jueves, 7 de agosto de 2008

Breves e inconexas


1) Ante todo, quería agradecer a todos aquellos que, movidos por el texto "La vida con uno mismo" me hicieron llegar sus propios actos rídiculos como pegar mocos en lugares escondidos o caminar sin pisar las juntas de las baldozas. Aunque podamos extendernos en rarezas (muchas de las cuales hablan más de las patologías de quién propone que de códigos comunes) hemos de acotar la lista. Hay, no obstante, un acto que divide aguas y es la intervención o no en una conversación ajena cuando uno tiene la respuesta de lo que se está hablando. Como solemos hacer, vamos a lo concreto...

Pasillo del colectivo 152, 18:40 hs.

- Anónimo 1: ¿como se llamaba el actor este que siempre estaba en las películas con Walter Mathau?
- Anónimo 2: ¿uno morocho?
- A1: no, uno canoso, medio petiso...
- A2: ¿Clark Gable?
- A1: No, no...este que aparece en esa que se van en un crucero.
- A2: ah...sí...¿como se llamaba?...Patrick Swayze. Ahí está.
- A1: creo que no era ese...era algo como John...Johnny algo...
- A2: ¡Johnny Walker?
- Pablo: ¡JACK LEMON! ¡POR DIOS! ¡JACK LEMON! ¡PATRICK SWAYZE NI SIQUIERA ES PETISO!

Como ven, la intervención o no cuando uno tiene la respuesta divide aguas.

2) Al parecer está a la venta el libro más caro del mundo. Escrito por un tal Tomas Alexander Hartmann, el libro costaría la friolera de 153 millones de euros. El valor se debe, según su autor, a su perspectiva profunda y a haber resuelto las tres cuestiones más importantes de la humanidad en menos de 300 frases (el libro tiene sólo 13 páginas) Ya la literatura managerial había incursionado en la estrategia de vender libros sobre cómo hacerse rico que adentro podían tener respuestas tales como "venda libros sobre cómo hacerse rico", pero Hartmann decidió economizar recursos y hacerse de una fortuna vendiendo sólo un libro. Audaz.
Lo complejo es que el libro será traducido a la lengua del comprador, con lo cual habrá un traductor que podrá decir: "¡no sabés!, ¡me acabo de ahorrar 153 millones de euros!".
No sé por qué, pero de repente los libros de la Calle Corrientes me parecieron más baratos todavía.

3) Desde la paternidad uno vuelve a convivir con el mundo de los dibujos animados infantiles. Esto me gestó dos reflexiones:

- hay una nueva categoría de dibujos animados para bebés. Ya no existe el desafío de entender la trama del dibujito sino que la trama baja hasta el bebé. Los personajes sonríen todo el tiempo, hacen preguntas al niño televidente y transitan por el camino de la obviedad de principio a fin. No hay malos que quieran conquistar el mundo ni depredadores que quieran prevalecer sobre potenciales depredados; no hay malvados planes a ser desarticulados ni personajes susceptible de interpretaciones retorcidas (como los Pitufos) Temo por los niños que armen su cosmovisión desde tales dibujitos.

- recién ahora de adulto pude verbalizar una sensación que tuve toda la vida: ¡la pata Daisy tiene cara de atorranta! No es como las caras infantiles de Minnie ni de Clarabella. De hecho ni siquiera los personajes "malos" de Disney tienen esa mirada sórdida. La lujuria que destila este "personaje infantil" es la que nos ha llevado a esta exposición hipérbolica de lo sexual que encontramos en la sociedad actual. Su novio (Donald) está vestido de marinero. Todo cierra. Seguro Disney se inspiró en un cuento del tipo "El Marinero y la prostituta" o algo así. ¡Vuelve a tu heladera, Walt!


Supongo que esperará algún tipo de cierre. Espere sentado, ya que -como me ocupé en aclarar- estos aportes son breves e inconexos así que, a menos que Jack Lemon pague 153 millones por un libro de Daisy, no habrá cierre alguno. Aunque estafar a un anciano suena como algo que Daisy haría.

4 comentarios:

Pheobe dijo...

Disiento en eso de que Daisy tenía cara de atorranta, creo que más bien era muuuy femenina...me parece que la cuestión es...que vos le tenías ganas!

y otra cosa: ¿¿¡¡cuales eran por dió las tres cuestiones más importantes de la humanidad??!!!!

Pablo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo dijo...

1) ¿De donde venimos?
2) ¿a donde vamos?
3) ¿Que misión tenemos que completar en la vida?

Se comenta que por 50 centavos más te contesta también:
4) ¿donde están las manos de Perón?
5) ¿quién se ha tomado todo el vino?
6) ¿por qué el pato Donald no usa pantalones pero se pone la toalla a la cintura?

Phoebe dijo...

La 1 y la 6 capaz que Daisy te las contesta gratis...si decís que era tan rápida pa' los mandados...

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