lunes, 10 de septiembre de 2012

Breves e inconexas IX


El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, dice la canción. El tiempo pasa y los chistes aislados que se te ocurren vencen, me digo yo. El tiempo pasa y todavía no empezaste a laburar, dice mi jefe. El tiempo para hoy es nublado con probabilidad de que se despeje hacia la tarde. O  con probabilidad de que oscurezca y llueva. O ninguna de las dos, dice el meteorólogo. El tiempo pasa y la gente dice cosas, decimos a modo de conclusión. Aquí, un puñado de cosas dichas en algún tiempo, o lo que conocemos como "breves e inconexas".


Un primer tema que había quedado pendiente era la vuelta de las Spice Girls para el cierre de los Juegos Olímpicos de Londres. Aunque se trató de una oportunidad única para que miles de fanáticos...bueno, reconsideren, lo cierto es que la elección del sponsor no fue la más afortunada.


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"No basta con oír la música, hay que verla" (Igor Stravinski).

No, no lo estoy inventando. En serio. Casi que no hay mucho más para decir. Es como si Hugo Muñoni dijese que a la música hay que tocarla. Sólo que Hugo Muñoni no existe. Qué desafortunado, Don Igor. Si después lo molestan en su curso, yo no puedo hacer nada. A menos que consiga que Federico Chopán diga que a la música hay que comérsela.

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Que la izquierda esté a favor de "la ampliación de derechos" es un contrasentido.

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El tema de estas semanas ha sido el de si está bien o no que los chicos de 16 años voten. Mi aporte a esta discusión será simplemente el de clarificar qué pasaría si los chicos de 16 años efectivamente votasen:

- El nivel de impugnados subiría un 300% gracias a la cantidad de papelitos conteniendo la leyenda "puto el que lee".

- La fórmula "Victoria Donda - individuo-que-se-para-al-costado-de-Victoria-Donda-ahí-no-un-poquito-más-lejos-ahí-está-mejor" tendría serias chances en la carrera por la presidencia.

- En las mesas encontraríamos nuevos reproches del tipo "Señor Presidente de Mesa, dejó su cuarto hecho un quilombo", "Señor Vocal, usted vuelve a decirle una cosa así a su hermana y no sale hasta las próximas elecciones" o "No me importa lo que haga el resto de la gente de su Partido, salir solo con un swetercito con este frío es un imbecilidad".

- Las promesas de campaña incluirían el programa "pornografía para todos y todas".

- En los debates, los candidatos se verían obligados a pronunciarse sobre quién ganaría una hipotética pelea entre Superman y Batman.

- La versión argentina del Tea Party se llamaría Pijama Party

- El lugar de Jaime Durán Barba en la consultoría política sería ocupado por Cris Morena.

- La impostación de un lenguaje juvenil "canchero" (palabra muy poco canchera, dicho sea de paso) por parte de los políticos nos haría dar cuenta de que todavía nos podían dar un poco más de vergüenza.

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Para triunfar en la vida es necesario un 80% de esfuerzo y un 30% de precisión.

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Con mi mujer tuvimos una discusión bastante seria que amenaza con roer los cimientos de todo lo que hemos construido. Todo comenzó cuando yo dije la expresión "como Pedro por su casa..." y ella me corrigió diciendo que era "como Juan por su casa...". Recurrimos a una mediación externa, que nos aclaró que era "como Pancho por su casa...". Pero lo que verdaderamente tornó todo caótico fue descubrir que Google incluye las 3 expresiones.

¿Quién dicen ustedes que se encuentra en su casa de forma desfachatada? ¿Pedro? ¿Juan? ¿Pancho? ¿el gordo Bergara Leumann? 

La polémica queda instalada.

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Sí, sí, que lo disfruten con salú.

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ACTUALIZACIÓN 11/9/12

Perdón, pero vi esto y me pareció mucho para dejarlo pasar. Probablemente varios ya hubiesen reparado en ello (es imposible que sea el único que se haya dado cuenta) pero no puedo dejar de compartirlo.

¿Vieron la jornada espiritual ecléctica que armó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con varios representantes de distintos cultos, entre los que destacaba Ravi Shankar?





¿Alguno vio quién estaba al lado de Ravi Shankar en el afiche?





Y después dicen que el reggaeton cultiva las pasiones carnales.


Ahora sí, que lo disfruten con salú.



domingo, 19 de agosto de 2012

Pequeños psicópatas


Los pasos bajando de la escalera resuenan en la oscuridad del sótano. El dueño de los pasos se dirige hacia un claro de luz circundado por una serie de sillas que dejan a sus ocupantes en un fino claroscuro del que no parecen urgidos en salir. El hombre toma la última silla vacía y replica en ella esa presentación sibilina que domina el ambiente.

"Estamos todos -anuncia una voz desde la otra punta del cuarto. Podemos empezar".

"Es sabido que los hombres necesitan de los demás no sólo a causa de sus necesidades físicas, sino también para compartir sus vivencias y logros. También sabemos que, desde Caín, siempre han existido personas que buscan deliberadamente hacerle daño a otros. No para sacarles algo, no por una conveniencia coyuntural sino por el perverso placer que les da ese extraño ejercicio de poder. Y sabemos, por último, que ese tipo de actitudes han sido vituperadas por todas las sociedades desde entonces. Es esa conjunción entre la necesidad de comentar nuestros logros y la necesidad de no ser linchados la que da origen a estas reuniones mensuales. Todos los presentes somos lo que se podría considerar bajo los cánones occidentales como una "mala persona". Algunos incluso me comentan que les han dirigido epítetos como -el coordinador  parece observar unas fichas- "maldito descorazonado", "despreciable rata", "vil canalla", "más peligroso que contador disléxico", "inmundicia humana" o ¿"gil de goma"? ¿quién fue el anacrónico infeliz asaltante de jubilados al que le dijeron "gil de goma"?".

