lunes, 31 de enero de 2011

Los secretos de los secretos de Harry


No es raro que la vida personal de un autor ejerza una poderosa influencia sobre su obra. Que aquellas cosas que impactan e incluso determinan a una persona se traduzcan luego en personajes, lugares e historias. Al parecer Beckett escribió Esperando a Godot en una situación -justamente- de angustiante espera; las semejanzas entre el padre de los hermanos Karamazov y el propio padre de Dostoievsky están lejos de ser casuales y su novela El jugador es casi autobiográfica; dicen que la visión negativa de la naturaleza humana de Hobbes tiene que ver con que su madre lo parió antes por el miedo que le provocó la noticia de que la "Armada Invencible" había zarpado hacia donde se encontraba.

Ahora bien, si es verdad que la propia experiencia es una fuente ineludible para la elaboración imaginativa, también lo es que un autor debería poder tomar cierta distancia para que la obra no se transforme en un deforme diario personal. Al plantear esto, lo primero que nos viene a las cabeza es el paradigmático caso de Gervasio Iturralde, cuya novela más conocida abreva directamente de su experiencia de divorcio. Algunos sagaces habrán descubierto en el título "Maldita perra" una solapada alusión a su ex cónyuge, pero sin duda hombres menos perceptivos también habrán sabido leer entre líneas hasta encontrar referencias en el título del capítulo IV ("Me gasté la plata de tu cuota en los burros") o en del XII ("Loca como tu padre, culona como tu madre").

Más sutil, pero igualmente testimonial es la novela del autor guatemalteco Ricardo Escoria, que refleja las idas y vueltas de la tormentosa relación con su mujer, Noelia Barbamonte. Noelia aparece como el personaje principal de la trama, en la que pasa de ser la elogiada heroína -fruto de un buen momento de la pareja- a no aparecer durante 3 capítulos por haber quemado la camisa preferida del autor. En tiempos directamente malos, la encontraremos haciendo cosas ridículas y humillantes como chocarse contra un farol sin motivo alguno o caer en un implausible agujero lleno de estiércol en pleno centro de la ciudad. Así, mientras la introducción (escrita cuando planeaban un viaje por la Toscana) la presenta como "la mujer que -como Helena de Troya- amerita la colisión de naciones por su amor", el capítulo XI, llevado al papel justo después de la vuelta, dice que se trata "de una mujer -como Helena de Troya- histérica, adúltera y medio putona". La prosa traiciona a Escoria (al parecer, a esa altura también lo hacía Noelia, con cierto Pietro que conoció en la Toscana).

A veces los libros son portadores de venganzas póstumas, de ucronías en las que el autor puede cambiar el traje de humillado por el de héroe, como en el clásico de Alberto Gramponi "El matón del colegio", escrito como venganza... bueno, al matón del colegio. En él, el grandote terminaba siendo humillado por un alumno hirsuto y menudo que lo hace llorar cuando le muestra que es incapaz de conjugar un verbo irregular. Hasta tal punto buscaba una reivindicación que ni se molestó en cambiarle el nombre a los personajes. Lo negativo (o tremendamente positivo, según se vea) es que, al leer su descripción como "un hombre menor, concebido en un lupanar; el primero entre los dipsomaníacos", el otrora matón no supo decodificar en el contenido un "borracho hijo de puta". Incluso agradeció el homenaje.

Como verán, el fino límite entre la realidad y la fantasía no siempre se corta por el lado de la realidad. Existen ocasiones en las que no es el autor el que expone una novela sino una novela la que expone a su autor. Un mayor desarrollo de esto puede encontrarse plasmado en el libro "La obra de Pablo Benegas o el Best-Seller ignorado".

Esperando no haber arruinado algún conato de novela o la imagen de sí mismo de alguno, me despido atentamente.



PD: por si se estaban preguntando, el título hace referencia a la película de Woody Allen Los secretos de Harry, en la que el personaje principal es un autor que se gana la enemistad de su circulo íntimo por retratarlos en sus libros. Si, hubiese estado mejor si no lo explicaba.

