jueves, 26 de enero de 2012

Cuento de Nadas


Bosque de fábula. 16:25 hs.


Caperucita entra a la casa de su abuelita. Aun con todo a media luz, alcanza a divisar a la anciana metida en la cama. Se acerca con la canasta de víveres que trajo.


- Hola, abuelita.


- Hola Caperucita.


- Son $143,50.


- ¿Eh?


- Dice mamá que son $143,50. Y eso que no me dejó cobrarte propina por traerte todo para acá. Claro, al pibe del COTO denle algo nomás, pero a la nieta boluda no ¿no?


- Esteee... Fijate ahí que está mi cartera. Pasamela.


Caperucita se acerca para entregarle la cartera y se sorprende.


- ¡Abuelita! ¡pero que ojos tan grandes tienes!


- Es que soy hipotiroidea.


- ¡Abuelita! ¡pero que nariz tan grande tienes!


- Bueno, bueno. No escupas al cielo, que es una herencia familiar. Te muestro una foto de Nana Goldstein y vas a ver lo que te espera cuando pases la pubertad.


- ¡Abuelita! ¡pero que orejas tan grandes tienes!


- ¡Pero, che! ¿te parece querida?


- ¡Y que peluda eres!


- (Haciendo puchero) Eso ya es cruel. Es verdad que ya no me depilo como antes, pero lo de las orejas y la nariz duele muchísim...


- ¡Y que manos tan grandes tienes!


- ¿Esos son los modales que te enseñó tu madre?


La abuelita se pone a sollozar. En eso entra el lobo, que ve a la abuela, mira a Caperucita y le dice:


Lobo: - ¿Qué le hiciste? ¿qué le hiciste?


Caperucita: - Pep...yo pensé que en realidad era usted.


Lobo: - Yo dejé el transformismo hace ya varios años. ¿Te parece compararla con un canis lupus? ¡mirá cómo se puso!


Caperucita: - No le hice nada. Yo sólo manifestaba mi sorpresa por el tamaño de las distintas partes de su fisonomía.


Abuela: - Si viniera a visitarme más seguido no le pasaría... ¡y además me dijo peluda!


Lobo: - ¡Pero que pendeja de mierda! ¡un poco de respeto con tu abuela!


Abuela: - ¡Cómasela, señor Lobo! ¡cómasela!


Lobo: - No, Doña Gertrudis, que es menor de edad y después se me arma un quilombo legal de novela. De novela infantil concretamente. Yo no sé qué les enseñan a estos chicos hoy en día. Fíjese, Doña, yo ya tengo miedo de venir por el bosque. El otro día dos borregos me robaron todo. Después la policía los agarró destruyendo la casa de la señora Bonafide de acá a la vuelta. Hansel y Gretel Ramírez, se llamaban. Pero como son menores los dejan libres enseguida. Ya veo que la terminan matando a la pobre señora en represalia.


Abuela: - Es lo que le comentaba a Mariano, el que vive con esta chica acá a 10 minutos.


Lobo: - ¿El que vive con la chica blancuzca me dice?


Abuela: - Ese.


Lobo: - ¿Uno petiso y narigón?


Abuela: - No.


Lobo: - ¿Un petiso malhumorado?


Abuela: - No.


Lobo: - ¡Ah! El petiso de anteojos.


Abuela: - Tampoco.


Lobo: - ¿Entonces cual?


Abuela: - El petiso que usa ropa que le queda grande tipo skater. Mire, cuando me enteré que vivía con 7 muchachos ya me espanté bastante, pero cuando escuché que además los 7 se llamaban Mariano (ella misma habla cariñosamente de los "7 Nanos") entonces pensé en decirle dos palabritas.


Lobo: - ¿Ah, sí?


Abuela: Sí: terapia urgente.


Caperucita: - ¡Abuela! ¡pero que moral pequeñoburguesa tan grande tienes! Si ella quiere vivir con siete muchachos ¿cual es el problema? ¿Por qué sostener un tipo de familia que viene de la estructura de producción capitalista?


Abuela: - ¿Ve, Señor Lobo? Cursa un año en la Facultad de Ciencias Sociales y mi Caperucita ya se transformó en Caperucita Roja. Y además, querida, si hay una pequeñoburguesa acá es justamente la chica esta. Así que usted se me queda callada.


