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jueves, 2 de mayo de 2013

Me contó un pajarito


- ¿Te acordás, Dorita, de este muchacho Pablo, el que tenía un blog?
- ¿Uno medio buenmozón?
- Sí, y la mar de simpático.
- Ah, sí. El de "Jairo" o "callos" o algo así...
- "Kairós". Ese. ¿Viste que hace tiempo que venía escribiendo prácticamente nada y poniendo excusas? Que "estoy trabajando en una tesis", que "mi jefe me dice que, como me pagan, esperan que labure", que "las chiquitas no sé qué corno de la presencia paterna"...
- Ah, porque tenía hijas ¿no?
- Sí, la última una beba divina de pocos meses. No sabés ¡igualita al padre!
- ¿Sí?
- Sí: no hace una mierda. La cosa es que hace poco me entero por la Chocha que el que te jedi se pasó al Twitter.
- Yo no creo que se haya pasado. Es un juego complicado y a veces uno tiene que poner la mano en el puntito verde que está del otro lado y sin quererlo roza...
- No, Dorita. "Twitter", no "Twister".
- ¿Y qué es eso? ¿lo de Bill Gates y la computación?
- Eso mismo. Pero parece que en esta cosa uno no puede escribir muy largo porque te cortan.
- Resultaron unos canutos lo de la interné.
- Yo calculo que tendrá que ver con ver con que es larga distancia. Chocha me dijo que se lo conoce como @pablo_kairos.
- ¿Allá también roba? Porque lo que era en el blog... No me haga hablar de las últimas entradas.
- Por lo que producían, más bien le tendrían que decir "salidas".
- ¿No le digo?
- Esto en mis épocas no pasaba. Y eso que yo ya tengo varias épocas encima. Lo que pasa es que, claro, estos muchachos quieren todo ya, todo ya y en el blog hay que ganarse los comentarios. En cambio, parece que allá te favean...
- ¿Fabián? No lo hacía uno de esos, mire usted. ¿Y sabe si va a volver por acá?
- Yo calculo que sí. Al tipo le cuesta quedarse callado, y con tal de no laburar es capaz incluso de ponerse a laburar.
- Ahora que lo recuerdo bien, la verdad es que no era tan simpático tampoco.
- Ni tan buenmozo...
- Me pregunto si vale la pena que vuelva.
- Hay preguntas que es mejor no hacerse, Dorita. Hay preguntas que es mejor no hacerse...
- En fin...
- No somos nada.


martes, 13 de diciembre de 2011

Problemas hipervinculares



- Mirá, quería preguntarte a vos que sos un amigo. Vos sabés que no han sido tiempos fáciles, pero he logrado juntar un pequeño capital liter...


- Te recomendaría que lo pongas afuera.


- ¿Seguro?


- Sí, te va a rendir mucho más. ¿Conocés alguna cueva?


- ¿Cueva? Bueno, justamente me junto con unos muchachos que desde una cueva...


- Ni lo dudes. Andá y poné todo allá.




Yo le hice caso y publiqué un artículo en Men In Blog




lunes, 20 de junio de 2011

El fin del principio o el principio del fin


Desde el momento en que abrí la puerta del departamento, todo era más que sospechoso: la televisión prendida, la heladera vacía, el olor a milanesa quemada, tiras de papel higiénico adornando el living, pequeños focos de fuego distribuidos por aquí y por allá...

De repente, mi hija más grande pasó corriendo semidesnuda mientras gritaba "Vive la resistence" (lo que me provocó un innegable orgullo, ya que una chiquita de 4 años hablando en francés es algo que no se ve en todas partes. En Francia, ponele, y en algún que otro lugar). En eso, veo a mi hija menor venir caminando con los pómulos pintados. Me agacho, la tomo de los brazos y le pregunto: "¿Qué está pasando? ¿donde está mamá?". "¿Mamá? -me dice sonriendo- ...computora".

"¿En la computadora? ¿hace cuanto? ¿qué está haciendo? No me digan que empezó la nueva temporada de Glee". En eso siento una mano en mi hombro. "No, Papá. Mamá... -tomó aire para soltarlo resignadamente- ...mamá tiene un blog".

Flashback. Estamos de novios. Me muestra algunas cosas que había escrito. Le digo que me gustan mucho. Pasa el tiempo. Nos escribimos un par de cartas. Le repito que me gusta como escribe. Ahora estamos en la sección comentarios de un post de Carugo. Un par de personas le dicen que les gusta como escribe.

Tiempo presente. Un nuevo foco incendiario demasiado cercano me quita de mi sopor. ¿Será verdad? Ella efectivamente está en la computadora. Me acerco con temor.

- ¿Querida? ¿estás bien?
- Sí, ¿por?
- Es que la heladera...
- ¿Qué le pasó? Espero que nada porque justo vos trajiste todas las compras del mes. Porque te acordaste de hacer las compras ¿no? Mirá que la heladera estaba vacía...
- ¿Eh? Esteee....sí, sí. Eso, se rompió. Pero el problema es que no sólo eso, sino que además las chicas están descontroladas, la casa es un desorden y...
- ¿Y?
- ...y tengo hambre -agregué haciendo puchero.
- Quiero que sepas que tus problemas... -sonrió enigmáticamente- ...bueno, ahora están en mi cabeza.



lunes, 18 de abril de 2011

Bitácora limada


Como ya es de conocimiento público dentro del público que tiene conocimiento privado de este espacio bastante privado de público, una o dos veces al año me toca viajar por trabajo. Durante un par de días, me pagan viajes en avión, en remises ejecutivos, un hotel y comidas para poder escuchar no sé qué cosa interesante que tengo para decir. Uno pensaría que una cosa así debería levantarle el ego a uno, pero lo único que logro pensar es que soy un ladrón; que nada que tenga para decir justifica la lista de gastos que imagino mientras firmo recibos y remitos. Qué se yo, quizás me amamantaron poco. La cuestión es que usted tiene la suerte de encontrarme en uno de esos viajes, para disfrutar de una nueva bitácora; donde podrá compartir esa mirada que surge cuando uno deja de ser protagonista de la vida para ser un mero espectador de ella.

Lo primero que hay que decir es que el viaje empieza en el mismo aeropuerto. No, no en el evidentísimo sentido de que es desde donde sale el avión, sino que el ingreso a la terminal aérea es ya dejar el terruño. Por lo menos, los precios de las cosas así lo indican. Una botellita de cualquier bebida cuesta $17. ¡$17! ¿Como no sentirse en Europa cuando nuestra plata se licúa de esa manera? Uno casi puede ver el cartel: "No poors allowed".

Subo al avión. La perspectiva de tener varias horas sentado al lado de un desconocido me ha llevado a asemejar el resultado a una lotería. Puede tocarte cualquiera. La fantasía es que sea una mujer despampanente; alguien famoso o -por que no- la conjunción de ambas dos.

Avión de la fantasía de Pablo. 19:42 hs.

- Hola, soy Araceli Gonzalez ¿este es el 14 D?

- Sí.

- ¿Qué vas a hacer a Lima?

- A dar unos cursos de capacitación.

- Pero qué interesante. ¡Y además sos profesor de filosofía! Siempre quise saber más de filosofía. ¿Sabés que esos datos, sumados a la manera casual con que manejás el hecho de que yo sea famosa y despampanante, hacen que quiera que nos juntemos a comer?

Un gordito morocho con barba de dos días y cara de pocas luces me hace comprender que comeré solo durante mi estada en Lima. Superada la desilusión inicial, empiezo a ver quién es quién en el avión. Un contingente de muchachas agraciadas se ubica 3 o 4 filas más adelante; el bebé que llora, 20 filas para atrás. A mi lado, cruzando el pasillo, uno de esos chino-americanos o nipón-americanos llamados Davis Wong que siempre están en un equipo de expertos en algo de la Universidad de Stanford, Yale o Massachussets lee en su tablet. Una camisa a cuadros, un pantalón beige y un par de zapatillas enmarcan esa característica parsimonia oriental. Las azafatas son lindas. Deben haber hecho furor en los 60s.