El más absoluto de los silencios domina la escena. Algunos rostros son inescrutables, otros se esconden en las sombras, alguno tose con incomodidad. El coordinador retoma la palabra.

"En fin, decía, como no tenemos un lugar para sincerarnos en la sociedad, lo tendremos fuera de ella. Aquí podremos exponer nuestras miserias para festejarlas en lugar de para pedir perdón por ellas. Tú, el que está aquí adelante a la derecha, comienza".

- "Mi 'vicio', si es que así decidimos llamarlo, -interrumpe una voz desde el fondo a la izquierda- es el de colarme. Lo descubrí casi sin darme cuenta, haciendo una fila en segundo grado. Encaré a un rubio esmirreado y le propuse algo absurdo y abyecto: "¿me dejás y te dejo?". Yo no sé como no me apedrearon allí mismo. Entendían que si bien la acción era intrínsecamente mala, se amparaba en alguna legitimidad. Incluso creo recordar que se enojaron con él. Ese fue el día en que decidí que iba a ser abogado".

- No vinimos a rememorar pecadillos de juventud -objetó uno ubicado -sospechosamente- adelante a la derecha.

- ¡Oh, pero es que sigo colándome en la actualidad!. La semana pasada lo hice en la cola de un Banco. Sólo que ya no digo "¿me dejás y te dejo?" sino "soy cliente Premium". Y, tal como en segundo grado, logro hacer escuela. Mire, yo soy un abonado a la banquina cuando hay embotellamientos de tráfico. No sé si disfruto más ver la cara de aquellos a los que paso velozmente por el costado o la de los enajenados que me siguen preguntándome cómo es que no lo habían hecho antes.

- "Usted considera que su triunfo está en ser causa ejemplar de diversos males, yo en cambio... soy su causa eficiente". Dijo otro sonriendo enigmáticamente. Enigma que claramente no había sido resuelto por varios ceños fruncidos. "Yo he creado el peor de los tormentos. Uno que quita al atormentado hasta el placer de identificar con quién está enojado: el sistema de atención telefónica con menú de opciones.

Piénsenlo bien: se trata de una serie interminable de opciones entre las cuales no están las que aplican a la solución de algo. "Si quiere saber sobre nuevos productos, apriete 1; si quiere pagar más por los productos que ya tiene, apriete 2; si un gorila macho de pelaje marrón cobrizo ha jaqueado su conexión, apriete 3...". Eventualmente las personas empiezan a apretar cualquier opción que consideran que los va a poner en contacto con un operador humano, entonces puede pasar que el operador se justifique diciendo lo más evidente: que esa no es su área: "nosotros nos ocupamos de los gorilas macho hackers de pelajes oscuros, pero lo transfiero..." ¡Y entonces se corta la comunicación! Aunque rehagan el mismo camino, nunca van a hablar con la misma persona y tendrán que empezar de cero (adicionando la nueva queja por la ineficaz respuesta anterior). La otra opción es todavía peor y -de tan infantil- casi que no puedo creer que sea real. Cuando la persona da con la opción ¡esta lo devuelve al menú principal!

- ¿Pero la gente no se queja?

- ¿Con quién? ¡El Leviathán es invencible!

- "Ojalá fuese cierto -dijo con seriedad una voz ensimismada. O por lo menos a él le hubiese venido bien que así fuese".

- ¿A quién?

- Al que me atendió cuando quería dar de baja mi servicio de cable. Compensaba su antipatía con una ineficiencia descomunal. Eventualmente dí con él y entonces recordé su atención, pero también pensé que tendría un mundo de relaciones y me dije a mi mismo: "una de cal y una de arena"...

- Claro, poner en contexto, sopesar buenas y mal...

- ...y así seguí, una de cal y una de arena, una de cal y una de arena... El problema fue que cuando llegué a la cintura se me acabó la cal. Entonces dije "Ma' sí" y terminé de taparlo con arena nomás.

- Demasiado físico -intervino un perengano. Yo prefiero el tormento psicológico.

- ¿Usted qué hace?

- ¿Yo? Yo...cuento.

- ¿Es contador? ¿liquida sueldos? ¿cuenta cuentos de Paulo Cohelo? ¿cuenta chistes en Tinelli? ¡Ya sé! Es un contador disléxico.

- Nada de eso. Cuento calorías. La gente ha llegado a asumir, por razones que me superan, que las calorías son intrínsecamente malas. Mi primer approach es el comparativo: "ese alfajor equivale a 75 tallos de apio". El horror en los rostros es impagable. Pero todavía mejor es encontrarlos comiendo entonces un tallo de apio con expresión lánguida y espetarles brutalmente: "ese apio tiene calorías".

- Todos insisten en hacer cosas. Y hay veces donde las omisiones pueden ser mucho más crueles. Mi elemento de tortura es justamente el que no tengo.

- ¿Disculpe?

- Lo que escucha. ¿Sabe qué pasa? No tengo celular.

"¡¡¡Ooooohhhhhh!!!". Una expresión de sorpresa e incredulidad inundó el salón.

- Ya lo ven. Con tan poco se puede hacer tanto. No imaginan la cara de desconcierto de una persona a la que le doy horarios en los que probablemente esté en mi casa o de espanto mientras anota el interno de mi oficina. Les hubiese sacado una foto con mi celular, pero ¡no tengo celular!

"¡¡¡Ooooohhhhhh!!!". Una expresión de sorpresa e incredulidad inundó el salón.

- Gente, les avisé recién que no tenía celular.

"¡¡¡Ooooohhhhhh!!!". Una expresión de sorpresa e incredulidad inundó el salón.

- ¿Me están cargando? ¡pero si acab...! Dejen, dejen. Pateo cachorritos. Eso hago.

Los hombres se reacomodan en la penumbra con un ademán de alivio. Solamente un hombre permanece prácticamente inmóvil, sin mostrar sorpresa alguna por las diversas manifestaciones de bajeza. Pero ahora alza la cabeza. Se para y mira a los concurrentes.

