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lunes, 7 de septiembre de 2009

7/9/09


Hoy es un día importante. No porque se cumplan 250 días desde que empezamos el año; no porque un día como hoy haya nacido Jorge Porcel; no porque se cumplan 30 años de la conquista del mundial juvenil de Japón (bueno, quizás por eso también, pero no estamos hablando de eso) ni porque sea el día del Metalúrgico. Es importante por cuestiones que afectan de manera histórica este espacio sin espacio que damos a llamar internet. No, no tiene que ver con que un día como hoy se haya fundado Google. Es importante por otra cosa, que usted a esta altura debería querer saber con mucha ansiedad. Si no le interesa puedo seguir nombrando cosas que pasaron hoy y que no son a lo que me refiero así que avíseme cuando esté intrigado.

Un día como hoy, en 1834... ah, ¿quiere que se la cuente? Bueno. Resulta que tengo una capacidad maquiavélica de lucrar a partir de méritos ajenos, por lo que decidí formar un blog comunitario convocando a algunos de los más conspicuos elementos de la blogósfera. De hecho la idea no fue mía -más bien fui generosamente convocado-, pero esto muestra precisamente esta capacidad maquiavélica de lucrar a partir de méritos ajenos de la que hablaba.

El proyecto se llama Men in Blog (http://www.men-in-blog.blogspot.com/) y salió al aire hace cuestión de minutos. Eso suponiendo que usted lee esto apenas se publica. Si no, haga la cuenta. La cosa es que usted podrá encontrar allí un oasis de textos frescos, originales y tremendamente entretenidos que lo convertirán en una persona más completa, feliz e interesante. También podrá encontrar contribuciones mías.

Si es medianamente sagaz habrá visto que la sobriedad monástica de este blog ha incorporado un banner alusivo(por si se lo está preguntando, yo sería el cuarto de izquierda a derecha. De izquierda a derecha dije. Ahí. Entre el canoso y el pelado. Ese). Si tardé un año en incorporar un contador e insertar el blog roll; si todavía no logré ensanchar la franja de texto, entonces el banner debería ser una clara muestra de que no estoy solo en esto. Hay gente lo suficientemente capaz como para producir fotos como la que acompaña este texto pero no para darse cuenta de que me están incluyendo. La cuestión es que cliqueando allí será transportado a este El Dorado de la blogósfera.

Me adelanto a las posibles objeciones:

1) "¡Eh! ¡nosotros que lo seguimos fielmente, que caminamos 30 kilómetros bajo condiciones climáticas adversas hasta el pueblo más cercano con conexión a internet sólo para ver si publicó y ahora resulta que lleva sus textos a otra parte!".

Es claro que este blog sigue en pie. Las contribuciones de mi parte en el otro espacio son quincenales (una de las ventajas del neoblog es su capacidad para actualizar frecuentemente a través de distintas personas) y tienen más bien el formato de una columna, así que no deberían afectar las entradas de aquí.

2) "Bueno, bueno. Pero si tiene que escribir en otro lado lo más probable es que publique su plato fuerte allá y acá queden sólo migajas de ingenio".

Quiero que entienda el lector que en mis escritos no hay tal cosa como un "plato fuerte". Más bien se asemejan a la comida árabe: está llena de platitos con salsitas, bocados y cosas chicas que no terminan de calmar el hambre y en algunos casos pueden resultar decididamente indigestas.

3) "Pues bien, resulta que estuve leyendo a estos otros tipos y realmente escriben muy bien. No entiendo como perdí mi tiempo acá habiendo tantas cosas mejores en la blogósfera. Me voy a Men in blog y me llevo mis cosas".

No se atreva. Sé donde vive. Tengo su número de IP. La semana que viene sortearemos una camioneta en este blog. Vuelva.

