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lunes, 9 de noviembre de 2015

Un recuerdo


“Islas, Clausen, Villaverde…”

6 de marzo de 1987. Todos tenemos recuerdos felices de la infancia. Son quizás, los recuerdos más felices. Y creo que lo son porque tienen algo de recuerdo y mucho de proyección: un momento de seguridad, sin grandes preocupaciones. Es decir, lo son porque los miramos con ojos adultos. Pero, si bien hay una trampa cronológica, existe algo en ciertos momentos que los hace brillar por sobre el resto. Y yo puedo situar ese algo en el 6 de marzo de 1987.

Comenzó con la vuelta de mi padre de la oficina a eso de las 7 de la tarde. Mi padre trabajó toda su vida en la Publicidad y ese día justificó para siempre ante mí su elección profesional: me trajo de regalo una cartuchera con forma de caja de chiclets Adams rellena con cajas de chiclets Adams. Lo placentero y efímero unido a lo perdurable y útil para guardar lápices. Pero quizás lo más llamativo fue que, mientras sacaba este don precioso de detrás de su espalda, me pareció percibir una sonrisa de plan, una mueca que no acababa en el hecho de dar a un chico de 7 años el libre acceso a una golosina que estaba fuera de sus límites regulares. No tardó en ceder a la mirada de extrañeza con una respuesta explosiva: “Vamos a ir a ver a Independiente”.

“…Ríos, Enrique, Reinoso…”

Los recuerdos felices suelen ser en realidad el culmen de una serie de pequeños momentos que no siempre perduran pero que preparan y sin los que no existirían esos grandes momentos. La vuelta de la cabalgata con el sol poniéndose el horizonte es significativa por todas las horas compartidas con ese caballo y porque la cotidianeidad nos ha hecho habitar ese paisaje bucólico del campo de los abuelos; el beso épico se sostiene en una infinidad de conversaciones incómodas, pensamientos contradictorios y charlas inconducentes que le dan la épica al momento de concresión. ¿Qué hechos justificaban que ese recuerdo del 6 de marzo de 1987 fuese un hierro caliente marcado en mi alma a tan corta edad? Para empezar, la elección de un equipo de fútbol debe ser una de las primeras decisiones que tomamos que nos constituye. A partir de ese día, uno ha elegido para toda la vida, sin saberlo, días de alegría y días de mal humor; ha elegido cómplices y eventuales némesis; uno ya se define como “algo” no sólo frente a sus pares sino aun ante los adultos (como ante el tío Daniel, que es gallina y va a ganar la copa de leche que se sortea en La Rural) Aun hoy me cuesta no mirar a quienes han hecho un cambio de club de preferencia como a quienes estuviesen diciendo que sus promesas matrimoniales fueron en realidad un chiste del momento. Yo era de Independiente. Y había tomado esa definición con toda la seriedad del caso: todos los domingos pedía una licencia especial en el lugar o el tiempo de mi cena para llegar a ver Fútbol de Primera; todos los martes caminaba hasta el kiosko de diarios de la esquina para preguntarle a Mauro si ya había llegado El Gráfico. Y, de repente, mi padre me estaba anunciando que vería a esos héroes mitológicos que yo estudiaba en mis papiros de tamaño A4 con poster central en vivo y en directo. Me costó procesarlo.

“¿Cómo? ¿A dónde?” – pregunté como quién descubre que el cerebro no le está funcionando. “Vamos a la cancha, Pablo” – confirmó mi padre. Me parece impotante aclarar que mi padre es ese tipo de personas que disfruta sinceramente de mirar deportes, con esos disfrutes que la pasión desbordada no alcanza a contaminar y a los que usualmente acompaña la objetividad, objetividad que me arrojó encima suyo para golpearlo el día del ominoso 5 a 0 de Colombia (que saco para ejemplificar y vuelvo a guardar ahora en el arcón de la negación).  “¡¿En serio?! ¡¿A la cancha?! ¿¡Ahora?!”. Mis preguntas no daba margen para la chanza. Pocas cosas en la vida me han despertado el entusiasmo y sorpresa combinados de esa propuesta hecha hace ya casi 30 años.

“…Marangoni, Giusti, Bochini…”

Los recuerdos se transforman en instantes. Entrando hacia la tribuna, viendo gente, mucha gente, siendo envuelto por los sonidos rítmicos de los bombos, por las silbatinas que cruzaban el aire, por los coros graves de voces de aliento, por las irrupciones espontáneas de consignas eternas (“¡¡¡Vamo’ Rojo todavía!!!”); después, sentado en los tablones de madera de la cancha de Ferro. ¿Qué dirían mis compañeros cuando les cuente? ¿qué diría el tío Daniel (que es gallina y va a ganar la copa de leche que se sortea en La Rural)? El césped nunca fue tan verde como en esa alfombra majestuosa que se tendía a tan sólo unos metros de mi lugar. Salieron los equipos y ahí nomás podía ver a esos titanes de la historia futbolística. Estirando las piernas y pateando casi con displicencia -casi humano- estaba Bochini. ¡Bochini! Alguien que, de tanto haber leído, pensaba que no podía existir. En ese momento, en aquél metro cuadrado que me fue asignado en ese estadio de Caballito, yo flotaba. Me derribó el rugido ensordecedor del festejo del primer gol de Independiente. No voy a fungir de macho, me pegué un cagazo tremendo. No sabía que la suma de las voces humanas podía generar una cosa así: intenso, furioso y explosivo, al mismo tiempo catarsis y éxtasis, el grito de gol es un momento donde es impertinente hablar de una pretendida distinción entre el alma y el cuerpo.

Seguí el resto del partido con las manos cerca de mis oídos, para que mis tímpanos tuviesen otra defensa que no sea la de Ferro frente a aquella maravillosa orquesta ofensiva. Salí del viejo estadio de Avenida Avellaneda 1240 transformado, con la clara conciencia de que era otro. Acababa de presenciar una batalla ya había sobrevivido para volver a mi vida de intercambio de figuritas en los recreos y distinciones de sujeto y predicado. Aquí es donde mi recuerdo y las estadísticas mundiales del fútbol se bifurcan. Para mí, el partido fue un 3 a 2 agónico; para los fríos contadores deportivos fue apenas un 2-2. No estoy de ánimo para discutirles. Menos cuando emprendimos la vuelta a casa y, antes de llegar, paramos en una vieja cafetería en la esquina de Constitución y San José para comer una fugazzeta de trasnoche. Para alguien con 3 hermanos en aquella época, lo que estaba pasando era especial, único y, en muchos sentidos, irrepetible.

“…Franco Navarro o Percudani y Barberón”


Han pasado 28 años y mis entusiasmos, aunque duren más, son menos intensos. Son menos las cosas que me pasan por primera vez pero más las cosas significativas que me pueden generar un recuerdo en cualquier momento. Y si eran 3 hermanas las que en esa medianoche dormían sin saber que en una pizzería yo hacía el balance de uno de los mejores momentos de mi vida infantil, este nuevo balance me encuentra con 3 hijas generando sus propios recuerdos de infancia. Y un varón, que con sólo 7 meses todavía no ha tomado decisiones que lo constituyan y ni siquiera vislumbra que uno pueda divertirse en un juego en el que no juega. A él este recuerdo, en la esperanza de que pueda alguna vez sorprenderlo y entusiasmarlo como me lo hicieron a mí el 6 de marzo de 1987.

miércoles, 12 de octubre de 2011

La divulgación es historia



Introducción: casi por definición, la obras de divulgación implican una simplificación. Esta condición para una mayor comprensión de la redacción que logre una mejor retención en el lector huevón parece una contradicción. Pues la ejercitación del intelecto simplón no se da en la consumisión de papilla sino en la conformación de hábitos y la superación de una postulación simple de la realidad. Pero esta constitución no se da en la repetición de lo que diga un libro a elección sino en la fijación y comprensión de una concepción que bien podríamos denominar 'cosmovisión'. Y si bien la acreditación de esto es díficil, una evaluación externa puede confirmar nuestra percepción de la consecución de una idea propia o de la adhesión a una tradición existente. Por supuesto, esta clasificación no tiene la intención de generar confusión sino de ayudar a la clarificación para facilitar la elección de bibliografía futura.


- ¿Eh?

- Perdón, Galíndez. Me voy por las ramas. En realidad lo cité para hacerle una devolución de su examen de Historia. Y me han pedido expresamente que lo haga porque su performance preocupa por lo que se pueda pensar de esta institución. Y de los seres humanos en general. Al parecer, en el último ranking, nuestro país habría caído 23 puesto sólo por su prueba, Galíndez.

Ante todo, para que no lo tome como algo personal, quiero que sepa que yo creo que hay un mérito en hacer libros de historia como los de -pongamos por caso- Felipe Pigna, que simplificando un poco el asunto lleva por los avatares de la historia a un amplio espectro de lectores. Se trata de un mérito económico, sin duda. De hecho, de ahí viene la expresión de que un libro "salió como Pigna". Pero divago, Galíndez. Decía, hay ciertas cosas, sin embargo, que no pueden dejarse pasar. Bah, quizás pudiesen dejarse pasar a una exposición dadaísta o a un drenaje, pero no a un examen de Historia, que es lo que nos congrega hoy.