Caperucita: - ¡No me podés callar así! ¡ya soy una mujer! ¿sabés qué? ¡me voy con mi novio y no vuelvo más!


Se va dando un portazo.


Lobo: - ¿Tiene novio la pendex?


Abuela: - Sí, un leñador de por ahí. Un vividor, bah. Porque es fácil hacerse la Rosa Luxemburgo con la plata de papá bancando todo. Y el tipo este no es ningún bobo y sabe como es la cosa.


Lobo: - Un predador, sin duda.


Abuela: - Bueno, che. Te dejo que me voy a meter a la cama a clavarme un whiscacho para recuperarme del maltrato de la chiquita esta.


Lobo: - Vaya nomás. Que lo disfrute con salú.





Moraleja: la historia la escriben los que van a la Facultad de Ciencias Sociales. ¡Ah! Y hacer las compras por internet te puede ahorrar un disgusto.




miércoles, 18 de enero de 2012

Lorem ipsum o la vuelta




Señores, en algún momento había que comenzar y este momento es tan bueno como cualquier otro. Algunos objetarán que un 2 de marzo es mejor que un 18 de enero, otros que con 20° se lee mejor que con 38° y habrá quienes opinen que dilatar la reanudación de mis textos hasta 2025 es mejor que empezar a jorobar ya en 2012, pero a todos ellos les respondo que no. Motivos ajenos a mi voluntad hacen que este sea incluso un momento propicio: hoy me reincorporo al trabajo después de las vacaciones.


Ya detecto alguna sonrisita de aquellos que todavía no han comenzado sus vacaciones o que siguen en ellas; escucho algún comentario poniendo en duda la realidad de mi reincorporación si resulta que estoy escribiendo para el blog, incluso veo a algún desubicado ensayar el gesto de hacer converger las yemas de los dedos debajo de la barbilla mientras repiten "chiva calenchu". Sólo me queda decir que si van a estar haciendo comentarios de este tipo vamos a terminar a las trompadas.


Como los lunes, en los cuales uno tarda unos minutos en reacomodarse y empezar de lleno con sus tareas, la vuelta de vacaciones tiene un proceso análogo. Uno necesita un tiempo para rearmarse y encarar todo lo que quedó esperando. Yo, por ejemplo, no creo que pueda hacer nada productivo hasta recuperarme del shock pre-traumático de volver al trabajo (cosa que imagino tener superada alrededor de abril) Así, aprovecho para compartir algunos pensamientos vacacionales que testifiquen que dejar de infringir dolor literario no ha sido uno de mis propósitos para este 2012:



Siempre me han llamado la atención las bibliotecas de las casas de veraneo: libros no interesantes de más de 25 años. Nunca algo que uno diga "che, que bueno este libro, me lo leo ya", nunca una compilación con lo mejor de Condorito. ¿Por qué? ¿como viven en un lugar copado tienen que compensar leyendo malos libros? ¿y como son malos dejaron de comprarlos hace 25 años? Queda abierta la polémica.

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Con el traje de baño azul parece que estuviese gordo.


Con el traje de baño gris parece que estuviese gordo.


Conclusión inapelable: ya no hacen los trajes de baño como antes.


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En los últimos años he constatado que existe una diferencia entre la imagen mental que uno se hace de las vacaciones y la realidad pura y dura. Por ejemplo:


imagen: caminando por la orilla de una playa semi desierta sumido en los propios pensamientos


realidad: otras 3 millones de personas esperaban que esa playa estuviese semi desierta, por lo que uno camina sumido en el pensamiento de como evitar terminar con una lastimadura de tejo en el pie


imagen: uno va a aprovechar ese espacio de tiempo para echarse a leer


realidad: uno aprovecha ese espacio de tiempo para echarse a tomar gin tonic


imagen: las vacaciones son un lugar libre de preocupaciones


realidad: "¿cómo que no hay sartén? ¿aceite tampoco? ¿y como hacemos la comida entonces?"; "pensé que habíamos comprado papel higiénico"; "¿donde se puede conseguir ibuprofeno infantil a esta hora? ¡¿32 kilómetros?!".

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A veces uno debe estar en una cabaña agreste en medio de la soledad para volver a valorar algunas cosas importantes. Como la propia cama y el propio baño, por ejemplo.

