Salón de conferencias del Partido Popular de Trabajadores Aunados (Pa.Po.T.A.) 21:12 hs.

Amable lector, no son pocas las cosas que le he pedido para con mis escritos: paciencia, buena voluntad, indulgencia, financiación e incluso -en ciertas ocasiones- algo de piedad. Acostumbrado a tales requisitorias, no le molestará que para este escrito le pida un poco de imaginación. Necesito que imagine a Guillermo de Occam, filósofo medieval, en la fila de un McDonalds. No, no tengo pretenciones en particular, así que lo puede imaginar como le guste. No, me parece que no tenía un parche en el ojo, pero si usted quier... ¿por qué con una remera de Deportivo Morón? Hágalo, hágalo si quiere, pero me parece que le quita un poco de porte. No, no dije "deporte". Ya sé que Morón es un equipo de fútbol, dije "de (separado) porte". Deje, deje. Sí, puede ser en el Mc Donalds de Corrientes y Pellegrini. No hace a la cuestión.
Muy bien, Occam escruta -al parecer con su ojo sano- el tablero que contiene los combos. Mientras medita en busca de la opción correcta y piensa que bien el combo del Big Mac podría llamarse Combo 4 en lugar de Combo 1, una señorita lo interrumpe: "¿Quiere que le tome el pedido?". "¿Aquí? ¿en medio de la fila? Sorprendente" piensa. "Un combo 1 mediano con Coca sin hielo" dice. La femenina singular lo anota en una planilla, despega la misma de un bloc que contiene otras tantas planillas impolutas y se la entrega a Occam. El bueno de Guillermo, sorprendido, inquiere: "¿listo? ¿mi pedido está hecho?". "No, usted le entrega esa planilla a la cajera y ella le pepara el pedido" retruca la chica. Confundido, Occam frunce el ceño y repasa el circuito esperando que se le esté pasando algo. En este estado llega hasta la caja, donde otras chica distinta le arrebata la planilla de la mano (al parecer sus cavilaciones estaban retrasando la fila) y se apronta a cumplimentar el pedido.
Mientras la cajera leía la planilla, Occam le espeta su famoso apotegma: "entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem". Silencio. La cajera y otros dos McEsclavos se paralizan. Cruzan miradas intranquilas. Uno de ellos, envalentonado por su condición de empleado del mes, se adelanta y dice: "No...no nos quedaron. Pero puede cambiarlo por una ensalada". Occam vuelve a la carga de una manera que su contrincante pueda entender que está en una guerra: "los entes no deben ser multiplicados sin necesidad". Nuevo silencio. Nuevas miradas. La misma respuesta: "...o por un cuaro de libra, si quiere". Occam se inquieta: "¡QUE NO HAY QUE HACER COSAS AL PEDO! ¿Para qué me hace completar una planilla si es exactamente lo mismo que pedir directamente en la caja?". El pánico se apodera de los empleados. Algunos gritan. Otros lloran. Uno de ellos corre hasta un teléfono rojo: "Ronald, tenemos una emergencia".
Dos minutos más tarde, Ronald McDonald en persona se hace presente en el lugar (¿pedí imaginación o no pedí imaginación?) Cierta desprolijidad en el maquillaje de los ojos hace notar que salió apurado. Mientras se mete la camisa en el pantalón, pregunta en un tono severo: "¿qué pasó? ¿alguien pidió su hamburguesa sin pepino?". Los empleados bajan la cabeza. El empleado del mes apunta a Occam y dice: "el señor cuestiona la existencia misma de las planillas de toma de pedido" (puestos a imaginar, cuidemos las formas) Una expresión de disgusto se dibuja en el rostro de Ronald (literalmente, se pinta una boca triste y dos cejas fruncidas en la cara) "¿Cuál sería el problema, Señor?". "La señorita me toma el pedido, y me da una planilla que yo le entrego a la persona que bien podría tomarme el pedido en primer lugar ¿no ve la redundancia?". "Es para agilizar" retruca el payaso. "¿No le digo que suma un paso? Además ¿qué pasa si cambio de idea en el camino?". "Es para agilizar" insiste lacónicamente McDonald mientras un coro de empleados, mientras asienten maquinalmente con la cabeza, repite: "...para agilizar".
Sabiendo que la argumentación cae cuando se pelea en el campo de la irracionalidad, Occam toma su pedido y se da vuelta. Mientras se dispone a refugiarse en una de las tablas sostenidas por un soporte a la que los hombres han dado en llamar "mesa", en su retirada arroja la última estocada sobre su colorido contricante: "Yo había pedido Coca sin hielo".
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ACTUALIZACIÓN (5/6/09)
Agrego aquí el generoso aporte de Juan, de Eidético (eidetico.blogspot.com), quién ha hecho un dibujo ad hoc para este post. No, no creo que en el futuro puedan zafar de las imágenes extraídas de Google, pero por lo menos es una briza de aire fresco. La imagen muestra muy bien como McDonalds agiliza (es decir, como hace que sus empleados sean más giles) Lo único que le reprocho es que Ronald no tiene suficiente cara de malo.