En primer lugar, es destacable que comprometa su visión en los acontecimientos históricos, pero quizás se haya pasado de rosca con los subjetivemas. Aunque poco académico, puedo aceptar que desde un determinado marco teórico se refiera a los norteamericanos del siglo XX como "cerdos imperialistas". Aunque no soy amigo de las repeticiones, también podría conceder que repita la adjetivación para los ingleses del siglo XVIII; pero no creo que pueda aplicarlo sin más al milenario Imperio Chino. Es claro que la carga es otra. Y dudo que la dinastía Ming haya planeado saturar Occidente con mercancía barata y de mala calidad como usted les imputa. No, no, el gato que saluda constantemente no tiene nada que ver con ellos. Ni tampoco el supermercado que está a la vuelta de su casa, así que directamente taché todos sus reclamos referidos al mantenimiento de la cadena de frío y el redondeo a favor del cliente.

Tampoco puedo negar su compromiso afectivo con los grandes personajes históricos, pero usted lleva sus simpatías demasiado lejos. Por eso quería aclararle que a Heráclito le decían "el obscuro de Éfeso" gracias a su prosa sibilina y enrevesada. Ciertamente "el Negro Heráclito" no tiene una significación análoga. Y si bien "el Azote de Dios" es también un sobrenombre, tampoco es homologable con "el hinchapelotas de Atila". Pero le reconozco que esas referencias por lo menos eran claras. No tanto así en otros casos. Por eso le pido que deje las supersticiones afuera del aula: 45 minutos tratando de entender a quién se refería cuando hablaba del presidente "Mendez". Recién cuando menciona las políticas económicas "del innombrable" pude unir cabos. Incluso uno de mis hijos que leyó a la pasada me preguntó si Lord Voldemort había sido presidente de Argentina. Justo estaban pasando las noticias, así que no sabe lo que me costó quitarle esa idea de la cabeza.

Por otro lado, no tengo intención de rehacer el camino de sus asociaciones libres, pero las facciones que apoyaban respectivamente al Pontificado y al Emperador en la Europa del siglo XII se denominaban güelfos y gibelinos, y no 'golfas' y 'gobelinos'. No, no me interesa saber en qué sentido usted considera que libran una batalla. Simplemente es inexacto.

Quizá, para redondear, marcarle algunos errores puntuales. Cositas de nada. Waterloo no fue una marca de inodoros y la conferencia de Yalta no tuvo como objetivo la promoción de un antiácido. Ciertamente no fue Blas Armando Giunta el que dijo que sólo podía ofrecer "sangre, sudor y lágrimas". No, no le voy a preguntar al plantel de Mandiyú del 92, no fue él quién lo dijo. El régimen de Vichy nada tiene que ver con una crema francesa para perder peso y cuando pregunto por los antecedentes de Perón no puede contestarme que antes era Cangallo.

Ponerle un cero sería ofender a quienes han sido sorprendidos copiándose, pero por otro lado los profesores de esta institución consideramos que haber cursado el mismo año 8 años es una paradoja temporal peligrosa y que la única marmota es usted mismo así que hemos optado por aprobarlo, teniendo en cuenta que algunas respuestas son correctas si uno simplemente cambia la pregunta. Por ejemplo, su respuesta sobre los factores desencadenantes de la primera guerra coincide con la descripción de las prácticas rituales en los deportes de los Mayas.

Además, desde la DEGEP nos dicen que prenderlo fuego no es una solución posible.

jueves, 6 de octubre de 2011

Historias mínimas VI




Esta semana estuve tomando un examen con una parte de multiple choice. Observando las preguntas, me encontré con lo que he denominado "la aporía del multiple choice". Gracias, gracias. Yo también creo que es un nombre muy logrado.


Veamos en que consiste: imagine que tiene una pregunta determinada y encuentra las siguientes opciones:


1) Pregunta determinada 1:


a) respuesta determinada 'a'.


b) respuesta determinada 'b'.


c) respuesta determinada 'c'.


d) Todas son correctas.


e) Ninguna es correcta.


Si las respuestas 'a', 'b' y 'c' fuesen correctas, uno estaría tentado a responder 'd'. Ahora ¿la respuesta 'd' no incluye también la 'e', invalidándose a sí misma? ¿o sea que para esta pregunta no existe una respuesta simple? Dicho esto, usted considera que este planteo:


a) es interesante.


b) es curioso.


c) pone en entredicho al entero sistema educativo desde sus mismos fundamentos.


d) comprate una vida.


e) Todas las anteriores.


f) Ninguna de las anteriores.



¿Cómo que 'd'? ¿donde quedó el amor por la paradoja?


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Envalentonado por los logros de mi aguda inteligencia, consideré que debía dejar un legado al que mis hijas pudiesen volver en momentos de incertidumbre y/o zozobra como un faro que alumbra en la noche de la vida. Aunque, con la claridad del día, me dijeron que el faro zozobra, yo sé que en el futuro lo agradecerán.



DECÁLOGO PARA MIS HIJAS


(para momento de incertidumbre y/o zozobra)



1) Es cierto que debes ser previsora y ahorrar, pero nunca compres papel higiénico de simple hoja ni jugos concentrados para diluir. Y, ciertamente, nunca compres ambos al mismo tiempo. Puede ser trágico.


2) Dicen que las mujeres buscan un hombre parecido a su padre. Desde ya te digo que no te conviene juntarse con ese vaguito.


3) Al elegir marido, lo que cuenta son los valores que importan. Reformulo, lo que importa son los valores de la cuenta.


4) No prometas un decálogo cuando sólo tienes 3 o 4 ideas sueltas.


5) Elije un password y aplicalo a todo. Es la única manera de no perder el acceso a cada banco/diario on line/casa de fotografía/cuenta de mail/grupo de descuentos/larga lista de etcéteras en que hayas creado una cuenta alguna vez.


6) No estires innecesariamente decálogos únicamente porque pusiste que era un decálogo cuando sólo tenías 3 o 4 ideas sueltas.


7) No sobreabundes en explicaciones que generen el efecto contrario y terminan incriminando más de lo que justifican, como el otro día cuando me estaba yendo a almorzar con el diario y se me ocurrió pasar a mear y, cuando un compañero me veía entrar al baño con el diario le expliqué que no era para ahora sino para el almuerzo posterior que... creo que he probado mi punto.


8) Ignorá el punto 7.


9) Cumple siempre tus promesas. Si decís que vas a hacer un decálogo, hacé un decálogo.


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Yo sabía que no iba a terminar bien. Porque una cosa es poner un estándar irreal, imposible como parámetro de la belleza femenina, pero además recurrir al photoshop para mejorar a mujeres que ya de por sí hacen gastos ridículos en cosmética es tentar a la suerte. No bastó con haberse olvidado de reponer el ombligo en alguna sílfides, sino que fueron más allá. Cada vez más allá. Por eso en realidad no me sorprende la última foto de portada de la revista de Susana Gimenez.











Esa pantorilla no se la cree nadie.


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Cosas que escribiría si tuviese Twitter:


La magia es como los embutidos: se disfruta más cuando no se sabe cómo se hace.


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Si nuestra época se caracteriza por romper los límites impuestos por la naturaleza o las tradiciones, nadie encarna mejor el espíritu de nuestro tiempo como Silvina G-Q (pronúnciese yi-kiú). Nacida bajo el nombre de Raúl Gutierrez Quevedo, ya desde niño...desde niña comprendió que había nacido en el cuerpo equivocado...¡equivocada! Ah, no, equivocado estaba bien. Se sentía mujer y amaba ser mujer, por lo que a nadie sorprendió que abrazara el travestismo. Sobre todo después de haber abrazado durante tanto tiempo a su primo Damián. Fue una liberación. Atrás quedaron los intercambios de remera con los pilares del equipo de rugby contrario y se abrían posibilidades de intercambio de ropa con sus amigas. Pero la sociedad no estaba preparada. Él...¡ella! la prepararía (¿prepararío?) Fueron sus valientes reclamos los que terminaron en la histórica instalación de mingitorios en el baño de mujeres del Cine Atlas.


Casi como una consecuencia natural, el amor por su nuevo género decantó en su afiliación al movimiento feminista. Un feminismo que bregaba por la igualdad absoluta entre varones y mujeres. ¿Y qué si eso resintió un poco la femeneidad de su aspecto? El feminismo de la igualdad es lo que es. Las mujeres no son menos que los hombres, son iguales. A tal punto que podríamos decir que son lo mismo. Además, fueron esas horas de marcha y de lucha compartida lo que fue fermentando aquél paso que terminaba de personificar la ruptura con la sociedad tradicional: el amor por su compañera Diana Olivares le hizo comprender que era lesbiana.


Contra viento y marea, Silvina y Diana lograron formar una hermosa familia junto con sus 4 hijos. Aquí una foto de este...esta rebelde que logró romper todas las tradiciones en pos del cumplimiento de sus sueños:











Silvina es la de bigote.






martes, 6 de septiembre de 2011

Antes del fin



Quienes han tenido la dudosa suerte de leer mis escritos históricos, saben que pienso que se suele prestar una atención desmesurada a las últimas palabras. Incluso que, en un envalentonamiento revisionista, he puesto en duda que las últimas palabras que se atribuyen sean efectivamente las últimas palabras pronunciadas. Si me preguntan a mí, las últimas palabras de Napoleón deben haber sido algo del estilo "Arghhhh, la puta que arde" y las de Gaudí algo como "¿Cuidado con el 60? ¿qué ses...?".



