domingo, 31 de enero de 2010

Memoria y balance


Cuando llega fin de año, la gente se amontona para hacer balances. Lo que hizo o dejó de hacer; lo que logró y lo que no; el estado actual de su vida dentro de una proyección estimativa de como viene... En fin, una suerte de informe de gestión de las propias aventuras y desventuras. Vaya y fíjese nomás. En blogs de distinta índole y con niveles dispares, algo de esto siempre hay. Ahora vuelva y tómese el trabajo de mirar qué comentan esas mismas personas por estos días. Verá que -si han escrito algo- no pasa de una serie de comentarios costumbristas o promesas de eventuales vueltas a la actividad bloggeril en un futuro vago. Para que tampoco se tenga que mover tanto, que usted nunca fue amigo de los ejercicios (en usted lo vago es el presente), vaya a mi último post. ¿Ve? Un robo a mano armada.

¡Por supuesto que esta situación tiene que ver con las vacaciones! No me diga: vio Sherlock Holmes y se entusiasmó con el tema de la deducción lógica. Bueno, apunte un poquito más alto. Que tiene que ver con las vacaciones me lo podría haber dicho Watson, el lateral derecho del Portsmouth, que ni siquiera terminó la primaria. La cosa es que poca gente se da cuenta de que el momento para hacer un balance es ahora. El balance no se debería hacer sobre el año, sino sobre las vacaciones.

Ventajas de hacer el balance sobre las vacaciones:

- Nadie espera demasiado de las vacaciones, lo que evita la caída de egos por un acantilado después de presenciar el acopio de proyectos no concretados.

- El material con el que se trabaja es menor, permitiendo recordar mejor los aciertos y justificar mejor los fracasos.

- Esa misma exigüidad del material permite exagerar los logros, argumentado que las cosas espectaculares o que valgan la pena nombrar están planificadas a partir de abril.

Pues bien, haciendo un balance y memoria de las vacaciones prontas a finalizar, comparto con ustedes algunos retazos de las mías a modo de ejemplo:

1) La cantidad de gin tonics ingeridos durante este tiempo supera la cantidad de páginas que pude avanzar en mi libro veraniego.

Algunos creen que estas dos variables estarían conectadas. No entiendo por qué, si nunca apoyé el vaso de gin tonic sobre el libro.

2) Hice 118 puntos de una en el Scrabble.

Esto se lo dedico a todos los que pensaron que el gin tonic estaba afectando mi capacidad con las letras. La palabra era "sfgiojhkerdzx". No importa que no aparezca en diccionario de la RAE, sé que significa algo. Malos perdedores.

3) Algunos pensamientos que me surgieron mientras el termómetro oscilaba entre los 35º y los 40º por más de 5 días:






4) Algunos pensamientos que me surgieron mientras jugaba al tenis a las 12 del mediodía con un sol que rajaba la tierra:

"Un momento, entonces ¿yo estoy sufriendo esto por propia voluntad? ¡¿y además pago por hacerlo?!"

"Ese que está al lado de Omar bailando sobre sus manos ¿es Rick Astley? ¿puede ser que tenga un bidón de agua fresca en la mano y me lo muestre burlonamente?"

"¡Maldito Rick Astley!"

"Creo que el calor me está afeeectandoooo. Calorcalorcalorcalorcalorcalor. Que lindo es el calor. Que lindo el sol, que según Lerner será testigo de nuestra historia de amor. No, Lerner no es lindo. Lindo es el sol ¿no lo dije ya? Arena y sol, y el mar azul, contigo yo-o-o, conmigo...caramba ¿qué será de la vida de Marta Sanchez?

5) Me metí al mar después de mucho tiempo y no barrené ninguna ola.

A mi favor digo que el agua estaba helada, que ya se había ido el calor cuando llegué a la orilla, que mi hija me demandaba atención y que la gente de la playa dijo que me demandaba si me volvía a tirar al agua con tan poca gracia. O sea, no logré ni hacer la prueba.


¿Ven? Acotado, simple e indoloro. Nada de que "debería haber hecho..." o "me propongo para este año". Pim pam pum. Listo. Y queda tiempo para ir a tomarse un gin tonic.

Faltaba más. Que lo disfruten con salú.


sábado, 23 de enero de 2010

Desatendido por sus dueños


Como se habrá dado cuenta...porque se dio cuenta ¿no? Digan lo que digan, yo sé que usted se dio cuenta. Eso que le reprochan no deja de ser un simple comentario desafortunado y no creo que haya que etiquetarlo por eso. En fin, se habrá dado cuenta que el ritmo de este blog ha decrecido así como mis respuestas ocurrentes. No, no, no digo desde octubre del año antepasado sino sólo de las últimas dos semanas. ¿No le parece que sean tan ocurrentes? Bueno, bueno, después lo hablamos. La cosa es que estoy de vacaciones (lo sospechaba ¿no? En el fondo algo intuyó, aunque no se haya dado cuenta) y mi acceso a internet se ha visto restringido. Si bien tengo planeado seguir en este estado por algunos días más, trataré de tomarme un descanso de mi descanso para pasar por aquí. Siendo "aquí" este blog, no "aquí en el locutorio de mi lugar de veraneo" ni muchísimo menos "aquí en el escritorio de su casa" o "aquí en su oficina". Diga la verdad, usted sabía que yo hablaba de aquí en este blog, ¿no es así? El ceño fruncido fue para despistarme.


