivamente mudo. En ese caso lo más sensato sería quejarse de este texto por discriminatorio. Hágalo en los comentarios, por favor.

Algunos objetan que no se les ocurre ninguna genialidad para decir y por eso no escriben. Si ese fuese el criterio, yo no estaría festejando este primer aniversario. De cualquier manera, les dejo algunas frases a las que pueden echar mano y poner como propias:

a. Leer este blog es comparable a estar en París con Jennifer Lowe Hewitt...leyendo este blog.

b. Cuando leo este blog me imagino a Borges volviendo a la vida y dedicándose a jugar al futbol.

c. sbgjjbflsdbgsd ("la emoción me nubla la vista y por eso no puedo escribir bien")

d. Este blog es...

e. es...

f. es... (rellenar con algún adjetivo positivo en un tercer comentario)

g. algunas opciones más aquí.

Por otro lado, no tiene que ser necesariamente algo alusivo. Puede ser un comentario ingenioso, un chiste o simplemente un recordatorio. A los fines prácticos es lo mismo y me ahorra al mismo tiempo la consabida incomodidad del elogio y la vejación de la crítica. Ejemplifico:

- "Pensar que el año pasado a esta altura Ramón Díaz era el técnico de San Lorenzo"

- "Recordar que los 16 de mayo es tu aniversario de casamiento"

- "Recordar que mi clave de cajero es 4554"

- "Lo felicito, ya ha durado más que un matrimonio entre celebridades, que un técnico en el futbol argentino, que un embarazo o que un año lectivo" (nota mental: veta a explotar para los aniversarios)

Como dije, les recomiendo firmemente que comenten. De otra manera me obligarán a tomar medidas que no quiero tomar. Después no digan que no les avisé. Si no comentan, me veré en la penosa obligación de comentarme yo mismo bajo varios nombres ficticios.

¿Qué? Dije que era penosa ¿no?

Con un poco más de seriedad, quiero agradecer a todos aquellos que en este año se han molestado en leer periódica o eventualmente los textos; a los que, con sus comentarios, le han dado vida a este blog; a papá y mamá que me están mirando y a todos los que me conocen.

Los dejo con algunas palabras que me han llegado al pasar y que agradezco especialmente:

"Un suceso en las letras argentinas"

(Julio Cortazar, hablando del Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal)

"Espléndido, excelente, admirable"

(el diccionario de la Real Academia, definiendo la palabra "magnífico")

"¡Genio! ¡genio! ¡genio!"

(Víctor Hugo Morales, relatando el segundo gol de Maradona a los ingleses)

"Que lo disfruten con salú"

(Pablo, despidiéndose de los lectores)


* las imágenes que acompañan este artículo son algunas de las que aparecen cuando se pone la palabra "uno" en google. Aclaro porque entre lo misterioso y lo lisa y llanamente inentendible hay una delgada línea.

lunes, 11 de mayo de 2009

A propósito de una canción infantil


Jardín de infantes "el oso mimoso". 10:51 hs.

Directora: - Señoritas Maestras: las he congregado este día para hablar sobre un tema que me preocupa enormemente.

Señorita Laura: - ¿la falta de papel maché metalizado en los comercios del ramo?

Señorita Fernanda: - ¿el orden de entrada del acto de 9 de julio?

Señorita Marcela: - ¿las constantes insinuaciones sexuales del profesor de Educación Física?

Directora: - no, no y...después lo charlamos. No, el tema que me preocupa enormemente es la infiltración de elementos de propaganda marxista en los cursos curriculares de música.

Maestras: -...

Directora: - No bastó con la parodia del problema entre el proletariado de un aserradero y el burgués explotador que no sólo les negaba el acceso a la canasta básica, sino que ante la demanda de queso directamente los degollaba.

Señorita Fernanda: - ¡Qué horror! ¿de donde sacó eso?

Directora: - "Aserrín, aserrán..."

Maestras (entusiasmadas y batiendo palmas): - ...¡LOS MADEROS DE SAN JUAN. PIDEN PAN, NO LES DAN. PIDEN QUESO Y LES CORTAN EL PESCUEZO!

Señorita Juana: - Di-vi-na la canción. Yo la cantaba cuando era chiquitita.

Señorita Laura: - ¡Ay, sí! Un clásico como quién dice.

Directora: - ¿Pero es que no se dan cuenta? Lucha de clases.

Señorita Marcela: - Hablando de eso ¿le podría decir al profe de Educación Física que no vamos a hacer lucha en el lodo en la sala de profesores? Que la corte porque me tiene cansada.

Señorita Fernanda: - si es por lo de los dos chiquitos de salita azul que le pegaron a esos nenes de salita naranja, ya lo hablamos con Marchu y les dijimos que no se hacía. No sé si lo llamaría "lucha de clases".