Que lo parió.

viernes, 16 de mayo de 2008

"Video meliora proboque sed deteriora sequor"

En un blog enteramente nuevo, las primeras palabras tienen un peso importante. Si el blog deviene en un suceso, siempre se verá cuales fueron aquellas primeras palabras "con las que todo empezó". Si, por el contrario, el más rotundo fracaso se cierne sobre el proyecto, aquellos que tuvieron el infortunio de toparse con la página podrán esgrimir: "Era de esperar ¿viste lo que eran las primeras palabras?". Es por eso que, conciente del peso que tendrían las primeras conjunciones de letras, decidí recurrir a una enigmática frase en latín que me levante unos puntos en la estima del lector medio y sirva de guiño para aquellas almas cultivadas que supiesen de qué se trata. Es verdad que con el correr de los párrafos los primeros se darán cuenta que no parece haber un intelecto detrás que justifique el grandilocuente uso de una lengua muerta; los segundos -ya percatados de ello- solo descubrirán que mi latín es a duras penas mejor que mi danés, pero a esa altura será mi problema, y no el de las primeras palabras.


Si hay algo que sea más dificil que elegir las primeras palabras es elegir el título. Será el nombre (ni más ni menos que la carta de presentación) lo que primeramente logrará que ese blog logre asomar la cabeza de entre la multitud de pares o el que lo condene al ostracismo virtual. Y si hay algo que le gana al latín es el griego, los filólogos lo saben. Hay dos cosas que los filólogos saben: actuar y sobre las distintas lenguas. Cuando en los congresos de Filología se juntan a jugar a las cartas y uno dice "¡Tengo latín! me llevo el pozo" otro le retruca: "Eso si yo no tuviese griego...". Griego mata latín, lo saben todos (y el danés a ambos, pero es muy improbable sacarlo) Si la imagen de un filólogo está más asociada a la de rata de biblioteca que a la de un timbero desenfrenado es -justamente- porque sabe actuar.


Debo confesar que esta necesidad de sobresalir de alguna forma me hizo pensar en ponerle como nombre una palabra que se buscase mucho en la web. Así surgió la idea de que se llamase "Pornografía", pero después pensé que, por un lado, eso me hubiese hundido en un oceáno aún más grande de sites y, por otro, que no se si los lectores que uno pretende sean hombres que exhudan testosterona y que probablemente no estén dispuestos a cambiar fotos de rubias pulposas por una reflexión sobre las ventajas del formato blog para al actividad literaria. En todo caso la elección del nombre no fue arbitraria; o sí, pero tiene que ver con una declaración de objetivos. Cuando me preguntaron sobre qué sería el blog, lo único que podía responder es que sobre nada en particular. Ante las miradas escépticas, me veo obligado a plantear 2 argumentos de por qué eso es, no solo posible, sino incluso conveniente:

a) Jerry Seinfeld hizo una de las más populares sitcoms que se hayan visto. El tema de la serie era "sobre nada". Jerry Seinfeld es multimillonario.

b) soy profesor de filosofía y si hay una virtud (o vicio, según quién lo diga) de los filósofos es la capacidad de hablar sobre las cuestiones más diversas. No se puede decir que Aristóteles fuese millonario, pero al tipo le daba para vivir en Grecia. La defensa descansa.


Esto no me exime de tener un cierto objetivo, y es ahí donde recurriré a la ambigüedad que me permite el nombre elegido: el kairós es el tiempo; no en un sentido extenso sino más bien "el tiempo", "la oportunidad", "el momento justo". Este blog no es más que un espacio para que yo me quite las ganas de escribir y usted (o quizás te debería tutear, ya que calculo que entre leer este blog y conocerme no debe haber tanta distancia) pueda leer algo ameno que a veces pueda aportar ideas o datos interesantes. Y creo que tiene sentido hacerlo porque no puede ser que el único argumento para probar que leer es divertido sea Harry Potter. Es como decir que para que la gente lea hay que ser mago. Quizás este último chiste sea un lugar común, pero no se preocupe, no será el único.