En resumen, no he abandonado esto; usted se hace más de lo que es; el día está nublado.



PD: aunque el cartel dice "cerrado por vacaciones", esto no está cerrado. Puede comentar y todo. Yo cuando pueda contestaré. Recuerde, no cerré el blog. Pero usted eso ya lo sabía ¿no? Sí, sí, seguro que sí.

miércoles, 13 de enero de 2010

Objetivo incumplido (neutros son los trapos)


Neoescepticismo. Esa sería una buena palabra. Es como decir que no sé pero que estudié un montón para no saber. Sí, sí, con neoescepticismo va a andar bien.

Cuando se habla del acontecer nacional o mundial, de "lo que pasa", debo confesar que me invade una suerte de neoescepticismo. Hay un conocimiento de la realidad propio del que está medianamente informado: nombres, fechas y acciones que pueden ser memorizadas y repetidas. Pero estos no son los que "saben lo que pasa". Hay una trama invisible, un submundo de arreglos, personas y acciones que permanece oculto para el espectador medio y que sólo se revela a quienes ostentan algún poder o se relacionan con él. Hay intereses espúreos, formas paralelas de hacer las cosas, contactos y operaciones de prensa; existen acuerdos y planes de los que nunca nos enteraremos y que sin embargo nos afectan. Ante todo esto, no me queda otra que hacer mío el apotegma socrático de que sólo sé que no sé nada. Y también la parte de que con esto supero a quienes ni eso saben.

Sé que mucha gente que habla con una seguridad de catedrático sólo repite este nivel superficial, promociona criterios ajenos. Un criterio propio es algo mucho más complejo. Ahora ¿cómo se forma un criterio propio cuando uno no conoce la realidad tal cual es? ¿y cómo conocer la realidad tal cual es si parece que todo lo que recibimos está teñido de subjetividad?

Sé que usted viene acá más por las respuestas que por las preguntas, así que le contesto: no tengo la más perra idea.

Caramba, esto es un poco incómodo. ¿Cómo que para qué me meto con esas cosas? Qué sé y...no le voy a permitir que me llame así. Además, analicemos ¿qué tan objetivo es usted mismo para transmitir información? Ve, ahí tenemos un filón. Veamos.

Recuerdo cuando estaba en primer grado. Lo recuerdo como si hubiese sido hace 24 años. Que lo fue. O sea, me acuerdo aproximadamente de un pomo. Pero entre lo poco que puedo recuperar está aquella competencia: un compañero y yo habíamos dibujado un caballo cada uno y queríamos saber cuál estaba mejor hecho. Después de algunas preguntas a compañeros cercanos, decidí agrandar la muestra. Durante el recreo fui por el patio con mi dibujo haciendo la pregunta a extraños imparciales: "¿Cuál caballo te parece mejor? El mío o el de Juancho, que es una reverenda cagada". Aún con las impugnaciones metodológicas, el mío ganó por amplio margen. Juancho, carcomido por la envidia, no dio como válidos los resultados.

Yo sé que usted va a tomar partido por Juancho. Después de todo, nunca me tuvo gran aprecio. Pero sólo quiero marcar dos cosas:

a) Usted hace lo mismo que yo hice en primer grado, pero actualmente, así que no me juzgue.

b) Nunca vio mi caballo.

Como sobre el punto "b" no hay demasiado para hacer, pasaré a explicar el punto "a". Cuando alguien le pide que relate alguna situación en la que usted está involucrado, los tonos que usa y las secciones de la conversación transmitidas tienden a ser -cuanto menos- un poco parciales.

Conversación:

Individuo "A": - ¿Sabés lo que pasa? En este país lo que hay que hacer con los políticos es matarlos a todos.

Individuo "B": - Lo que decís no tiene ningún tipo de sustento. Obviando el hecho de que pasarías por encima de leyes naturales y positivas, probablemente provocarías pánico social y anarquía estatal, por lo que el remedio terminaría siendo peor que la enfermedad.

Individuo "A": - Es como te digo.

Individuo "B": - Sos un irracional. Ta' luego.

Individuo "A" contándole a Individuo "C" la conversación con Individuo "B":

Individuo "A": -...y yo agarré y le dije: "Escuchame, viejo, lo que hay que hacer es matarlos a todos, y a otra cosa".