A diferencia de las últimas veces, esta vuelta me toca viajar por Aerolíneas. La nave es espaciosa y equipada por una tecnología nunca vista. A menos, claro está, que usted no sea un hobbit. Porque si es un ser humano, tendrá que elegir entre estar cómodo y mantener sus extremidades, o entre una intimidad impuesta con el muchacho que reclinó el asiento de enfrente o cambiar de lugar con el chaleco salvavidas. La cosa es que me propongo llenar los formularios de migraciones. Siempre lo dejo para el final y tengo que estar llenándolos en la fila sin lugar para apoyar. No tengo birome, así que se la pido al chino. Antes era bastante puntilloso para llenar esos formularios (si decía "apellido/s" ponía mis dos apellidos, si decía "nombre/s", ponía mis dos nombres) hasta que vi lo rápido que lo despachaban y la poca importancia que le daban. Ahora en domicilio puedo poner algo del tipo "Rivadavia" o "Palermo". Uno de estos días tomo coraje y pongo Johnny Tolengo a ver qué pasa.

Despegamos. Al rato, pasa el servicio de abordo. Bah, nos sirven la comida. Bah, nos dan el sandwich. El gordito morocho se corta con la caja de cartón que contiene el combinado fiambrístico. Pide una curita. Le traen una curita. Pregunta si le podrían traer alcohol. Le dicen que no tiene alcohol. Yo, con un vaso de tinto en la mano, tiendo a diferir. El gordito retruca que se cortó del lado de adentro. La azafata empatiza, pero sigue sin tener alcohol. El gordito entiende que la empatía es lo máximo que va a conseguir y se da por satisfecho. Por suerte, temí que tuviésemos que aterrizar de emergencia.

El viaje transcurre sin sobresaltos. El oriental se saca los zapatos. Ver sus medias sobre la alfombra me remite a lo que uno ve en las películas, donde todos van por la casa descalzos sobre la alfombra. Pienso que quizás por eso las paredes son de mampara, porque el primer japonés que intentó abrir un picaporte murió por la estática acumulada. Celebro mi propio humor. Cuando quiero compartirlo con el de al lado, encuentro un semblante que me hace desistir. Vuelvo sobre mis cavilaciones. De repente, sin decir "agua va", el hijo del sol naciente mete su mano en la zona inguinal sin remordimientos, como quién metiera la mano en la mochila para chequear si mandó los genitales a bodega o los trajo encima. No termino de recuperarme cuando repite la maniobra inmisericordemente. Completa el reacomodamiento general sacándose las medias y frotándose los dedos. Miro la bolsa de mareos de reojo.

Vuelve hacia lo que estaba leyendo en el tablet. Parece que es Sherlock Holmes. No, no él. Lo que lee. No creo que Sherlock Holmes se frotase los dedos en público. Una tensa calma envuelve a todos los que tenemos ojos entre las filas 11 y 14. Justo cuando pensé que todo había pasado, veo que su escozor es simétrico y ahora se rasca el traste con gran intensidad. Para facilitar la maniobra, tuvo la prudencia de desabrocharse el botón del pantalón. ¡Y todavía faltan 3 horas de viaje! A la altura de Salta, a este sujeto lo tenemos en bolas lanzando heces.


Merced del efecto del sueño -o de algún talco especializado- el resto del viaje transcurre sin mayores sobresaltos. Eventualmente llegamos a la ciudad de Lima, donde me esperaba un remís y una fiebre local. A esta última atribuyo el haberme reído anoche con la película "Un regreso con gloria". Ahora los dejo para seguir lavándome las manos.


¡¿Justo al chino tenía que pedirle prestada la birome?!


jueves, 8 de julio de 2010

Salvavidas de plomo


Ustedes saben que mis ausencias de la blogósfera están siempre justificadas, así como también mis ausencias escolares, mis llegadas tarde a casa y mis desaveniencias impositivas. Lo malo (para ustedes) es que tales justificaciones me obligan a transitar el tortuoso (para ustedes) camino de las referencias personales. Pues bien, allá vamos.

Resulta ser que me encuentro en Chile para asistir al casamiento de mi hermana. Sí, sí, le digo. De su parte. Por supuesto, por supuesto. Muy emocionados. No, no es la primera. Claro. Un momento importante, sin dudas. La cosa es que tuve que trasladarme hasta aquí con toda mi prole. No sé si usted sabe, pero las criaturas pasan gran parte de su vida enfermos. no necesariamente cosas graves, sino resfríos, toses y cosas del estilo. Como el foco de estos males recurrentes suele ser el jardín nosotros -que somos personas previsoras- dejamos de mandar a la mayor al jardín unos días antes del viaje para preservarla. Uno o dos días antes de subir al avión, detectamos que la menor tenía una molestia en el oído, así que nosotros -que no sé si lo dije, pero somos personas previsoras- la llevamos al pediatra.

"Oido tapado, no es demasiado grave, pero para que no le moleste en el avión le vamos a dar un remedio" dijo el profesional de la salud en-mala-hora-venido-al-mundo. El remedio era un corticoide.

Asumiendo que usted es ignorante al respecto, le aclaro que los corticoides pueden tener efectos secundarios como la irritabilidad. En el caso de mi hija menor, ese parece ser un efecto primario. Imagínese este cuadro: clase turista. En un fila de asientos que no destaca por su separación de la anterior y la posterior usted tiene entre manos un cerdo enjabonado. Ese cerdo enjabonado se acaba de enterar que la comida es jamón y además hace unas horas vio el partido de Argentina-Alemania. Por último, es un cerdo pelirrojo. Eso no es todo, el cerdo tiene una hermana celosa. Y una madre con un rivotril encima.


Llegado este punto, existe un paréntesis necesario. Si bien hasta ahora veníamos bastante bien con el tema de los viajes, lo cierto es que el comportamiento de los perversos polimorfos en espacios cerrados suele atribuirse a una falta de educación de los párvulos o una falta de caracter de los padres. Me permito disentir. Hay otra opinión, más benigna, que dice simplemente que un espacio y una situación así no está hecha para niños. Coincido. El tema es que no existe un plan "b"; una opción viable. Por lo menos mientras esté mal visto aplicar un pañuelo con formol. "Que se vaya a Chile en omnibus y nos deje dormir" acota un hombre molesto, dos filas adelante. Un viaje en micro de 22 horas implicaría la muerte, ya de las creaturas a manos de los padres, ya de los padres a manos del resto de los pasajeros. Se trata entonces de transitar la situación con dignidad. Sólo sepan que hicimos lo posible de nuestra parte: sobornamos con caramelos, amenazamos con un desmembramiento doloroso, prometimos premios que no podemos costear... La clave, a fin de cuentas, parece ser la aceptación. De que el resto de los pasajeros nos odiarán, de que no dormirán como pensaban.


En conclusión, antes de viajar con niños recuerde que el efecto de los corticoides es la irritabilidad...de los padres.

sábado, 29 de mayo de 2010

Bitácora IV (fin de la bitácora)


Todo concluye al fin. Nada puede escapar. Ni siquiera esta bitácora. Gracias a los que han acompañado desde el sentimiento. Incluso cuando este haya sido de envidia, odio o repulsión. Gracias igual.

Capítulo 6: la despedida

En primer lugar, no sería justo no agradecer a F., M. y F. Jr. que me recibieron, me pasearon e incluso me charlaron mientras hacían todo lo anterior. Sí señor, no sería justo. M. me aconsejó al comprar los regalos para mis hijas que hiciesen que me pesara menos en la conciencia el haberlas dejado. F compartió unas cervezas conmigo y me brindó su amistad, al punto de que casi olvido en ese bar los regalos para mis hijas que hiciesen que me pesara menos en la conciencia el haberlas dejado.