- ¿Saben lo que yo hago? ¿lo saben?

Todos lo observan. Algunos tantean debajo de su traje para encontrar tranquilidad en el arma o la pala de plaza que llevan allí. Los segundos se estiran. Las miradas se cruzan. Los nervios se prueban.

- Yo... -comienza el extraño masticando cada palabra- ...yo me pongo a escribir artículos y, ante la falta de un remate sólido, me despido con palabras tan repetitivas como inconducentes.

Y, mirando sobre el hombro, dice:

"Que lo disfruten con salú".

  

viernes, 20 de julio de 2012

Gastroenteroamiguitis


"Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad"
(Aristóteles)

"Aristóteles, ¿por qué no me chupas un huevo?"

(Platón)


Señores, una mudanza, una mujer embarazada y una tesis contrareloj me han mantenido lejos de la blogósfera. No obstante, estoy preparando un artículo que hará las delicias de ciegos y personas que no leen en castellano. Mientras tanto, va esto:


Ha llegado el 20 de julio, un día sin duda importante... para todos aquellos que son colombianos, hondureños o nacieron un 20 de julio. Sin embargo, hace una semana o semana y media nos dimos cuenta de que hoy -sí, hoy- era el día del amigo. Frente a este hecho, uno tiene dos reacciones posibles:

a) Juntar resentimiento: si usted es de los que no le gusta que le digan qué hacer, pone esta fecha en un rinconcito de su oscuro corazón junto con San Valentín, el día de la madre, del abuelo, del tío cornudo y del arquero hasta que encuentre al hombre que personifique al mercado y que empezó con esta historieta para llenarse de plata mientras la gente se junta a comer y tomar alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo, a fin de partirle algo duro y contundente en la cabeza. Si usted no tiene amigos, el resentimiento es contra todos aquellos que se juntan a comer y tomar alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo.

b) Surfear con la ola: aprovecha la oportunidad social para juntarse a comer y tomar alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo.

No entro en la cuestiones prácticas de qué hacer si uno tiene más de un grupo de amigos. O de si ya se habían quedado en juntar mañana. O si resulta que hoy está cansadon quiere quedarse en pantuflas viendo un programa de cocina en el sillón. La cosa es que si uno se ve arrastrado a participar de esta fecha, al menos puede intentar sacar algo de ella. No, no comida y bebida. Algunas frases para usar al realizar o recibir llamadas en este día, que conjugan algo de ingenio y mala onda. Sólo que sin la parte del ingenio.


"Che, te llamaba porque hoy es el día del amigo y... bueno, quería saber si me podías pasar el celular del Gordo. Gracias, che".

"Y yo que te iba a llamar para el día del conocido".

"Sí, pensaba juntarme con mis amigos. ¿Vos que vas a hacer?".

"¿Te acordás cuando nos conocimos en el colegio? (aire meditabundo) A veces pienso en las cosas que haría distinto si estuviese en el colegio".

"Vos para mí sos como un hermano. Como un hermano de 7 años: es inevitable que nos veamos pero me rompés la pelotas".

"¡HERMANO, QUÉ ALEGRÓN ESCUCHARTE! ¡FELIZ DÍA, LUCHO QUERIDO! Ah, Esteban. Perdón. Chau".

"¿Quién me dijiste que eras?".

Vamos, vamos que lo veo entusiasmado con sumar algunas frases de propia factura. Vamos que, con algunas frases más, el año que viene el día del amigo ya no va a ser una preocupación para usted.



Que lo disfrute comiendo y tomando alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo.

domingo, 10 de junio de 2012

Breves e inconexas VIII


Se me ha objetado que la cada vez más dilatada periodicidad de mis publicaciones puede hacerme perder lectores. Vengo hoy aquí a dar reparación a tal objeción, mostrando que lo que me hará perder lectores es, por el contrario, la publicación frecuente. Vengo también porque he tenido una epifanía que me ha permitido dilucidar el motivo de mi dificultad para producir material humorístico: en nuestro país es muy difícil competir con los medios.

No hablo de uno en particular sino de todos, porque el acontecer nacional que esos los diarios y programas televisivos registran y comentan supera por mucho el producto que la imaginación de un pobre proyecto de escritor con visos humorísticos pudiese generar. No obstante, lejos de tirarme abajo, he decidido que si ellos van a ser competencia mía...¡¡¡YO VOY A SER COMPETENCIA DE ELLOS!!!

...

Me apuntan aquí que lo que acabo de decir es una gansada. Les pido disculpas, no volverá a pasar. Desde mañana cambiaré el apuntador por otro más obsecuente.

La cosa es que si los medios aprovechan el material que les da el acontecer nacional y mundial, yo aprovecharé el que me dan ellos. En este caso, la sección deportiva. Algunas cositas más breves que inconexas:

Como en cualquier evento deportivo desde el mundial del 2010, ha aparecido otro animal vidente. En el caso de la Eurocopa que acaba de comenzar, se trata de un elefante. La metodología profético-gastronómica es la siguiente: se ponen 3 recipientes con comida, cada uno de los cuales tiene asignado un resultado. El animal elije un recipiente, que será el resultado del match. Un poco por curiosidad y otro por la necesidad de generar ingresos de cualquier manera, hice una prueba con mi canario Ricardo. Puse 3 tachitos para saber cómo saldría Argentina - Brasil. En primer lugar Ricardo se inclinó patrióticamente por el triunfo del combinado nacional. Extrañamente -al finalizar todo lo que había- pasó a afirmar a pico batiente que, por el contrario, ganaba Brasil. Por último, para zanjar salomónicamente la cuestión, se bajó el tachito del empate sin pudor. Lo que me confundió fue que después me vomitó el empate y algo de la victoria brasilera en el zapato. Y pude identificar pedazos del triunfo argentino entre sus deposiciones.
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Sobre el partido mismo, sólo puedo decir que si uno hiciera una cisura del equipo en la mitad de la cancha, de un lado encontraría jugadores que logran elevar el ritmo cardíaco de los argentinos con cada intervención, haciéndonos pensar que el gol está al caer en cualquier momento, en cada jugada.

