lunes, 2 de marzo de 2009

Cuando más es menos


Recuerdo muy bien aquella vez. No, no esa, la otra. Sí, la recuerdo muy bien. Yo tenía pueriles 12 o 13 años mal llevados. Bueno, bueno, lo recuerdo bastante bien. Creo que eran 13, pero tampoco vale la pena detenerse en detalles. La cuestión es que yo quería ir a una fiesta, y la única manera de que eso pudiese darse era aceptar la propuesta de mis padres de pasarme a buscar antes de ir a comer con unos amigos. No había vuelta que darle. No era lo mejor para mí, no era lo mejor para mis padres, y ciertamente lo era aún menos para los amigos de mis padres, pero era lo que había. Ensayé variables logísticas, pero todas eran malas. Incluso una me dejaba durmiendo en la calle.

La cuestión es que terminé en un restaurant bastante elegante. No, no recuerdo cuál, déjeme de molestar. Cuando me hicieron llegar la carta, empecé a buscar la palabra "carne". No fue fácil dar con ella. Los nombres de las comidas estaban en francés, y el subtitulado tampoco ayudaba mucho. Todos los platos estaban "reducidos", "sazonados" y vejados de otras mil formas. Pero finalmente dí con las palabras buscada. Y me entusiasmé. En un lugar así el bife debería tener el tamaño de mi mano. Mejor aún, ¡de mi brazo! (yo era un chico muy entusiasta) Junté aire, le devolví la carta al maître y con un aire de suficiencia exclamé: "un vitel tonné por favor".

Después del mundial del 94, esa debe haber sido la desilusión más grande de mi vida. ¿Como podían llamar "carne" a esas fetas traslúcidas, con cuyo importe yo hubiese podido financiar mis salidas del resto del año? Quizás allí, en la mesa 34 de un restaurant cuyo nombre no me acuerdo (está bien, no recuerdo todo tan bien), concebí una idea que varias veces habría de volver a mi cabeza: "A veces, más es menos".

Me dispongo aquí, a modo de ejemplificación, a enumerar algunas situaciones que han devuelto la idea a mi cabeza para solaz de los lectores y advertencia de los involucrados:

1) Más tecnología: trabajo en un lugar que ostenta, orgulloso, la más avanzada tecnología bañística. Tanto cuando uno se recluye en el WC como cuando recurre al lavamanos, pasando por los minjitorios (y no hablo necesariamente de un circuito, ya que eso hablaría de desordenes de algún tipo. Que se yo, sistitis, o diarrea, o turismo de baja estofa), no hay un sólo botón le demande su esfuerzo. Todo es automático, todo funciona por pequeños "radares" incluidos en cada artefacto. Ahora, estás maravillas de la tecnología han cosechado una importante cantidad de improperios. ¿Por qué? Supuestamente los lavamanos automáticos ahorran agua, ya que se elimina el riesgo de que quede la llave abierta. Ahora, cuando uno pone las manos debajo de la canilla, un chorro de una presión inverosímil corre durante unos 15 segundos. Tanto si lo que uno quería era simplemente mojarse las manos como si tenía la intención de mantener la ropa seca, el uso de este dispositivo es desaconsejable. Y gasta más agua en una pasada que una llave goteando hasta la próxima pasada del cometa Halley.

Igualmente esto es una pequeñez comparado con el tema del Inodoro. El mismo tiene, como dijimos, un especie de radar que se acciona ante la cercanía de un cuerpo. Cuando el susodicho cuerpo se aleja, se acciona el mecanismo de...bah, se tira la cadena. Hay personas traumatizadas que me han referido de la involuntaria transformación del aparato de inodoro a bidet cuando decidieron cambiar su posición de 90° por una más relajada de, digamos, 45°. Y eso no es todo, si alguno tuviese el infortunio de que una corrida no fuese suficiente (no tengo interés en ser más explícito), deberá tapar y destapar con la mano el radar para mantener el honor si es que a otra persona se le ocurre utilizar las instalaciones posteriorment...después, quiero decir. A la gente le molesta haber perdido el control en el baño, y no el de esfínteres precisamente.

2) Más belleza: la belleza es, sin dudarlo, uno de los ídolos que venera la sociedad contemporánea. A sus estándares se rinden personalidades famosas de la misma manera que ignotos anónimos (sí, ya sé que es una redundancia, pero queda lindo) Todos quieren ser un Adonis, una Venus o, en su defecto, algún actor o vedette vernácul...o una vedette cualquiera. Dejando de lado los casos en los que varones de pelo en pecho querrían ser como una vedette, cabe preguntarse ¿es algo verdaderamente deseable? Nos centraremos aquí en la belleza femenina. Las mujeres bellas sufren grandes contrariedades. Por un lado, si son exitosas profesionalmente y llegan a cargos altos, todos asumen que es porque se acostaron con alguien/alguienes para llegar a donde están. Por otro lado, hay lugares que tienen vedados. No es recomendable que vayan, por ejemplo, a la cancha de Deportivo Morón...ni a la de Cambaceres...ni a la de ningún equipo de fútbol en general. Se desaconseja también que intenten hacerlo en compañía de sus novios, que más temprano que tarde se verán en la disyuntiva de mantener la íntegridad de su novia o la de su propio tabique nasal.