Capítulo 7: las fajitas

No sólo porque arrastraba la presión ejercida por el público tan bello que acompañó la patriada (el famoso "bello público") sino porque efectivamente me parecía un deber, consideré que no podía dejar Méjico sin probar una comida típica. Pero no fríjoles, chicharrones ni cosas cuyo ardor pudiesen atentar contra mi salud, sino algo más cercano, como un taco. El error estratégico, quizás, fue hacerlo antes de subirme al avión. 3 pesadas fajitas y un vaso largo de margarita (o sea, una versión medio yanqui de la comida mejicana) tuvieron que ser acompañadas por una argentinísima Buscapina por el bien de todos.

Capítulo 8: no voy en tren (¡maldición!)

De niño disfrutaba volar. Al tener familia en Chile, era común para mí tomar un avión de vez en cuando. Toda la liturgia aeroportuaria, el ingreso a lugares donde solo entraban quienes viajaban y el servicio de a bordo hacían del viaje en avión un momento mágico. Una compañera nerviosa y un pozo de aire viajando de San Pablo a Buenos Aires rompieron algo de esa magia. El tener hijas también. No por ellas, sino porque ya no me siento tan libre de estrellarme donde me plazca. Lo sé, soy todo generosidad. La cosa es que, aún con cierta inquietud, cuando viajo solo puedo vivirlo con alguna tranquilidad. Pero entiendo castellano, señores:

A muchos metros de la tierra. 00:17 hs.

Cling (cartel de abrocharse los cinturones encendido)

A muchos metros de la tierra. 00:18 hs.

(Voz de grabación) Estimados pasajeros, el cartel de abrocharse los cinturones ha sido encendido. Rogamos volver a sus asientos y abrocharse los cinturones. Muchas gracias.

A muchos metros de la tierra. 00:21 hs.

(Voz de azafata en vivo) Debido a las turbulencias y por razones de seguridad, no estaremos sirviendo la cena. Rogamos sepan disculpar las molestias.

A muchos metros de la tierra. 00:24 hs.

(Voz del capitán) Tripulación tomar asiento, por favor.

Entonces lo visualisé. Casi podía escuchar "Stars and stripes" sonando de fondo:





Finalmente no fueron más que unos sacudones leves. Y además, eran un champú y un gel de baño.


FIN

jueves, 27 de mayo de 2010

Bitácora innecesaria III

Llego hasta aquí despedazado, arrastrando mi pesada humanidad luego de un largo día de actividad intensa. Y a la mañana trabajé también. Las pautas ya están claras: rapidez por sobre precisión e información sobre elaboración intensa. Si el primer relato tenía un entusiasmo adolecente y el segundo una sintaxis adolescente, este directamente adolece. Lisa y llanamente.

Vamos a lo nuestro: pinceladas del DF.

Capítulo 4: el hormiguero.

Mientras uno baja en el avión, puede vislumbrar un manto interminable de lucecitas pequeñas, que no parecen acabarse aunque uno esté por tocar tierra, dando la sensación de que los aviones aterrizan en algún estacionamiento céntrico.

- ¿Se lo dejo acá nomás, jefe?

- Vaya nomás, que yo le cuido el 737.

Según el IEMAT (Instituto estadístico de mi amigo el taxista), 9 millones de personas viven en el DF. A ellos se suman los que vienen a trabajar, para conformar una mole humana de 20 millones de personas. El problema no es solo que se trata de mucha gente, sino que la ciudad no parece contemplar la posibilidad de moverse caminando, lo cual resulta en congestionamientos fantásticos. Para que se haga una idea, luego de terminar un curso por la tarde fui a visitar a unos amigos que están viviendo aquí. El viaje de ida me tomó entre 1:15/1:30. Cuando volví -pasadas las 10 de la noche- el trayecto demandó sólo 15 minutos. Imagine la Panamericana un domingo a las 7 de la tarde. Ahora imagine que ese domingo es el de vuelta de Semana Santa. Por último, imagine que empiezan a llover autos desde el cielo. bueno, eso es más o menos esta ciudad en horario pico.

Lo curioso es que a eso se suma que las reglas de tránsito son tomadas como simples recomendaciones. Si para tomar mejor tal calle tengo que hacer una cuadra de contramano (esto es estrictamente testimonial), pues está bien. Las preferencias las vamos viendo en el camino, no hace falta normativas exteriores o anteriores a lo que la situación concreta insinúa.

Significado del semáforo en el DF:

Verde: pase

Amarillo: pase

Rojo: pase con cierto cuidado

Capítulo 5: !¿dónde dice?!

Si hay un cordobés entre los lectores, le pido que no ingiera líquidos mientras lee esto. Como ya he dicho, unos amigos míos están viviendo aquí, así que me tomé la molestia de rastrear en el google earth cuanto nos separaba. Lo que descubrí es que mi hotel se ubica a pasitos de un lugar llamado "Loma del Ocote". Así como lee. No agrego nada. No invento para darle un toque de gracia al asunto. Fueron los mejicanos, hable con ellos.

Puedo decir que mi hotel está -físicamente- en la loma del culo. No me diga que no es algo para contarle a los nietos. Sí, ya sé que estaba cerca y no en, pero mi mala memoria y el entusiasmo harán el resto.

Los dejo por ahora. The end is coming.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Bitácora insulsa II


Señores, no tenemos tiempo para detenernos. He leído los comentarios y apenas pueda los contestaré. Pero, lanzado a suplir calidad con cantidad, no me queda más que apurar el paso. Lo cierto es que Lima no me dejó mucho más, a menos que...no sé si este es el lugar para ventilarlo. Aunque la presencia de testigos supone un potencial resguardo. Bueno, lo digo y que sea lo que Dios quiera.

Mi amor, debo confesarte que mientras estaba en Lima... bueno, la verdad es que estaba solo... fue un momento de tentación... pero sabés que vos y las chicas son lo más importante para mí.... en fin, no puedo negarlo más: me dormí una siesta mientras miraba la televisión tirado en una cama. Espero que puedas perdonarme.

Por lo demás, excepto por el jugo (néctar para ser más preciso) con gusto a chizito que casi ocasiona un incidente diplomático, solo logro extraer de esta última etapa algunos inconexos retazos de pensamientos.


Capítulo 2: no se pasa a ser gourmet por estar en otro lado.

No me gusta el pescado. Es así. Algunos festejan sus distintas preparaciones olvidando que en algún momento de la niñez lo odiaron. Yo me mantengo fiel. No quiero "comer como gente grande", quiero comer rico. Y no me importa que el ceviche "sea una especialidad," y "que no puede ser que no lo pruebe" porque puede ser perfectamente. Porque se trata de pescado. Aquí y en Perú.

Los que sostienen que cometo una herejía culinaria son los que anteponen la posibilidad ("¿cuando vas a poder comerte otro ceviche limeño?") por sobre el gusto ("nunca, porque así quiero que sea") Es así, y no se me escandalice porque lo llevo a Clo-Clo y me pido una milanga con fritas.

Capítulo 3: los Amish.

Me subí al avión que me llevaría, en un viaje de toda la noche, desde Lima hacia el DF y ¿a que no sabe con qué me encontré? Sí, una familia Amish ¿cómo lo supo? A mi lado estaba papá Amish (Frank me pareció que se llamaba): rubio, vestido de granjero y con cara de pocas luces; al otro lado, mamá Amish, dueña de un rictus que Tomy Lee Jones hubiese envidiado, custodiaba a pequeña Amish rubia I y a pequeño amish I (rubio y rapado). Detrás de ellos, se situaban otros 3 pequeños amish de distintos tamaños, todos igualmente rubios, todos igualmente rapados, todos con la misma inequívoca expresión facial de "no cazo un fulbo de que está pasando". A mis espalda, abuelo y abuela Amish rodeaban a pequeña Amish rubia II . Capta el cuadro general ¿no? Pañuelos en la cabeza, faldas largas floreadas, botines acompañando pantalones marrones y camisas a cuadros. Estética amish en su máxima y esteriotípica expresión.