Por suerte, en la otra mitad tenemos a la mejor delantera del mundo.
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'Messi' no debería ser un nombre sino un adjetivo.
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En lugar de "Messi + 10", la campaña de Adidas debería haber sido algo como "Messi + 4 - 6".
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Dato curioso: hay un clon del sueco Ibrahimovic ¡en la selección de Bolivia!



Y además se llama Pablo Escobar. A este muchacho le falta mismidad.
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Pasando al ámbito local, el otro día escuchaba las declaraciones de un jugador y no podía dejar de pensar que en los entrenamientos deben practicar movimientos conjuntos, pelotas paradas y declaraciones a la prensa. Yo sé que analizar un partido no es pensar la estrategia geopolítica de un país, pero la recurrencia de algunas frases no puede ser espontánea:

"El mérito es de todo el equipo": aunque el único mérito de todo el equipo haya sido no interponerse mientras ese jugador arreglaba las cagadas de los otros o hacerle foul mientras esquivaba a todo el equipo contrario para hacer un gol. Si quieren repartir el mérito exigimos que sean más específicos: "Este triunfo además se debe a Hernández, Ribonetti, Tartufo y Fiorussi. Un poco menos a Villar y ciertamente ni un poquito a Bertolo. ¡Bertolo, volvé al almacén de tu viejo y dejanos de incordiar, que tenés menos derecha que el parlamento chino!".

"Sabíamos que iba a ser un partido difícil". Primero, no suena sincero si venís de sodomizar al otro equipo y, segundo, es un comentario que realmente no aporta nada. ¿Querés decir que sabías que ibas a enfrentar a futbolistas profesionales? ¿que te cuidaste de no seguir de largo tres noches antes de entrar a la cancha? Más que muestra de humildad es una muestra de que realmente dejaste todo en la cancha. Incluso la capacidad de análisis.
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Creo que deberíamos tener cuidado con aquello de que el fútbol muestra algo de nosotros. No porque no sea cierto, sino justamente porque lo es: amigos en la victoria y negadores en la derrota; expertos en analogías de interacción sexual si nuestro equipo gana y caballeros heridos en su honor deportivo si nos recuerdan haber perdido. Y además medio morbosos, siempre. Si alguien necesita alguna prueba de que a los argentinos nos gusta el morbo, esa es que el partido más importante de la fecha sea, sin duda alguna, Tigre - San Lorenzo.


El canario Ricardo me dice que espere a que la hepatalgina le haga efecto y me tira una fija.


martes, 1 de mayo de 2012

Experimento


Cada día se aprende algo nuevo. Eso dicen. Hoy les voy a contar lo que aprendí anoche, frente a la computadora, pasadas las 11 de la noche, luego de una larga y cansadora jornada luchando a brazo partido contra el Sindicato de Infantes Exaltados. Allí, en completo silencio por primera vez en el día, tuve una epifanía, una revelación.

Es importante aclarar una cosa: estaba de pésimo humor.

Listo, eso era importante aclarar. Si digo que voy a aclarar una cosa es una cosa. Porque algunos dicen que van a aclarar una cosa y se despachan con una explicación donde terminan aclarando por lo menos 4 o 5 cosas. Yo creo que aclarando ese simple dato basta y sobra. Pero divago. Lo importante es que aprendí algo nuevo. ¿Que qué aprendí? Que uno no debe entrar a Facebook si está de mal humor. Y -como he aclarado oportunamente- yo estaba de mal humor.

Casi por definición, Facebook es un lugar de información que no es imprescindible; de comentarios breves, gratuitos e innecesarios; de frases ocurrentes destinadas a olvidarse en 5 minutos o de fotos que retratan momentos que sólo valen la gratuidad que otorgan las cámaras digitales. Y este escenario no parece propicio para que haga su aparición como solista "el hombre que odia al mundo". 

Resulta que entrar a Facebook de mal humor es la mejor manera de considerar que todos sus conocidos son estúpidos y que mejor hubiese sido que aprovechase ese tiempo gastado en asados, reuniones familiares, partidos de futbol y salidas en batir su propio récord en el solitario o perfeccionado sus habilidades haciendo origami.

Si en ese momento hubiesen podido asomarse a mi cabeza, hubiesen escuchado cosas como "¿esa frase? ¿en serio? ¿no te das cuenta de que simplemente da vuelta las palabras? Además, ¿estás seguro que la dijo Gandhi? La semana pasada la había dicho Luther King"; "¿por qué entendés que nos interesa saber que estás tomando un café con leche? ¿prohibieron el café con leche y es un acto subversivo? ¿le agregaste cicuta y se te olvido tipearlo? ¿es un código secreto que indica que van a invadir Polonia?"; "Veo. Miran a la cámara y sacan la lengua. Inolvidable. Sobre todo porque tienen los ojos bien abiertos al mismo tiempo. algo nunca visto"; "¿qué quiere decir que 'te gusta' que él esté tomando un café con leche? ¿te gusta el café con leche? ¿sos el contacto? ¿vas a invadir Polonia?"; "¿que necesitás qué para Farmville? ¿qué carajo es Farmville y cómo ha hecho que necesites una boludez como esa?"; "¿así que estás en Bélgica? Por supuesto, es mucho más fácil ahorrar cuando sos incapaz de relacionarte con cualquier homo sapiens"; "Juntar 'me gusta' en esa campaña sin duda va a cambiar la historia de la humanidad. Sos un revolucionario".

