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miércoles, 18 de enero de 2012

Lorem ipsum o la vuelta




Señores, en algún momento había que comenzar y este momento es tan bueno como cualquier otro. Algunos objetarán que un 2 de marzo es mejor que un 18 de enero, otros que con 20° se lee mejor que con 38° y habrá quienes opinen que dilatar la reanudación de mis textos hasta 2025 es mejor que empezar a jorobar ya en 2012, pero a todos ellos les respondo que no. Motivos ajenos a mi voluntad hacen que este sea incluso un momento propicio: hoy me reincorporo al trabajo después de las vacaciones.


Ya detecto alguna sonrisita de aquellos que todavía no han comenzado sus vacaciones o que siguen en ellas; escucho algún comentario poniendo en duda la realidad de mi reincorporación si resulta que estoy escribiendo para el blog, incluso veo a algún desubicado ensayar el gesto de hacer converger las yemas de los dedos debajo de la barbilla mientras repiten "chiva calenchu". Sólo me queda decir que si van a estar haciendo comentarios de este tipo vamos a terminar a las trompadas.


Como los lunes, en los cuales uno tarda unos minutos en reacomodarse y empezar de lleno con sus tareas, la vuelta de vacaciones tiene un proceso análogo. Uno necesita un tiempo para rearmarse y encarar todo lo que quedó esperando. Yo, por ejemplo, no creo que pueda hacer nada productivo hasta recuperarme del shock pre-traumático de volver al trabajo (cosa que imagino tener superada alrededor de abril) Así, aprovecho para compartir algunos pensamientos vacacionales que testifiquen que dejar de infringir dolor literario no ha sido uno de mis propósitos para este 2012:



Siempre me han llamado la atención las bibliotecas de las casas de veraneo: libros no interesantes de más de 25 años. Nunca algo que uno diga "che, que bueno este libro, me lo leo ya", nunca una compilación con lo mejor de Condorito. ¿Por qué? ¿como viven en un lugar copado tienen que compensar leyendo malos libros? ¿y como son malos dejaron de comprarlos hace 25 años? Queda abierta la polémica.

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Con el traje de baño azul parece que estuviese gordo.


Con el traje de baño gris parece que estuviese gordo.


Conclusión inapelable: ya no hacen los trajes de baño como antes.


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En los últimos años he constatado que existe una diferencia entre la imagen mental que uno se hace de las vacaciones y la realidad pura y dura. Por ejemplo:


imagen: caminando por la orilla de una playa semi desierta sumido en los propios pensamientos


realidad: otras 3 millones de personas esperaban que esa playa estuviese semi desierta, por lo que uno camina sumido en el pensamiento de como evitar terminar con una lastimadura de tejo en el pie


imagen: uno va a aprovechar ese espacio de tiempo para echarse a leer


realidad: uno aprovecha ese espacio de tiempo para echarse a tomar gin tonic


imagen: las vacaciones son un lugar libre de preocupaciones


realidad: "¿cómo que no hay sartén? ¿aceite tampoco? ¿y como hacemos la comida entonces?"; "pensé que habíamos comprado papel higiénico"; "¿donde se puede conseguir ibuprofeno infantil a esta hora? ¡¿32 kilómetros?!".

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A veces uno debe estar en una cabaña agreste en medio de la soledad para volver a valorar algunas cosas importantes. Como la propia cama y el propio baño, por ejemplo.

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¿Como darse cuenta que uno ha crecido? Cuando uno se encuentra del otro lado de la anécdota:


Pablo, versión 2002: "...y entonces fuimos a la casa de Martín y nos quedamos tocando la guitarra hasta como las 6 de la mañana".


Pablo, versión 2012: "¡A VER EL PELOTUDO DEL CAJÓN PERUANO SI PUEDE DEJARSE DE ROMPER LAS PELOTAS, QUE SON LAS 3 DE LA MAÑANA!".

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En las fotos que sacamos con nuestra cámara aparezco con cara de boludo.


En las fotos de la cámara de mi cuñado aparezco con cara de boludo.


En las fotos de la cámara de unos amigos aparezco con cara de boludo.


Conclusión inapelable: ya no hacen las cámaras de fotos como antes.


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Alguna vez he planteado esta polémica y lo más polémico que me dijeron fue que no consideraban que fuese siquiera una polémica, pero ahí va: ¿por qué los juegos de cartas se juegan sólo en vacaciones? ¿qué tiene el tiempo libre del año que sea incompatible con el chinchón, la podrida o la carioca?


Si por ventura usted jugase a esos juegos durante el año con sus amigos, le pido que se dirija a la polémica de al lado. Gracias.



Pues bien, la rueda ha comenzado a girar; los engranajes se mueven; la ambición se despierta y la razón se aguza. La vuelta se ha consumado.


Que lo disfruten con factor 30.


lunes, 20 de junio de 2011

El fin del principio o el principio del fin


Desde el momento en que abrí la puerta del departamento, todo era más que sospechoso: la televisión prendida, la heladera vacía, el olor a milanesa quemada, tiras de papel higiénico adornando el living, pequeños focos de fuego distribuidos por aquí y por allá...

