Alguna vez (ésta en particular) cité a Chesterton diciendo que no hay nada más errado que la caracterización de la locura como la pérdida de la razón. La locura vendría, en cambio, de una racionalidad exacerbada que desprecia el prosaico sentido común. Estas mentes adictas al vértigo suelen avocarse a dos temas indudablemente atractivos:
a. El fin del mundo.
b. Las invasiones extraterrestres.
Y me parece bien. No vale la pena hacerse enormes problemas si no es por algo que merezca hacerse enormes problemas. ¡Por supuesto que valdría la pena hacerse enormes problemas! ¿Qué pensaría usted si un día vuelve cansado del trabajo y en su sillón hay un alienigena con sus pantuflas tomando un Gin tonic? Sí, sí, sacando de tu botella de la que queda poco. ¡Ahhhh! Ahí sí. Siempre la misma historia, hasta que no los toca directamente no reaccionan. Así estamos.... así estamos.
En fin, como siempre, considero que la respuesta última y definitiva a este tema no está en otro lugar que este blog. Lo cual es manifiestamente positivo para los dos. Para mí porque mi ego no se ve afectado por refutaciones y para usted porque se ahorra tener que buscar información fidedigna en otros lugares. Ganamos todos.
El fin del mundo
Cada cierto tiempo aparece algún iluminado que descubre algún código secreto que devela la inminencia del fin del mundo (la inminencia es un factor importante, porque si sale con que se pudre todo en el año 2315 no le interesa a nadie. ¿No le digo que si no los toca directamente no reaccionan?) Vamos a obviar cómo socavan la credibilidad del antedicho iluminado las sucesivas correcciones necesarias para justificar nuestra permanencia en la existencia después de la fecha inicial para ir a la cuestión de fondo: ¿por qué diantres alguien anunciaría una cosa así en un código secreto? Hay dos opciones: si el codificador quería que la gente se enterase ¿para qué lo codifica? Si, por el contrario, no quiere que nadie se entere ¿para qué lo codifica?
Vayamos al primer escenario: ponele que el tipo quiere que todos se enteren. Dejar el mensaje de tal manera que sólo John Nash pudiese entenderlo equivaldría a lo siguiente:
Madre: - Pepito ¡no me avisaste que ibas a salir!
Pepito: - Sí lo hice. Te dejé un Bon o bon arriba de la mesa.
Madre: - ¿y?
Pepito: - ¿Cómo "y"? El Bon o bon es de Arcor. "Arcor" viene de Arroyito, Córdoba. A Córdoba fuimos durante las vacaciones de invierno del 93 en el Renault 19 de papá. ¿Y donde dejaba papá el Renault 19? En el garage de Tito, que todos saben que era chef de profesión. Tito murió de un paro cardíaco. Con lo cual, si te hubieras desplomado en la cocina, hubieses visto que abajo del mueble había escrito "Salí. Vuelvo a eso de las 9".
Pero, por supuesto, siempre hay alguien que se opone a que el secreto sea descubierto porque afectaría sus intereses. Pongamos por caso el FBI, la Iglesia ortodoxa rusa o la Coca-Cola. Porque lo preocupante no es que se acabe el mundo, sino que la gente se entere y deje de comprar Coca-Cola.
O puede pasar que alguien descubre algo de lo que espera que nunca nadie se entere. ¿Se lo calla? ¡No! ¿destruye toda evidencia que permita llegar a ello? ¡No! Hace lo que cualquier animal racional haría: deja pistas complicadas que despierten la curiosidad y que lleven a su conocimiento. Como yo, que dejé una nota en la mesa de comedor de lo de los padres de un amiga diciendo que NO revisen mi cajón porque no hay nada (en realidad, hay una nota donde digo que el novio de su hija en realidad es p5t4. ji, ji, ji) Misterioso. Todo muy misterioso.
Las invasiones extraterrestres
Mucha gente deja ya de preguntarse por su existencia para preguntarse directamente qué nos quieren decir o qué tanto deben preocuparnos. ¿Qué nos quieren decir con lo dibujos en los campos de trigo o con las líneas de Nazca? Haremos lo propio y partiremos de la aceptación total de su existencia. Ante todo cabe preguntarse ¿por qué habría de ser un mensaje críptico? Quizás nos quieren decir -como alguna vez leí en un chiste- que odian el trigo. O quizás ni siquiera estuviesen tratando de decirnos algo. Quizás las líneas de Nazca son parte de una bienal artística temática "en la tierra" de la que Stonehenge y los Moais de Isla de Pascua son parte. O quizás fuese algo todavía más pedestre:
Nave madre de los Xyonguitas. Año 84:
Zorg: - ...y estoy pensando en hacerme un tatoo.

Blorg: - Mirá vos ¿qué te vas a hacer?
Zorg: - Algo tribal. Tipo un mono o un pajarito.
Blorg: - No me hago una idea ¿cómo sería?
Zorg: - ¿Cómo te explico? Mejor te lo dibujo en aquella llanura.
Pero no, nosotros insistimos en que seres de otros mundos con tecnología tan avanzada como para llegar hasta acá no entienden que un ser humano no mira las cosas desde 300 metros de alto. Además, nos preocupa que puedan tomar el control del mundo ya que, si bien habrían llegado en los 50's, al parecer vendrían demorando la conquista por cuestiones presupuestarias o de burocracia intergaláctica.
Escribo esto aún sabiendo las incomodidades que me deparará este texto. Se me acusará de ser un vocero de los alienigenas o se me endilgará la membresía a la oscura secta de pescadores de la laguna de Chascomús. Incluso habrá quienes crean encontrar en este texto un código secreto del que se deducirá el fin del mundo para la 8va fecha del Clausura 2021. Así que estén advertidos, si escuchan hablar de algo así como el "Código Benegas", desechenlo por falso. Zorg así lo hubiera querido.