Socialmente tampoco es una bendición tan grande. Si una chica linda muestra la inteligencia para captar los ataques del buitre ocasional y lo manda a freír churros (o monos, o alguna otra cosa que no se fría convencionalmente) entonces es una perra. Si contesta con simpatía pero no tiene interés en que las acosen sexualmente, es una histérica. Y si efectivamente muestra interés, el buitre recula asustado pensando que debe ser una psicópata que quiere drogarlo para robarle el hígado.

Aunque estas son sólo algunas muestras gratis, creo que me he extendido más de lo que este formato o la atención de mis lectores permite. Y, aunque creo que siempre uno de mis escritos vale la pena, también es verdad que un lector podría decirme: "Algunas veces -pero sobre todo cuando hablamos de tus escritos- más es menos".

14 comentarios:

Ouchurus dijo...

Ahora entiendo!!! tanto revuelo cuando fui a ver a Deportivo Morón!!!

y sepa que lo suyo...nunca es menos

buena semana

Están en mi cabeza dijo...

Lo suyo es de una versatilidad increible! Pasa de un hermoso y tierno recuerdo a una descripción demasiado escatológica para mi sensible gusto.
En cuanto a lo de la belleza estoy totalmente de acuerdo (y no porque lo viva eh?)o perra, o histérica o psicópata...
Veo que en ese plano si tiene experiencia...

Yoni Bigud dijo...

Y... siempre lo que se nos da por un lado, se nos quita por el otro. Esta, en el caso de los inodoros, se convierte en una frasa como mínimo ambigua. Pero supongo que usté me entiende. Quiero decir que el más trae siempre algún menos.

Lo malo es que más menos da menos.

No me haga caso.

Un saludo.

Pablo dijo...

Ouchurus: le pido que no repita una ida de ese tipo. La única mujer que puede ir a la cancha de River es Madonna. Y porque va con 1000 custodios propios. Y no a ver futbol. Y ni siquiera va a la tribuna. Y tiene mucha plata. En fin, usted no vaya.

Están en su cabeza: admito haberme pasado un poco de la línea delimitada por el buen gusto. Pero en mi defensa digo que peor quedé el día que atendí el teléfono en el baño y se activó la cadena. ¿En mi defensa dije? Señor Juez, pido que se releve a mi defensa por incompetente.

Yoni Bigud: todavía estoy haciendo cuenta con los signos para ver si el suyo es un comentario positivo o negativo.

Yoni Bigud dijo...

Sí mire... no se me entiende un pito. Se ve que andaba con mucho laburo hoy.

Un saludo.

Están en mi cabeza dijo...

Jajaja
a que hora NO hay que llamarlo????no vaya a ser cosa...vió...preferiría evitar...

Bugman dijo...

Entiendo perfectamente a qué se refiere...más o menos.

Pablo dijo...

Yoni: lo que quise decir fue...en fin. Hasta que pasen los vapores de marzo, le propongo que nos atengamos a temas más diáfanos como el clima loco, el estado físico de Fabbiani en River o la tabla del 2.

Están en mi cabeza: no se preocupe. Yo preferiría evitarlo mucho más que usted. Llame tranquilo, pero no se ofenda si no lo atiendo.

Bugman: usted ha interpretado de manera exacta lo que creo haber querido insinuar...algunas veces...o no.

Ludmila dijo...

Menos mal que aclaramos la menosidad que supone creerse más.
Es un tema claramente cíclico. ejemplifico: Más años, menos pelo. Menos pelo, más tratamientos. Más tratamiento, menos plata. Menos plata, más preocupaciones. Más preocupaciones, menos años.

Sin más (ni menos), saluda atte.

Pablo dijo...

...

Pablo dijo...

(su sabiduría me dejó sin palabras)

Juan dijo...

A riesgo de parecer estúpido, y aclarando que entendí que "más es menos" en tecnología y en belleza, no lo entendí en relación al vitel tonel mencionado...
¿Me repite por favor?
Gracias
Juan

Pablo dijo...

Juan, yo esperaba que el precio fuese directamente proporcional al tamaño del plato. Pero resultó que era exactamente lo contrario. Comparado con las fondas al paso en el que uno puede agenciarse con un sandwich de lomo + coca por $11,50, resultó que más era menos. No sé si fuí más o menos claro (esperando que más claro sea más en este caso, y no menos, porque si no....bueno, se entiende)

Juan dijo...

Ahora lo entendí.
Más es más.

Juan

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