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¿Como darse cuenta que uno ha crecido? Cuando uno se encuentra del otro lado de la anécdota:


Pablo, versión 2002: "...y entonces fuimos a la casa de Martín y nos quedamos tocando la guitarra hasta como las 6 de la mañana".


Pablo, versión 2012: "¡A VER EL PELOTUDO DEL CAJÓN PERUANO SI PUEDE DEJARSE DE ROMPER LAS PELOTAS, QUE SON LAS 3 DE LA MAÑANA!".

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En las fotos que sacamos con nuestra cámara aparezco con cara de boludo.


En las fotos de la cámara de mi cuñado aparezco con cara de boludo.


En las fotos de la cámara de unos amigos aparezco con cara de boludo.


Conclusión inapelable: ya no hacen las cámaras de fotos como antes.


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Alguna vez he planteado esta polémica y lo más polémico que me dijeron fue que no consideraban que fuese siquiera una polémica, pero ahí va: ¿por qué los juegos de cartas se juegan sólo en vacaciones? ¿qué tiene el tiempo libre del año que sea incompatible con el chinchón, la podrida o la carioca?


Si por ventura usted jugase a esos juegos durante el año con sus amigos, le pido que se dirija a la polémica de al lado. Gracias.



Pues bien, la rueda ha comenzado a girar; los engranajes se mueven; la ambición se despierta y la razón se aguza. La vuelta se ha consumado.


Que lo disfruten con factor 30.


martes, 13 de diciembre de 2011

Problemas hipervinculares



- Mirá, quería preguntarte a vos que sos un amigo. Vos sabés que no han sido tiempos fáciles, pero he logrado juntar un pequeño capital liter...


- Te recomendaría que lo pongas afuera.


- ¿Seguro?


- Sí, te va a rendir mucho más. ¿Conocés alguna cueva?


- ¿Cueva? Bueno, justamente me junto con unos muchachos que desde una cueva...


- Ni lo dudes. Andá y poné todo allá.




Yo le hice caso y publiqué un artículo en Men In Blog




miércoles, 30 de noviembre de 2011

Breves e inconexas VII



A esta altura ya no es novedad. De vez en cuando se me ocurre un chiste o un juego de palabras que considero logrado y entonces relleno con un par de cositas sin demasiado sentido para convertirlo en un post. Otras veces no llego ni a eso y sólo quedan el par de cositas sin demasiado sentido. "Breves e inconexas" se titulan las cositas sin demasiado sentido.


Aprovecho este espacio que me doy para pedir disculpas por mi involuntaria ausencia virtual. En las últimas tres semanas un proyecto me ha tenido encerrado en un subsuelo sin luz solar (como se estila en los subsuelos) ni señal de celular. No, ya les dije que no se trata de un rayo de la muerte. Yo tampoco entiendo que puede ser tan importante si arranca en noviembre, pero no me quieren escuchar. O quizás sí quieren, pero se les dificulta porque estoy en un subsuelo. Y sin señal de celular. En fin, la cosa es que espero reintegrarme a la vida virtual ni bien esto (que no es un rayo de la muerte) termine y recupere los niveles de vitamina D necesarios.


Mientras tanto, un par de cositas sin demasiado sentido para que no sólo perdonen mi silencio, sino que lo reclamen vivamente.


Breves e inconexas, séptima edición (inédita):




Cuando uno lee el diario, las noticias provocan, a veces, pasiones bajas como la envidia frente a los logros de un otro muchas veces famoso o mejores como el rechazo visceral frente a un hecho que se entiende como trágico. Hoy encontré una noticia que logró provocar ambos sentimientos simultaneamente: Luisana Lopilato publicará un libro.


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La fiesta de fin de año de las empresas es como internet: en su definición no hay nada de malo , pero todos sabemos que fomenta la piratería.

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Cosas que no duran:


- Los amores de verano


- La tapa de los azucareros


- La tarde del sábado


- El orden y la prolijidad, en los cuadernos de primaria


- El paquete de pastillas, una vez que se muerde la primera


- Las horas de sueño en noviembre


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El tarotismo es la carrera del futuro.