Directora (conteniéndose): - Como decía, ese fue sólo el principio. Después tuvimos el caso de Mambrú, que no sólo fue a la guerra sino que ¡murió en la guerra!

Señorita Juana: - Re-bajón.

Directora: - ...pero no fue hasta ahora donde el proyecto propagandístico comunista se hizo patente. El otro día escuché a los chicos de sala naranja cantar "Piojos y piojitos".

Señorita Laura: - ¿Y?

Directora: - ¿Piojos y piojitos? ¡Troskos y trokitos! ¿Que más hace falta para que se den cuenta? ¿que en vez de "Salita naranja" le pongamos "Sala roja"?

Señorita Laura: - Si usted quiere podem...

Directora: - ¡ESCUCHEN! Les leo la letra una sola vez:

Piojo no es cualquiera
usted aunque lo quiera
difícil es que llegue a lograrlo.
Pregúnteles o mírelos
ellos sí que saben
son piojos y piojitos verdaderos.

Niños calladitos, limpios y quietitos,
esos si que eran los de antes;
ahora somos piojos delirantes,
aunque a veces no les guste a los grandes.

Quieren encontrarlos
tendrán que ir a buscarlos
estén atentos para escucharlos.
Por que a ellos les encanta
andar por algún rincón
llenando de alboroto el corazón.

Niños calladitos, limpios y quietitos,
esos si que eran los de antes;
ahora somos piojos delirantes,
aunque a veces no les guste a los grandes.

Más claro que esto echale alcohol, prendelo fuego y tiralo contra un ventanal de McDonalds.

Maestras: - ...

Directora: - A ver si atienden: empieza describiendo al proletariado, surgido como una nueva clase dominada. Rechaza toda de plano toda movilidad social. Pero esta nueva clase no es cómo las anteriores ("calladitos, limpios y quietitos") sino que son revolucionarios, les gusta alborotar. Tiene algo de anarquistas ("somos piojos delirantes") Incluso se permite giros barrabravísticos del tipo "andá a buscarlos". Desde ya, entiende que esto no les gusta a las corporaciones burguesas, a "los grandes". ¿No se dan cuenta? ¿no han empezado ya a sentir "el alboroto"?

Señorita Fernanda: - El otro día en clase se alborotaron un poco porque Luisito tiró un vaso al piso. Pero me parece que se le volcó...

Señorita Marcela: - El que está alborotadísimo es el profe de Educ...

Directora: - ¡BASTA DE ROMPER CON EL PROFE DE EDUCACIÓN FÍSICA! Quizás Luisito haya volcado, quizás no. Quizás quería armar una linda lámpara para su mamá, o quizás lo que estalló en el pizarrón era una bomba molotov que tenía un mensaje más claro que no supimos contener a tiempo. Vayan, piensenlo.

(Las maestras van saliendo, se producen algunos dialogos espontáneos)

Señorita Juana: - Boluda, no entendí una goma. Al final ¿se puede ser marxiano o no?

Señortita Laura: - Que se yo. Eso sí, yo mi remera del Che no la tiro ni-en-pe-do. Para mí que esta mina está re-loca.

Señorita Marcela: -Para mí está así porque el profe de Educación Física no le da ni bola.

Y siguieron camino hacia sus aula para enseñar las vocales. Letras que -sospechosamente- están incluidas en el manifiesto comunista.

lunes, 4 de mayo de 2009

Memorable basura


No somos como olas que se rompen sino como pirámides que se construyen.

Esta oracúlica frase que da comienzo a este comoelcúlico escrito refleja una realidad antropológica: nuestra misma persona es en el presente el fruto de una sumatoria de realidades que se dieron en el pasado. No fue hoy que aprendí a leer, no fue hoy que conocí internet y no fue hoy que decidí escribir en un blog. Todo pasó hace tiempo, pero es lo que hace que este escrito pudiese ver la luz, es su condición de posibilidad. No me detendré en los pequeños de espíritu que alegan que estaban mejor cuando yo no sabía leer, sino que desde este poético lugar insistiré en la importancia de la memoria en la conformación de ese centro propio que damos a llamar el "yo".

Pero los lectores atentos sabrán que la cosa no puede terminar ahí. Reclaman para sí alguna consecuencia insignificante que pueda ser llevada hasta el absurdo (lugar cada vez más frecuentado en este espacio) Ustedes se lo pierden. Yo trato de edificarlos pero insisten en transitar el inconsistente y chabacano sendero de los tomates. Pues bien, ahí vamos.