Porque digan lo que quieran, pero las de la lápida tampoco son las últimas palabras. Si el muerto alguna vez las pronunció, seguro que fue en momentos de mayor lucidez. Y si son una cita, el occiso quizás ni las haya escuchado en su vida (y menos que menos en la muerte) Jim Morrison tiene en su tumba una cita en griego. ¿Cuantas veces lo escuchó hablar en griego? No, no se le entendía porque estaba dado vuelta, no porque fuese grieg... que no. Siga así, dele, siga así que en su lápida va a aparecer "puto el que lee" escrito en griego. Total, sus familiares lo van a tener como un intelectual y usted tampoco es que se va a incomodar si se descubre.



De cualquier manera, el punto no es ese. Lo que me interesa es...no, tampoco sé como se dice "puto" en griego. Decía, lo que me interesa es poner sobre el tapete aquellas frases que, sin ser las últimas palabras, desencadenan el proceso que lleva a que haya últimas palabras; que actúan como el detonante de una serie de eventos desafortunados; que llevan en sí como germen la posterior serie de actos dañinos; que hacen, por así decirlo, que se pudra todo.



Listo aquí algunas frases que no encontrará en lápidas (a menos, quizás, que sea alguna alusión pintada encima con aerosol) ni enmarcada en manuales del secundario, pero que -por las consecuencias que trajeron- para muchos han significado un dramático cambio en su historia:





- ¿Te acordás de mi ex novio psicópata del que te hablé?



- Vos dejame a mí que te muestro como se hace.



- No, no pusiste 'Reenviar' sino 'Responder a todos'.



- ¿La madre? Ah. Disculpe, es que por teléfono suenan igual.



- Ponelo que ni se van a dar cuenta.



- Sí, puede ser que estés un poquito más culona.



- ¿Alguien del público tiene una pregunta? ¿la bragueta abierta dice?



- ¿Qué querés apostar?



- Vos estabas tomando pastillas anticonceptivas ¿no?



- ¿Pero qué puede pasar?



- Quienes han tenido la dudosa suerte de leer mis escritos históricos, saben que pienso que se suele prestar una atención desmesurada a las últimas palabras.









jueves, 7 de julio de 2011

La necesidad es la novia de todos los inventores



No es fácil la vida de un inventor. La universalidad de su espectro es interpretada por el vulgo como mera inespecificidad; la creatividad de sus empresas es reelaborada por los legos como la profesionalización tramposa de un hobbie; la novedad de sus aportes es vista por los estrechos de espíritu como la suma de una chuchería más al mundo de los objetos materiales. Así, los inventores siempre encuentran dificultades para presentarse en una reunión social, llenar una tarjeta de migraciones o convencer al padre de una novia o a un inspector de la AFIP.


Pero la ingratitud no queda ahí. De tanto en tanto son obligados a escuchar una frase hiriente, humillante, horrible e hinexact...inexacta, pronunciada con una medida de malicia, tres cuartas partes de mala leche y sazonada con una pizca de ignorancia: "Está todo inventado".


Por eso, hoy queremos reivindicar la figura de los inventores a través de la semblanza de un prohombre que se contó entre ese grupo (aun cuando el resto le pedía explícitamente que no lo hiciera): Enrique Bomparola.


"Doctor Enrique Bomparola" se apresura en corregir William Martinez, quién fuese su ayudante durante largos años. "Efectivamente" nos apuramos nosotros en replicar, sólo para no aceptar una derrota biográfica tan temprana. "Lo que no recordábamos era la especialidad. ¿Química? ¿física?". "En realidad, derecho societario. Pero nunca ejerció efectivamente". "¿O sea que de hecho no participó en juicios?". "No, no. Participó en cerca de 180, pero nunca con efectividad".


¿Qué podemos decir de este hombre elegido? Tantas credenciales, tantos documentos, tantos papeles de investigación... quizás sólo que el tamaño de su billetera debe haber sido monstruoso. Los logros de este insigne animal racional son sin duda singulares. Nunca logró que se produjese más de una unidad de un invento suyo. Pero si hay algo que todos reconocieron es que su trabajo significó un vuelco en la historia de la ciencia. Es más, era común encontrar entre la comunidad científica a un científico (sí, es muy común encontrarlos en la comunidad científica ¿no le digo?) preguntarle a otro por los avances de los estudios y encontrar una respuesta unánime "Ese muchacho volcó".


Pero vamos al contenido de sus trabajos. Mientras algunos de sus inventos fueron injustamente relegados al olvido; otros todavía hoy son injustamente recordados constantemente. Tal es el caso del avión con propulsión a mentos con Coca-Cola. ¿Qué nos puede contar al respecto, Martinez?


"El proyecto del Ycaro II era maravilloso: un avión cuya energía venía de una fuente evidentemente alternativa. El diseño aeronáutico sólo era comparable a las ventajas comerciales. La única falla fue quizás que el Capitán debía haber sido un diabético en vez de un goloso empedernido. Es una lástima que se hayan dado cuenta de eso recién en la mitad del Atlántico".


¡Caramba! Convengamos que ponerle el nombre 'Ícaro' a un avión no resulta prometedor.


"No entiendo".


Pues porque se trata del hombre que logró levantar vuelo con unas alas de cera que, por volar demasiado cerca del sol, se derritieron ocasionándole la caída. Y la muerte presumiblemente.


"Pues no. El nombre se debe a que, en la presentación del modelo a los inversionistas, frente a la pregunta de qué les parecía, lo único que dijeron fue: "Y...caro". Por otro lado, se trata de algo completamente distinto a lo que usted expone. Porque la altura estaba bien, el material era otro y no murió una persona sino 230. No obstante, reconozco que hubo algunos defectos en la fase de realización. Cuando testeábamos el modelo y yo le decía 'se cortó el chorro' él entendía que habíamos perdido la financiación. Por eso al final el viaje inaugural se hizo con Cunnington Cola".


Bien, bien. Quizás quiera recordar pasajes más felices de la obra del maestro Bomparola.


"Doctor Bomparola" se apresura en corregir William Martinez, quién fuese su ayudante durante largos años.


Sí, sí, Doctor Bomparola. Decía, quizás sea más agradable recordar aquella joya con la que ganó el Premio "Lástima que tu invento no valga tanto como el mío" que le otorgó la Fundación Bill Gates.


"¡Ah, sí! El mundialmente potente disolvente de todo ente (o 'Disolvetutti', como iba a llamarse comercialmente) Se trataba de un líquido que disolvía absolutamente cualquier material. Lástima que no logramos inventar un envase para contenerlo. Hubiese sido un éxito".


Lamentablemente, sabemos que no se trató de su única decepción comercial. Usted debe tener presente su incursión en el terreno musical.


"Sí, sí. Lo recuerdo. La idea no era mala. En pleno auge de los discos de Bossa con algo, él rompió el molde. esa era su característica en la vida en general y en la cocina en particular: romper los moldes. No un trillado 'Bossa n' Beatles' o 'Bossa n' Rolling Stones' sino un revolucionario 'Bossa n' Joao Gilberto'. Fue un giro".


Sí, un giro de 360°. Todavía debe encontrarse alguna copia en las disquerías. Bah, en realidad todavía deben encontrarse todas las copias en las disquerías.


"No sea injusto, recuerde que Bomparol...que el Doctor Bomparola (me apresuro en corregir) hizo patria".


Es cierto, fue un impulsor de la industria nacional...


"No, no. Hizo P.A.T.R.I.A. El Potente Adecuador de Tonos en Red Inalámbrica mediante Antena. Un dispositivo notable".


Sí, lástima su también notable semejanza con el teléfono celular.


"Se trata simplemente de coincidencias accidentales. ¿Olvida usted que Leibniz y Newton descubrieron el cálculo infinitesimal simultaneamente sin saber el uno del otro?".


Sí, pero en este caso Leibniz tenía el manual de un New-tone XRL635 en su casa...


"Es parte del proceso creativo. Uno a veces toma objetos como fuente de inspiración para otros objetos. Como cuando quiso hacer una versión del alargador de mano pero para objetos que estuviesen cerca. Le aseguro que ese aparato se amoldaba perfectamente a la mano y permitía tomar objetos que estuviesen cerca sin ningún problema. Es cierto, le criticaron que funcional y estéticamente era igual a lo que conocemos como un 'guante', pero el proceso creativo había sido enteramente otro".


Una última pregunta y ya lo dejo quitarse las comillas y la itálica. ¿Qué nos puede contar de ese fatídico último experimento?


"Bueno, usted sabe que todas estas cosas fueron minando su autoestima, a tal punto que trató de suicidarse con un dispositivo de propia factura. Lamentablemente para sus planes, el aparato no funcionó.


Por otro lado, encontró una fuente alternativa para la producción de pochoclo".






martes, 1 de marzo de 2011

Historias mínimas VII


No sé si frecuenta los mismos lugares virtuales que yo, así que quizás no le pasó pero el año pasado, pasada la primera quincena de diciembre, empezó a correr en la blogósfera un imperceptible olor a vacaciones. Las publicaciones generales se empezaron a dilatar hasta que el primero puso el cartel de "cerrado por vacaciones" y ahí...ahí cada cual fue hijo de su propia madre. Ya en marzo y con el comienzo de clases escolares, vemos a los rostros de ayer volver acomodándose la corbata o tratando de recordar como se caminaba con tacos. Si bien todavía estamos haciendo el recuento, y no sabemos cuantos han quedado en el camino, lo que sí sabemos es que desde este espacio no nos dejaremos amendrentar y nos mantendremos sin corbata ni tacos hasta nuevo aviso.


Eso no sonó demasiado bien.

