martes, 1 de mayo de 2012

Experimento


Cada día se aprende algo nuevo. Eso dicen. Hoy les voy a contar lo que aprendí anoche, frente a la computadora, pasadas las 11 de la noche, luego de una larga y cansadora jornada luchando a brazo partido contra el Sindicato de Infantes Exaltados. Allí, en completo silencio por primera vez en el día, tuve una epifanía, una revelación.

Es importante aclarar una cosa: estaba de pésimo humor.

Listo, eso era importante aclarar. Si digo que voy a aclarar una cosa es una cosa. Porque algunos dicen que van a aclarar una cosa y se despachan con una explicación donde terminan aclarando por lo menos 4 o 5 cosas. Yo creo que aclarando ese simple dato basta y sobra. Pero divago. Lo importante es que aprendí algo nuevo. ¿Que qué aprendí? Que uno no debe entrar a Facebook si está de mal humor. Y -como he aclarado oportunamente- yo estaba de mal humor.

Casi por definición, Facebook es un lugar de información que no es imprescindible; de comentarios breves, gratuitos e innecesarios; de frases ocurrentes destinadas a olvidarse en 5 minutos o de fotos que retratan momentos que sólo valen la gratuidad que otorgan las cámaras digitales. Y este escenario no parece propicio para que haga su aparición como solista "el hombre que odia al mundo". 

Resulta que entrar a Facebook de mal humor es la mejor manera de considerar que todos sus conocidos son estúpidos y que mejor hubiese sido que aprovechase ese tiempo gastado en asados, reuniones familiares, partidos de futbol y salidas en batir su propio récord en el solitario o perfeccionado sus habilidades haciendo origami.

Si en ese momento hubiesen podido asomarse a mi cabeza, hubiesen escuchado cosas como "¿esa frase? ¿en serio? ¿no te das cuenta de que simplemente da vuelta las palabras? Además, ¿estás seguro que la dijo Gandhi? La semana pasada la había dicho Luther King"; "¿por qué entendés que nos interesa saber que estás tomando un café con leche? ¿prohibieron el café con leche y es un acto subversivo? ¿le agregaste cicuta y se te olvido tipearlo? ¿es un código secreto que indica que van a invadir Polonia?"; "Veo. Miran a la cámara y sacan la lengua. Inolvidable. Sobre todo porque tienen los ojos bien abiertos al mismo tiempo. algo nunca visto"; "¿qué quiere decir que 'te gusta' que él esté tomando un café con leche? ¿te gusta el café con leche? ¿sos el contacto? ¿vas a invadir Polonia?"; "¿que necesitás qué para Farmville? ¿qué carajo es Farmville y cómo ha hecho que necesites una boludez como esa?"; "¿así que estás en Bélgica? Por supuesto, es mucho más fácil ahorrar cuando sos incapaz de relacionarte con cualquier homo sapiens"; "Juntar 'me gusta' en esa campaña sin duda va a cambiar la historia de la humanidad. Sos un revolucionario".

Al parecer, no soy un buen tipo cuando estoy de mal humor. Y en ese momento estaba -creo haberlo mencionado- de pésimo humor. Mi recomendación médica en esos casos es la abstinencia total de teclado. Comentar algo puede llegar a afectar seriamente su vida social. En algunos casos incluso su vida biológica. Por más que piense que se controló al poner "sos un estúpido" en lugar de "merecés la muerte", la gente no suele tomar a bien que insulte su inteligencia. Ni a sus parientes cercanos.

Así que eso es lo nuevo que aprendí hoy. ¿Como que aprendí dos cosas? ¿que no hay que entrar a Facebook cuando se está de mal humor y que si lo hace entonces no hay que escribir nada? Eeeehhh..bueno, sí.

Usted me logra poner de mal humor.


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