Individuo "C": - ¿Y él?

Individuo "A": - Empezó (echando la pera para atrás e imposta la voz mientras gesticula ampulosamente) con que "me parece que no", "que eso no es así", que hay que ser positivo", que no sé que pelotudez de la ley... Y yo le dije (vuelta al tono de firmeza): "Es así". Porque es como digo, viejo. Dejate de embromar.

Ahora bien ¿qué oportunidad tendría mi interlocutor de decirme que el otro tiene razón y yo soy un primate al que no se le debería permitir opinar cuando hay gente cerca? En un día soleado, con 5 rivotril encima y después de escuchar a alguien cantar "el tutá tutá" habiendo aspirado helio, le diría que pocas.

Haga la prueba: súbase a un taxi y haga un comentario sobre el mundo político o deportivo. No tiene que ser específico, no se juegue. Con un "el Congreso tiene un cúpula antigua" o "en el fútbol se patea la pelota" basta. Aguante los 15 minutos de monólogo. No se deje engañar por los datos que sazonan el discurso ("mi cuñado limpia los baños en River y me dijo que Passarella arregló con la barra brava", "a ese diputado lo vieron teniendo relaciones con un alce ¿o por qué cree que votó para que tengamos intercambio económico con Canadá?") Cuando le de un espacio trate de plantear sus reparos. Verá que es imposible. Que las opciones son el silencio resignado o el pugilato.

Lo más sensato sería ser más críticos con la información que recibimos, distinguir niveles de certeza y opinión y estudiar más atentamente la realidad. O poner un programa en la franja del mediodía.

Es como digo, viejo. Dejense de embromar.

jueves, 7 de enero de 2010

La difícil vida de la chicas lindas


Hace varios días comía con unos amigos cuando de repente entró al restaurante una muchacha, agraciada tanto en las facciones de su rostro como en la voluptuosidad de su figura. Un camión, como quién dice. El diálogo que surgió espontáneamente fue el siguiente:


- ¡Qué linda chica!

- ¿Eh? Disculpá, estaba distraído mirando a esa chica. No debe estar bueno ser tan linda.

- ¿Eh? Perdón, no te escuché, estaba mirando a.. ¿por?

- ¿Eh? Me distraje...¡ah! Digo, que te miren cada vez que entrás a un lugar, cuando vas por la calle...

- ¿Eh? Sí, sí. Andá nomás a la calle si necesitás.

- ¿Eh?


O algo así. La verdad es que tanta atención no le presté a la conversación. Es que había entrado una chica muy linda.


Ya una vez traté de cómo la belleza podía llegar a ser un estigma. Ejemplifique diciendo que [en el intercambio social] "si una chica linda muestra la inteligencia para captar los ataques del buitre ocasional y lo manda a freír churros (o monos, o alguna otra cosa que no se fría convencionalmente) entonces es una perra. Si contesta con simpatía pero no tiene interés en que las acosen sexualmente, es una histérica. Y si efectivamente muestra interés, el buitre recula asustado pensando que debe ser una psicópata que quiere drogarlo para robarle el hígado". Pues bien, estoy de acuerdo conmigo mismo. Hoy quiero profundizar y mostrar que -en este y en varios puntos más- las chicas lindas llevan las de perder.


También hablé entonces de la dificultad para que se les reconozcan los méritos profesionales. Quizás lo hice sólo para ganarme el favor de las chicas lindas, pero lo cierto es que debe ser difícil que te dejen laburar si todas las conversaciones persiguen el mismo fin. Y este no es trabajar, claro está. Recuerdo cuando trabajaba en el área de Recursos Humanos de una empresa: habíamos contactado varios postulantes para una búsqueda. Una de las finalistas (cuyas fermosísimas facciones...bueno, usted me entiende) vino a entrevistarse con quién sería su jefe. Mientras caminaba hacia la oficina de esta persona, pudo ver como a su alrededor los testosterónicos muchachos se agolpaban contra los vidrios, se asomaban por cubículos, emitían sonidos animales y esbozaban sonrisas que con mucha benevolencia se podrían adjetivar de 'pícaras'. Esos lobos que afilaban sus colmillos y se peinaban en el reflejo del monitor serían sus futuros compañeros. Nunca más volvió.


No se puede negar, sin embargo, que las lindas generan en las demás personas el deseo de ser aprobados por ellas. Es más difícil reprocharles algo, desaprobar sus acciones, ponerles una mala nota, cobrarles los impuestos o hablarles mal. Incluso los que aparentan indiferencia frente a ellas lo hacen con la secreta esperanza de mostrarles que "no son como el resto" y ver si con eso consiguen que les den bola. Pobres.


