martes, 31 de agosto de 2010

Mafalda


En más de una ocasión hemos reflexionado sobre el papel que la tecnología ocupa en nuestras vidas. Algunos han creído encontrar en mis palabras vestigios del resentimiento propio de quién se ha visto superado por el avance tecnológico en reiteradas ocasiones, o de quién todavía no entiende como llegó a tener un virus en su propio antivirus. Pero no, no es el caso.

Aún cuando pareciese que mis palabras destilan el rencor de alguien que terminó haciendo algo semejante a la danza de la lluvia porque los sensores que activan las canillas del baño de su oficina parecían haber salido a almorzar o de quién sucumbió ante el programa para digitalizar las filmaciones, se equivocarían los que así pensaran. Sólo hay amor.


Hablando un poco más en serio (no tanto tampoco; no es para que oriente su vida en torno a lo que aquí sostengo), lo cierto es que reconozco que no podría vivir sin la tecnología. Es decir, me alegro por esos recios vikingos que se hacían un autotratamiento de conducto con una piedra; celebro la astucia y destreza de aquellos indígenas que interactúan con seres vivos de todo tipo como quién elige fideos en el supermercado, pero, por mi parte, no logro comprender como sobrevivieron, no digo ya los antiguos, sino quienes vivían en 1930 a un bochornoso verano porteño sin contar con un aire acondicionado; ni como podían los integrantes de la familia Ingalls correr alegremente por la pradera sin estar munidos de una o dos botellas de Off (mr).


Sin embargo, entiendo que la tecnología cobra sentido en cuanto nos simplifica y mejora la vida. Por eso, es justo preguntarse si todo avance tecnológico llena este formulario. Y para someter este enunciado a prueba llamo al estrado a mi principal testigo: Mafalda.


Mafalda es mi vecina de al lado. Una señora menuda de unos 70 años que vive sola. Hijos y nietos la visitan periódicamente, pero básicamente vive sola. Su hijo Roque (quizás tenga otros, pero por ahora es de quién podemos dar cuenta) evidentemente quiere que viva bien y ha entendido que para ello necesita, desde luego, de alguna tecnología. ¡Oh, inefable Roque, en-mala-hora-venido-al-mundo, qué mundo simple el que habitas!


Casa de la familia Benegas. 15:22 hs.


(Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiing)


(ese sería el sonido del timbre)


- ¿Quién es?

- Soy Mafalda, la vecina de al lado.

- ¿Qué tal, Mafalda? ¿como le va?

- Disculpá que te interrumpa, querido, pero toqué algo en el control remoto y no se escucha nada.

- Claro, lo que pas...

- Es que mi hijo me regaló una tele y yo no sé como funcionan estos aparatos.

- No se preocupe. Apretó "mute". Si lo aprieta de nuevo...¿ve? Ahí está.

- Gracias, querido, gracias. ¿Las nenas bien? Avisame cualquier día y te las cuido.

- Gracias, Mafalda, gracias.


(slam)


(ese era el cierre de la puerta)




Casa de la familia Benegas. 20:14 hs.

(Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiing)

(ese es...si, nuevamente)

- ¿Quién es?

- Soy Mafalda, la vecina de al lado.

- ¿Qué tal, Mafalda? ¿como le va?

- Disculpá que te interrumpa, querido, pero me aparece un cartelito en el celular y no sé como quitarlo.

- Es una llamada perdida, Mafalda. Ahí se lo quité.

- Sí, es que me llamó...

- Sí, Roque. Me imagino.

- Roque fue el que me regaló el celular, pero yo...

- Por supuesto, usted no sabe usarlo...

- ¿Las nenas bien? Avisame y...

- Sí, usted las cuida (slam) claro, claro (slam)


(¿eh? ¿cerré la puerta dos veces?)


- ¡AVISAME CUALQUIER DÍA Y TE CUIDO A LAS NENAS!


Como verán, los avances tecnológicos no cumplen con simplificarle la vida a Mafalda, y ciertamente no cumplen con simplificársela a los vecinos de Mafalda. Cabe preguntarse si en este punto la novedad constante no nos hace perder de vista lo que buscábamos en esas cosas en primer lugar. Básicamente un artefacto que domináramos a voluntad y nos diese lo que le pedimos. Ahora bien, ¿es eso lo que encontramos? ¿quién puede reposar apaciblemente si está a un botón sensible de que se corte la música que está escuchando y el mismo aparato dispare un mensaje a todos los contactos que tienen la letra "r"? ¿quién puede sentirse tranquilo sabiendo que sólo usa el 5% de las funciones del propio celular? ¿de qué ánimo se puede estar cuando uno solo puede permitirse comprar algo que nos dicen que ya es obsoleto? ¿qué corno trae un aparato de MP6?