Nos mantendremos sin corbata solamente. No, no porque usemos tacos sino porque justamente nunca hemos usado...bueno, pero fue para probar cómo era, no porque...igual tampoco es que era una costumbre. La cosa es que hemos vuelto sin querer crear demasiadas expectativas. Y nada mejor para aplacar las expectativas que recomendar la lectura de los post del año pasado. Y, ya que estamos, dejar aquí una nueva entrega de la muestra de pereza escriturial más grande que se haya visto. No, no son las 'Breves e inconexas'. No, tampoco las 'frases históricas'. ¡Que no! ¡que no me voy a poner tacos! Va la séptima entrega de las historias mínimas, a pesar de que en esta oportunidad bien podrían ser 'historias inconexas' o 'breves y mínimas'. Aunque el segundo suena a título de película francesa sobre las fantasías de una mujer mediocre.

Como sea, usted ya sabe como es esto; leer las Historias mínimas es como correr barranca abajo: si puede seguirlo puede ser divertido, pero si no, probablemente tropiece y todo sea confuso y doloroso.


Conversación entre punguistas:

- ...y por eso nunca pensé que vos lo tenías que hacer.

- Gracias por charlarlo conmigo, loco, la verdad es que me sacaste un peso de encima.

- ¡La puta! ¿cómo te diste cuenta?

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- Que una mujer use push up ¿se puede considerar 'publicidad engañosa'?

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Frases que no tiene sentido:

(escuchado por ahí)

- ...y por eso le conviene directamente presentarse allá.

- Gracias.

- No, al contrario.

¿Qué sería lo contrario de "gracias"? (Que no diga "de nada". Que no diga "de nada"). No, no es "de nada". "De nada" es la respuesta de "gracias", no su contrario. Más bien sería decirle al otro algo así como que lo que hizo me perjudica gravemente. Aunque tendría que ser más breve y tener punch.


- ...y por eso le conviene directamente presentarse allá.

- Gracias.

- No, al contrario.

- Bueno, en ese caso $%&@!!!

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Grandes robos de la historia:


- Asalto al Great Train que iba de Londres a Glasgow(1963)

- Atraco al Banco Nacional de Irak (2003)

- Desvalije del Depósito de Seguridad Knightsbridge (1987)

- Estafa de Bernard Madoff (2009)

- Partido Boca-Oriente Petrolero (1991)

- El abdominazer (no importa cuando fue. Es una estafa)

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En las televisiones del subte pasan una campaña de fomento a la lectura infantil por parte de varios famosos. Uno de ellos es Alejandro Fantino que (más voluntarioso que lúcido) dice lo siguiente muy suelto de cuerpo: "te aseguro que una página de cualquier libro equivale a 2 meses de televisión".

Así las cosas, las 920 páginas de "Los endemoniados" de Dostoievsky equivaldría a...153 años y 4 meses de televis...¡SOLTÁ ESE LIBRO QUE TE VA A PUDRIR LA CABEZA!


(Gracias, Ale. Pero dejá)

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Dolores que duelen

Hay dolores que duelen el doble. Porque duelen físicamente, y porque duele saber que esas cosas antes no dolían:

- Dolor de cintura post-futbol (¡¿de cintura?! El ciático es un nervio que te sale cuando cumplís 80 años).

- Dolor de torax después de un topetazo que duele cuando toso. O me río. O estornudo. O trato de levantar los brazos. O me doy vuelta en la cama.

- Dolor de todo el resto por no calentar antes ni elongar después.


Y no, el abdominazer no ayuda para nada. Menos que menos en tacos.


martes, 2 de noviembre de 2010

Historias mínimas VI


Como se habrá dado cuenta, últimamente mi participación virtual ha descendido. Porque se dio cuenta ¿no? Diga la verdad, algo olfateaba. ¿No se sintió raro en los días más recientes? ¿y en los anteriores? ¿tampoco? Que se yo, la sensación de que se había olvidado algo o de que algo no estaba en su lugar. A veces se puede somatizar, quizás un poquito de acidez... ¿no estornudó en la últimas dos semanas? ¿Ve? ¡Ahí está! Es porque inconcientemente se dio cuenta del descenso de mi actividad bloggeril. Y tal cosa se debió a la vorágine que nos fragmenta y despedaza hasta que sólo quedan retazos separados de vida que uno va uniendo como puede.

Pues desde el fondo de esa nostalgia por la unidad perdida, desde esa caterva de momentos inconexos, emerge orgullosamente lo único que puede surgir: una nueva entrega de las historias mínimas.


Señales inequívocas de que el mundo se está yendo a la mierda:

- Jason Priestly actúa de duro.

- Leonel Messi es modelo de Dolce & Gabanna.

- Noel Gallagher quiere cantar con Carlos Tevez.

- Según la Revista Esquire, Cristina Fernandez es una de las 195 mujeres más bellas y sexies.

- Que me guste una canción de Lady Gaga.
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Realmente pensé que no viviría para verlo. Y, sin embargo, pasó. Y sentí que en ese sencillo hecho no reposaba sólo una satisfacción individual sino también la de todos aquellos que pasan por lo mismo; aquellos cuyas vidas basculan entre la inteligencia de un plan y la humillación de nunca verlo concretado; entre el anhelo y el escarnio; entre la pureza de los deseos y el dolor de la realidad esquiva. Quizás haya quienes mirarán el hecho y pasarán de lado sin advertirlo, pero yo puedo dimensionar sus cósmicas consecuencias.

El otro día vi un capítulo en el que al final Tom le ganaba a Jerry.

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Grandes errores de la historia de la humanidad:

- Chequear con la otra mano que la luz que da calor efectivamente quema.

- Invadir Rusia en invierno.

- Ir demasiado rápido en una zona donde hay icebergs.

- Aliñar la ensalada con aceto balsámico teniendo puesto un buzo color crema.

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- Che, hoy me enteré que Robert en realidad no nació en Estados Unidos como pensábamos sino en Tokio, cuando su viejo estaba de embajador.


- ¡No te puedo creer que Bob es ponja!
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Cosas que nos han enseñado los cuentos de hadas:

- Que una persona puede entrar en una propiedad privada, robar en reiteradas ocasiones, provocar la muerte del dueño de casa y ser el bueno de la historia (Jack y la habichuelas mágicas)

- Que está bien abalanzarse sobre una mujer que está inconciente (Blancanieves)

- Que el amor de nuestra vida es cualquiera que calce 36 (La Cenicienta)

- Que, si la facha no ayuda, puede encerrarse a alguien hasta lograr conquistarlo (La Bella y la Bestia)

- Que no importa si uno hace las cosas a medias, lo importante es estar contactado con alguien que las haga bien y sacar provecho de ello (Los 3 chanchitos)

- Que mejor que hacerle mal a una persona es engañarlo antes de hacerle ese mismo mal (Caperucita Roja)


Que las disfruten con salú.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Historias mínimas V


Y, sí. Si Rocky lo hizo; si las Locademia de Policía lo hicieron, si Batman lo hizo, si Menem lo hizo, entonces no veo por qué yo no. Por eso, para los que lo pidieron, para los que no, para los que pidieron que no y para los que no tienen una opinión formada al respecto, va una nueva entrega de las historias mínimas. Sepan que el tiempo y las ideas son directamente proporcionales. Ya podrán descifrar cómo ando de tiempo.


- Acabo de terminar de leer un libro de Becquer.
- ¿Y?
- Todo verso.

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Fundación de bipolares de la República Argentina. Comunicado n°1:

"Queremos, por medio de estas sencillas líneas, felicitar a Kairós por su superlativo desempeño en la blogósfera y desearle una larga continuidad en el formato virtual".

Atentamente,

Jorge Cattanzaro

Presidente

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- Juancito, nosotros somos amigos hace mucho ¿no?
- Hace un montón.
- Y vos sabés que para mí, más que un amigo, sos un hermano.
- Pero sí, Norberto, vos también.
- Bueno, eso lo explica todo.
- ¿Qué cosa?
- Me parece que tengo el Edipo con tu vieja.

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Fundación de bipolares de la República Argentina. Comunicado n°2:

Por medio de la presente, queremos expresar nuestro profundo desagrado por Kairós, blog que -básicamente- consideramos una cagada y un sinsentido. Bastante a tono con la blogósfera entera, que no es más que un rejunte de fracasados. Y la vida es un bajón.

Chau,

Jorge

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- Tenés abandonadas las matemáticas.
- Es verdad ¿sabés hace cuanto que no toco un seno?

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En general, cuando a una persona se le pide que "actúe naturalmente", actúa mal. Es por eso que la Oxímoron company de Londres empezó a ofrecer cursos especializados de actuación natural, donde se enseña desde cómo rascarse una nalga hasta cómo evitar reirse compulsivamente por cualquier gansada.

Los cursos son supervisados por un profesor de teatro y un Contador Público Nacional.

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Fundación de bipolares de la República Argentina. Comunicado n°3:
Con este comunicado queríamos reparar algunas afirmaciones de un comunicado anterior que han podido ser malinterpretadas. Incluso podemos afirmar que los miembros de la Fundación, en este momento, se encuentran leyendo Kairós. Y haciendo origami. Y escribiendo una Constitución alternativa para un posible nuevo país. Y cocinando bourgnignon. Y cortando papelitos para venderle a las hinchadas del futbol argentino.

Nuestro afecto para Kairós.