De repente, mi hija más grande pasó corriendo semidesnuda mientras gritaba "Vive la resistence" (lo que me provocó un innegable orgullo, ya que una chiquita de 4 años hablando en francés es algo que no se ve en todas partes. En Francia, ponele, y en algún que otro lugar). En eso, veo a mi hija menor venir caminando con los pómulos pintados. Me agacho, la tomo de los brazos y le pregunto: "¿Qué está pasando? ¿donde está mamá?". "¿Mamá? -me dice sonriendo- ...computora".

"¿En la computadora? ¿hace cuanto? ¿qué está haciendo? No me digan que empezó la nueva temporada de Glee". En eso siento una mano en mi hombro. "No, Papá. Mamá... -tomó aire para soltarlo resignadamente- ...mamá tiene un blog".

Flashback. Estamos de novios. Me muestra algunas cosas que había escrito. Le digo que me gustan mucho. Pasa el tiempo. Nos escribimos un par de cartas. Le repito que me gusta como escribe. Ahora estamos en la sección comentarios de un post de Carugo. Un par de personas le dicen que les gusta como escribe.

Tiempo presente. Un nuevo foco incendiario demasiado cercano me quita de mi sopor. ¿Será verdad? Ella efectivamente está en la computadora. Me acerco con temor.

- ¿Querida? ¿estás bien?
- Sí, ¿por?
- Es que la heladera...
- ¿Qué le pasó? Espero que nada porque justo vos trajiste todas las compras del mes. Porque te acordaste de hacer las compras ¿no? Mirá que la heladera estaba vacía...
- ¿Eh? Esteee....sí, sí. Eso, se rompió. Pero el problema es que no sólo eso, sino que además las chicas están descontroladas, la casa es un desorden y...
- ¿Y?
- ...y tengo hambre -agregué haciendo puchero.
- Quiero que sepas que tus problemas... -sonrió enigmáticamente- ...bueno, ahora están en mi cabeza.



viernes, 16 de mayo de 2008

"Video meliora proboque sed deteriora sequor"

En un blog enteramente nuevo, las primeras palabras tienen un peso importante. Si el blog deviene en un suceso, siempre se verá cuales fueron aquellas primeras palabras "con las que todo empezó". Si, por el contrario, el más rotundo fracaso se cierne sobre el proyecto, aquellos que tuvieron el infortunio de toparse con la página podrán esgrimir: "Era de esperar ¿viste lo que eran las primeras palabras?". Es por eso que, conciente del peso que tendrían las primeras conjunciones de letras, decidí recurrir a una enigmática frase en latín que me levante unos puntos en la estima del lector medio y sirva de guiño para aquellas almas cultivadas que supiesen de qué se trata. Es verdad que con el correr de los párrafos los primeros se darán cuenta que no parece haber un intelecto detrás que justifique el grandilocuente uso de una lengua muerta; los segundos -ya percatados de ello- solo descubrirán que mi latín es a duras penas mejor que mi danés, pero a esa altura será mi problema, y no el de las primeras palabras.


Si hay algo que sea más dificil que elegir las primeras palabras es elegir el título. Será el nombre (ni más ni menos que la carta de presentación) lo que primeramente logrará que ese blog logre asomar la cabeza de entre la multitud de pares o el que lo condene al ostracismo virtual. Y si hay algo que le gana al latín es el griego, los filólogos lo saben. Hay dos cosas que los filólogos saben: actuar y sobre las distintas lenguas. Cuando en los congresos de Filología se juntan a jugar a las cartas y uno dice "¡Tengo latín! me llevo el pozo" otro le retruca: "Eso si yo no tuviese griego...". Griego mata latín, lo saben todos (y el danés a ambos, pero es muy improbable sacarlo) Si la imagen de un filólogo está más asociada a la de rata de biblioteca que a la de un timbero desenfrenado es -justamente- porque sabe actuar.


Debo confesar que esta necesidad de sobresalir de alguna forma me hizo pensar en ponerle como nombre una palabra que se buscase mucho en la web. Así surgió la idea de que se llamase "Pornografía", pero después pensé que, por un lado, eso me hubiese hundido en un oceáno aún más grande de sites y, por otro, que no se si los lectores que uno pretende sean hombres que exhudan testosterona y que probablemente no estén dispuestos a cambiar fotos de rubias pulposas por una reflexión sobre las ventajas del formato blog para al actividad literaria. En todo caso la elección del nombre no fue arbitraria; o sí, pero tiene que ver con una declaración de objetivos. Cuando me preguntaron sobre qué sería el blog, lo único que podía responder es que sobre nada en particular. Ante las miradas escépticas, me veo obligado a plantear 2 argumentos de por qué eso es, no solo posible, sino incluso conveniente:

a) Jerry Seinfeld hizo una de las más populares sitcoms que se hayan visto. El tema de la serie era "sobre nada". Jerry Seinfeld es multimillonario.

b) soy profesor de filosofía y si hay una virtud (o vicio, según quién lo diga) de los filósofos es la capacidad de hablar sobre las cuestiones más diversas. No se puede decir que Aristóteles fuese millonario, pero al tipo le daba para vivir en Grecia. La defensa descansa.