Al parecer, no soy un buen tipo cuando estoy de mal humor. Y en ese momento estaba -creo haberlo mencionado- de pésimo humor. Mi recomendación médica en esos casos es la abstinencia total de teclado. Comentar algo puede llegar a afectar seriamente su vida social. En algunos casos incluso su vida biológica. Por más que piense que se controló al poner "sos un estúpido" en lugar de "merecés la muerte", la gente no suele tomar a bien que insulte su inteligencia. Ni a sus parientes cercanos.

Así que eso es lo nuevo que aprendí hoy. ¿Como que aprendí dos cosas? ¿que no hay que entrar a Facebook cuando se está de mal humor y que si lo hace entonces no hay que escribir nada? Eeeehhh..bueno, sí.

Usted me logra poner de mal humor.


lunes, 16 de abril de 2012

Número 2 Parte 1



No son tiempos fáciles. Nunca lo son. Siempre las cosas fueron más reposadas en el pasado. Ya los hombres de las cavernas se quejaban, añorando los tiempos sencillos en que no debían estresarse chocando rocas para conseguir fuego. Al parecer, los seres humanos intentamos evolucionar tanto como para tener la plácida vida de un organismo unicelular. No, no 'un celular', 'unicelular'. No, no. Le digo que Motorola no tiene nada que ver. No sé qué ha entendido. No dije 'Nokia', dije 'no sé qué'. No, que yo si sé qué dije, lo que digo es que dije 'no sé que'. ¿Qué? Deje. Sí, el celular deje.



Decía, estos son nuestros tiempos. Y una de las cosas que debemos aceptar de nuestros tiempos es que no son reposados. Nunca lo son. ¿Como? ¿ya lo dije? Disculpen, es la vorágine. Lo que se desprende de lo planteado es que nuestro estilo de vida es el menos reposado de los que se han conocido hasta ahora, y esto se muestra en que ya no resistimos los tiempos vacíos. Ya sea mientras viajamos al trabajo o cuando llegamos a nuestra casa y no hay nadie, experimentamos la necesidad de llenar esos minutos con alguna actividad: leer un libro, ponernos los auriculares para escuchar música o ver el diario en la Blackberry por ejemp...sí, sí, no dudo de que su Nokia también puede hacer eso. ¿Le pagan comisión a usted? La cuestión es que no hay momento alguno en que quedemos solos con nuestros pensamientos. Había uno, sagrado e intocable, pero cuya frontera ya ha sido cruzada por este irrespetuoso presente: el momento de ir al baño.



No, no se ría, que estamos hablando de cosas serias. Ir al baño suponía un momento a la vez de contemplación y de concentración; de esfuerzo y de relajo; de intimidad y -lamentablemente para el resto- de irradiación. Y si tal límite ha sido cruzado, lo menos que podemos hacer el dar una guía para moverse en este territorio inexplorado.



Imagine que usted está en uno de esos baños antiguos de techos altos y en los que el inodoro está a una distancia sideral de la puerta, puerta que en su esplendor supo tener llave pero que carece de ella desde 1963. Allí, en el medio de la Pampa sanitaria, usted se debate entre dos posibilidades de ampliar su experiencia estético-gástrica: un mp4 o el diario de ayer.



Detengámonos aquí por un minuto.



Opta usted por los auriculares. Se sumerge en un mundo de rítmicos sonidos que lo circunda y envuelve. Tocan la puerta. "¿Hay alguien ahí?" El único sonido que podría percibirse suavemente es la de un confuso golpeteo de su pie contra el suelo. Tocan la puerta nuevamente. Mientras se abre la puerta se escucha "¿No hay nad...?". Allí, majestuoso, cual pensador de Rodin contemporáneo, en toda su desnudez (o por lo menos en una desnudez particular) usted tararea "I saw the sign, and it opened up my eyes I saw the sign no one's gonna drag you up...".



Ha cometido la terrible y temible equivocación de aislarse demasiado. Ahora existe una persona en el mundo a la que no podrá volver a mirar a los ojos porque lo ha visto en la más humillante de todas las situaciones: tarareando Ace of Base.



Si en cambio hubiese optado por el diario, no sólo hubiese visto que no le había dedicado suficiente tiempo en la primera lectura, sino que ante la eventual invasión, se hubiese podido parapetar detrás de algo.



Ahora, en principio no cualquier lectura es apta para el toilette. Y esto por diversos motivos. Por ejemplo, no sé qué dirá la gente de los yogures al respecto, pero debe ser una lectura liviana. No tanto porque uno asume que la lectura de la Divina Comedia merece un mejor marco que una analogía chusca, sino sobre todo porque hay gente que, aunque haya terminado de hacer lo que fue a hacer, no se levanta hasta haber terminado de leer lo que llevó. Todos recuerdan aquél trístemente célebre episodio del joven que se enganchó con El Señor de los Anillos es el único baño de la familia. Familia que, lejos de ver la ironía del libro elegido en tal situación, intentó sacarlo con pedidos gentiles (capítulo 3), protestas airadas (capítulo 7), órdenes tajantes (capítulo 11), llantos desesperados (capítulo 23) e incluso arrojando gas dentro del baño. Como ven, las ironías se sucedían una tras otra. Sólo lograron sacarlo cuando a uno de los hermanos se le ocurrió gritar que a Gandalf lo mataban unos neonazis y Frodo se iba a vivir a Ibiza. El ingenuo se lo creyó.



Todos saben que eso es lo que pasa en Harry Potter.



Pero decía que hay otros motivos. Si uno se encuentra en el baño del trabajo, no sólo tiene que llevar algo liviano sino también descartable. ¿Por qué? Una vez preparaba un examen contra reloj y me llevé un paper al baño. Al salir del cubículo inodoril me encuentro con mi jefe lavándose las manos. No puedo disimular mi procedencia ni la posesión de un documento por el que, si alguna vez tuvo curiosidad, la ha perdido ahora (remitirse al tema de la procedencia) por lo que supondrá que es una pavada que me aleja de mis tareas habituales.