Jorge Cattanzaro

Presidente de la Fundación de bipolares de la República Argentina
Vocal del club de bochas de Villa Dominico

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Fundación de bipolares de la República Argentina. Comunicado n°4:

¡Larga vida a Kairós!

Jorge Cattanzaro

Presidente de la Fundación de bipolares de la República Argentina
Vocal del club de bochas de Villa Dominico
Representante legal de un colegio Amish

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Fundación de bipolares de la República Argentina. Comunicado n°5:

Acá encontré una cita que te puede servir: “La hipocresía es el homenaje que le hace el vicio a la virtud”. No sé, me pareció que estaba buena.

Abrazo,

Jorge Cattanzaro
Presidente de la Fundación de bipolares de la República Argentina
Vocal del club de bochas de Villa Dominico
Representante legal de un colegio Amish
Sommelier
Buzo amateur con permiso para descender hasta 20 metros

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Fundación de bipolares de la República Argentina. Comunicado n°6:

Acá va otra. “El poeta no pide más que tocar el cielo con su frente. Pero el lógico se empeña en meterse el cielo en la cabeza, hasta que la cabeza le estalla”. Buenísima. Esta es de Chesterton, la encontré leyendo sus obras completas. ¿Sabés qué? A este tipo hay que hacerle un monumento.

Ya vuelvo,

Jorge Cattanzaro

Presidente de la Fundación de bipolares de la República Argentina
Vocal del club de bochas de Villa Dominico
Representante legal de un colegio Amish
Sommelier
Buzo amateur con permiso para descender hasta 20 metros
Presidente de la Sociedad Chestertoniana Argentina
Miembro de la comisión de Espacio Público y Monumentos de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

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"...Y aunque supuestamente esté destinado para niños, lo cierto es que a los grandes les resulta sumamente inquietante".

Nunca supe si hablaba de los payasos o del espectáculo infantil de Panam.

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Cosas que nunca consigo recordar:
- mi grupo sanguíneo
- mi talla de pantalón y de camisa
- cuantos días traen los meses
- la idea genial que iba a poner en vez de esto

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Fundación de bipolares de la República Argentina. Comunicado n°7:

Dejá de robar. Me voy a dormir.

Yo


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"Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo".
(James Russell Lowell)

jueves, 8 de julio de 2010

Salvavidas de plomo


Ustedes saben que mis ausencias de la blogósfera están siempre justificadas, así como también mis ausencias escolares, mis llegadas tarde a casa y mis desaveniencias impositivas. Lo malo (para ustedes) es que tales justificaciones me obligan a transitar el tortuoso (para ustedes) camino de las referencias personales. Pues bien, allá vamos.

Resulta ser que me encuentro en Chile para asistir al casamiento de mi hermana. Sí, sí, le digo. De su parte. Por supuesto, por supuesto. Muy emocionados. No, no es la primera. Claro. Un momento importante, sin dudas. La cosa es que tuve que trasladarme hasta aquí con toda mi prole. No sé si usted sabe, pero las criaturas pasan gran parte de su vida enfermos. no necesariamente cosas graves, sino resfríos, toses y cosas del estilo. Como el foco de estos males recurrentes suele ser el jardín nosotros -que somos personas previsoras- dejamos de mandar a la mayor al jardín unos días antes del viaje para preservarla. Uno o dos días antes de subir al avión, detectamos que la menor tenía una molestia en el oído, así que nosotros -que no sé si lo dije, pero somos personas previsoras- la llevamos al pediatra.

"Oido tapado, no es demasiado grave, pero para que no le moleste en el avión le vamos a dar un remedio" dijo el profesional de la salud en-mala-hora-venido-al-mundo. El remedio era un corticoide.

Asumiendo que usted es ignorante al respecto, le aclaro que los corticoides pueden tener efectos secundarios como la irritabilidad. En el caso de mi hija menor, ese parece ser un efecto primario. Imagínese este cuadro: clase turista. En un fila de asientos que no destaca por su separación de la anterior y la posterior usted tiene entre manos un cerdo enjabonado. Ese cerdo enjabonado se acaba de enterar que la comida es jamón y además hace unas horas vio el partido de Argentina-Alemania. Por último, es un cerdo pelirrojo. Eso no es todo, el cerdo tiene una hermana celosa. Y una madre con un rivotril encima.


Llegado este punto, existe un paréntesis necesario. Si bien hasta ahora veníamos bastante bien con el tema de los viajes, lo cierto es que el comportamiento de los perversos polimorfos en espacios cerrados suele atribuirse a una falta de educación de los párvulos o una falta de caracter de los padres. Me permito disentir. Hay otra opinión, más benigna, que dice simplemente que un espacio y una situación así no está hecha para niños. Coincido. El tema es que no existe un plan "b"; una opción viable. Por lo menos mientras esté mal visto aplicar un pañuelo con formol. "Que se vaya a Chile en omnibus y nos deje dormir" acota un hombre molesto, dos filas adelante. Un viaje en micro de 22 horas implicaría la muerte, ya de las creaturas a manos de los padres, ya de los padres a manos del resto de los pasajeros. Se trata entonces de transitar la situación con dignidad. Sólo sepan que hicimos lo posible de nuestra parte: sobornamos con caramelos, amenazamos con un desmembramiento doloroso, prometimos premios que no podemos costear... La clave, a fin de cuentas, parece ser la aceptación. De que el resto de los pasajeros nos odiarán, de que no dormirán como pensaban.


En conclusión, antes de viajar con niños recuerde que el efecto de los corticoides es la irritabilidad...de los padres.

miércoles, 30 de junio de 2010

Frases históricas II


Ya hemos hablado alguna vez de cómo la historia, para dárselas de interesante, suele alterar las formulaciones originales de algunas frases, con el expreso fin de..ah, ya lo dije. La cuestión es que durante largos meses hemos repasado archivos, recabado testimonios, hablado con expertos, investigado concienzudamente. El resultado es contundente: es mucho más fácil inventar. Con ustedes, la segunda parte de estas frases artificialmente afortunadas:


El primer hallazgo con lo que nos hemos topado, ha sido que "El Estado soy yo" no es más que el fruto de un desacuerdo lúdico. Luis XIV se disponía a jugar al Monopoly con dos de sus amigos, el Mariscal Jean Pierre C'elamastic y el conde de Laquettepariau. Luego de que cada uno eligiese ficha, empezaron a discutir sobre quién iba a oficiar de banco. La discusión empieza a ser cada vez más acalorada hasta que Luis se sulfura y grita "el Banco soy yo".


"Así no juego nada -le responde Laquettepariau- Me voy a vengar. Tu frase se va a saber de manera que quedes como un monárquico absolutista. Y el verdadero Rey Sol es Marquesi" dicen que alcanzó a decir, mientras dejaba el salón haciendo gestos obscenos.


Pero si algunos se ven perjudicados por el cambio, hay otros que quedan francamente mejor parados. Como es el caso de Plinio el Viejo quién, mientras escribía sobre las guerras contra los germanos, al parecer se aburría terriblemente. Algunos dicen haberlo escuchado decir: "¡No podés ser tan aburrido, germano!". La cuestión es que, para recrearse, empezó a gastar bromas pesadas a sus compañeros de campamento.


Por supuesto, la mayoría de estas bromas se han perdido. Sin embargo, llega hasta nosotros aquella en que Plinio echaba talco sobre las bebidas de sus congéneres, sólo que reformulada para pasar como un tipo de frase picaresca para hombres cultos: "In vino veritas".


Algunas veces, la frase histórica efectivamente formulada esconde otra frase un poco menos histórica. Tal es el caso de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. Al parecer, el poeta Pablo Neruda se disponía a escribir cuando entró su mujer a la habitación:


- ¿Cómo andás, Gordo?

- Bien, me disponía a escribir cuando entraste a la habitación.

- Que bien. ¿Te conté que me encontré con Cata en el super? Está re-gorda. Nunca fue una modelo pero la ves ahora y no la reconocés. Está hecha mierda. Claro, también, con el marido que tiene. ¿Vos creés que ese zanguango ayuda alguna vez en algo? El tipo llega a la casa después de haberse ido a chupar con los amigos y quiere la comida y que no lo jodan. ¿Y a los chiquitos quién los cuida? Para mí termina mal. Como el bordado de esta camisa. Yo no sé para qué lo llevo a la costurera si hace estas cosas. ¡Mirá! Todo mal hecho. Y después se quejan de que no hay laburo. El que parece que se quedó sin laburo fue...

Cuando estaba a punto de gritarle "¡Bastaaaa! ¿por qué no te callás un poco y te vas, por el amor de Dios?" recordó el fuerte carácter de María Antonieta. Recordó también su no menos fuerte cross de derecha, así que optó por palabras más medidas que pudiesen transmitir el mismo mensaje:

- María Antonieta, me gusta cuando callas, porque estás como ausente.

- ¡Ay! ¡gracias, bichi!


Como podrán ver, lo que nos llega muchas veces es parcial, está deformado o embellecido. Las frases célebres se parecen a los bonsáis. Parecen bellas y naturales pero por dentro están llenas de arreglos y forzamientos.


Despídome con aquella severa sentencia que dirigiera Alejandro Magno a su tutor Aristóteles cuando entendió que había llegado la aciaga hora de partir:




Chau.


lunes, 14 de junio de 2010

Historias mínimas IV



El que avisa no es traidor. Va una nueva entrega de las historias que reunen a todas las generaciones en torno a una chimenea para decir: "¡Quemalas! ¡tirá esas historias de porquería a la chimenea!". No, por favor. No me lo agradezca. Y si le parece que las historias son medio de morondanga, piense que las hice con un mundial de futbol en curso. Y que no cobro. Y, si le ayuda, que soy un drogadicto en recuperación cuya unica terapia es escribir historias mínimas. No es que sea cierto, pero por ahí le ayuda.