No obstante, este mismo pedestal en el que se encuentran hace que se se vean envueltas en una gran soledad. ¿Quién quería ser la amiga fea? ¿quién el novio cornudo? ¿quién el confidente que evidentemente debe ser gay? No es fácil estar con una chica linda. No, no.


Por eso, chicas, mírense al espejo. Si en el recorrido visual sobre ustedes mismas encuentran una nariz ganchuda, algo de celulitis, un abdomen flácido o las piernas del Turco Asad, agradezcanlo. Su vida es mucho más simple.


No, de nada.


viernes, 1 de enero de 2010

Promesas incumplidas (un regalo de navidad)


Ante todo, le doy la bienvenida a este espacio en este reluciente año que estamos estrenando. En un hecho por demás significativo, nos reencontramos después de un hito cronológico. Usted no es el mismo, se lo puedo decir. Por ejemplo, está mucho más achinado de lo que lo recordaba. ¿Cómo? Ah, entiendo. Sí, sí, también me han dicho que mezclar no hace bien. Pruebe con Alical.

En fin, como este año todavía no ha traído nada demasiado substancioso, tendremos que vivir de las rentas de lo que nos quedó del año pasado. De lo último, eso sí. Es un relato casi sin uso. Pertenece al limbo que se arma entre Navidad y año nuevo.

Para Navidad mi jefe me regaló un pack en el que venían dos desodorantes y un gel de baño. Como principio, que una persona con la que trabajás te regale un desodorante parece un llamado de atención. Pero resulta que no, que lo hizo porque la fragancia contenida en los dos desodorantes y el gel de baño al parecer atrae hordas de mujeres en bikini hacia la persona que la use. Ahora bien, con ese gesto me puso en un brete ya que, aunque lo que pude ver en la publicidad es que las muchachas que forman parte de la horda en cuestión son bastante agraciadas, yo estoy casado. Y mi mujer no creo que entienda que verme sepultado entre féminas ligeras de ropa sería simplemente un gesto de buena educación de mi parte. Después de todo, es mi jefe caramba. Pero no, al parecer tiene un problema con las hordas. Es más, de vez en cuando me pregunta con desaprobación: "¿Estoy horda?".

La cuestión es que el otro día me estaba bañando y lo vi. El gel de baño estaba ahí. Tomé el frasco y lo inspeccioné. Acostumbrado al jabón (de glicerina generalmente, de crema una vez por lustro) lo que vi me llamó la atención. Sobre todo una leyenda en la parte superior del anatomiquísimo frasco: "25 usos".

¡¿25?! Para enjabonarse: 1. Para ¿lavarse el pelo?: 2. Ponele que para afeitarte o como after shave: 3. Para... (vacío mental)

Con algunas ideas ligeramente extrañas y otras francamente ilegales, llegué a recolectar 18 usos posibles para un gel de baño. Comparto algunos:

Uso posible nº7: para jugar al fútbol en el recreo del colegio cuando falta una pelota.

Uso posible nº11: si estás atrapado en un refugio cubierto por 4 metros de nieve y en la despensa hay solamente dos frascos de gel de baño, entonces podés comer este, que tiene aroma a chocolate.

Uso posible nº14: para aliñar una ensalada Caesar.

Uso posible nº 17: para enjabonarse. ¿Ya lo dije? ¡diablos!

La cosa es que -aún desaprovechando un misterioso potencial- usé el bendito gel de baño. Cuando salí de bañarme me sentí culpable. Debía blanquear la situación antes de que una horda de muchachas en bikini lo hiciera. Encaré a mi mujer y le dije: "Querida, usé el gel de baño. Perdón". Quizás porque no dimensionó el problema o porque éste la apabullo, la cosa es que se quedó mirándome extrañada. Pensé que lo mejor era dejarla reflexionando mientras yo enfrentaba a la multitud de mujeres desesperadas por entrar en contacto conmigo para explicarles que fue un error o un gesto de buena educación para con mi jefe, que me había regalado el gel de baño.

Salí a la calle y miré alrededor. Todo estaba en aparente calma. Cerré los ojos a fin de percibir el murmullo de los pasos de un tropel de seres cromosómicamente XX pero lo único que escuché fue al 132. Presté atención a lo cercano, una chica estaba a dos metros caminando en dirección a mí. Me cubrí. Pasó de largo. Quién sabe, quizás no fuese una XX. Con las cosas que uno ve hoy en día. Pero pasaron varias más, ninguna me dio ni la hora. Lo que interpreté como un gesto de animosidad, ya que no cuesta tanto responder a una pregunta directa. Además, por no saber la hora terminé llegando tarde al trabajo.

Después de toda la experiencia, en mi cabeza quedaron dando vuelta dos pensamientos. En primer lugar, que al parecer las cosas no siempre son como las muestran las publicidades. En segundo... ¡¿Qué otros 24 usos puede tener un gel de baño?!

Que disfruten el 2010 con salú.

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