miércoles, 20 de mayo de 2009

Director poético de futbol


La historia de José Feliciano Ruiz no le es desconocida al gran público. Su audaz paso por la geografía futbolística y las desventuras que sufrió, junto con el desánimo que allí contrajo han dado lugar a numerosos volúmenes. Pero todos los acercamientos al poeta parten desde su llegada a la barra brava de Deportivo Español y finalizan en el ostracismo posterior a dicha incursión. No obstante, algunos historiadores han publicado recientes estudios en los que han analizado nuevos documentos y recabado diferentes testimonios que hacen pensar que no todo terminó con aquél botellazo en Santos Lugares. Se lo hacen pensar, sobre todo, a los que leen esos estudios.

Al parecer, una vez que recuperó la lucidez (o la conciencia sería más exacto decir) dejó en un mismo movimiento el hospital y la Capital Federal. Descorazonado, sintiendo todavía el impacto en su alma y en su parietal derecho, optó por recluirse en la localidad de Campana, en búsqueda de la paz y el sosiego que Deportivo Español no le había dado. Allí, después de algunos meses de reflexión, pergeñó un nuevo plan. El problema había sido que faltaban sentar las bases para que su voz pudiese ser escuchada. Y las bases del mundo futbolístico no son otras que los mismos equipos de futbol. Con un rápido modus ponendo ponens llegó a la conclusión de que se necesitaba dar un paso anterior: debía tomar la dirección técnica de un equipo de futbol. Sin dudas, esta escuadra invícta le mostraría al mundo aquella dimensión estética de la ética. Quedaba definir si se la mostraría a través de un 4-4-2 o un 4-3-3.

Armado de valor -y de una persuasiva Colt- se dirigió a la sede del club local, Villa Dálmine, para dar comienzo a su epopeya cultural. Sorpresivamente, la Colt no fue necesaria. No se sabe si fue su sólida argumentación o el hecho de que el técnico anterior había renunciado llevándose todos los fondos disponibles, pero los dirigentes aceptaron de inmediato. Vale la pena reproducir las anotaciones que hizo de las palabras de Ruiz el taquígrafo del club... en una servilleta... con una tiza... robada del jardín de infantes que se encuentra a dos cuadras: "El problema del futbol actual es el kantismo, señores. Todo se rige por el deber ser: 'vos marcalo al 9'; 'vos jugá de enganche'; 'presionen en la mitad de la cancha'; 'matalo que se escapa'. No, no y no señores. ¿Donde está la captación de la belleza que nos salva de caer en el ciego voluntarismo? ¿donde el gozo que nos incita a no bajar los brazos cuando los demás desfallecen? Hay que devolverle al fútbol la estética de su ética".

Frente a la elocuencia de Ruiz los dirigentes sólo acertaron preguntarle si eso quería decir que era menottista o bilardista. Su respuesta fue terminante: "Ni lo uno ni lo otro. Menotti es un timorato y un pusilánime, igual que todos sus íncubos. Y Bilardo... Bilardo es un narigón". Convencidos de que estaban frente a un revolucionario de la pelota, esa misma tarde lo pusieron al frente del primer equipo.

El poeta había recuperado el entusiasmo. Tenía frente a sí 14 almas (11 almas titulares y 3 suplentes) que encarnarían su proyecto de literatura futbolística. Sin perder el tiempo, empezó a hablarles de forma personal para manifestarles qué esperaba de ellos. A los primeros que abordó fue a la pareja de centrales, el Cabezón Cuernavaca y Hacha Brava Ramirez: "Muchos hombres intentarán pasar entre ustedes. Necesito que se porten como Escila y Caribdis" en alusión a los monstruos de la Odisea que custodiaban un estrecho por el cual no se podía pasar. Luego se dirigió al Avioneta Quiroga, el rápido marcador de punta del equipo: "Quiroga, usted sientase libre de volar cual alma arrebatada. Embriaguese con la velocidad. Transportese por la línea hacia un mundo distinto". Por último preguntó quién era el armador del equipo. Le dijeron que el Duende Gonzalez. Sus ojos se iluminaron. "Duende -comenzó, como queriendo marcar especialmente la palabra- usted dejese seducir por las musas. De allí le vendrá la magia, la improvisación, el toque distinto. Mientras mayor sea su receptividad, mejor para el equipo".