- Cristobal ¿cómo te fue convenciendo a los Reyes Católicos de que vayamos a las Indias por el Oeste?

- Me costó un huevo.

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La búsqueda de la paz interior se extiende a internet. Es por eso que los seguidores de Buda pueden acercarse a un remanso virtual de tranquilidad y armonía en http://www.budistas.om/

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Mary venía a limpiar a casa 3 veces por semana. Dueña de una personalidad que podríamos denominar "fuerte" (y que no denominamos de otra manera por miedo a esa misma personalidad fuerte a la que hacemos referencia), esta morruda mujer complementa un perfil ideal con la teoría terriblemente práctica de que todo está intrínsecamente desordenado. Nada debe ir en el lugar donde está originalmente. Así, uno puede encontrar la sal en la heladera, el CIF en las alacenas de la cocina o al propia ropa en el botiquín del baño.

Mi carácter pedagógico y la necesidad de iluminar su error me llevaron a hacerle una corrección desde las profundidades de la filosofía:

- Mary, debes saber que lo que te pedimos no es que cambies cosas de lugar, sino que hagas orden, y el orden es la correcta disposición de las partes en el todo.

- Bueno, señor Pablo -me contestó parsimoniosamente- pero una de las reglas de la definición es que no puede contener lo definido y ¿qué entiende por "correcta" si no es "ordenada"?

Todavía no sé si me molesta más haber perdido la discusión o no saber dónde carajo están mis pantuflas.

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- Este dedito compró un huevito...

- Este lo cocinó...

- Este lo preparó...

- Esto lo sirvió...

- Y este dedito gordito lo vendió cobrando el valor agregado y quedándose con la plusvalía de los otros deditos.

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El director tunecino Rahmad Amgadi presentó su nueva película sobre 4 amigos decididos a vivir libertinamente que descubren que el sexo femenino no adhiere a su propuesta. Las pocas veces que logran concretar algo su performance es lamentable. De moneylaundry pictures: Sex & the pity.

Dijo la crítica:

" No hay que preocuparse. Películas así le pasan a todos los directores". (Alejandro Rampollo, The daily crap)

"Amgadi es un director precoz. Porque tiene 7 años ¿no? De hecho, la película misma es un caso claro de dirección precoz". (Douglas Houser, Movies & medicine)

"Queremos solidarizarnos con la Academia cinematográfica norteamericana. Esto es crueldad excesiva". (Terrorista islámico, Al Qaeda' s show business)

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Que lo disfruten con sal... bah, con que lo disfruten nomás...


miércoles, 5 de mayo de 2010

El artículo que quería la gente


El famoso clamor popular. Un recurso artero para justificar una opinión propia en una vaga y difusa voz omnisapiente anclada en alguna aparente tradición. Un sucedáneo de la polémica 'voluntad general' roussoniana. Una chantada, como quién dice. Porque después, si tal afirmación resultase falsa o directamente nociva, uno siempre se puede escudar en que la opinión no era propia, que le vayan a reclamar a "todos los que lo dicen", al pueblo o a Rousseau.

Hablar del clamor popular le agrega un condimento a la cuestión: se trata de un imperativo. La gente quiere que se haga X. Pero si por ventura X saliese mal; si gracias a X hay que pagar los gastos de reparación de Y; si hay que comerse una demanda de Z por acoso o simplemente correr para que no te agarren W, G, F y P, entonces a llorar al campito. Parece que uno debiera quedarse como H. Mudo.

Estamos hoy aquí para ejemplificar a partir de un pedido popular lo que pasa cuando sobreviene el fracaso, con la esperanza de que la próxima vez que argumente algo no vaya corriendo a esconderse bajo la falda de una masa informe de bípedos implumes ficticios.

"Hay que levantar el nivel cultural de los medios de comunicación".

Corría 1989 cuando el Grupo Vergogna decidió que había que levantar el nivel de las transmisiones. Como prueba piloto, comenzaron por la estación de radio del Grupo. Para lograr masividad, se avocaron a las transmisiones deportivas. El fútbol dominical era relatado por el Ingeniero Angelotti y comentado por el Sociólogo Salvatierra.

Desgrabamos aquí un relato del Ingeniero elegido azarosamente: "...va Jimenez, atraviesa el radio de la circunsferencia central. Tira una hipotenusa hacia el noroeste hasta situarse de forma paralela a la línea del costado. Sigue, sigue pero no tanto como para que las paralelas se crucen. Gira 48°. Impulsa el balón, que sigue inercialmente en una trayectoria irregular. ¡Momento! Parece que el rozamiento comienza a afectar al cuerpo circular, que va cediendo más y más al dominio de la gravedad. Súbitamente, aparece un objeto (la cabeza de Vitone) que interrumpe la aceleración de 9,8 metros sobre segundos cuadrados hacia el centro de la tierra y cambia la trayectoria de manera que la esfera termina impactando al abroquelamiento de rombos trenzados antes de terminar irremediablemente en el suelo".

Aunque claramente superior -desde el punto de vista conceptual- que el escueto "Jimenez cruza la mitad de la cancha, desborda, tira el centro. Vitone cabecea y gooool" de la radio de la competencia, lo cierto es que la gente no podía seguirle el ritmo. A veces incluso un error de cálculo los llevaba a gritar gol cuando en realidad se trataba simplemente de un lateral desde la mitad de la cancha, o entender que efectivamente había habido un gol 30 minutos después, luego de haber resuelto complejas ecuaciones que implicaban función cuadrática.

Las entrevistas de Salvatierra no iban mucho mejor:

- Salvatierra, acá estoy con el serrucho Gonzalez ¿quiere preguntarle algo?

- Sí. Gonzalez: el relato concepto-funcional del técnico ¿problematizó el constructo amigo-enemigo que se pone en juego y opera a nivel simbólico en la dialéctica diferencial preponderante en los grupos de hinchas que se autoconstruyen socio-históricamente como los portadores de la esencia futbolística?

- Creo que el triunfo es mérito de todo el equipo.

Luego de esta primera experiencia fallida, consideraron que en lugar de tratar de elevar el nivel de lo masivo, mejor era masivisar más las discusiones intelectuales. Surgió así el programa televisivo "La cosa es así", brillantemente conducido por el filósofo Fernán Parmesani. La impronta barrial de Parmesani y sus conocimientos sobre arte, política, economía y otros tópicos prometían llevar la alta cultura a la multitud.

Lo que no tuvieron en cuenta es que el irascible Parmesani lo único que prometió fue no trompearse delante de las cámaras. Todavía se recuerda aquella trístemente célebre entrevista al Diputado Maffiolo.

- Honorable Diputado, usted está en la comisión que trata el asunto de la venta de acciones de la Empresa estatal a capitales privados ¿no?

- Es cierto. Nuestro bloque propone recortar las acciones vendibles a sólo un 5% del total.

- Ajá, ¿puedo hacerle una pregunta?

- Por supuesto.

- ¿Usted siempre fue tan boludo o recibió ayuda de la gente de su bloque?

- Parmesani, yo le voy a pedir que si no está de acuerdo lo manifieste de manera menos ofensiva.

- Y yo le voy a pedir a usted y a toda la sinarquía internacional que me...

El audio se va repentinamente. Pero los gestos de Parmesani hacen que hasta Helen Keller pueda darse cuenta de las opiniones del pensador respecto del tema en cuestión. Luego de un corte, se podía apreciar al Diputado sentado, con las manos entrelazadas, prácticamente inmóvil y mirando a Parmesani con una cara que en una reunión de filatelistas hubiese sido considerada seria. El filósofo se acomodaba la corbata mientras intentaba recuperar la compostura.

- Le pido disculpas, Diputado. Creo que el punto ya había quedado claro.

- Efectivamente.

- Es que esta manía de que el Estado no suelte prenda para poder acomodar en la empresa al sobrino de la amante que no estaba calificado ni para cursar jardín de infantes me enerva un poco.

- ¿Como se atreve a insinuar que exista algún tipo de nepotismo de parte de los cuadros políticos?

Cuando la respuesta tomó forma de gargajo, los directivos del Grupo entendieron que la empresa estaba perdida. Movieron a Parmesani a un incipiente programa de chimentos y consideraron que habían hecho todo lo posible. Era la gente la que había dado la espalda a tan magno proyecto.

La respuesta al próximo clamor popular la daría el mismísimo Parmesani.


lunes, 19 de abril de 2010

Historias mínimas III


Ya sé lo que me va a decir. Que es una barbaridad. Que una vez estuvo bien, que la segunda lo aceptó con una mueca de sonrisa pero que tres veces ya es vicio. Que en todo caso los espacie un poco más. Y yo lo escucho, pongo cara de que le presto atención y todo. Incluso, si en vez de estar pensando en otra cosa quisiese responderle, tendría que decir simplemente que es lo que hay.