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El otro día tuve una reunión de profesores de filosofía. Lo que pasó en la reunión probablemente no le interese a usted, a mí ni al resto de los profesores de filosofía que estaban presentes. Lo verdaderamente importante fue que... ¡PUDE HACER MI CHISTE DE GIORDANO BRUNO Y LA GENTE SE RIÓ!



Ya puedo morir en paz.


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Se realizó una Cumbre de personas que sufren vértigo. Por supuesto, no fue nadie.

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Que ya pueda morir en paz no implica que usted deba buscar los medios para que ello suceda.





Que lo disfruten con salú.






lunes, 7 de noviembre de 2011

Enfermo



Todo empezó con un ataque de alergia a la tarde seguida de un dolor de garganta durante la noche. A la mañana siguiente, un dolor estomacal vino a darle la bienvenida a la recién estrenada gripe. Como venía la mano, el pronóstico para el mediodía era un ACV o el desprendimiento repentino de un brazo. Contra todo, cargué mi propia humanidad al hombro y me dispuse a llevar a mi hija mayor al jardín. El heroísmo duró una cuadra y media. "Nos volvemos". "¿Por qué?". "Porque a Papá se le rompió el pantalón".


"Lo que se va a romper es tu infancia si no llegamos a casa en 2 minutos" pensé.


"Estás enfermo" reflexionó mi mujer. "Está enfermo" sentenció el médico. Resultado: dos días de reposo. Ahora, la perspectiva de estar echado dos días en la cama con tiempo libre se hace idílica a los ojos de quién lee esto desde una oficina frenética o en su BlackBerry a los empujones en plena peatonal pero, para ser honestos, debe tratar de quitarse esa imagen de John Lennon y Yoko Ono boludeando en pijama y en su lugar imaginarse al caballo de El Padrino. Apaleado, como si un camión con reses me hubiese pasado por encima mientras las vacas hacían sus necesidades, ciertamente no estaba para leer sobre la Escuela de Franckfurt o el nacionalismo en la Argentina de 1930. No, no.


Pero no dejaría que un virus me destruyese, así que tomé coraje y pensé: "si alguien aquí va a destruirme, seré yo mismo". Y entonces me clavé una maratón de películas sobre superhéroes.


Seamos claros, no puedo decir que no lo sabía. Con la excepción de Batman, las últimas películas sobre superhéroes suelen ser malas, previsibles y plagadas de clichés. Ahora, ¿y? ¿Se cagan a tiros? ¿vuelan cosas por todos lados? ¿hacen cosas inverosímiles y visualmente llamativas? Listo. Lo demás es como quejarse del valor nutricional de las golosinas. No tiene sentido.


Los elegidos para transitar este camino de autodestrucción sináptica fueron el Capitán América, Thor y Linterna Verde.


Ya del otro lado del Rubicón, algunas conclusiones parciales y comentarios aislados:


1) Los productores se resisten a hacer una sola película de cualquier cosa. El final siempre tiene que ser abierto. Ya hemos hablado de esto con respecto a las películas de terror, pero veo que es una cuestión general. Antes un Rambo o un Chuck Norris mataban a todos los soviéticos en una película, a todos los coreanos en otra y a todos los galeses (?) en otra. Pero eran operaciones separadas, completas. Paquetes cerrados en sí mismos. Ahora el bueno no termina de festejar que salvó el mundo que el director tiene que enfocar algún objeto que nos dé a entender que lo salvó, pero hasta ahí nomás.


2) No contentos con el final abierto, quieren dejar absolutamente establecido que se viene una secuela, por si algún gil todavía no entendió las indirectas. Señores, basta de agregar escenas después de los títulos finales. La primera vez que se hizo fue revolucionario, pero ahora simplemente hacen que uno no pueda dejar el cine en paz. Aunque haya ido a ver "La arena se escurre de los dedos como la vida de un filatelista en un país de gente sin baba" del realizador ucraniano Zvlatij Kajhvilshjivgómez y se esté orinando encima (uno, no el realizador ucraniano), no puede evitar quedarse para ver si después de todos los títulos aparece una escena de dos minutos donde entran agentes de la CIA a decirle que han encontrado una persona que babea (¡acá! ¡en la segunda fila del cine hay uno!) y que debe ir con ellos inmediatamente.


