
9:10 Entro a la oficina. Seamos sinceros, entre entrar a las 9 y hacerlo a las 9 y 10 prácticamente no hay diferencia. 10 minutos, si quiere ponerse en auditor.
9:14 Luego de unos saludos de rutina, prendo la computadora.
9:15 Saludo cordialmente al resto de mis compañeros en esta épica aventura de transformar diariamente al país.
9:25 Termina de prenderse la computadora.
9:30 Ya tengo todo listo y funcionando. Estoy en condiciones de empezar a trabajar: el outlook, el teléfono IP, los archivos prestos a ser abiertos sin trabarse porque la máquina recién está calentando, todo. Pero recién acabo de llegar. Nadie espera que empiece de lleno. Con ese ritmo trepidante no llego al mediodía. Es un sobreentendido que la primera hora no se trabaja. Aprovecho para revisar mis mails, ver de qué viene la cosa en algún diario on-line, visito un par de blogs cercanos, dejo algún comentario, abro otro diario para poder comparar el tratamiento de la información.
10:42 Termino de hacer la recorrida matinal. Me pregunto si me habrán contestado alguno de los comentarios que deje. Hago una rápida pasada por algunos de los lugares donde estuve y sumo algunos blogs de mi segunda línea de seguimiento al recorrido.
11:27 Finalizada una infructuosa segunda vuelta, me pongo de lleno en el trabajo.
11:29 Se me ocurre una idea para un post. Anoto las ideas principales para no olvidarme y después, cuando tenga tiempo, lo escribo.
12:20 Termino de anotar las ideas. En el entusiasmo casi casi terminé el post. Teniendo en cuenta que a las 13 horas me voy a almorzar ¿qué esperan que haga en sólo 40 minutos? Es tiempo perdido. Para hacer tiempo releo el primero de los diarios que abrí.
13:34 ¿Ya la una y media? Eso me pasa por entrar a la sección espectáculos. Como la mañana ha sido larga, me voy a tomar mi merecida hora de almuerzo.
14:50 Vuelvo del almuerzo. Es evidente que uno no puede abocarse al trabajo hasta haber digerido. Me haría mal y podría morir. Ah, no, eso es si te metés a una pileta. Peor, yo no estoy en una pileta sino en una oficina. Y ni siquiera tenemos una hora de siesta como en España o Tucumán. No, si yo soy un mártir. En compensación, emprendo una nueva vuelta por los blogs. Respondo a las respuestas a mis comentarios, comento otro poco, descubro un blog nuevo que parece entretenido, leo sus posts viejos.
15:21 Termino. Ahora sí me pongo todas las pilas para sacar un tema tras otro.
15:22 Promediando el primer tema me doy cuenta de que no reviso mi mail desde la mañana. Eso me pasa por estar a mil.
15:24 Encuentro un mail con un attach divertido.
15:28 Envío el attach a varios amigos. Nos trenzamos en una picaresca ida y vuelta de mails.
16:05 Son las 4 de la tarde. Y yo casi no he cortado. Me voy a tomar un café.
16:53 Vuelvo. Reviso el status quo de la web. Todo en orden. El diario tienen una nueva noticia sobre algo en la India, pero no me meto. Con estas cosas hay que medirse para no perder el tiempo.
17:08 Entramos en la última hora laboral. Lo que no se hizo hasta ahora dificilmente se pueda hacer ahora. ¿Me habrán contestado mi contestación? ¿qué será de aquella cuenta de hotmail?
17:52 Cierro todo. Hasta que llegue a la puerta ya van a ser las 6 y yo no estoy para andar regalando mi tiempo. Me voy con el orgullo de haber participado en esta épica aventura de transformar diariamente al país.