Esta buena gente entrelazaba momentos de estar totalmente inerte con otros de frenética actividad: hablaban entre ellos en, ponele, alemán a viva voz; agarraban los respaldos para impulsarse para salir al pasillo, donde posteriormente deambulaban sin pudor ni manejo de las medidas. En un momento casi me pongo a bailar la Macarena en cueros para escandalizarlos, pero después me pareció un poco mucho.

La cosa es que, cuando empiezan a repartir los papelitos de migraciones, preguntando si uno era mexicano o no, Frank da la sorpresa cuando, en un torpe castellano, dice: "Yo ser mejicano. Mi familia...no. Ellos ser bolivianos". Casi me le cago de risa en la cara. Desde que pusieron a hacer de príncipe de Persia a un tipo de apellido Gyllenhall esto se está yendo a la mierda.

Pues bien, por hoy creo haber cumplido. Les recuerdo que prometí hacerlos parte de este viaje, no que estuviera bueno aquello de lo que forman parte.

Tendrán novedades. Lamentablemente.

lunes, 24 de mayo de 2010

Bitácora


Los tiempos en la blogósfera son como los años caninos. Dos días parecen casi una semana. Una semana se percibe como un mes. 6 meses se sienten como un ciclo. Perdón, me entusiasmé. La cosa es que mi ausencia debe haber generado en el lector algún tipo de comentario. No sé, alguno. "¿Habrá dejado de escribir?"; "¿cerrará el blog?"; "¿habrá muerto de forma traumática, incluso para un muerto?"; "¿habrá escuchado lo que comentamos a sus espaldas de los últimos escritos?". Pues no, no, no y n...un momento ¿qué andan diciendo de los últimos escritos? No importa. Lo que importa es que, quizá para despegarme del terrible post de la semana pasada, he tenido que trabajar. Tengo que trabajar. Tendré que trabajar. Pero lo excepcional, lo que vale la pena acotar, es que lo estoy haciendo en el exterior. No de la blogósfera (sería interesante saber cuál sería el exterior de la blogósfera) sino de la Argentina. En este momento, por ejemplo, estoy en el business center* de un hotel de la limeña ciudad de...bueno, de Lima. No contento con eso, esta misma noche parto hacia México DF.

Notará un cierto tono orondo en mis revelaciones. Lo cierto es que no tengo intención de ocultarlo. ¿Qué mayor muestra de mi humildad que pavonearme de estar en otro lado? ¿usted ve a los grandes empresarios pavonearse? Bueno, yo (que por supuesto tengo acceso a grandes empresarios) no. Aunque ya he hablado sobre estos viajes, lo cierto es que todavía me parece increíble viajar ¡y que me paguen por eso!


La cuestión es que no sé cuanto tiempo y acceso a internet tendré, pero -aprovechando el mismísimo nombre de este formato- ensayaré una suerte de bitácora irrelevante con delay de este viaje...de negocios...en el que me pagan por ir a otro lado. No porque crea que mi vida es particularmente interesante, sino porque estas experiencias lo ponen a uno en la condición de observador constante, descomprometido de esa rutina que no es la propia, y resulta que las vidas del resto sí pueden ser más interesantes.

Vamos al punto de partida: nos situamos en la fila 26** del vuelo 2428 que, mientras los cielos de la ciudad de la Buenos Aires -paradójicamente- amenazan con venirse abajo, se propone salir a su encuentro (quizás para apuntalarlos) llevando en su vientre a un ya adormilado Benegas. Salgo de mi sopor al ver como desfilan, hacia las filas del fondo, las agraciadas integrantes de un equipo femenino de hockey. A mi lado, en dramático contraste, encuentro una anciana oriental que -por lo visto- no tiene miedo de cocinar con ajo.

Ya surcando los aires, las pantallas del avión nos devuelven un plano donde ubicar al avión en el mundo. El mapa más amplio, que muestra medio mundo conocido, nos sitúa al sur de todo. Como casi todos los mapas. Corrobora este dato indicando que un poco más al norte está Brasilia, que mucho más al norte está Washington y que muchísimo más al noreste se encuentra la africana ciudad de Abuja. Intrigado, me pregunto qué tipo de referencia puede ser Abuja. Si el avión cayese y, luego de alcanzar una isla misteriosa (sobre todo por el hecho de encontrarse en el camino entre Buenos Aires y Lima), lográsemos establecer contacto por pocos segundos con una base, ¿la conversación sería esta?:

- ¿Donde están?

- La última vez que me fijé estábamos en algún lugar al sudoeste de Abuja. Bastante al sudoeste.

Trato de pensar algún original juego de palabras con "aguja" y "abuja". Fracaso miserablemente.

Mientras apoyo la cabeza en la almohada, pienso que necesito recuperarme para tener mejores resultados. Mientras tanto no puedo hacer mucho. Ajo y agua.


Quizás esto último lo haya dicho en voz alta, porque la oriental me miró con hambre.



* cómo en este hotel les gusta llamar a la computadora libre que está en una oficina administrativa cercana a la azotea y que hace que tres señoras desempeñen sus funciones alrededor mío en este preciso momento.

** sí, sí, tampoco es que soy un portento. Viajo en Economy nomás.


martes, 15 de diciembre de 2009

Complot (segunda parte)


Señores, hace pocos días denuncié la existencia de un complot contra los miembros de Men in Blog. Y quisiera no haberlo hecho, porque todas las cosas aparentemente retomaron su cause. Aparentemente.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford encabezados por el Dr. Silva estaban leyendo mi blog paralelamente en dos computadoras desde la mismísima Universidad de Oxford en Oxford, Inglaterra. Mientras en una maquina mi perfil se veía con la foto de la característica pluma, en la otra lo que se vió fue esto:



Usted se preguntará ¿qué hace una foto de Richard Dean Anderson en mi foto de perfil? Después de haber consultado con otros grupos de investigadores de otras universidades, agentes de diversos servicios secretos, especialistas en informática y tarotistas de Plaza Francia, la sentencia fue unánime: ni la más pálida idea. Mis ansias de conocer la verdad me condujeron hasta una inhóspita montaña del Tibet, en cuya cima se encuentra una cueva donde vive un hombre sabio. Es sabido que los sabios viven en este tipo de lugares. Al parecer su sabiduría consiste en ahorrarse pagar el ABL. Este viejo sabio inmediatamente supo ver más allá de lo que los simples mortales miran; escrutó la foto, me miró con ojos inteligentes y -antes de que yo pudiese decir nada- me dijo: "Este muchacho de la foto ¿no es el de McGiver?".

Las piezas del rompecabezas empiezan a encajar. Todavía no logro ver en qué corno consiste la figura, pero las piezas siguen cayendo en mis manos. Con lo que tenemos por ahora, y haciendo alguno que otro salto en algunos lugares, lo que tenemos es esto: al parecer un grupo de actores de series de los 80s quieren recuperar su fama a través de un espacio tan masivamente concurrido como Kairós. Y no lo hacen simplemente con el afán de volver a 'los buenos viejos tiempos' sino para hacernos algo malo a todos, como envenenar el agua potable o trabar las televisiones en canal 7. ¿Qué otra explicación se le ocurre para este fenómeno? Ah. No, no había pensado en eso. No importa. la cosa es que existe un complot y si lo sigue negando lo pongo en la lista de complotados.

Después de lo que desde ahora llamaremos el "McGiver affaire", logré componer un listado de posibles sospechosos:


David Hasselhoff: usted me quiere objetar que se mantuvo bastante vigente en los 90s, pero piénselo bien: ya medio jovatón, el tipo se mata para hacer un pique de 30 metros sobre la cansadora arena de la playa. Ahora, cuando recuerda una escena de Baywatch ¿es a él a quién imagina corriendo? La defensa descansa.