Por otro lado, no me va a negar que es mucho mejor, para su fragmentaria atención, leer 4 o 5 boludeces cortitas que una boludez larga. Yo, por mi parte, no le negaré que el formato presenta grandes ventajas. Se me ocurre una pequeña idea sobre cualquier cosa o un juego de palabras que considero genial y ya está. No hay que hacer toooodo un artículo para ponerle ropaje. Agarra, lo pone y si gusta bien y si no, bien también. A menos que quiera que lo sigan leyendo. Pero seamos sinceros: si no le gusta el chiste en corto, tampoco le iba a gustar enmarcado en un artículo sobre el Pato Donald y los ciclos económicos. A menos que el resto del artículo fuese bueno. Pero esto no se trata de ciclos económicos ni del Pato Donald ni de los artículos buenos sino del formato de las historias mínimas y de mis artículos. Que tampoco están en discusión, porque acá va inconsultamente la tercera parte. Que me vengan a buscar.


Victorino Johnson escribió "Cómo hacerse millonario: el verdadero secreto". El libro venía cerrado herméticamente. La única forma de abrirlo era con una llave especial para cada ejemplar que la editorial enviaba al comprador a posteriori. El autor, después de un riguroso análisis, autorizó la impresión de solamente 15.000 copias, ya que pensaba que más de esa cantidad podía afectar el balance económico del mundo. Por eso, el valor de cada ejemplar era de u$d 10.000. Lo curioso es que Johnson proclamaba que su principio era tan certero que devolvería a cada comprador el triple del valor del libro si es que no llegaba funcionar.

Los libros volaron en cuestión de nonosegundos. Al abrirlo, el lector se encontraba con 579 hojas en blanco y sólo una escrita. Era la página 348, que contenía una única oración: "Escribe un libro sobre cómo hacerse millonario...y vende cada ejemplar a u$d 10.000".


Alguien ensayo una tímida queja, pero lo cierto es que el principio funcionaba: Johnson ahora era millonario.


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- Voy a empezar a estudiar composición para tocar música clásica.

- Me allegro.

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Todos hemos escuchado que "si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma". Nadie cuenta nunca las incomodidades a las que se vio sometido el profeta cuando esta práctica se extendió:

Mahoma: - Y es por eso que...

Discípulo de Mahoma: - Maestro, al parecer lo buscan.

Mahoma (dándose vuelta): - ¡Mar Chiquita! ¿qué hacés acá?

Mar Chiquita: - No venías nunca.

Mahoma: - Ya te dije que si las fechas daban, con el aguinaldo de julio me daba una vuelta.

Actualmente está tratando de popularizar una versión del dicho que rezaría: "si Mahoma no va a la montaña por algo será, caramba".

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Investigadores de la Alpeddington University determinaron que ya no es necesario entrevistar a los futbolistas cuando termina un partido. Todas las preguntas son siempre contestadas con alguna de las siguientes opciones:

a) "El mérito es de todo el equipo".
b) "Sabíamos que este era un equipo duro".
c) "Tenemos que trabajar porque ahora viene un equipo duro" (lo que es perfectamente coherente con la respuesta anterior)
d) "Yo no quiero entrar en esas cosas, pero fuimos perjudicados por el árbitro".
e) "No, gracia' a vó'".

Si bien los investigadores creen que se les podría estar escapando alguna, consideran que como estudio está bastante bien y que no los jodan. Con el tiempo que se ahorran en las entrevistas, tanto jugadores como periodistas podrían jugar un campeonato 3 fechas más largo, proponer una nueva teoría económica, traducir la Divina Comedia al árabe (incluyendo el tiempo de aprendizaje del árabe) o jugar a la PlayStation.

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A veces no me reconozco.

A veces me reconozco pero me hago el boludo y sigo caminando.


Que lo disfruten con salú.

viernes, 26 de marzo de 2010

Curso práctico de terrorismo


Cueva en las montañas de algún lugar de Afganistán. 18:41 hs.

Omama: - Buenas tardes, alumnos. Bienvenidos nuevamente a este curso introductorio a la teoría y práctica del terrorismo. Como ya he dicho en otras ocasiones, aquí aprenderán todo lo necesario para inflingir sufrimiento en las entrañas de las filas de los infieles que merecen el exterminio por sus prácticas infieles que les salen desde las podridas entrañas...de los infieles...que merecen el exterminio. Y además lo pasarán bomba. Ja, ja, ja, ja...¡cada vez!...ja, ja...y sigue siendo gracioso...ja, ja, ja...ayyyy (secándose una lágrima) En fin, preséntense, almas nobles.

Tarik: - Mi nombre es Tarik, como el guerrero de los mil reinos.

Samid: - Mi nombre es Samid, como el tigre de oriente.

Ahab: - Mi nombre es Ahab, como el Capitán de Moby Dick.

Omama: -Como saben, mi nombre es Omama, y debo mi nombre -el que llevo como una cicatriz- a un trovador occidental que entonaba una melodía que mi madre amaba: "Omama, ella me ha besado. Omama, estoy enamorado de ella...". El contacto con aquellas estrofas hizo que jurase odio eterno a Occidente. Sepan que no descansaré hasta que Pablito Ruiz...digo, hasta que los infieles perezcan junto con sus podridas entrañas...y eso.

Lo primero que me gustaría saber, es qué han hecho ustedes últimamente para vejar y desbaratar el sistema americano de vida.

Tarik: - Yo escribí "Tarik estuvo aquí" en la "O" de las letras de "Hollywood".

Omama: - No está mal. ¿En cual "O"?

Tarik: - En la segunda. La primera estaba repleta de nombres mexicanos.

Omama: - Muy bien, muy bien. ¿Y tú?

Samid: - Yo logré infiltrarme en los servidores de las grandes empresas de correos electrónicos.

Omama: - ¡Magnífico! Asumo que provocaste un caos sin igual.

Samid: - Practicamente. Mandé un spam a todos las casillas...ji, ji, ji.... ofreciendo Viagra a u$6,99 cuando...ji, ji, ji... ¡en realidad es mentira! Ji, ji, ji.

Omama: - Trabajaremos en ello. A ver tú, Ahab.

Ahab: -Yo, al mando de sólo 3 fieles, logré conquistar Oregon.

Omama: - ¡Aquí tenemos un verdadero servidor de Alá! Excelente.

Ahab: - Gracias. Y eso que mi objetivo era destruir al ejército de la derecha.

Omama: - ¿Cómo?

Samid: ¡Eres un tramposo, Ahab! Hiciste un pacto con el bueno para nada de Ghalib, y eso es de gentes de morales libertinas.

Ahab: - ¡Sólo estás celoso porque perdiste todas tus mugrosas fichas verdes!

Omama: - ¿Es decir que...?

Samid: - Pero bien que Groenlandia no me lo pudiste ganar nunca. Y eso que tenías 8 fichas y yo 3.

Omama: - ¡Bueno, basta! Se nota que necesitan volver a aprender lo básico. Tengo aquí las cartas de amenaza que les pedí. Tarik, cuando se te pide que envíes un virus, claramente no se está hablando del Wadu-Wadu. No sólo has desaprobado tu tarea, sino que hace 3 días que estoy tarareando esa maldita canción. Por otro lado, Ahab, las amenazas anónimas no llevan remitente. Menos con la dirección laboral. Si por tí fuera los norteamericanos nos encontrarían como a una aguja en una mercería. Deben prestar más atención.

Muy bien, vamos a repasar algunas cuestiones. Tarik, cuando entramos en Estados Unidos ¿qué ponemos cuando nos preguntan si tenemos intenciones de realizar actos terroristas?

Tarik: - ¿Sí?


Omama: - Mal.

Tarik: ¿Sí, gracias?

Omama: - ¡No! ¡qué no, caracho!

Samid: - ¿Pero no vamos a eso?

Omama: - Por supuesto.

Samid: - ¿Y eso no sería mentir?

Omama: - Mentir fue decirte que eras más inteligente que un delfín. Otros errores que no vamos a repetir: esconder nuestras armas en un cargamento de juguetes. 3 días buscando cuales eran los rifles de verdad. Agradezcan que aquellos guardias pensaron que les jugaba una broma cuando les tiré con la pistola de agua. Y no me importa si es más fácil porque es primo de Ahab, no secuestraremos de nuevo a nuestro embajador. Gastarle todo el tanque de nafta a un auto haciéndolo dar vueltas no es un buen atentado. Y el beneficio económico para nosotros es terriblemente indirecto. Dejen de lanzar objetos contra cualquier casa blanca. La que queremos atacar es una específica.

Repasen esta lista y los espero mañana aquí para terminar de pulir nuestro plan. Y ahora dejenme sólo para pensar mejor.

"El sábado a la noche te paso a buscar..."


lunes, 15 de marzo de 2010

Historias mínimas II


Después de la primera entrega de las historias mínimas, me aboqué a la segunda parte. Algunos me han preguntado por qué. Básicamente porque la primera parte ya estaba hecha y dedicarme a la tercera sin tener la segunda me parecía desordenado. Incluso casi un engaño. Porque yo soy muy respetuoso de la progresión numérica. Lo quiero ver si después de Rivadavia 5558 viniese el 325. Sería complicado ¿no le parece? Por lo menos complicado si uno quisiera ir al 5560. Si no, probablemente pasaría a ser un dato de color o algo para quejarse en las cartas de lectores: "¿A donde va a ir a parar el país si no se respeta la progresión numérica?". Pero no será el caso aquí. Porque yo soy respetuoso de la progresión numérica y porque la gente no suele escribir cartas de lectores para quejarse sobre mi blog. Que se yo, asumo que porque hago las cosas bien. Algunos ensayan otras respuestas, pero prefiero pensar que es porque hago las cosas bien. Ahora podemos ir a lo nuestro: la progresión numérica. ¿O era sobre los números reales? ¿sobre la Avenida Rivadavia? ¿a qué altura? Bueno, mientras va para allá, aproveche de leer algunas historias mínimas. Las número dos.