Quizás sean las palabras de alguien que en estas cosas oscila entre el desinterés y la frustración o simplemente la sospecha de que Mafalda quiere cuidar a las chicas esperando que ellas sepan más del manejo del celular, pero la próxima vez que vea a Roque entrar con una caja a ese departamento, se arma.




23 comentarios:

Bugman dijo...

Señor Pablo, el mundo se está convirtiendo en un lugar cada vez menos hospitalario para quienes no abrazan con convicción, alegría, y (sobre todo) algo de pericia, la tecnología.
Y yo no podría estar más feliz.

licha dijo...

y yo q vos le mando las nenas pa q le arreglen las cosas y le enseñen a usarlas... o por lo menos le rompan un poco los kinotos a ella (esto último puede incluso hacerse con premeditación y alevosía) jajaja!!

Carugo dijo...

Señor Pablo:
No sea malo con Roque, él hace lo que puede para que su madre viva en la alienación.
Yes que no le queda otra que comprar. Ya lo decía un barbudo: "las mercancías no pueden ir solas al mercado ni intercambiarse ellas mismas."
Además, Mafalda está un poco mayor y un señor de túnica decía que "todo lo grande está en peligro".
En cuanto a que se vaya al monte, no lo veo conveniente, recuerde que "el campo es ese horrososo lugar donde los pollos se pasean crudos."
Para despedirme, sólo le diré que
"todo les sale bien a las personas de cáracter dulce y alegre."

Sir Lothar Mambetta dijo...

Desde que la piedra dejó de lastimar a gente como Roque para pasar a ser un pisapapeles, nuestro desarrollo deja mucho que desear.

Un saludo y paciencia.

Ouchurus dijo...

Usted porque no estaba la vez que se le había cortado el cable y no podía ver la tv, por razones obvias...para todos menos para ella que no entendía qué era lo que se había cortado, qué culpa tenía ella y porque yo si podía ver mi televisión (ya que tengo otra compañía, cuánto más iba a tener que esperar y porqué no le dejo a mis hijas de una vez por todas!!!

fue el acabose...

Pablo dijo...

Bugman, ¡lo sabía! Casi podía verlo dictándole la respuesta a su computadora mientras con el kindle lee un manual de celulares de frecuencia satelital.

No lo pude ver porque algo le pasa a mi webcam y no le encuentro la vuelta.

licha, un win-win, que le dicen. Qué ganas de quejarme ¿no?

Carugo, mire, dele a las mercancias un par de años. ¿No vio Terminator usted?

Sir Lothar Mambetta, en una interesante parábola, quizás termine usando el teléfono celular para cumplir la antigua función de la piedra.

Ouchurus, la próxima vez que toque la puerta, muestrele una cámara de fotos y dígale que si no se retira le va a robar el alma.

El Señor F. dijo...

Claro, usted porque no tiene una "Mafalda" de 53 años en su propia casa...

(Dicha Mafalda, además, viene a ser mi fuente de ingresos y de alimentos, y a la negación tecnológica súmele una menopausia tardía..)

El Señor F. dijo...

pd:

Menos mal que mi madre ni siquiera sabe lo que es un blog.

Ayshane dijo...

jejejeje depende para quién la tecnología es dañina... (en este caso para los pobres vecinos de Mafalda...)

Me gusta el estilo y tu blog... te enlazo...

Abrazos..

Sir Lothar Mambetta dijo...

Ésa es una función de mi celular que sí sé usar.
No hay parábolas como las que acaban en la cabeza de alguien que se lo merece.

Saludo, señor.

Mona Loca dijo...

Bueno, pero como contraprestación, usted puede ir por ahí diciendo uqe habla con Mafalda a diario...

Más de uno le va a empezar a prestar atención.

Sin ir más lejos, yo entré porque pensé que iba a hablar ( o iba a haber una tira de) ese entrañable personaje de Quino.

Y depués me quedé, claro, el post estuvo muy bien...además, me sentí identificada con la sra. Mafalda.

( no con el control remoto, pero sí con miles de cositas de las compus!)


besos

Yoni Bigud dijo...