3) Los malos antes eran más maduros. Un tipo antes te destruía el mundo porque sí; o lo quería dominar porque se le cantaba la gana y tenía plata para bancarse su propia organización. Ahora quieren tener todo el poder, dominar el mundo... pero por una cuestión de celos, de envidia. Antes querían 100.000 millones de dólares y se cagaban de risa mientras lo decían, ahora en el fondo quieren que el padre los reconozca y lo dicen con ojos vidriosos.


4) Miren, yo entiendo que "super" tiene que dar la sensación de destacarse sobre el resto. Incluso comprendo que intenten atrapar a la reacia platea femenina, pero -¡por la memoria de Adam West!- dejen de mostrar el torso desnudo del protagonista. Innecesario por donde se lo mire. O lo dejan de hacer o equiparan y muestran también el de la coprotagonista. Si no, se trata de una flagrante discriminación hacia los hombres de torso flácido.


5) Todas estas películas tienen una frase que actúa de nexo entre los protagonistas que se dice al pasar en un momento de la película y que vuelve a repetirse (encajando perfectamente) en el momento de la resolución del conflicto. Siempre. Ahora, esa frase-guiño puede tener dos funciones: pegarle al malo o crear un momento romanticón en medio de los tiros y las explosiones.


Ejemplo de frase-guiño que funciona para pegarle al malo: imagine que los protagonistas están almorzando y uno no quiere comer cerdo. "El cerdo cae pesado" define. Ponemos fast forward y, en plena pelea final en un galpón enorme, el malvado está por consumar su victoria cuando el protagonista activa una palanca, se abre un container y 200 cerdos caen sobre la cabeza de la encarnación del mal con acento extranjero. Entonces, mientras levanta a su compañera, el galán le dice con una sonrisa "¿Ves? te dije que el cerdo caía pesado". Así funciona.



Orgulloso, le presenté estas reflexiones fruto de una ardua investigación a mi mujer. "Sos un enfermo" reflexionó.

Quiero una segunda opinión de mi médico.


miércoles, 12 de octubre de 2011

La divulgación es historia



Introducción: casi por definición, la obras de divulgación implican una simplificación. Esta condición para una mayor comprensión de la redacción que logre una mejor retención en el lector huevón parece una contradicción. Pues la ejercitación del intelecto simplón no se da en la consumisión de papilla sino en la conformación de hábitos y la superación de una postulación simple de la realidad. Pero esta constitución no se da en la repetición de lo que diga un libro a elección sino en la fijación y comprensión de una concepción que bien podríamos denominar 'cosmovisión'. Y si bien la acreditación de esto es díficil, una evaluación externa puede confirmar nuestra percepción de la consecución de una idea propia o de la adhesión a una tradición existente. Por supuesto, esta clasificación no tiene la intención de generar confusión sino de ayudar a la clarificación para facilitar la elección de bibliografía futura.


- ¿Eh?

- Perdón, Galíndez. Me voy por las ramas. En realidad lo cité para hacerle una devolución de su examen de Historia. Y me han pedido expresamente que lo haga porque su performance preocupa por lo que se pueda pensar de esta institución. Y de los seres humanos en general. Al parecer, en el último ranking, nuestro país habría caído 23 puesto sólo por su prueba, Galíndez.

Ante todo, para que no lo tome como algo personal, quiero que sepa que yo creo que hay un mérito en hacer libros de historia como los de -pongamos por caso- Felipe Pigna, que simplificando un poco el asunto lleva por los avatares de la historia a un amplio espectro de lectores. Se trata de un mérito económico, sin duda. De hecho, de ahí viene la expresión de que un libro "salió como Pigna". Pero divago, Galíndez. Decía, hay ciertas cosas, sin embargo, que no pueden dejarse pasar. Bah, quizás pudiesen dejarse pasar a una exposición dadaísta o a un drenaje, pero no a un examen de Historia, que es lo que nos congrega hoy.

En primer lugar, es destacable que comprometa su visión en los acontecimientos históricos, pero quizás se haya pasado de rosca con los subjetivemas. Aunque poco académico, puedo aceptar que desde un determinado marco teórico se refiera a los norteamericanos del siglo XX como "cerdos imperialistas". Aunque no soy amigo de las repeticiones, también podría conceder que repita la adjetivación para los ingleses del siglo XVIII; pero no creo que pueda aplicarlo sin más al milenario Imperio Chino. Es claro que la carga es otra. Y dudo que la dinastía Ming haya planeado saturar Occidente con mercancía barata y de mala calidad como usted les imputa. No, no, el gato que saluda constantemente no tiene nada que ver con ellos. Ni tampoco el supermercado que está a la vuelta de su casa, así que directamente taché todos sus reclamos referidos al mantenimiento de la cadena de frío y el redondeo a favor del cliente.