En el siglo XV, cuando se empezaron a imprimir libros, hubo un gran debate respecto de los libros que valía la pena imprimir. ¿Qué autores deberían difundirse primero? Una de las discusiones más acaloradas se dio en torno a los fabulistas griegos. El príncipe de Blablablach, en una de sus frases más polémicas, dijo: "No hay nada mejor para los oídos de nuestra juventud que un Esopo", lo que provocó un gran revuelo entre los seguidores de Nicóstrato y los otorrinolaringólogos.

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- Querida, tengo que hacerte una confesión ¡me gusta tu hermana gemela!

- Gracias.


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A los practicantes avanzados de Yoga, en la India se los llama Yoguis. Existe entre ellos, uno que alcanzó una gran fama y cuyos libros se han vendido por montones a lo largo del mundo: Osho.


Cuando le preguntaron sobre su secreto para vender tantos libros, con tono parsimonioso contestó: "la clave fue la firma. Todos querían leer los libros del 'Osho Yogui'".

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Nuevas investigaciones en la Alpeddington University:

- Al parecer, esa sensación de atracción sexual seguida de mariposas en la panza que algunos identifican con el amor sólo se trataría de la ingesta de comida afrodisíaca en mal estado.

- Luego de un relevo sobre casi 6.000 individuos, se habría confirmado aquello de que "Racing es una pasión". Lo que los científicos todavía no logran descifrar es de cuál de ellas se trata. Amor, desesperanza y repugnancia surgen como las hipótesis más plausibles.

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Casa de la familia Herrera. 20:14 hs.

- Querido, hoy a la tarde estuve en una feria y me compré unas artesanías wichis di-vi-nas.

- ¿A ver? Pero, Marcela, ¡estos cubiertos son de madera!

- Sí ¿y?

- Devolvelos. Que no se diga que en casa de Herrera hay cuchillos de palo.

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Pequeños sinsentidos cotidianos:

- Poner su canción favorita como ringtone. La posibilidad es que lamente tener que atender una llamada porque corta su canción favorita o que, de tanto escuchar su comienzo, su canción favorita deje de ser su canción favorita.

- Poner "sinsentidos" en plural cuando sólo se te ocurre uno.


miércoles, 17 de febrero de 2010

Gerencia para malvados


Que usted no es una persona fácil ya lo sabíamos cuando lo contratamos, Gonzalez. Para empezar, pocos entrevistados hacen llorar a su entrevistador. Es que usted siempre fue un hombre complicado. Una de esas personas a las que parece que las muelas de juicio le salieron antes que los dientes de leche. Un jodido, para hablar sin eufemismos. Pero nos pareció que la contracara de esa violencia verbal era cierto empuje, una gran confianza en sí mismo y esa férrea convicción para hacer lo que haya que hacer. Pero convendrá conmigo, Gonzalez, que eso no lo exceptúa de tener que vivir en sociedad.

En cuanto al trato con los demás, usted es verdaderamente un desastre. Necesita que alguien le diga lo que tiene que hacer. Hay varios libros para eso. Descarto los de autoayuda. Si hay alguien que necesitamos que no meta mano aquí, es usted. Lo que es claro es que necesita ayuda.

¿Recuerda que le pedimos que baje el tono y no maltrate a sus empleados? No, no me diga que lo hizo. Pedirle a su secretaria que le deje de "erosionar las pelotas" no es bajar el tono. Decirle a un subordinado que es un "hijo de 750 putas" no es bajar el tono. ¡Entendimos todos, Gonzalez! No son mil. Pero me parece que se le está escapando el quid de la cuestión.

Para ser más concreto, tenemos el resultado de la encuesta de clima. En su sector hemos declarado la alerta meteorológica. Por tomar una ejemplo al azar, cuando preguntamos por sus habilidades sociales, el 60% dijo que usted tiene muy mal carácter. El otro 35% dijo que tenía miedo de responder. Y el restante 5% se echó a llorar.

Indagando un poco más, encontramos este tipo de respuestas:

- "Una vez le pedí que me hiciera una devolución de mi trabajo y me contestó que mi trabajo era tan malo que lo mejor que podía hacer era devolvermelo".

- "Dijo que si no fuese porque le causaba repulsión acercarse a mí, me golpearía físicamente".

- "Recuerdo aquella vez en que le mandé un informe por mail. Me pidió que se lo imprima así lo podía escupir".

- "¿Es verdad que si no hay amor no cuenta como acoso sexual?".

- "Una vez le echó sal a mi café".

- "En el fondo no es malo...es peor".

¿Qué es esto, Gonzalez? Hemos recibido quejas por su manera de dar feedback de gente que ni siquiera trabaja aquí. El resto de los jefes les dice a sus empleados que si no trabajan bien "vendrá Gonzalez y te llevará". Hay grupos neonazis que sacan solicitadas para aclarar que no tienen relación con usted.

Y otra cosa, usted sabe bien que nuestra empresa está situada en un contexto global y que eso implica que tengamos que interactuar con gente de varios países. No le pido que sea el campeón de la diversidad cultural, pero no puede -bajo ningún punto de vista- decirle a un cliente que "ustedes los orientales me parecen todos iguales. Y cuando hablan no se les entiende un pomo". Máxime cuando está hablando con clientes uruguayos.

Por eso le pedimos que reconsidere. No nos obligue a tomar medidas drásticas. No nos obligue a ascenderlo.


viernes, 12 de febrero de 2010

Historias mínimas


El dúo Pimpinela canta en la Sociedad de fomento de Villa Fiorito para presentar su nuevo disco "Cantar juntos canciones de amor no es incesto". El público, disconforme con el nivel artístico de los hermanos, empieza a arrojar monedas sobre el escenario. En medio de la retahíla de improperios, vuela incluso una billetera, que impacta en el tabique de Joaquín, quién se desvanece y muere. El diario del día siguiente titula: "Billetera mata a Galán".

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Una hormiga trabajaba afanosamente con el fin de guardar comida para el invierno. En eso ve a la cigarra, que se encuentra echada sobre la hierba descansando plácidamente sin hacer nada.

- ¿Qué haces? - preguntó la hormiga.

- Estoy echada sobre la hierba descansando plácidamente sin hacer nada -le respondió la cigarra.

- ¿Sabes? Si sigues así no tendrás comida para el invierno. Deberías ponerte a trabajar - amonestó la hormiga.

- ¡Uy! ¡tienes razón! - razonó la cigarra. Y acto seguido se puso a trabajar.

Entonces el fabulista perdió su trabajo.

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Un grupo de científicos de la Alpeddington University hizo una clasificación de los tipos de miedo existentes: en primer lugar estaría el pánico (etimológicamente "miedo al todo") como el estado más agudo y poco delimitable; luego vendría el pavor, que implica el sobresalto; un poco más abajo las fobias ya que, aunque no se pueden controlar, son más facilmente intelectualizables; a continuación se encuentra el temor, como una simple pasión del ánimo y en último lugar se ubica la inquietud.

Habiendo realizado esta clasificación, lo que ahora quieren averiguar es dónde se ubicaría la sensación al entrar a un baño ajeno que no tiene llave para hacer lo segundo y darse cuenta de que la puerta y el inodoro están en extremos opuestos.

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Una cría de cigüeña le pregunta a su madre:

- Mamá ¿de donde vienen las crías?

- Caramba ¿cómo te explico esto? - dijo la madre, confundida.

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Reunión en el gremio de banderilleros de estacionamiento. Participan 62 hombres, 34 mujeres y 115 muñecos inflables.

- Pues bien, vamos a empezar la reunión. Ante todo debemos resolver si vamos a aceptar el ajuste propuesto para este primer semestre. ¿A favor?

18 hombres levantan la mano. 20 mujeres levantan la mano. Los 115 muñecos inflables tienen la mano levantada.


- Bien, bien ¿en contra?

32 hombres levantan la mano. 14 mujeres levantan la mano. Los 115 muñecos inflables tienen la mano levantada.

- ¡Un momento! Ustedes los del fondo ya habían votado.

Los muñecos inflables siguen con la mano levantada. Una sonrisa imbécil se dibuja en la cara de cada uno (se dibuja al momento de confeccionarlos, más precisamente)

- Vamos de nuevo ¿a favor?

115 votos inflables se abroquelan en el fondo.

- ¿En contra?

Los 230 brazos siguen arriba, desafiantes.

- ¡Basta! ¡siempre la misma historia! Ya nos habían advertido las prostitutas que a los colegas inflables no había que darles representatividad. ¿Quién vota por que los expulsemos?

La misma sonrisa. Los mismos brazos en alto.

- ¡Idiotas! ¡están votando su remoción!

Imperturbables. Determinados.

- Má' sí, que se queden. Nunca me pude resistir a esa sonrisa.

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Pequeños sinsentidos:

- Ir a una ciudad exótica y comprar un remera de recuerdo ¡escrita en inglés! del tipo "I Love Cuzco", "My dad went to Prague and only bought me this lousy t-shirt", "Osiris rules!" o "Aguante River Plate". Bueno, el último no cuenta.

- Pasar 3 horas frente al espejo para parecer despeinado.

- Tatuarse ideogramas chinos porque parecen más interesantes y después estar cansado de que te pregunten qué significa.

- Este artículo.



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