Pero lamentablemente para el futbol mundial en general y para Villa Dalmine en particular, su mensaje no fue decodificado como hubiese esperado. Cuernavaca y Ramirez se empezaron a prostituir bajo los nombres de Priscila y Barbi (Ramirez alega que a él le tocó el nombre más dificil); Quiroga será una gran contribución para el equipo una vez que cumpla la suspensión por doping y Gonzalez... bueno, Gonzalez se dejó seducir por las muzas. Las de la Pizzería de Rubén más precisamente. 15 kilos después, la magia sigue sin aparecer.

11 comentarios:

Viejex dijo...

En el dibujo táctico vislumbro la silueta de Lisa Simpson levantando el brazo derecho, a la usanza del saludo nazi. Era natural que nada bueno salga de semejante estrategia.

Anónimo dijo...

o es astroboy?

Pablo dijo...

Viejex, y... claramente se ve que es un equipo que ataca por derecha.

Anónimo, ¿Astro yo? Quizàs talentoso, pero astro es mucho.

Ludmila dijo...

impecable. personajes emblemáticos como este son lo que transfiguran el fútbol. un dt así te transforma un patadura cómo bermudez en una srta al estilo de panchito guerrero.

Mario Silar dijo...

Es muy bueno y dolinesco! En unos días en los que desde Iruña, y "cuando siento algo diferente dentro de mí" tiendo a mirar al lugar en el que nací; la argentinidad de este relato trajo una sonrisa a mi alma.
Gracias!

Pablo dijo...

Ludmila, usted sabe elegir sus ejemplos. Sepa que Ruiz logró efectivamente convertir a todos los jugadores en un Panchito Guerrero. Es decir, en jugadores de los que ya no se acuerda nadie (lo digo con dolor)

Silar, ¡qué alegría verlo por acá! Guardo el adjetivo dolinesco junto con la copa de goleador de un campeonato y mi boletín de segundo grado entre las cosas que me levantan el ánimo.
Si el texto realmente le sacó una sonrisa, considerenos a mano.

Bugman dijo...

Muy bueno, a pesar de que no habla de laxantes en ninguna parte.
(Jiji...).

BUG dijo...

Hay algo que no se menciona respecto a jose Feliciano, y es que era el ahijado poetico futbolistico de Ernesto Sabato.
El inventor del Tunel, loco!

Pablo dijo...

Bugman, la omisión de los laxantes es algo que siempre se le ha criticado a mi prosa. Trabajaré en ello.

BUG, los rumores son que su condición aeróbica también guarda una gran semejanza con la de Sábato.

Yoni Bigud dijo...

Sí, pero jamás podrán decir que eso no fue un mensaje como Dios manda. Eso es poesía.

Cada vez que escucho que los jugadores de tal o cual equipo no supieron interpretar el mensaje del técnico, me pongo de los pelos.

¿Qué es eso? ¿Qué hay que interpretar en el mensaje de un técnico? ¿De qué me estoy perdiendo? Una cosa es no comprender que hay que comportarse como Escila y Caribdis, y otra muy distinta es no agarrar un simple "vos picá al vacío y tocá".

Qué se yo... siempre digo que un día me voy a hacer técnico, y ahí todas estas frases pedorras van a cobrar sentido de repente.

Mi primer mensaje sería el siguiente: "CUANDO LA PELOTA COMIENCE A RODAR, EL LEÓN DORADO LES MARCARÁ EL CAMINO".

Ahí, le juro, se les van a quitar las ganas de interpretar. Van a terminar todos sentados en ronda en el centro de la cancha, fumando un habando e interpretando a diestra y siniestra. Manga de inútiles.

Dos wines bien abiertos y un centroforward que la mande a guardar. ¿Se acuerda de la propaganda? El resto es sanata.

Un saludo.

Pablo dijo...

Le contesto porque se lo merece. Cuando estaba escribiendo esto recordé el diálogo que tuvimos sobre la inolvidable frase de Bielsa que en este momento no recuerdo. Esa sobre la proporcionalidad entre la verticalidad y la entrega. Quizás el Burro Ortega objetaría que no hay que interpretar lo que el técnico dice.

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