Por último, está el tema de los jueguitos en el celular. Yo creo que son una buena salida si se sabe manejarlos. De lo contrario, podría ser fatal. Es decir, un Sudoku puede ser una buena inversión de tiempo, pero empezar a exasperarse con el Angry Birds y que los ocasionales transeúntes escuchen desde el baño como usted maldice a "este pájaro que no emboca una" puede llevar a confusiones por demás embarazosas.



Bien. Espero que me haya podido acompañar por los meandrosos caminos de este tema sin desbarrancar. Ahora lo dejo porque tengo otra reunión. ¿De casualidad no vio donde quedó la revista del diario del domingo?



jueves, 1 de marzo de 2012

En cartel por un cartel



Los guionistas son personajes subestimados, sin duda. Se manejan en las sombras y, sin embargo, son el principio de todo; la condición de posibilidad de que la rueda se ponga en movimiento. Uno puede llegar a verlos subir a recibir un premio en alguna entrega, pero lo que piensa es "¿Que hace este no-famoso ahí arriba? ¿donde están los actores? ¿y encima se pone a agradecer? Matenlo". Bueno, quizás con bajarlo de la tarima sea suficiente, pero el punto es que no se reconoce su importancia. Todos recuerdan la excelente actuación de Kevin Spacey en "Los sospechosos de siempre", pero nadie repara en que antes hubo un señor que pensó que....bueno, que pasara lo que pasó. Estos prohombres parten sin otra cosa que el horror vacui, desde las mismas entrañas de la hoja en blanco y llegan a construir maravillosos palacios del séptimo arte.



O no.

Porque también existen los que técnicamente se denominan "ladrones de gallinas". O sea, sujetos inútiles con fines de lucro que sólo combinan azarosamente recetas ya largamente probadas dando lugar a esperpentos monumentales o películas clase Z. En este punto, hay que reconocer que a veces se vuelve borrosa la línea que separa a los guionistas ucranianos de los ladrones de gallinas, pero a grandes líneas podemos discernir quién es quién:


1) Los magos de la remake


No tengo mayores problemas con la realización misma de remakes. Es decir, los avances tecnológicos hacen que muchas veces una buena idea del pasado pueda ser mejor plasmada o presentada más vistosamente en la actualidad. Ahora, cuando hacés una remake de una película del 2002 (Spiderman) quiere decir que no se te cae una idea.


Peor es cuando los norteamericanos toman una película que fue filmada en otro país y la "adaptan" al suyo. O sea, tenemos una película enterita bien lograda (Taxi, Nueve reinas...) pero que por extraños motivos necesitan que esté hablada en inglés. Unos inadaptados.


2) Tema por 200

En otras ocaciones, pareciera que directamente tienen un bolillero del que ir sacando grandes temas que van mezclando sin vaselina.

Sala de guionistas. 2:04 am.



- A ver que sale en el bolillero de los malos de la película... "zombies".


- Bueno, pero películas de zombies hay muchas. Sacá otra.


- Saco otraaa yyyy.... ¡ya está! "nazis".

- ¿Zombies contra nazis?


- Mmmno, porque ¿por quién tomaría partido la gente? Muy complicado...


- ¡Lo tengo! ¡ZOMBIS NAZIS!

- SEEEEEEEEEE!!!!!!!




DEAD SNOW










¡¿En serio me estás diciendo?! ¡¿zombies con ideología?! ¿donde se ha visto gente sin vida con ideas nocivas que además le jode la vida a otr...no dije nada.



Pero eso no es todo. Oh, no. No lo es.



Sala de guionistas. 4:35 am.

- Bueno, hay que sacar la bolilla con el héroe de la película.


- Y saaaaaale: "presidente de Estados Unidos".


- VAAAAAMOS.


- Momento. Ya tenemos un presidente héroe en varias películas de los últimos años. Tendríamos que ver la manera de darle una vuelta de tuerca.


- Podría ser un presidente más antiguo.


- Richard Nixon.


- No, ese está en el bolillero de los malos de la película.


- Además hay que trata de despolitizarlo.


- ¡Ya sé! Un padre de la patria. Puede ser Lincoln.


- Me gusta, me gusta. Ahora nos faltan los malos. ¡Vamos al bolillero!


- Por favor, que salgan los ninjas...


- Nop, salieron loooos "talibanes".


- Pero no podemos hacerlo, a menos que hagamos una película de viaje en el tiempo.


- Uh, no. Hay que cuidar correlatos. Y los fans de Ray Bradbury siempre vienen a hacer quilombo con el cuento de la mariposa. Mejor sacá otra.


- Lo que toca, toca, la suerte es loca... Voilá. "Vampiros".


- SEEEEEEEEEE!!!!!!!





Oh, sí.



ABRAHAM LINCOLN: VAMPIRE HUNTER









Cuando uno pensaba que era mucho, vienen con esto y no quedar otra que darse cuenta que "mucho" es un término relativo. Incluso lo evidente complica hacer un chiste alusivo. Es... eso.






Disculpe que lo haya arrastrado hasta este lodazal cinematográfico, pero no podía guardarme esto. Porque ¿sabe que es lo peor de todo el asunto? Que tengo ganas de ir a verlas.


jueves, 23 de febrero de 2012

En el amor y en la guerra...


Pasar desapercibido. Entrar. Salir. Pim pam pum. No hacer contacto visual, no mostrar mucho el rostro. Ser un fantasma; un espejismo que se insinúa por el rabillo del ojo; una imagen difusa que a uno le cuesta recordar si fue real. Movimiento continuo y cabeza gacha, movimiento continuo y cabeza gacha, movimiento continuo y cabeza gacha. Allá vamos...