David Rasche:seguro que alguna vez vio Sledge Hammer. Si usted es un ser humano y no un organismo cibernético malvado con un pésimo sentido del humor, entonces coincidirá conmigo en que el tipo era un genio. Sin embargo, la serie tuvo solamente dos temporadas. ¿Qué pensaría usted si con un producto de ese calibre (nunca mejor usada la expresión) estuviese en el aire el mismo tiempo que la serie "Joey"? Rencor y deseo de venganza serían dos palabras bastante apropiadas ¿no?



Gary Coleman: no hay que ser un fanático del canal E! para saber que a este muchacho no le fue bien en la vida. Sus desventuras incluyen pasar de ganar u$d 70.000 por capítulo a ser guardia de un supermercado (en el cual creo que incluso con el aumento del sindicato no llegaba a ganar lo mismo que en TV) y de ser un niño amado por la crítica a ser un sopeti criticado por los niños. Parodiado por cualquiera que se llamase cómico a sí mismo y terriblemente irritado por una versión de 'Blanco & Negro' hecha por el INADI ('Caucásico & Afroamericano'), en el 2003 llegó a...no puedo decirlo...es algo fuerte...bueno, él llegó a dedicarse a la política (se postuló a Gobernador de California) Huelga decir que tampoco está muy contento con la vida.



Pibe de Manimal: la verdad es que no lo recuerdo demasiado bien. Lo cual no es raro, ya que se trata de una serie de la que recuerdo más el nombre que otra cosa. Claramente trataba de un muchacho que se transformaba en animales. Era así ¿no? Bueno, el pibito este (el rubio, creo que es el de corbata) parece que no está contento con haber quedado tan olvidado después de haberse sometido a extenuantes sesiones de maquillaje. Se queja que pasó tanto tiempo maquillado como los de Kiss pero que él no tiene ni guita ni minas ni botas con plataforma.

"Lo peor no es que te olviden, sino que ni siquiera recuerden que te han olvidado" lo escuchó decir alguien antes de darse cuenta de que lo estaba orinando encima.

Como verán, este maquiavélico plan ha comenzado a ser desarticulado exponiéndolo al público. No temo las consecuencias. Es más, me permito recordarles a esos muchachos que mi nombre es Marcelo Polino y que me pueden encontrar en las inmediaciones de América TV. Y que lo traigan a Mario Barakus si son hombres. Dejo evidencia irrefutable sobre la mesa y me retiro silbando bajito.



Una reunión oscura para designios a tono.



I can see you!!!


Que lo disfruten con salú.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Lo 100to


Los hombres estamos acostumbrados a los ciclos. Es una manera de tener control sobre lo que no tenemos control. No podemos decidir si llueve o hace calor, pero podemos decir: "la época en la que hace mucho calor es el verano". Una perogrullada, me dirá, pero nos tranquiliza saber que le podemos poner alguna etiqueta al clima. Y si este no cumple con el protocolo establecido y se despacha con 3 grados un 20 de diciembre, el que está mal es él ("qué tiempo loco ¿no?")

También en otros ámbitos recurrimos a los ciclos. Nos ordena, nos da seguridad. "Mi ciclo en este equipo se ha cumplido" alega el entrenador después de perder, no 15 ni 17, sino 16 partidos consecutivos; "hoy cumplimos 7 años de novios" dice amorosamente el tórtolo para dar cuenta de un momento en el que al parecer puede 'salvar' antes de seguir, como en los jueguitos de Nintendo de antaño; "cumplo 30 años" asevera el tipo, mientras hace desafortunados cálculos entre hitos significativos y establece simetrías imperdonables. En fin, esto último recién nos (pre)ocupará recién dentro de unos días. Pero la idea general se entiende.

Pues bien, amparado en ese amor por las cifras redondas, comunícoles que el que leen en este momento es el post número 100 de este blog.

(pausa para aplausos)

Gracias, gracias, la verdad es que...

(más aplausos)

Bueno, bueno. ¿Qué puedo decir?

(ovación de pie)

Y, mucho no voy a poder decir si usted sigue ap...

(aplausos acompañados de algunos gritos de "bravo", "ídolo" o "aguante Almirante Brown")

¡BUENO BASTA! ¡QUIERO HABLAR, CARAMBA!

(Mirándose entre sí con incomodidad, el público toma asiento nuevamente)

Decía, si esto ha llegado hasta aquí es porque ha habido gente con la amabilidad suficiente para seguir entrando a este espacio guiados por la simpatía, la pena o la inercia.

Cuando empecé con el blog aclaré que la regularidad iba a estar atada a mi estado de ánimo para cubrirme de posibles momentos de falta de inspiración, angustiado por el horror vacui que sigue a cada post, pensando en si tendré algo para decir en el post siguiente. Pues bien, ahora veo que resulta que nunca tuve demasiado para decir y sin embargo aquí estamos, en el post número 100. Que no es un post más divertido que el anterior, que no tiene un tema demasiado interesante pero que sin embargo no deja de ser el post número 100. Y el 100 es una cifra redonda. Un ciclo podríamos decir.

Que lo disfruten con salú.

viernes, 9 de octubre de 2009

Encuentro cercano de cualquier tipo


De a poco le voy agarrando la mano a esto del blog. No en cuanto a la escritura (ahí no es mucho lo que se puede hacer) sino que a los aspectos tecnológicos del asunto. Poco después de cumplir el año logré introducir el largamente demandado contador. No, no hablo de mi contador. Tiene un par de demandas, pero no sé si diría "largamente". Bah, hay una que es del 84. Igual no hablaba de él. De la demanda popular. Bueno, de la demanda de un amigo. No, demandaba que pusiese un contador en el blog. No, a mí contador no lo demandó. Creo que no. Aunque ahora que lo dice...

La cosa es que un día que me levanté descocado por la tecnología, me dí cuenta que el contador que había puesto te daba estadísticas. Del blog. Porque tampoco es que te dice: "sólo el 4% de los zurdos de nacimiento se afilia al Partido Comunista" o algo así. Pero podés ver, por ejemplo, de qué países se metieron en el blog. Había uno de Turquía, mire. ¿Cómo llegó aquí? La fama de este espacio trasciende fronteras.

Estambul. Cibercafé "Más perdido que nosotros en la neblina". 13:22 hs.

Tarik: - Erkan ¿qué estás viendo?

Erkan: - No lo sé, Tarik. Yo sólo buscaba bujías de alta complejidad y me mandó a esta página inentendible.

Porque esa es otra cosa que puede mostrar: qué palabras buscaban los que llegaron. Alguna vez había leído a alguno comentarlo, pero desde mi perspectiva debía tratarse de un hacker que miraba eso mientras pispeaba los archivos secretos del FBI o sustraía plata de la cuenta de Bill Gates. Pero resulta que no es tan difícil. No, no sustraer plata de la cuenta de Bill Gates, lo de ver qué buscaban los que llegaron hasta aquí. Y uno puede encontrar cosas sorprendentes.

¿Cuál de estas búsquedas NO fue utilizada para llegar a Kairós?

a) fotos de leones con defectos físicos

b) disney imágenes con contenido sexual

c) kairos kairos que grande sos

d) una mama mae matando

e) las piernas de per gessle

f) trayectoria de bo derek

g) kairos farmacéutico

El que adivina gana el juego. ¿Y si adivina más de uno? En caso de que más de una persona adivine, más de una persona gana el juego. No es tan difícil. Parece mi contador.