Yo con la tecnología tengo una efectividad relativamente baja. Pongamos por caso, un 37%. Triunfo sobre algunos aparatos más o menos simples, y sucumbo ante la novedad. En ese sentido, mi vida es más o menos trágica. Una lucha constante aunque perdida de antemano.

Lo que sí puedo asegurarle es que no soy hospitalario con los vecinos. Y tengo más de una Mafalda. Le diría que por lo menos tres. Y un Manolito, dos Susanitas y tres Guilles.

Un saludo.

Viejex dijo...

Pablo, le enviaría mi conmiseración, si supiera como hacerlo por blue tooth, P2P, e-mail, sms, o LCDLL (donde las últimas "L" son por "la lora", claro)

Viejex dijo...

Y 14...MY

Pablo dijo...

Señor F, en ese sentido, mi madre directamente no tiene trato con la computadora; terceriza las comunicaciones por celular en alguna de mis hermanas y entiende perfectamente como llegar hasta ESPN para ver la Champions League. Un ejemplo.

Ayshane, a menos que los vecinos pudiesen adquirir alguna tecnología que neutralice las incomodidades de las tecnologías de Mafalda (estoy pensando en una puerta trampa hacia un foso con tiburones)

Muchas gracias por sus amables palabras y acciones.

Sir Lothar, según me comentan, los celulares sin tapa cumplen mejor la función de objeto contundente.

Mona Loca, los nombres de los personajes involucrados no han sido modificados por lo que la coincidencia con personas reales es absoluta y conciente.

Sabía que la referencia sería inevitable. Incluso yo me llegué a confundir en un momento.

(La computadora es un ser misterioso con voluntad propia)

Yoni, ante todo, al ser este el comentario 13, queda autorizado a comenatr sin comentar. Con respecto a lo que nos convoca, mi gran victoria con estos aparatejos es lograr sacarles la utilidad mínima por la que los había comprado en primer lugar.

28%

Pablo dijo...

La pucha. Ni la numeración de los comentarios logro dominar.

20%

Guada GN dijo...

El lugar donde trabajo está lleno de Mafaldas. Caen a la biblio con cosas tan dispares como "el DVD no se vé", "el antivirus me dice que atrapó un virus" y el siempre clásico y querido "No prende!" y pretenden que yo lo solucione todo... Y por alguna razón no creo que nadie vaya a aumentarme el suelo por este pequeño servicio a la comunidad que he dado en prestar...
Las Mafaldas del mundo deberían hacer un curso y dejarse de joder, he dicho.

Viejex dijo...

Guada, usted no sabe lo que dice. Si hay algo peor que una Mafalda, es una Mafalda que ha hecho un curso

El horror, mi vieja, el horror más espantoso...

Guada GN dijo...

Uste´dice, Viejex? Bueno, quizás un curso,lo que se dice un curso,pero algo tan básico como un "si usteddd tiene un cablecito rojo, que opina si lo inserta en el bujerito que tiene el bordecito rojo?"
Yo con que conecten el DVD a la televisión le juro que ya me sentiría que dí un paso adelante, mireloqueledigo.

Epístola Gutierrez dijo...

Prefiero los problemas tecnológicos a las vecinas como Mafalda.
Saluditos.

Gamar dijo...

Mire, yo trabajo con aparatos tecnológicos todo el tiempo y llegué a la conclusión, de que si fabricaran radios para automóviles con las clásicas 2 perillas, teléfonos a disco y televisores con el arcaico y siempre eficiente selector rotativo, me lleno de plata.

Viejex dijo...

Guada: Supongo que oyó hablar de la caja de Pandora.

Jazmin dijo...

Me acuerdo cuando era adolescente y me pasaba como al Sr. F; también tenía a su Mafalda corporizada en mi madre. Teníamos aquel grabador enorrrrme, de doble casetera y radio y... punto. Sólo eso. Y mamá no había forma que aprendiera a bajarle el volumen. Entraba a nuestro cuarto hecha una tromba, tocaba todos los botones de un solo manotazo, hasta que -vencida- lo desenchufaba.


No me quita el sueño saber TODO lo nuevo. Es una batalla perdida si se nació antes de las últimas 2 décadas del siglo pasado (es decir, de los '80 pa'tras).
Pero por más aparatos nuevos que caigan en casa, si traen manual, todavía puedo con ellos.
Lo que no me explico es por qué UN control remoto del artefacto que sea, tiene 22 botones. Ni siquiera el cuerpo humano tiene tantas funciones, por Zeus.

Descuide. Ud tiene a las nenas, que sabrán explicarle todo lo que no le explica Roque a Mafalda.

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