Entró con las manos en los bolsillos y los brazos pegados al cuerpo. El corazón le palpitaba traicioneramente y la tensión del rostro transformaba esa sonrisa protocolar en una mueca de muñeco de cera. "No lo voy a lograr" pensó cuando una pequeña niña miró su cara de payaso poseído y se puso a llorar. Entonces cerró los ojos y pensó en ella; pensó en su dolor y en su pedido desesperado. "No puedo volver. Si no lo consigo no puedo volver".

Si los astros nos dicen algo, si sus movimientos intentan comunicarnos un mensaje vital, esa noche en aquél lugar ese algo sonaba como "¡Cuidado que vas a pisar mier...! Nada, nada. Dejá".

A los 20 minutos, después de dar varias vueltas, entendió que no iba a conseguirlo sin recurrir a alguien. Maldijo para sus adentros, apretó el puño y se dirigió a ese mostrador que tanto había querido evitar. Deslizó el papel mientras miraba disimuladamente hacia otro lado.

La voz del otro lado sonó cortante.

"¿Sí?".

Tragó saliva e intentó mostrar compostura.

"Estaba buscando vsmlnmnhan".

La voz volvió, ahora meliflua, como si hubiese entendido lo que pasaba y lo disfrutara enormemente. El poder corrompe.

"Disculpe. No alcancé a entender. ¿Qué quiere?".

Perdido por perdido... "Estoy buscando... Vagisan".

"CACHO, EL SEÑOR ESTÁ BUSCANDO CREMA PARA LOS HONGOS VAGINALES. ¿NOS QUEDÓ ALGO?"


¿Qué qué aprendió ese día? Que las humillaciones vienen en pomos de 125, 250 y 500 cm2.










nota del autor: mi mujer y el objeto puntiagudo que tiene en su mano me piden que aclare que he tomado de base para este relato una anécdota ajena. Ningún matrimonio ha sido lastimado para la realización de este post.


jueves, 26 de enero de 2012

Cuento de Nadas


Bosque de fábula. 16:25 hs.


Caperucita entra a la casa de su abuelita. Aun con todo a media luz, alcanza a divisar a la anciana metida en la cama. Se acerca con la canasta de víveres que trajo.


- Hola, abuelita.


- Hola Caperucita.


- Son $143,50.


- ¿Eh?


- Dice mamá que son $143,50. Y eso que no me dejó cobrarte propina por traerte todo para acá. Claro, al pibe del COTO denle algo nomás, pero a la nieta boluda no ¿no?


- Esteee... Fijate ahí que está mi cartera. Pasamela.


Caperucita se acerca para entregarle la cartera y se sorprende.


- ¡Abuelita! ¡pero que ojos tan grandes tienes!


- Es que soy hipotiroidea.


- ¡Abuelita! ¡pero que nariz tan grande tienes!


- Bueno, bueno. No escupas al cielo, que es una herencia familiar. Te muestro una foto de Nana Goldstein y vas a ver lo que te espera cuando pases la pubertad.


- ¡Abuelita! ¡pero que orejas tan grandes tienes!


- ¡Pero, che! ¿te parece querida?


- ¡Y que peluda eres!


- (Haciendo puchero) Eso ya es cruel. Es verdad que ya no me depilo como antes, pero lo de las orejas y la nariz duele muchísim...


- ¡Y que manos tan grandes tienes!


- ¿Esos son los modales que te enseñó tu madre?


La abuelita se pone a sollozar. En eso entra el lobo, que ve a la abuela, mira a Caperucita y le dice:


Lobo: - ¿Qué le hiciste? ¿qué le hiciste?


Caperucita: - Pep...yo pensé que en realidad era usted.


Lobo: - Yo dejé el transformismo hace ya varios años. ¿Te parece compararla con un canis lupus? ¡mirá cómo se puso!


Caperucita: - No le hice nada. Yo sólo manifestaba mi sorpresa por el tamaño de las distintas partes de su fisonomía.


Abuela: - Si viniera a visitarme más seguido no le pasaría... ¡y además me dijo peluda!


Lobo: - ¡Pero que pendeja de mierda! ¡un poco de respeto con tu abuela!


Abuela: - ¡Cómasela, señor Lobo! ¡cómasela!


Lobo: - No, Doña Gertrudis, que es menor de edad y después se me arma un quilombo legal de novela. De novela infantil concretamente. Yo no sé qué les enseñan a estos chicos hoy en día. Fíjese, Doña, yo ya tengo miedo de venir por el bosque. El otro día dos borregos me robaron todo. Después la policía los agarró destruyendo la casa de la señora Bonafide de acá a la vuelta. Hansel y Gretel Ramírez, se llamaban. Pero como son menores los dejan libres enseguida. Ya veo que la terminan matando a la pobre señora en represalia.


Abuela: - Es lo que le comentaba a Mariano, el que vive con esta chica acá a 10 minutos.


Lobo: - ¿El que vive con la chica blancuzca me dice?


Abuela: - Ese.


Lobo: - ¿Uno petiso y narigón?


Abuela: - No.


Lobo: - ¿Un petiso malhumorado?


Abuela: - No.


Lobo: - ¡Ah! El petiso de anteojos.


Abuela: - Tampoco.


Lobo: - ¿Entonces cual?


Abuela: - El petiso que usa ropa que le queda grande tipo skater. Mire, cuando me enteré que vivía con 7 muchachos ya me espanté bastante, pero cuando escuché que además los 7 se llamaban Mariano (ella misma habla cariñosamente de los "7 Nanos") entonces pensé en decirle dos palabritas.


Lobo: - ¿Ah, sí?


Abuela: Sí: terapia urgente.


Caperucita: - ¡Abuela! ¡pero que moral pequeñoburguesa tan grande tienes! Si ella quiere vivir con siete muchachos ¿cual es el problema? ¿Por qué sostener un tipo de familia que viene de la estructura de producción capitalista?