Todo esto me ha llevado a una reflexión: el chiste parece estar en poner palabras que la gente busque. Yo nunca haría eso, porque sería prostituirme (es decir, ejercer la PROSTITUCIÓN) como si fuese una VEDETTE DESNUDA, vendiéndome como PAMELA ANDERSON. Y yo no necesito eso. No es que sea el LEONEL MESSI de los bloggers, pero no creo que esto se trate de CÓMO HACER PLATA FÁCIL Y SIN ESFUERZO. No, no, sin quisiese hacer algo sin esfuerzo escribiría en TWITTER, que es más corto. Eso es lo que hacen algunos famosos como BARACK OBAMA, BRAD PITT o MEGAN FOX (de hecho no estoy seguro de que Brad Pitt y Megan Fox lo hagan, pero digamos que es una hipótesis)

Espero que hayan aprendido algo. De mi entereza. O por lo menos de cómo manejar un contador. Para el blog digo. Mi contador es un tipo inmanejable.



lunes, 7 de septiembre de 2009

7/9/09


Hoy es un día importante. No porque se cumplan 250 días desde que empezamos el año; no porque un día como hoy haya nacido Jorge Porcel; no porque se cumplan 30 años de la conquista del mundial juvenil de Japón (bueno, quizás por eso también, pero no estamos hablando de eso) ni porque sea el día del Metalúrgico. Es importante por cuestiones que afectan de manera histórica este espacio sin espacio que damos a llamar internet. No, no tiene que ver con que un día como hoy se haya fundado Google. Es importante por otra cosa, que usted a esta altura debería querer saber con mucha ansiedad. Si no le interesa puedo seguir nombrando cosas que pasaron hoy y que no son a lo que me refiero así que avíseme cuando esté intrigado.

Un día como hoy, en 1834... ah, ¿quiere que se la cuente? Bueno. Resulta que tengo una capacidad maquiavélica de lucrar a partir de méritos ajenos, por lo que decidí formar un blog comunitario convocando a algunos de los más conspicuos elementos de la blogósfera. De hecho la idea no fue mía -más bien fui generosamente convocado-, pero esto muestra precisamente esta capacidad maquiavélica de lucrar a partir de méritos ajenos de la que hablaba.

El proyecto se llama Men in Blog (http://www.men-in-blog.blogspot.com/) y salió al aire hace cuestión de minutos. Eso suponiendo que usted lee esto apenas se publica. Si no, haga la cuenta. La cosa es que usted podrá encontrar allí un oasis de textos frescos, originales y tremendamente entretenidos que lo convertirán en una persona más completa, feliz e interesante. También podrá encontrar contribuciones mías.

Si es medianamente sagaz habrá visto que la sobriedad monástica de este blog ha incorporado un banner alusivo(por si se lo está preguntando, yo sería el cuarto de izquierda a derecha. De izquierda a derecha dije. Ahí. Entre el canoso y el pelado. Ese). Si tardé un año en incorporar un contador e insertar el blog roll; si todavía no logré ensanchar la franja de texto, entonces el banner debería ser una clara muestra de que no estoy solo en esto. Hay gente lo suficientemente capaz como para producir fotos como la que acompaña este texto pero no para darse cuenta de que me están incluyendo. La cuestión es que cliqueando allí será transportado a este El Dorado de la blogósfera.

Me adelanto a las posibles objeciones:

1) "¡Eh! ¡nosotros que lo seguimos fielmente, que caminamos 30 kilómetros bajo condiciones climáticas adversas hasta el pueblo más cercano con conexión a internet sólo para ver si publicó y ahora resulta que lleva sus textos a otra parte!".

Es claro que este blog sigue en pie. Las contribuciones de mi parte en el otro espacio son quincenales (una de las ventajas del neoblog es su capacidad para actualizar frecuentemente a través de distintas personas) y tienen más bien el formato de una columna, así que no deberían afectar las entradas de aquí.

2) "Bueno, bueno. Pero si tiene que escribir en otro lado lo más probable es que publique su plato fuerte allá y acá queden sólo migajas de ingenio".

Quiero que entienda el lector que en mis escritos no hay tal cosa como un "plato fuerte". Más bien se asemejan a la comida árabe: está llena de platitos con salsitas, bocados y cosas chicas que no terminan de calmar el hambre y en algunos casos pueden resultar decididamente indigestas.

3) "Pues bien, resulta que estuve leyendo a estos otros tipos y realmente escriben muy bien. No entiendo como perdí mi tiempo acá habiendo tantas cosas mejores en la blogósfera. Me voy a Men in blog y me llevo mis cosas".

No se atreva. Sé donde vive. Tengo su número de IP. La semana que viene sortearemos una camioneta en este blog. Vuelva.

Que lo parió.

viernes, 12 de junio de 2009

Espacio de humor aprobado por el INADI


Señores: Kairós, en su constante búsqueda de la excelencia -búsqueda que en general lo lleva lejos de este blog-, ha conseguido ser sometido a consideración por las normas ISO 3,141632 para blogs, charlas de café y programas de televisión del mediodía. Las mismas requieren, para su otorgamiento, pasar por una inspección del Instituto Nacional contra la discriminación y la xenofobia (INADI) A tal fin nos acompaña el Doctor Fracassi, quién corroborará que este espacio cumpla con las normativas vigentes. Es de esperar que el salto de calidad que implica la certificación con ISO 3,141632 haga más felices a los lectores. Sí, yo también me pregunté por qué no le dicen simplemente ISO pi, pero el Licenciado Fracassi me hizo tomar conciencia de que mucha gente sufre de incontinencia urinaria y podría sentirse humillada. Gracias por la enseñanza, Ingeniero.

Ante todo, siento que debo explicar por qué no tratamos aquí el tema del sueño y sus repercusiones tal como habíamos quedado la última vez. Creo que es importante saber que los narcolépticos también leen blogs. Quizás tarden más, pero los leen. Y no es bueno que se asocie el sueño con la violencia o el malhumor. Lo sé perfectamente, Arquitecto Fracassi, por eso pido las disculpas del caso.

Habiendo dejado atrás ese tema, lo que me propongo entonces es hacer un escrito con el que se pueda divertir toda la familia: padres e hijos. ¿Como dice, Contador? Claro, claro, también los abuelos... y los tíos... ¡y tías! Por supuesto, por supuesto. Decía entonc... y los primos, indudablemente. No, lo que pasa es que yo los primos los contaba como hijos... sí, de los tíos. No, no es que la mujer le haya metido los cuernos con el cuñado, el tío es padre del primo si lo miramos desde los hijos de los padres, pero mirado en sí son hijos de los padres... que a la vez son los tíos de los hijos de los otros padres... En fin, un escrito para todo el mundo.

Por eso traté de elegir un tema que fuera lo suficientemente aséptico para no herir suceptibilidades. Y qué tema ha logrado pasar mejor el filtro del tiempo que la famosa cuestión de la inmortalidad del cangrejo. No obstante, el Magíster Fracassi aquí presente me ha hecho ver -se lo agradezco tanto- que esto podría incomodar a los cangrejos ateos, que niegan el carácter inmortal del alma. La última vez, la discusión terminó con insultos ("ustedes van para atrás" apostrofaba una de las facciones) y eso no le gusta a nadie.

Pensé en ser más expositivo, para no dar lugar a las pasiones. Quise entonces rastrear el origen histórico de la expresión "el día del arquero". Pero ¿no era eso un acto discriminatorio hacia defensores, mediocampistas y delanteros? ¿no merecen ellos también tener su día propio? ¿corren menos acaso? ¿tienen menos valía como personas? A la vista de recientes traspasos, pareciera que no. Polémico. Tuve entonces que dejar de lado tales cuestiones. Así, quedé en cero nuevamente.

Entiendo que estas idas y vueltas lo pongan un poco tenso, así que para descomprimir cuento un chiste:

- ¿Sabés cómo le dicen al hijo de Winnie the Pooh?
- No.
- Hijo de pú.

Ja, ja, ja. Buenís...No, no, lo digo con el mayor respeto que me merecen las señoritas prostitutas, Agrimensor Fracassi. Es un oficio como cualquier otro. Bah, quizás tenga algunas diferencias con -pongamos por caso- la zapatería, pero en última instancia se reducen a cuestiones meramente técnicas.

