lunes, 10 de noviembre de 2008

Semblanza de Gutierrez


Estamos hoy reunidos aquí para descubrir el busto de José María Gutierrez. La cantidad de gente que se ha acercado da cuenta de la importancia que este evento tiene. Es por eso que me referiré en primer lugar a la concepción de este magno proyecto.

Hace poco menos de 6 meses, estando en una reunión de la intendencia, alguien preguntó al aire si la grandeza de un prócer venía dada por el tamaño de la plaza que albergaba su busto. No, no crean que en la intendencia perdemos el tiempo. Construimos cultura que es muy distinto. La cuestión es que el planteo disparó diferentes disputas históricas y de espacio público (¿qué es lo que hace a una plaza importante? ¿sus dimensiones o su ubicación? En el caso de ser ambas, ¿en qué proporciones habría que medirlas para hacer un baremo?) En fin, no entraremos aquí en esas cuestiones porque no afectan la conclusión que desnudamos: los bustos siempre...a ver, ¿de qué se ríe el petiso de la segunda fila? ¿cómo? ¿que dije "desnudo" y "busto" en la misma frase? No sea inmaduro, hombre. Decía, los bustos siempre están dedicados a célebres políticos, artistas y hombres de cultura, lo cuál es una discriminación flagrante hacia la gran masa de hombres sin méritos extraordinarios que son los que componen, habitan y hacen grande esta Nación.

(aplausos de la multitud)

Gracias. Gracias. Percatados de esta injusticia, nos pusimos a trabajar en el busto (¿la puede cortar el de la segunda fila?) del hombre común. Pero entonces surgieron varios interrogantes: ¿qué rostro tendría? ¿debía ser varón o mujer? ¿qué contextura es la más común? ¿qué rasgos? Además, tampoco debería ser alguien famoso, porque eso implicaría destacarse de cierta manera, lo cual iría contra la esencia misma del proyecto. Descartamos entonces a deportistas, emprendedores y vedettes. Al poco andar habíamos descartado prácticamente a todos. Fue entonces cuando la edil Fontanova nos refirió de una persona que ella conocía que no poseía mérito alguno. Era más bien un portento de la mediocridad. Tengo que ser sincero, tanto se ajustaba a nuestra búsqueda que en un principio no le creí.

(murmullo desaprobatorio entre la gente)

Pero bastome dar una hojeada a su vida para darme cuenta de que difícilmente se pueda encontrar un concatenación de naderías como las que nos ofrecía Gutierrez. De una forma meritoria, nunca logró destacarse en nada. Y no porque no lo intentara. En el ámbito de los deportes, cabría destacar que es la única persona en ir cada quince días durante más de 10 años a las pruebas de Deportivo Morón para tratar de entrar al equipo. Y digo bien, "cabría" destacar ya que no cabe nada, señoras y señores. Consultado al respecto, el entrenador de las inferiores alega no recordar que haya ido alguna vez. Vecinos: ir 10 años al mismo lugar y no lograr ni siquiera formar parte del paisaje no hace más que reflejar una mediocridad magnánima. Esa que hace que no sólo no haya promocionado nunca laboralmente, sino que incluso no tenga tareas encomendadas para realizar desde 1986. Cuando leí eso no pude contener la emoción, señores. Incluso llegué a escuchar el rumor de que todavía cobraba en australes.

(un "Ooohhhhh!" de admiración escapa de entre los espectadores)

No podemos dejar de nombrar su incursión por el mundo de la literatura. Su libro "Viaje a las regiones septentrionales de Lanús" fue un hito. Si el fracaso se puede cuantificar, queridos coterráneos, entonces lo hace en las ventas de este libro. El público -consiente de lo que este hombre representaba- no pudo sino ningunear el libro, que no logró vender copias ni entre los mismos familiares de nuestro homenajeado. Familiares, por otro lado, que encontraban serias dificultades en recordar su rostro.


Esta fue la causa de que su funeral no contase con las suficientes personas para llevar el féretro. Incluso una señora que estaba haciendo su práctica como llorona tuvo que juntar fuerzas para transportar lo que se dio en llamar poéticamente entre los concurrentes (o sea, el que llevaba la manija de adelante se lo dijo al que sostenía las dos de atrás) como "una caja de manzanas". Fue esto, más que una muerte, "la conclusión de un poema" como diría Marechal.