El empujón para empezar me lo dió un compañero de trabajo que llamaremos "García" (lo que tiene sentido dado que ese es efectivamente su apellido) quién, ante mis innecesariamente largos mails, me sugirió que debía escribir. Ahora bien, esto tiene dos interpretaciones:

a) "me gusta tu forma de escribir y creo que más gente debería disfrutar de tu excelsa prosa".

b) "este no es el lugar para que hagas esas boludeces. Si vas a insistir te ruego que sea en otra parte".

No creo que haga falta que aclare cuál es la interpretación que elegí.


¿Por qué en formato blog? Un profesor de Ciencias Económicas me decía el otro día que para él los diarios tal como los conocemos en el futuro iban a desaparecer para dar lugar a redes de blogs en los que cada persona pudiese contar las noticias desde el lugar de los hechos. Creo que se dejó llevar por el entusiasmo. En su favor hay que decir que la ventaja de las predicciones futuristas es que son virtualmente irrefutables. Para cuando pasa el tiempo y no se cumplen, las personas ya se olvidaron -en el mejor de los casos- o el tema ya no interesa ni para refutarlo. Si usted es rencoroso y quiere protestar por las predicciones que no se cumplieron, puede entrar al foro de usuarios de betamax o al de la Asociación de jugadores de Paddle. De todas formas creo que es válido decir que es una nueva forma de relacionarse y de llegar a otros. Pero hay otros motivos:

a) es gratis.

b) después de un profundo acto de contrastación conmigo mismo, me dí cuenta de que no tengo la voluntad sufiente para escribir un libro.

c) el poder: si yo me acercase a una señora en el transporte público y le dijese: "Señora, le recomiendo leer Los Hermanos Karamazov", mi recomendación duraría lo que tarda en llegar un policia al lugar para atender el llamado de la señora. Si, en cambio, lo hago desde un blog, las cosas toman otro cariz: "Oh! las palabras están en el monitor de mi computadora. Esto debe ser serio ¿como no serlo cuando aparece en un aparato caro como es una computadora?". Además, desde mi posición puedo considerar que los que estén de acuerdo conmigo son personas poseedoras de buen juicio mientras que si alguien me critica puedo considerarlo como un cerdo al que le he tirado un perla. O sea que usted puede ser una persona juiciosa o un cerdo. Creo que la elección es clara.

d) el formato: esto se desprende de lo anterior pero sirve como una aclaración puntual. La periodicidad de los post son aproximadamente cuando se me de la gana. El tono tampoco tiene por qué ser uniforme. Quizás venga esperando divertirse y se tenga que fumar una reflexión sobre el mal, o venga buscando un consejo después de que su novia lo abandonó y encuentre con que esa semana aprendí a hacer garrapiñada de almendras y lo relato como una hazaña, haciéndole pensar por qué su novia lo dejó habiendo otros tipos tan abandonables como yo.


Como motivación al lector hay que decir que si lee este post, sobre todo antes de que haya un segundo, podrá jactarse de que estuvo desde el principio. Piénselo. Es como haber visto a Los Beatles en el Cavern Club. Cuando yo presente mi libro en la Feria del libro (que no será más que una recopilación de estos post ya que -como dije- no tengo voluntad para escribir uno) podrá gritar: "Yo ví el primer post". Sepa que yo le sonreiré mientras se lo lleva el personal de seguridad.


Creo que esto ha sido más que suficiente para una primera entrega. Como un argumento en favor de mi manera de encarar el blog hay que decir que si llegó hasta aquí debe haber gastado unos 15 minutos de su vida. Si quisiese recomendar este blog (a un ex-compañero de la primaria que le pegaba o a alguien del trabajo que no le cae bien) ¿podría contestar la sencilla pregunta ¿de qué se trata? sin estallar en carcajadas o quedarse pensativo? Si lo puede hacer, le ruego que me mandé la respuesta en un comentario, creo que me será de mucha utilidad.
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