Tampoco puedo negar su compromiso afectivo con los grandes personajes históricos, pero usted lleva sus simpatías demasiado lejos. Por eso quería aclararle que a Heráclito le decían "el obscuro de Éfeso" gracias a su prosa sibilina y enrevesada. Ciertamente "el Negro Heráclito" no tiene una significación análoga. Y si bien "el Azote de Dios" es también un sobrenombre, tampoco es homologable con "el hinchapelotas de Atila". Pero le reconozco que esas referencias por lo menos eran claras. No tanto así en otros casos. Por eso le pido que deje las supersticiones afuera del aula: 45 minutos tratando de entender a quién se refería cuando hablaba del presidente "Mendez". Recién cuando menciona las políticas económicas "del innombrable" pude unir cabos. Incluso uno de mis hijos que leyó a la pasada me preguntó si Lord Voldemort había sido presidente de Argentina. Justo estaban pasando las noticias, así que no sabe lo que me costó quitarle esa idea de la cabeza.

Por otro lado, no tengo intención de rehacer el camino de sus asociaciones libres, pero las facciones que apoyaban respectivamente al Pontificado y al Emperador en la Europa del siglo XII se denominaban güelfos y gibelinos, y no 'golfas' y 'gobelinos'. No, no me interesa saber en qué sentido usted considera que libran una batalla. Simplemente es inexacto.

Quizá, para redondear, marcarle algunos errores puntuales. Cositas de nada. Waterloo no fue una marca de inodoros y la conferencia de Yalta no tuvo como objetivo la promoción de un antiácido. Ciertamente no fue Blas Armando Giunta el que dijo que sólo podía ofrecer "sangre, sudor y lágrimas". No, no le voy a preguntar al plantel de Mandiyú del 92, no fue él quién lo dijo. El régimen de Vichy nada tiene que ver con una crema francesa para perder peso y cuando pregunto por los antecedentes de Perón no puede contestarme que antes era Cangallo.

Ponerle un cero sería ofender a quienes han sido sorprendidos copiándose, pero por otro lado los profesores de esta institución consideramos que haber cursado el mismo año 8 años es una paradoja temporal peligrosa y que la única marmota es usted mismo así que hemos optado por aprobarlo, teniendo en cuenta que algunas respuestas son correctas si uno simplemente cambia la pregunta. Por ejemplo, su respuesta sobre los factores desencadenantes de la primera guerra coincide con la descripción de las prácticas rituales en los deportes de los Mayas.

Además, desde la DEGEP nos dicen que prenderlo fuego no es una solución posible.

jueves, 6 de octubre de 2011

Historias mínimas VI




Esta semana estuve tomando un examen con una parte de multiple choice. Observando las preguntas, me encontré con lo que he denominado "la aporía del multiple choice". Gracias, gracias. Yo también creo que es un nombre muy logrado.


Veamos en que consiste: imagine que tiene una pregunta determinada y encuentra las siguientes opciones:


1) Pregunta determinada 1:


a) respuesta determinada 'a'.


b) respuesta determinada 'b'.


c) respuesta determinada 'c'.


d) Todas son correctas.


e) Ninguna es correcta.


Si las respuestas 'a', 'b' y 'c' fuesen correctas, uno estaría tentado a responder 'd'. Ahora ¿la respuesta 'd' no incluye también la 'e', invalidándose a sí misma? ¿o sea que para esta pregunta no existe una respuesta simple? Dicho esto, usted considera que este planteo:


a) es interesante.


b) es curioso.


c) pone en entredicho al entero sistema educativo desde sus mismos fundamentos.


d) comprate una vida.


e) Todas las anteriores.


f) Ninguna de las anteriores.



¿Cómo que 'd'? ¿donde quedó el amor por la paradoja?