Sin que vaya en desmedro de lo dicho sobre lo intrínseco de la memoria en nuestra personalidad, sí es verdad que a veces la memoria necesita que le demos algunos empujoncitos. Que dejemos algunos objetos cuál migas de pan de Hansel y Gretel para poder desandar la historia de nuestra vida con cierta rigurosidad. Si uno dejará los recuerdos a merced de ellos mismos, la imaginación se ocuparía de tapar inopinadamente los cada vez más abundantes baches hasta formar un recuerdo distorsionado cuando no una historia totalmente fantasiosa. Así, las vacaciones en Playa Grande del 83 se transformarían en una batalla mano a mano contra un tiburón, y la vez que hablaba con Juana y se me escapó un pedazo de comida para ir a parar a sus bucles pasaría a ser un relato de cómo una mujer se rindió en mis brazos merced de una labia entrenada.

Quizá anoticiado de esta necesidad de dejar rastros, desde muy chico desarrollé una tendencia descomunal a juntar porquerías. Incluso iba más allá y la convivencia de dos porquerías de la misma especie trocaba inmediatamente en una colección. Un tío encontró la patente de un auto caída en la calle y me la regaló: empecé a coleccionar patentes; en un campeonato infantil me regalaron un banderín: pasé a coleccionar banderines; en un viaje en avión me dieron una Pepsi brasilera con un diseño original: hace poco mi madre me envió una carta documento diciendo que si no me deshago de las 200 latas que hay en su casa va a iniciar acciones legales. No estoy contando aquí las revistas El Gráfico que van desde el 86-87 hasta el 2000. Por suerte, esta tendencia fue compensada por las continuas mudanzas que he emprendido y que me han obligado a filtrar cada vez este caudal de recuerdos. Si no fuese porque me mudé una cantidad de veces que hace sospechar que soy gitano o estoy en un programa de protección de testigos, probablemente estaría escribiendo esto desde una pila de objetos inservibles entre los que se distinguirían una Billliken, 1 lata de Tab y el album de figuritas Madballs (único que completé en mi vida y que sucumbió en uno de los tantos filtros)

Pero sé que no estoy sólo entre los que guardan cosas más allá de su vida útil. Hay algunas personas que consideran que todo se puede guardar y que la basura es simplemente el resultado de una pobre planificación. La pregunta obvia es ¿por qué hacen esto? Ensayaremos dos respuestas:

a) por el valor sentimental.

b) porque piensan que "podría servir en algún momento".

Ahora diremos que por suerte era un ensayo, que con esos argumentos uno no puede presentarse en ningún lado. Agregaremos que la persona que los planteó es un imbécil y que no merece el O2 que consume. Y, después de eso, las refutaremos:

a) Es cierto que algunas cosa podrían tener algún valor testimonial, algo así como un hito de la propia vida. Como el DNI por ejemplo. Pero ¿hasta donde es lícito llevar este principio? Todo aquél objeto que dure en el tiempo es potencialmente un testimonio histórico personal. Pregunto esto dramáticamente ya que el otro día descubrí en una caja carnets vencidos de clubes de los que ya no soy socio, un colmillo de tigre de mi papá que me recuerda a cuando pensaba que tener un colmillo de tigre era algo copado, una manta espacial de la NASA sin abrir que compré en el Instituto Smithsoniano... Ya lo he dicho, este camino conduce a la pila de basu...de recuerdos.

b) Esta segunda respuesta goza de mayor prestigio. Fotocopias de textos que alguna vez nos interesaron, partes de cosas, objetos inverosímiles... Todo puede llegar a ser útil, a ahorrarnos una ida a la ferretería, el supermercado o el local de todo por dos pesos. El problema de esto es que no es real. ¿Por qué

b1. Hay cosas que nunca van a tener su momento: "¿cómo voy a tirar un control de Colecovision? Imaginate cuando sea compatible con PlayStation 7, se nos rompa un control y tengamos que definir el campeonato de Winning Eleven 34. Ahí te quiero ver". Yo también.

b2. Si acaso llegase el momento donde necesitásemos esa cosa, tendríamos que recordar que la teníamos, lo cual es altamente improbable:

- Estamos en la final del Winning Eleven 34 de Playstation 7, a la que nunca nadie había llegado y se nos rompió el control. ¡No puedo creerlo! Si tan sólo tuviésemos un control de la vieja Colecovision podríamos seguir...

- Sí, que cagada, che.

- ...

- ...

b3. En el caso de que se alinien los astros y se da la casualidad de que uno se recuerde que guardó eso, todavía resta acordarse donde corno quedó: "Yo tenía uno.... La última vez que lo vi estaba con la colección de latas..."

Lejos de mí está querer desalentar estas costumbres, por lo que no propongo hacer el calculo de si valió el costo de almacenamiento en los casos en los que efectivamente se encuentra lo buscado.

Algunos me dicen que soy un descariñado, que uno debe guardar los objetos preciados aún a costa de resignar cierta comodidad o algunos ambientes de la casa. Otros argumentan que la Memoria es la madre de las musas y que yo soy un infeliz. Y quizás tengan razón. Ojalá alguna vez me encuentre con más de una persona que piense así. Entonces podría empezar una colección.

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