miércoles, 3 de septiembre de 2008

Oportunamente inoportuno


En el mundo de los negocios, ya sean estos macro o micro, se puede distinguir dos tipos de oportunistas: aquellos que ven la oportunidad en la coyuntura, la olfatean, y dan respuesta a una necesidad que todavía no se había explicitado, y por otro lado los que se dan cuenta de lo que los primeros han descubierto y se pliegan a la oportunidad hasta saturarla. Aquellos son los que descubren el nicho, éstos los que lo convierten en un vagón de la línea "D" de subte a las 6 de la tarde (sobre lo que ya se ha hablado anteriormente) Los ejemplos históricos de esta situación se pueden encontrar en videoclubes, maxiquioscos, canchas de paddle o locales de venta de medialunas.

Pero hay otro extremo, deshabitado por todo tipo de oportunistas, en el que se encuentran aquellos a los que la coyuntura se les viene encima; personas a quienes las circunstancias que los envuelven lenta, desprevenida pero inexorablemente convierten su trabajo en el peor trabajo del mundo.

Veamos algunos ejemplos de cómo un simple agregado puede trocar un trabajo cómodo y plenificador en uno de los círculos más profundos del infierno:

a) Gerente de Recursos Humanos (durante la Revolución Industrial):

Gerente: ¿que dice la encuesta de clima?
Vasallo: al parecer la gente está desmotivada.
Gerente: ¿Cómo es posible? ¿por qué?
Vasallo: El 30% considera que trabajar 18 horas los 7 días de la semana no es satisfactorio. El 25% afirma que un paquete de curitas no cumple con sus expectativas de cobertura médica. Un 15% balbuceó palabras inconexas y el restante 30% agredió física y verbalmente al encuestador.
Gerente: mmmm...repartan llaveros con el logo de la empresa. Y que alguno de los que dicen cosas inconexas se haga cargo del área corporativa de comunicaciones.

b) Plomero (en el Titanic):

- Ramirez, hay una filtración en cubierta. Gonzalez la está tapando.
- ¿Y entonces para que me necesita?
- Es bastante grande, por eso encastramos a Gonzalez para que la tape.

c) Escritor (en una revista para adolescentes):

Editor: Benegas, no estamos contentos con su trabajo...
Benegas: ¿por qué?
Editor: los chicos no entienden sus artículos. ¿Que es esto de: "...entonces se encendió la cólera de Gaby..."? ¿me está cargando, Benegas? Cambielo por: "tipo como que se enojó"
Benegas: ¿Le parece? Tampoco es que sea Góngora...
Editor: Mejor, la parte de enfermedades la trata Ricky, y ya está investigando sobre cremas para el acné.


d) Árbitro (en una pelea de perros):

- Toby, estás mordiendo debajo de la cintura. Separense! separens...aaaahhhhh!!!!

e) Vendedor de seguros (en un puesto de peaje):

- Sí, quería saber si le interesaría... Hola! que tal, ¿ le molesta si...?....Buenas tardes, soy de la empresa... ¿Como le v...? No estaría interesado en...En Segurix tenemos... Buenas tardes, nunca pensó en...Hola. Hola!... (se arroja sobre el capó de un auto) ¡Compreme un seguro! No, mejor ¡hábleme por 15 segundos seguidos! ¡No se vaya! ¡le regalo un seguro! Señooooooorrr!!!

Como ven, las palabras de Ortega y Gasset según las cuales yo soy "yo y mis circunstancias", se podrían aplicar al propio trabajo: es él...y sus circunstancias. Por eso, si se siente enteramente cómodo con su trabajo, piense que no se trata sólo de lo que usted hace, sino también de los cambios en las circunstancias que lo podría dejar en una posición peor que el desempleo. Quizás la empresa multinacional en la que trabaja con tanta estabilidad sea comprada por un multimillonario dadaísta que quiere que todos sus empleados vayan a trabajar en cat suit o le pide que implemente SAP en la organización de la tribu swahili. No sé como hizo una dadísta para hacerse multimillonario, probablemente se dedicó a la pintura o a la escultura. No importa, el caso es que es el dueño.

Por eso, me despido con la famosa frase de Forrest Gump: "La vida es como una caja de chocolates. Mejor que te la regalen porque si no puede ser carísima".

2 comentarios:

mijail, expropiador de whiskies importados dijo...

demandamos chupetines para los niños del sector 7G

Pablo dijo...

La empresa* no avala el trabajo infantil.


*cuando decimos "La empresa" queremos decir "alguna empresa", que no es necesariamente la nuestra.

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