9 comentarios:

Mona Loca dijo...

Bueno, pero si no lo explicaba yo no lo hubiera entendido.
Claro que no soy una lumbrera pero...

¿esa película es nueva?

Mecha dijo...

Como Helena de Troya... jajjajajaja
me hizo largar la carcajada.


Excelente su artículo.
Es interesantísimo ver cómo los autores no pueden separarse de la realidad y dejan en evidencia a sus relaciones cercanas.

Ahora... es mucho más interesante ver como el propio autor pierde su privacidad (y en algunos casos, su dignidad...???), al exponer sus reacciones y sentimientos tan abiertamente, no?


Sí, sí... tengo un lunes muy profundo... jaja

Pablo dijo...

Mona Loca, concedo. No me gustaba explicarlo pero esto corría el riesgo de convertirse rápidamente en un sinsentido.

No, la película no es nueva. Es de finales de los 90 si mal no recuerdo. Y creo que la recuerdo sobre todo porque la fui a ver con mi padre; en una escena, mientras Julia Louis-Dreyfuss era sodomizada en la cocina, entraba su abuela ciega quién empezaba a hacerle preguntas sin advertir la situación. Creoq ue estaba más incómodo que Julia Louis-Dreyfuss.

Mecha, 'chas gracias.

Me da la impresión que para ser un gran escritor hay que perder un poco de pudor. Atreverse a escribir lo bajo y miserable sin temor a quedar entrampado en el juicio del lector.

(Yo tengo un lunes de vuelta al trabajo, así que estoy predispuesto a lo bajo y miserable)

Sir Lothar Mambetta dijo...

Muy buenísimo lo suyo, profe.

Busqué en Amazón su libro, en las secciones de los que tratan de ficción y los que son parte de la misma pero no tuve suerte. Un vendedor muy amable me dijo que debía haber un error porque esa es una librería virtual. Me fui indignado dando un portazo.

Maldito vendedor: ya lo voy a agarrar en algún relato.

Un abrazo.

Guada GN dijo...

Yo leí en alguna parte que cuando finalmente llegaron hasta Helena, después de todos esos años, Helena estaba gorda, gastada, rodeada de críos y de un par de bofetones los sacó de Troya y allá se fueron todos...
Las mujeres no son lo que eran después de veinte años de asedio...
Ahora, basándome en su profundo estudio, Homero - no Simpson, si no el otro - ¿quién era dentro de su obra? ¿Tenía un ego brillante o tenía un problema con la patrona y fue arrastrado alrededor de la ciudad?

Federucho dijo...

Jajaja, brillante el libro (no puso el nombre) de Richard Escoria. Un muchacho que canalizaba sus problemas de pareja en sus escritos.

El problema más grande lo tuvo por encajet... por meterse tan a fondo con la mina esa. Esa Noelia era una casquivana (o sigue siendo, quien sabe).
Si Ricky, en cambio, hubiese sido un gigoló el libro sería pura felicidad.

Salút!

Pablo dijo...

Sir Lothar, me parece que el error es que no se encuentra en la categoría ficción sino en la de autoayuda. Bah, en realidad la sección es de heteroayuda, porque al que ayuda comprando el libro es a mí.

Guada, lo que no dicen es que cuando quemaron Troya lo hicieron con Helena dentro.

Dicen que Homero era ciego, así que quizás sea el guardia que dijo: "metamos ese caballo hueco en la ciudad".

Federucho, no me diga que no es terapéutico.

Eso sí, cuando le presentaron a Noelia como alguien "más fácil que la tabla del 1" debería haber intuído algo. Por otro lado, me parece que usted está demasiado influido por Rob Schneider.

Dany dijo...

Ni siquiera puedo decirle que me hizo reir y reflexionar con el post. Tengo algún sudor frío al ver lo que yo mismo escribo. Voy al psicólogo y vuelvo. Abrazo.

Pablo dijo...

Dany, mire, si lo que escribo reflejase mi vida entonces...

¿tiene el número del psicólogo?

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