
lunes, 12 de abril de 2010
Un premio que me costó 6 cosas

martes, 6 de abril de 2010
El pesimista
Existe entre nosotros un tipo de persona que cree ser el centro de una conspiración cósmica contra su persona, orquestada quizás por alguna deidad maligna que envidia su belleza o a la que no le gustó su pronunciación en inglés. Hablamos, ni más ni menos, que del pesimista.
Este subtipo de ser humano considera que todo tiempo pasado fue mejor, sin que esto signifique que haya sido necesariamente bueno. "Es cierto, me casé con una modelo y después me gané la lotería. Pero ahora que tengo una casa enorme y lujosa es una fija que entran a robar, me violan a la vieja (porque escuchame, estos tipos están todos endrogados y hacen cualquier cosa) y me lo matan al Toby de una ataque en su canino corazón. Con lo bien que estaba en La Paternal con la única preocupación de llegar a fin de mes".
Estas gentes, para las que la diferencia entre un optimista y un pesimista radica sólo en la cantidad de información que manejan, están rodeadas de un falso halo de madurez, como si lo malo fuese lo verdaderamente constitutivo de la realidad (¡Salud, Schopenhauer!) y lo bueno sólo una ilusión de mentes infantiles. El diario les da la razón, alegan, sin tener en cuenta que -como decía Chesterton- el diario está compuesto enteramentemente por casos excepcionales.
Pero si alguien encarnó de manera hiperbólica este modo de ser, ese fue el recordado Alcídes Cuestabajo. Los pesimistas lo evitaban para no hacerse mala sangre; los laboratorios aclaraban en los prospectos de antidepresivos que éstos no contrarestaban los efectos de una charla con él; a su paso las flores cerraban sus capullos; los niños dejaban de jugar y juraría que una nube lo seguía para que el calor del sol nunca lo entibiara, como si corriese el peligro de empollar la idea de que el mundo no es una reverenda bosta.
Un editor trató de recopilar sus dichos para publicar "los aforismos más negativos del mundo". Se pegó un tiro cuando iba por la página 6.
Nos quedan fragmentos, frases sueltas, para leer en medio de la Pampa yerma mientras un viento frío y gris nos azota la cara y de fondo suena música de Larralde: "podrá haber parado, pero eventualmente siempre se larga a llover de nuevo"; "el tema no es si el vaso está medio lleno o medio vacío, sino que clavado se trata de una muestra de orina"; "sé que podría ser peor... sólo deme tiempo".
Un día, mientras le contestaba a alguien que lo cuestionaba que él efectivamente hacía lo que esperaba que los demás hiciesen por él y que por eso se había quedado callado la mayor parte de la conversación, cruzó imprudentemente y un auto lo pisó. La demora de la ambulancia y las impericias médicas coronaron la fatalidad.
Quizás fuese una idea mía, pero en el funeral me pareció haber visto dibujada en su cara una sonrisa de satisfacción.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Don´t cry for me, Didi Seven
spamica. No sé qué hacer. No sé qué respuesta original darle al comentario. Estoy perdido.viernes, 26 de marzo de 2010
Curso práctico de terrorismo

lunes, 15 de marzo de 2010
Historias mínimas II
- Querida, tengo que hacerte una confesión ¡me gusta tu hermana gemela!
- Gracias.
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A los practicantes avanzados de Yoga, en la India se los llama Yoguis. Existe entre ellos, uno que alcanzó una gran fama y cuyos libros se han vendido por montones a lo largo del mundo: Osho.

Nuevas investigaciones en la Alpeddington University:
- ¿A ver? Pero, Marcela, ¡estos cubiertos son de madera!
martes, 9 de marzo de 2010
Los Hectors