Abuela: - ¿Ve, Señor Lobo? Cursa un año en la Facultad de Ciencias Sociales y mi Caperucita ya se transformó en Caperucita Roja. Y además, querida, si hay una pequeñoburguesa acá es justamente la chica esta. Así que usted se me queda callada.


Caperucita: - ¡No me podés callar así! ¡ya soy una mujer! ¿sabés qué? ¡me voy con mi novio y no vuelvo más!


Se va dando un portazo.


Lobo: - ¿Tiene novio la pendex?


Abuela: - Sí, un leñador de por ahí. Un vividor, bah. Porque es fácil hacerse la Rosa Luxemburgo con la plata de papá bancando todo. Y el tipo este no es ningún bobo y sabe como es la cosa.


Lobo: - Un predador, sin duda.


Abuela: - Bueno, che. Te dejo que me voy a meter a la cama a clavarme un whiscacho para recuperarme del maltrato de la chiquita esta.


Lobo: - Vaya nomás. Que lo disfrute con salú.





Moraleja: la historia la escriben los que van a la Facultad de Ciencias Sociales. ¡Ah! Y hacer las compras por internet te puede ahorrar un disgusto.




miércoles, 18 de enero de 2012

Lorem ipsum o la vuelta




Señores, en algún momento había que comenzar y este momento es tan bueno como cualquier otro. Algunos objetarán que un 2 de marzo es mejor que un 18 de enero, otros que con 20° se lee mejor que con 38° y habrá quienes opinen que dilatar la reanudación de mis textos hasta 2025 es mejor que empezar a jorobar ya en 2012, pero a todos ellos les respondo que no. Motivos ajenos a mi voluntad hacen que este sea incluso un momento propicio: hoy me reincorporo al trabajo después de las vacaciones.


Ya detecto alguna sonrisita de aquellos que todavía no han comenzado sus vacaciones o que siguen en ellas; escucho algún comentario poniendo en duda la realidad de mi reincorporación si resulta que estoy escribiendo para el blog, incluso veo a algún desubicado ensayar el gesto de hacer converger las yemas de los dedos debajo de la barbilla mientras repiten "chiva calenchu". Sólo me queda decir que si van a estar haciendo comentarios de este tipo vamos a terminar a las trompadas.


Como los lunes, en los cuales uno tarda unos minutos en reacomodarse y empezar de lleno con sus tareas, la vuelta de vacaciones tiene un proceso análogo. Uno necesita un tiempo para rearmarse y encarar todo lo que quedó esperando. Yo, por ejemplo, no creo que pueda hacer nada productivo hasta recuperarme del shock pre-traumático de volver al trabajo (cosa que imagino tener superada alrededor de abril) Así, aprovecho para compartir algunos pensamientos vacacionales que testifiquen que dejar de infringir dolor literario no ha sido uno de mis propósitos para este 2012:



Siempre me han llamado la atención las bibliotecas de las casas de veraneo: libros no interesantes de más de 25 años. Nunca algo que uno diga "che, que bueno este libro, me lo leo ya", nunca una compilación con lo mejor de Condorito. ¿Por qué? ¿como viven en un lugar copado tienen que compensar leyendo malos libros? ¿y como son malos dejaron de comprarlos hace 25 años? Queda abierta la polémica.

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Con el traje de baño azul parece que estuviese gordo.


Con el traje de baño gris parece que estuviese gordo.


Conclusión inapelable: ya no hacen los trajes de baño como antes.


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En los últimos años he constatado que existe una diferencia entre la imagen mental que uno se hace de las vacaciones y la realidad pura y dura. Por ejemplo:


imagen: caminando por la orilla de una playa semi desierta sumido en los propios pensamientos


realidad: otras 3 millones de personas esperaban que esa playa estuviese semi desierta, por lo que uno camina sumido en el pensamiento de como evitar terminar con una lastimadura de tejo en el pie


imagen: uno va a aprovechar ese espacio de tiempo para echarse a leer


realidad: uno aprovecha ese espacio de tiempo para echarse a tomar gin tonic


imagen: las vacaciones son un lugar libre de preocupaciones


realidad: "¿cómo que no hay sartén? ¿aceite tampoco? ¿y como hacemos la comida entonces?"; "pensé que habíamos comprado papel higiénico"; "¿donde se puede conseguir ibuprofeno infantil a esta hora? ¡¿32 kilómetros?!".

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A veces uno debe estar en una cabaña agreste en medio de la soledad para volver a valorar algunas cosas importantes. Como la propia cama y el propio baño, por ejemplo.

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¿Como darse cuenta que uno ha crecido? Cuando uno se encuentra del otro lado de la anécdota:


Pablo, versión 2002: "...y entonces fuimos a la casa de Martín y nos quedamos tocando la guitarra hasta como las 6 de la mañana".


Pablo, versión 2012: "¡A VER EL PELOTUDO DEL CAJÓN PERUANO SI PUEDE DEJARSE DE ROMPER LAS PELOTAS, QUE SON LAS 3 DE LA MAÑANA!".

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En las fotos que sacamos con nuestra cámara aparezco con cara de boludo.


En las fotos de la cámara de mi cuñado aparezco con cara de boludo.


En las fotos de la cámara de unos amigos aparezco con cara de boludo.


Conclusión inapelable: ya no hacen las cámaras de fotos como antes.


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Alguna vez he planteado esta polémica y lo más polémico que me dijeron fue que no consideraban que fuese siquiera una polémica, pero ahí va: ¿por qué los juegos de cartas se juegan sólo en vacaciones? ¿qué tiene el tiempo libre del año que sea incompatible con el chinchón, la podrida o la carioca?


Si por ventura usted jugase a esos juegos durante el año con sus amigos, le pido que se dirija a la polémica de al lado. Gracias.



Pues bien, la rueda ha comenzado a girar; los engranajes se mueven; la ambición se despierta y la razón se aguza. La vuelta se ha consumado.


Que lo disfruten con factor 30.


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