¿Cómo que le parece una barbaridad? No sea así, Fracassi, no hay que ver todo en blanco y negro. Perdón, en blanco y afroamericano. Es un simple chascarrillo. No se ponga así. Fracassi, no sea boludo. No digo "boludo" en una forma peyorativa. Sí, soy conciente de que el 2% de los hombres sufre de inflamaciones genitales. Lo que le pido es que no se tome todo tan a la tremenda.

¡No se vaya, Maestro mayor de obras Fracassi! ¡Fracassi! ¿el dictamen para cuando está?

Que lo parió.

sábado, 16 de mayo de 2009

Día Nacional del Comentario


En el día de hoy, y aún contra toda sospecha (principalmente las mías), este blog cumple un año de existencia. Y aunque en el pasado he expresado que no hay nada de meritorio en cumplir años, fue porque hablaba de personas que simplemente son corrompidas por el tiempo y no de blogs con textos inmortales. Este blog, si bien se va corrompiendo con el tiempo, no deja de ser un texto. En conclusión: es meritorio que haya durado un año.

Haciendo un balance de lo acontecido desde aquél viernes 16 de mayo de 2008 saqué en limpio algunas cosillas que comparto para la edificación de las almas profundas y admiración del vulgo:

1) "Me sorprende tu capacidad para decir pavadas" puede ser tomado como un halago hacia la continuidad más que como una objeción hacia el contenido.

2) En el caso de las personas que escriben blogs, el ego puede cuantificarse: se mide por comentarios. Lo cual es bastante razonable, ya que es el único feedback que uno puede tener. ¿El único? En realidad, no. Muchos amigos, conocidos, extraños con psicopatologías y choferes de la línea 39 me han dicho "yo no comento, pero te leo siempre". Ahora bien, ¿puedo yo ir a una editorial y decir: "mi blog es un suceso. Sólo que la gente se queda absorta y no comenta"? No, desde ya que no. ¿Puedo hacer algo? Desde ya que n... ¿cómo? ¿puedo poner un contador? Quiero lectores, no un balance. ¡Ah! Ese contador. No, no lo había pensado. Bueno, veré como hag... ¿cómo que podría probar escribiendo textos decentes? ¿Sabe qué? Tome su colectivo y váyase.

En fin, la cuestión es que decreto este como el Día nacional del comentario. En este blog, se entiende. No, porque ya veo que ahora va, comenta en el de Hernán Casciari o el de Liniers y siente como si hubiera hecho patria. No es así la cosa. Se trata de comentar aquí.

Aunque pueda parecer reprochable, en realidad este "día" durará una semana, aproximadamente hasta que aparezca otra cosa publicada. No sea quisquilloso, bien que si el feriado del 12 de octubre durase una semana no discutiría nada. Y, aunque parezca todavía más reprochable, puede comentar las veces que quiera (suponiendo el piso de un comentario, si lo que quiere es no comentar, entonces no comente las veces que quiera sino, por lo menos, una) El objetivo es superar el histórico de comentarios de este blog, dado el día jueves 16 de octubre: 24 comentarios. Esa es la manera en que se me ocurrió festejar este año de existencia. Por otro lado, tiene que reconocer que es un objetivo relativamente modesto. Hay gente que recibe esa cantidad de comentarios por quedarse dormido arriba del teclado y publicar por accidente una combinación azarosa de letras. No digo que reciba mejores comentarios, pero sí más.

Eso sí, soy conciente que una cruzada de este tipo se asemeja a ser el nerd de la clase y festejar tu cumpleaños en la cancha de River: puede salir bien y conseguir un relativo éxito o salir mal y patentizar todavía más la falta de amigos. Si esta imagen no logró conmoverlo, bueno, siga leyendo hasta que el agotamiento lo haga.

No sé si usted lo sabe, pero en la jerga blogger a quienes leen y no comentan se los conoce como muditos. Piénselo bien: con un esfuerzo mínimo, usted pasaría de ser un mudito (desagradable sobrenombre) a ser una "persona que comenta sólo en ocasiones especiales". ¿Qué tal, eh? Como para incluir en el CV ¿no? Pero puede ser que usted sea efectivamente mudo. En ese caso lo más sensato sería quejarse de este texto por discriminatorio. Hágalo en los comentarios, por favor.

Algunos objetan que no se les ocurre ninguna genialidad para decir y por eso no escriben. Si ese fuese el criterio, yo no estaría festejando este primer aniversario. De cualquier manera, les dejo algunas frases a las que pueden echar mano y poner como propias:

a. Leer este blog es comparable a estar en París con Jennifer Lowe Hewitt...leyendo este blog.

b. Cuando leo este blog me imagino a Borges volviendo a la vida y dedicándose a jugar al futbol.

c. sbgjjbflsdbgsd ("la emoción me nubla la vista y por eso no puedo escribir bien")

d. Este blog es...

e. es...

f. es... (rellenar con algún adjetivo positivo en un tercer comentario)

g. algunas opciones más aquí.

Por otro lado, no tiene que ser necesariamente algo alusivo. Puede ser un comentario ingenioso, un chiste o simplemente un recordatorio. A los fines prácticos es lo mismo y me ahorra al mismo tiempo la consabida incomodidad del elogio y la vejación de la crítica. Ejemplifico:

- "Pensar que el año pasado a esta altura Ramón Díaz era el técnico de San Lorenzo"

- "Recordar que los 16 de mayo es tu aniversario de casamiento"

- "Recordar que mi clave de cajero es 4554"

- "Lo felicito, ya ha durado más que un matrimonio entre celebridades, que un técnico en el futbol argentino, que un embarazo o que un año lectivo" (nota mental: veta a explotar para los aniversarios)

Como dije, les recomiendo firmemente que comenten. De otra manera me obligarán a tomar medidas que no quiero tomar. Después no digan que no les avisé. Si no comentan, me veré en la penosa obligación de comentarme yo mismo bajo varios nombres ficticios.

¿Qué? Dije que era penosa ¿no?

Con un poco más de seriedad, quiero agradecer a todos aquellos que en este año se han molestado en leer periódica o eventualmente los textos; a los que, con sus comentarios, le han dado vida a este blog; a papá y mamá que me están mirando y a todos los que me conocen.

Los dejo con algunas palabras que me han llegado al pasar y que agradezco especialmente:

"Un suceso en las letras argentinas"

(Julio Cortazar, hablando del Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal)

"Espléndido, excelente, admirable"

(el diccionario de la Real Academia, definiendo la palabra "magnífico")

"¡Genio! ¡genio! ¡genio!"

(Víctor Hugo Morales, relatando el segundo gol de Maradona a los ingleses)

"Que lo disfruten con salú"

(Pablo, despidiéndose de los lectores)


* las imágenes que acompañan este artículo son algunas de las que aparecen cuando se pone la palabra "uno" en google. Aclaro porque entre lo misterioso y lo lisa y llanamente inentendible hay una delgada línea.

jueves, 30 de abril de 2009

Amigos imaginarios


Nunca tuve amigos imaginarios. No sé, al parecer la gente imaginaria desprecia a aquellos que se rodean de gente real. Quizás por eso no tuve un amigo imaginario...hasta cerca de los 28 años.

Quiero ser claro, todos los post anteriores con ciertos reparos hacia la concepción tradicional de la locura no apuntaban a abonar el camino para hacer declaraciones de este tipo. Y eso por dos cosas:

1) puede ser prudente alisar un camino; también lo sería abonar un campo. Pero abonar un camino es exponerse uno mismo a pisar excremento. Y eso no parece razonable. Descarto además que se trata de heces animales compradas en los comercios del ramo porque, si además uno abona literalmente, la cosa toma ribetes policiales.

2) hablo aquí de un determinado tipo de amigo imaginario que -como ya se verá- está enmarcado en los límites de las interrelaciones sociales aceptadas.

