martes, 25 de noviembre de 2008

José Ruiz. Poeta


José Feliciano Ruiz fue un poeta singular. Siempre sintió que debía hacer llegar la poesía a las masas. Criticaba con razón a aquellos que se llenaban la boca diciendo que la educación solucionaba todos los problemas, pero que eran incapaces de plasmar ese enunciado en acciones concretas. Porque nadie más lejano a la imagen del poeta desencarnado, de un hombre que parece flotar sobre el mundo que José Feliciano Ruiz. A pesar de sus discutidos méritos artísticos, él era un hombre de acción. Es por eso que decidió llevar el precepto de que para salir de la violencia se necesita educación hasta sus últimas consecuencias. Merced de su labia elegante, de su capacidad de comunicar una idea vigorosa con claridad y de la vasta fortuna que le había dejado su padre, un empresario siderúrgico, José Feliciano logró erigirse como el jefe de la barrabrava de Deportivo Español, un club de segunda división. El fútbol nos ha dado momentos mágicos, pero nunca había tenido un trovador entre sus filas, nunca una voz que le cantase loas vibrantes, elegías elegantes. Y, si me preguntan a mí, diría que nunca más lo tendrá.


Es cierto que su primeras composiciones pecaban de ingenuas, pero era simplemente la transición necesaria entre la poesía impresa y la poesía entonada por 300 voces viriles. Algunos envidiosos todavía le reprochan los versos "¡Oh, guardavallas excelso! ¡oh, Cerbero de nuestros ánimos! Mantén la meta impoluta frente al acoso de los extraños". Es verdad que estas líneas hicieron que tuviesen que correr cuando visitaron a Italiano, pero uno no puede sino admirar la sutileza. Además, no tardó mucho en entender cómo era el mundo que se abría a su pluma. Hay que reconocer en este avance el aporte de su lugarteniente, el Negro Mortero, quién le hizo algunas sugerencias que fortalecieron su prosa. Recuerdo (¡lo recuerdo y las lágrimas casi se me escapan de los ojos!) aquella vez en cancha de Defensa y Justicia, cuando Ruiz nos regaló con "En este encuentro nos agenciaremos de placer venéreo a costa de la impericia de vuestros jugadores. Oh oh oh oooh"(en esta última parte se vio el aporte de Mortero) Todavía recuerdo las caras de incredulidad de los locales. Después descubrimos que no habían entendido.


Poco a poco su obra fue trascendiendo. La hinchada de Español iba creciendo, incorporando estudiantes de letras que convivían con otros miembros de la hinchada que pensaban que un soneto era una marca de pañuelos descartables. El arte y la fuerza de los cánticos crecían proporcionalmente. "Las rodillas de los hinchas de Temperley se quebrarán y manará de ellos la negra sangre" llegó a cantar antes de ser sancionado por el tribunal de la AFA por incitación a la violencia y por la Asociación de amigos de Homero por plagio.


Pero en este punto se jugaba su proyecto, debía ser audaz. Si quería transformar la violencia desde dentro debía llevar su obra a un enfrentamiento callejero. Peleó contra hinchas de Nueva Chicago como si estuviese liberando los lugares santos. Ah! Nos corrigen acá, al parecer peleó contra hinchas de Nueva Chicago en Santos Lugares. Mientras luchaba cuerpo a cuerpo, se lo oyó decir frases como: "El domingo venidero experimentarán el verdadero sentido de la expresión contra natura", "ser hincha de Nueva Chicago es decir con los actos que la vida es fútil, y que no vale la pena diferenciarse de los primates" o "Roma Victa" (presumiblemente sacada de la película Gladiador) Un formidable botellazo frenó en seco sus elocuentes frases. Mientras se lo llevaban en camilla semiinconciente, alguien lo escuchó conjugar el verbo infatuar. Fueron sus últimas palabras en el ámbito futbolero.


Nunca volví a escuchar de él. La hinchada de Español perdió vuelo. Los jugadores del club ya no se sonrojan por alguna palabra elogiosa. Las hinchadas rivales ya no se desternillan de risa. El fútbol siente un vacío de muerte. Además, el colorado Pezzotti no puede jugar el sábado por una contractura. Que lo parió.


5 comentarios:

Lucre dijo...

¿qué decirte? genial.

Anónimo dijo...

impresionante.
altibajoso.
marechalísimo.

Pablo dijo...

Lucre: agradecido. Si esto le pareció genial debería verme dar vuelta un escarbadientes en la boca sin usar las manos.

Anónimo: gracias, ¿gracias? y muchísimas gracias. No se da una idea de lo que Marechal significa para mí. Diría que fue quién me impulsó a escribir si no fuese porque ya escribía desde antes. No es que fuera la gran cosa. Claro, tiene razón, ahora tampoco es la gran cosa. En fin, la cosa es que me gusta mucho como escribe Marechal. Sí, ya sé que mejor que yo, pero no es necesaria la comp...dele, dele, deje de leer el blog y vaya a leer Marechal. Que le aproveche.

Flora dijo...

Querido compañero de la blogósfera, Marechal estaría encantado de su prosa... siga adelante! (se lo digo porque su espectro me visita todos los 23 de mes o cada vez que me paso un poco con el vino...nunca entendí por qué...)

Pablo dijo...

Flora: estoy intrigado. O se pasa con el vino sistemáticamente todos los 23 o, si no, el pasarse con el vino es un problema menor para usted. (¿Le dijo algo sobre mí? ¿sabe si lee el blog de vez en cuando?)

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