Esto no me exime de tener un cierto objetivo, y es ahí donde recurriré a la ambigüedad que me permite el nombre elegido: el kairós es el tiempo; no en un sentido extenso sino más bien "el tiempo", "la oportunidad", "el momento justo". Este blog no es más que un espacio para que yo me quite las ganas de escribir y usted (o quizás te debería tutear, ya que calculo que entre leer este blog y conocerme no debe haber tanta distancia) pueda leer algo ameno que a veces pueda aportar ideas o datos interesantes. Y creo que tiene sentido hacerlo porque no puede ser que el único argumento para probar que leer es divertido sea Harry Potter. Es como decir que para que la gente lea hay que ser mago. Quizás este último chiste sea un lugar común, pero no se preocupe, no será el único.


El empujón para empezar me lo dió un compañero de trabajo que llamaremos "García" (lo que tiene sentido dado que ese es efectivamente su apellido) quién, ante mis innecesariamente largos mails, me sugirió que debía escribir. Ahora bien, esto tiene dos interpretaciones:

a) "me gusta tu forma de escribir y creo que más gente debería disfrutar de tu excelsa prosa".

b) "este no es el lugar para que hagas esas boludeces. Si vas a insistir te ruego que sea en otra parte".

No creo que haga falta que aclare cuál es la interpretación que elegí.


¿Por qué en formato blog? Un profesor de Ciencias Económicas me decía el otro día que para él los diarios tal como los conocemos en el futuro iban a desaparecer para dar lugar a redes de blogs en los que cada persona pudiese contar las noticias desde el lugar de los hechos. Creo que se dejó llevar por el entusiasmo. En su favor hay que decir que la ventaja de las predicciones futuristas es que son virtualmente irrefutables. Para cuando pasa el tiempo y no se cumplen, las personas ya se olvidaron -en el mejor de los casos- o el tema ya no interesa ni para refutarlo. Si usted es rencoroso y quiere protestar por las predicciones que no se cumplieron, puede entrar al foro de usuarios de betamax o al de la Asociación de jugadores de Paddle. De todas formas creo que es válido decir que es una nueva forma de relacionarse y de llegar a otros. Pero hay otros motivos:

a) es gratis.

b) después de un profundo acto de contrastación conmigo mismo, me dí cuenta de que no tengo la voluntad sufiente para escribir un libro.

c) el poder: si yo me acercase a una señora en el transporte público y le dijese: "Señora, le recomiendo leer Los Hermanos Karamazov", mi recomendación duraría lo que tarda en llegar un policia al lugar para atender el llamado de la señora. Si, en cambio, lo hago desde un blog, las cosas toman otro cariz: "Oh! las palabras están en el monitor de mi computadora. Esto debe ser serio ¿como no serlo cuando aparece en un aparato caro como es una computadora?". Además, desde mi posición puedo considerar que los que estén de acuerdo conmigo son personas poseedoras de buen juicio mientras que si alguien me critica puedo considerarlo como un cerdo al que le he tirado un perla. O sea que usted puede ser una persona juiciosa o un cerdo. Creo que la elección es clara.

d) el formato: esto se desprende de lo anterior pero sirve como una aclaración puntual. La periodicidad de los post son aproximadamente cuando se me de la gana. El tono tampoco tiene por qué ser uniforme. Quizás venga esperando divertirse y se tenga que fumar una reflexión sobre el mal, o venga buscando un consejo después de que su novia lo abandonó y encuentre con que esa semana aprendí a hacer garrapiñada de almendras y lo relato como una hazaña, haciéndole pensar por qué su novia lo dejó habiendo otros tipos tan abandonables como yo.


Como motivación al lector hay que decir que si lee este post, sobre todo antes de que haya un segundo, podrá jactarse de que estuvo desde el principio. Piénselo. Es como haber visto a Los Beatles en el Cavern Club. Cuando yo presente mi libro en la Feria del libro (que no será más que una recopilación de estos post ya que -como dije- no tengo voluntad para escribir uno) podrá gritar: "Yo ví el primer post". Sepa que yo le sonreiré mientras se lo lleva el personal de seguridad.


Creo que esto ha sido más que suficiente para una primera entrega. Como un argumento en favor de mi manera de encarar el blog hay que decir que si llegó hasta aquí debe haber gastado unos 15 minutos de su vida. Si quisiese recomendar este blog (a un ex-compañero de la primaria que le pegaba o a alguien del trabajo que no le cae bien) ¿podría contestar la sencilla pregunta ¿de qué se trata? sin estallar en carcajadas o quedarse pensativo? Si lo puede hacer, le ruego que me mandé la respuesta en un comentario, creo que me será de mucha utilidad.
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