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Envalentonado por los logros de mi aguda inteligencia, consideré que debía dejar un legado al que mis hijas pudiesen volver en momentos de incertidumbre y/o zozobra como un faro que alumbra en la noche de la vida. Aunque, con la claridad del día, me dijeron que el faro zozobra, yo sé que en el futuro lo agradecerán.



DECÁLOGO PARA MIS HIJAS


(para momento de incertidumbre y/o zozobra)



1) Es cierto que debes ser previsora y ahorrar, pero nunca compres papel higiénico de simple hoja ni jugos concentrados para diluir. Y, ciertamente, nunca compres ambos al mismo tiempo. Puede ser trágico.


2) Dicen que las mujeres buscan un hombre parecido a su padre. Desde ya te digo que no te conviene juntarse con ese vaguito.


3) Al elegir marido, lo que cuenta son los valores que importan. Reformulo, lo que importa son los valores de la cuenta.


4) No prometas un decálogo cuando sólo tienes 3 o 4 ideas sueltas.


5) Elije un password y aplicalo a todo. Es la única manera de no perder el acceso a cada banco/diario on line/casa de fotografía/cuenta de mail/grupo de descuentos/larga lista de etcéteras en que hayas creado una cuenta alguna vez.


6) No estires innecesariamente decálogos únicamente porque pusiste que era un decálogo cuando sólo tenías 3 o 4 ideas sueltas.


7) No sobreabundes en explicaciones que generen el efecto contrario y terminan incriminando más de lo que justifican, como el otro día cuando me estaba yendo a almorzar con el diario y se me ocurrió pasar a mear y, cuando un compañero me veía entrar al baño con el diario le expliqué que no era para ahora sino para el almuerzo posterior que... creo que he probado mi punto.


8) Ignorá el punto 7.


9) Cumple siempre tus promesas. Si decís que vas a hacer un decálogo, hacé un decálogo.


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Yo sabía que no iba a terminar bien. Porque una cosa es poner un estándar irreal, imposible como parámetro de la belleza femenina, pero además recurrir al photoshop para mejorar a mujeres que ya de por sí hacen gastos ridículos en cosmética es tentar a la suerte. No bastó con haberse olvidado de reponer el ombligo en alguna sílfides, sino que fueron más allá. Cada vez más allá. Por eso en realidad no me sorprende la última foto de portada de la revista de Susana Gimenez.











Esa pantorilla no se la cree nadie.


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Cosas que escribiría si tuviese Twitter:


La magia es como los embutidos: se disfruta más cuando no se sabe cómo se hace.


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Si nuestra época se caracteriza por romper los límites impuestos por la naturaleza o las tradiciones, nadie encarna mejor el espíritu de nuestro tiempo como Silvina G-Q (pronúnciese yi-kiú). Nacida bajo el nombre de Raúl Gutierrez Quevedo, ya desde niño...desde niña comprendió que había nacido en el cuerpo equivocado...¡equivocada! Ah, no, equivocado estaba bien. Se sentía mujer y amaba ser mujer, por lo que a nadie sorprendió que abrazara el travestismo. Sobre todo después de haber abrazado durante tanto tiempo a su primo Damián. Fue una liberación. Atrás quedaron los intercambios de remera con los pilares del equipo de rugby contrario y se abrían posibilidades de intercambio de ropa con sus amigas. Pero la sociedad no estaba preparada. Él...¡ella! la prepararía (¿prepararío?) Fueron sus valientes reclamos los que terminaron en la histórica instalación de mingitorios en el baño de mujeres del Cine Atlas.


Casi como una consecuencia natural, el amor por su nuevo género decantó en su afiliación al movimiento feminista. Un feminismo que bregaba por la igualdad absoluta entre varones y mujeres. ¿Y qué si eso resintió un poco la femeneidad de su aspecto? El feminismo de la igualdad es lo que es. Las mujeres no son menos que los hombres, son iguales. A tal punto que podríamos decir que son lo mismo. Además, fueron esas horas de marcha y de lucha compartida lo que fue fermentando aquél paso que terminaba de personificar la ruptura con la sociedad tradicional: el amor por su compañera Diana Olivares le hizo comprender que era lesbiana.


Contra viento y marea, Silvina y Diana lograron formar una hermosa familia junto con sus 4 hijos. Aquí una foto de este...esta rebelde que logró romper todas las tradiciones en pos del cumplimiento de sus sueños:











Silvina es la de bigote.






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