Siempre he despreciado las relaciones sentimentales que han tenido su comienzo en formato virtual. Si alguien me dice que está profundamente enamorado de Alaskagirl1980 no puedo menos que dudar de su capacidad para relacionarse con sus semejantes en condiciones normales de presión y temperatura. No, no me interesa lo que hayan hecho Tom Hanks y Meg Ryan. No es normal. Sin embargo, habiéndome embarcado en este proyecto de base virtual, he tratado con gente con la que he sentido cierta afinidad en ciertos temas. Todo lo cuál me llevó a pensar si uno puede efectivamente "hacerse amigo" de alguien a través de un blog. Lo que me quedó claro es que, de hacerlo, esta persona entraría en la categoría de amigo imaginario. ¿Por qué? Uno se relaciona con una persona a la que no ha visto (se agrega que la mayoría pone algún ícono o dibujo como foto de perfil) y esto puede deparar alguna desilusión si uno pasase al cara a cara. Y creo que esto se verá claro principalmente en dos puntos:

1) la amistad es, hasta cierto punto, imaginaria. No sólo porque no se puede saber si se cumplen las condiciones puestas por Cicerón o Aristóteles para que haya verdadera amistad, no sólo porque hacer la pregunta "¿somos amigos?" lo haría merecedor de relacionarse sólo con gente imaginaria (en el sentido de no existente), sino sobre todo porque uno tiene una imagen del otro compuesta por comentarios debidamente pensados sobre temas ingeniosamente elaborados, lo que puede fabricar expectativas demasiado altas para una conversación real.

Imaginación de blogger n°1. 12:03 hs.

Blogger n°1: - ¿como le va estimado?
Blogger n°2: - me va notablemente. Vea, el transporte público hace que aprecie mucho más el tiempo que paso encerrado en el cubículo de mi oficina.
Blogger n°1: - Comprendo. Quizás no vengamos del mono sino que vayamos a él, después de todo.
Blogger n°2: - Eso mismo me dice mi mujer, pero creo que es por el pelo en la espalda.
Blogger n°1: - Ja, ja, ja.
Blogger n°2: - Ja, ja, ja.
Blogger n°1: - Que plato.

El boliche de Hernán. 12:14 hs.

Blogger n°1: - ¿Qué tal?
Blogger n°2: - Bien. ¿Así que vos sos blogger n°1?
Blogger n°1: - Sí, sí. Sentate nomás.
Blogger n°2: - Disculpá la demora, el tráfico era un quilombo.
Blogger n°1: - No te preocupes... ¿querés sentarte?
Blogger n°2: - Dale, gracias.
Blogger n°1: - ...
Blogger n°2: - ...

Como se ve, la realidad es mucho más prosaica. Uno no puede pensar un minuto cada una de sus intervenciones, no puede corregir, no puede eliminar lo que ya comentó. O sea que en formato virtual uno sería, en algún punto, amigo de una versión mejorada del otro. No, los que ya son mis amigos se joden. No, no rompan que además el gordo me debe guita. Mirá que si vamos a hablar de versiones mejorables yo también puedo decir lo mío. Además, está el punto 2.

2) Como ya no tratamos con imagenes, sino con personas reales de carne, hueso y otros accesorios, lo que se encuentra puede causar algunas sorpresas.

- "No sabía que tenías una esvástica tatuada en la frente. Buenas tardes".

- "Pensé que eras una mina. Buenas tardes".

- "Pensé que ibas a traer los pantalones puestos. Buenas tardes".

- "¿Sabés donde está la parada del 2? Buenas tardes" (porque uno también puede hacerse el boludo y ahorrarse la confrontación)

Es cierto que con 10 bloggers no armamos un partido de fútbol, que comer asados paralelamente no parece tener gracia y que si -en estado de completa ebriedad- posteara: "fbodjklnadj" el otro no entendería que quisiste poner "te quiero como un hermano", pero no me va a negar que no deja de ser interesante esto de tener amigos imaginarios.

¿Eh? ¡No se vayan muchachos! Dale que ahora nos pedimos una pizza...

Que lo parió.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Oh my blog!


A veces no me reconozco. El otro día, hablando con unos amigos, me recomendaron algunos blogs que ellos visitaban. Usted creerá que por el hecho de tener un blog uno está medianamente al tanto de lo que pasa en la "movida blogger". Pues no es así. No hay un curso de capacitación inicial para poner un blog en el cual describan el status quaestionis de la actividad blogger en Argentina y el mundo. No hay instructores explicándole a uno como hacer para mejorar el propio blog. Sé que esto puede parecerle sorprendente, pero es así. Por eso no hay contradicción alguna entre tener un blog y ser un idiota. Hay sobradas muestras de ello en la web. La cuestión es que recorrí la ruta que me habían trazado. Apenas asomé la cabeza en el océano de blogs, me dí cuenta que no soy el único que escribe cosas aparentemente ingeniosas todas las semanas. Ni siquiera soy el mejor, como siempre me había dicho mi mamá. Soy sólo uno más dentro de muchos. Pero ¿de cuantos?

Según Technorati, un motor de búsqueda en internet especializado en blogs, en marzo del 2007 existían 72.000.000, abriéndose cada día 120.000 nuevos. Blog más, blog menos, actualmente deberíamos andar por los 137.400.000. Quizás se sienta intimidado por el número, pero hay que ponerlo en marco. Nuestro planeta tiene aproximadamente 6.700.000.000 habitantes, lo cual dejaría 49 habitantes por blog. Fui un poco más allá en mi investigación y descubrí que, de esos 49, a mí me tocaron 20 que no tienen computadora, 7 que son analfabetos (y que no coinciden con los que no tiene computadora. Raro ¿no?) y 12 que no saben hablar castellano. De los 10 que quedan, usted sería de lo mejorcito. Ya ve que mi situación no es la ideal.

Teniendo en cuenta todo lo visto, decidí salir a la caza de lectores de otros blogs. Usted me reprochará esta actitud, pero le pido que no se ponga en moralista. Tampoco es que sea la novia de mi mejor amigo (aunque sólo porque ella es una analfabeta no-hispanoparlante sin computadora) Además, no es algo de lo que me enorgullezca.

Mi primer intento fue ir a un blog de alguien conocido y comentar ahí. Como en el comentario mi nombre queda como un link al blog, una pizca de ingenio bastaría para generar curiosidad y que ese comentario inocente se transforme en una trampa para osos virtual. No, no quiero osos que lean el blog, es una analogía. Sí, es verdad que dije que era una trampa, pero lo de la trampa es una analog...deje, solo le pido que no diga públicamente que yo afirmé que usted es de lo mejorcito que lee mi blog. La cuestión es que me metí en el blog del famosos dibujante Liniers (macanudoliniers.blogspot.com) Allí, en el comentario 145 de la entrada del 2 de septiembre pueden encontrar un comentario mío. Entre obsecuentes impresentables y detractores violentos se cuela un comentario que, con cierta elegancia, no es más que un pedido de atención. Lamentable. Es más, ni siquiera soy tan explícito como otros pedidos que se encuentran, con lo cual me siento una groupie que -después de haber sido usada por el vocalista de la banda- se da cuenta que ni siquiera se sacó una foto. A veces no me reconozco.

¿Como hacer entonces? He aquí el dilema de todo blogger. Podría "asociarme" con otros blogs que sean muy leídos recomendándolos, pero eso se asemejaría a mi amistad con Manu Ginobili: él no está enterado de que la tengamos. Así, lo único que me queda es tratar de escribir bien e ir ganando lectores que recomienden el blog a otros lectores, pero eso sería justamente lo que hemos tratado de evitar: el camino difícil. Este camino implica trata de escribir sobre temas interesantes, en forma no demasiado extensa y siendo lo más ameno posible. Ah! y no repetir tantas veces la palabra "blog" en un escrito. Habrá que adaptarse. A veces no me reconozco.
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