(de repente, un hombre se agita entre la multitud)

Gutierrez: ¡pero si estoy vivo!¡yo soy Gutierrez!


Intendente: desde luego, Marechal se refería a la muerte de otra persona.


Gutierrez (agitando las manos): ¡Ey! ¡que yo soy Gutierrez!


Vecina 1: ¡Shhh! ¿No ve que estamos en algo importante?


Intendente: es por eso que hemos decidido realizar este homenaje post mortem. Porque si hay una enseñanza que nos ha dejado Gutierrez, es que siempre seremos mejores que alguien. Que Gutierrez más precisamente.


Gutierrez: ¡si estoy acá! ¡háganme el homenaje en vida!


Intendente: ¡A ver si la cortan con el murmullo! ¡Policía, llévese a ese individuo que agita las manos!¡ese, el de la remera de Deportivo Morón! Y también al petiso de la segunda fila; su risa molesta constantemente.

6 comentarios:

H. Froude dijo...

¡Excelente! Se supera a sí mismo en cada post (y a Gutierrez también...!).
Debo confesar que cuando comencé a leer pensé que se trataba de desentrañar la identidad de Juan María Gutierrez (personaje que da nombre a una calle pero de méritos desconocidos para el común de los mortales -de los inmortales no me atrevo a opinar-).
Saludos!
PD: por si le dió curiosidad (como a mí) le cuento que lo guglié (sic) y resulta ser que JM Gutierrez nació en 1809, fue un gran crítico y maestro literario y formo parte de la generación del '37 (en pocoas palabras, fue más trascendente que Gutierrez, "el otro").

Un anónimo dijo...

El de la calle JM Gutierrez no es en realidad el escritor y maestro. Le pusieron el nombre a la calle en honor a los ignotos (por eso la calle es tan cortita). Pero resulta que hay gente como h. froude que no soporta que los ignotos tengamos quien nos represente y tiene la necesidad de encontrarle un famoso (tal vez tampoco soportaría un día sin efemérides).
Puestos a pensar propongo una aprente paradoja: si hacemos un busto (o nombramos una calle) de algún ser intrascendente... ¿estaremos conspirando contra su propia esencia?
Respuesta: probablemente alguien como h. froude le encontraría algún referente más conocido y entonces "nuestro" Gutierrez seguiría siendo "nuestro" Gutierrez. Un olvidable y confundible Gutierrez.

Pablo dijo...

Habría que ver si la calle no cumple con el mismo propósito que el busto citado y el maestro Gutierrez de la generación del 37 no está viviendo de las rentas del Gutierrez intrascendente. No estoy en posición de descartar nada (me recomendaron que no descarte cosas cuando estoy sentado, parece que hace mal a la columna)

Pablo dijo...

Anónimo: justo al contestarle a h.froude me encontré con sus pensamientos. Entiendo que detrás de su aparente enojo contra la propuesta froudeana, postula una cierta necesidad de la existencia de un homónimo famoso para que la intrascendencia sea total y victoriosa.

Esto me pasa por no atenerme al "Perez" de protocolo.

Anónimo dijo...

Digo yo, la calle mencionada por Froude ¿no es Jose Maria Gutierrez?
creo que la calle Juan Maria Gutierrez es solo una cortadita en un pueblo olvidado.

Pablo dijo...

¡Miren lo que me hacen hacer!

Gutierrez.Gustavino...Gutenberg...Gutierrez, Eduardo...¡acá está!: Gutierrez, Juan María. Plano 9, C6 y A5.

Sin embargo, y para que no caiga la teoría del alter ego famoso necesario, yo también guglié y me encontré que Guti, el futbolista del Real Madrid, se llama José María Gutierrez. Ahora, no sé si una calle, peo escuché que el otro día, después de que el Madrid perdiera con un equipo de tercera división, le dedicaron varias puteadas.

Ah! y cualquier cosa el 93 los deja. En Gutierrez, digo.

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