Cuando llega fin de año, la gente se amontona para hacer balances. Lo que hizo o dejó de hacer; lo que logró y lo que no; el estado actual de su vida dentro de una proyección estimativa de como viene... En fin, una suerte de informe de gestión de las propias aventuras y desventuras. Vaya y fíjese nomás. En blogs de distinta índole y con niveles dispares, algo de esto siempre hay. Ahora vuelva y tómese el trabajo de mirar qué comentan esas mismas personas por estos días. Verá que -si han escrito algo- no pasa de una serie de comentarios costumbristas o promesas de eventuales vueltas a la actividad bloggeril en un futuro vago. Para que tampoco se tenga que mover tanto, que usted nunca fue amigo de los ejercicios (en usted lo vago es el presente), vaya a mi último post. ¿Ve? Un robo a mano armada.
¡Por supuesto que esta situación tiene que ver con las vacaciones! No me diga: vio Sherlock Holmes y se entusiasmó con el tema de la deducción lógica. Bueno, apunte un poquito más alto. Que tiene que ver con las vacaciones me lo podría haber dicho Watson, el lateral derecho del Portsmouth, que ni siquiera terminó la primaria. La cosa es que poca gente se da cuenta de que el momento para hacer un balance es ahora. El balance no se debería hacer sobre el año, sino sobre las vacaciones.
Ventajas de hacer el balance sobre las vacaciones:
- Nadie espera demasiado de las vacaciones, lo que evita la caída de egos por un acantilado después de presenciar el acopio de proyectos no concretados.
- El material con el que se trabaja es menor, permitiendo recordar mejor los aciertos y justificar mejor los fracasos.
- Esa misma exigüidad del material permite exagerar los logros, argumentado que las cosas espectaculares o que valgan la pena nombrar están planificadas a partir de abril.
Pues bien, haciendo un balance y memoria de las vacaciones prontas a finalizar, comparto con ustedes algunos retazos de las mías a modo de ejemplo:
1) La cantidad de gin tonics ingeridos durante este tiempo supera la cantidad de páginas que pude avanzar en mi libro veraniego.
Algunos creen que estas dos variables estarían conectadas. No entiendo por qué, si nunca apoyé el vaso de gin tonic sobre el libro.
2) Hice 118 puntos de una en el Scrabble.
Esto se lo dedico a todos los que pensaron que el gin tonic estaba afectando mi capacidad con las letras. La palabra era "sfgiojhkerdzx". No importa que no aparezca en diccionario de la RAE, sé que significa algo. Malos perdedores.
3) Algunos pensamientos que me surgieron mientras el termómetro oscilaba entre los 35º y los 40º por más de 5 días:
4) Algunos pensamientos que me surgieron mientras jugaba al tenis a las 12 del mediodía con un sol que rajaba la tierra:
"Un momento, entonces ¿yo estoy sufriendo esto por propia voluntad? ¡¿y además pago por hacerlo?!"
"Ese que está al lado de Omar bailando sobre sus manos ¿es Rick Astley? ¿pu
ede ser que tenga un bidón de agua fresca en la mano y me lo muestre burlonamente?"

"¡Maldito Rick Astley!"
"Creo que el calor me está afeeectandoooo. Calorcalorcalorcalorcalorcalor. Que lindo es el calor. Que lindo el sol, que según Lerner será testigo de nuestra historia de amor. No, Lerner no es lindo. Lindo es el sol ¿no lo dije ya? Arena y sol, y el mar azul, contigo yo-o-o, conmigo...caramba ¿qué será de la vida de Marta Sanchez?
5) Me metí al mar después de mucho tiempo y no barrené ninguna ola.
A mi favor digo que el agua estaba helada, que ya se había ido el calor cuando llegué a la orilla, que mi hija me demandaba atención y que la gente de la playa dijo que me demandaba si me volvía a tirar al agua con tan poca gracia. O sea, no logré ni hacer la prueba.
¿Ven? Acotado, simple e indoloro. Nada de que "debería haber hecho..." o "me propongo para este año". Pim pam pum. Listo. Y queda tiempo para ir a tomarse un gin tonic.
Faltaba más. Que lo disfruten con salú.