miércoles, 16 de enero de 2013
Los olvidados de Terpsícore (o sobre mi primera fiesta)
martes, 6 de abril de 2010
El pesimista
Existe entre nosotros un tipo de persona que cree ser el centro de una conspiración cósmica contra su persona, orquestada quizás por alguna deidad maligna que envidia su belleza o a la que no le gustó su pronunciación en inglés. Hablamos, ni más ni menos, que del pesimista.
Este subtipo de ser humano considera que todo tiempo pasado fue mejor, sin que esto signifique que haya sido necesariamente bueno. "Es cierto, me casé con una modelo y después me gané la lotería. Pero ahora que tengo una casa enorme y lujosa es una fija que entran a robar, me violan a la vieja (porque escuchame, estos tipos están todos endrogados y hacen cualquier cosa) y me lo matan al Toby de una ataque en su canino corazón. Con lo bien que estaba en La Paternal con la única preocupación de llegar a fin de mes".
Estas gentes, para las que la diferencia entre un optimista y un pesimista radica sólo en la cantidad de información que manejan, están rodeadas de un falso halo de madurez, como si lo malo fuese lo verdaderamente constitutivo de la realidad (¡Salud, Schopenhauer!) y lo bueno sólo una ilusión de mentes infantiles. El diario les da la razón, alegan, sin tener en cuenta que -como decía Chesterton- el diario está compuesto enteramentemente por casos excepcionales.
Pero si alguien encarnó de manera hiperbólica este modo de ser, ese fue el recordado Alcídes Cuestabajo. Los pesimistas lo evitaban para no hacerse mala sangre; los laboratorios aclaraban en los prospectos de antidepresivos que éstos no contrarestaban los efectos de una charla con él; a su paso las flores cerraban sus capullos; los niños dejaban de jugar y juraría que una nube lo seguía para que el calor del sol nunca lo entibiara, como si corriese el peligro de empollar la idea de que el mundo no es una reverenda bosta.
Un editor trató de recopilar sus dichos para publicar "los aforismos más negativos del mundo". Se pegó un tiro cuando iba por la página 6.
Nos quedan fragmentos, frases sueltas, para leer en medio de la Pampa yerma mientras un viento frío y gris nos azota la cara y de fondo suena música de Larralde: "podrá haber parado, pero eventualmente siempre se larga a llover de nuevo"; "el tema no es si el vaso está medio lleno o medio vacío, sino que clavado se trata de una muestra de orina"; "sé que podría ser peor... sólo deme tiempo".
Un día, mientras le contestaba a alguien que lo cuestionaba que él efectivamente hacía lo que esperaba que los demás hiciesen por él y que por eso se había quedado callado la mayor parte de la conversación, cruzó imprudentemente y un auto lo pisó. La demora de la ambulancia y las impericias médicas coronaron la fatalidad.
Quizás fuese una idea mía, pero en el funeral me pareció haber visto dibujada en su cara una sonrisa de satisfacción.
jueves, 5 de noviembre de 2009
¿Por qué quebró Canal 4?

jueves, 29 de octubre de 2009
Un talento para el fracaso
Algo sospeché. aunque para ser totalmente sincero al principio pensé que se había equivocado. Una simple confusión. Incluso le dí las gracias. Ahora me cierra más su cara de sorpresa.
"Tenés la facha de Jean Paul Sartre y la inteligencia de Matthew McConaughey" me dijo. Y yo le sonreí como un budista. Pero ella - que siempre hizo de la claridad una virtud- insistió con señales menos ambiguas. La carta documento me llevó a preguntarme si algo andaría mal. Pero lo que terminó por convencerme fue el inequívoco hecho de que se fuera con Darío "cara de Tote
m" Ferronato. Darío no sólo era la persona menos interesante que he conocido, sino que además es violentamente feo. Un atentado contra la estética de 1, 55 mts. Justo con él, que en la federación de box le decían "el Feo". Eso es toda una declaración.
El lector me reprochará mi superficialidad pero ¿quién puede ser sutil con una persona a la que Horacio Guaraní apodó "el cabezón" mientras -señalándolo- se burlaba de él? "Algo le habrá visto" dirán, concediéndole el beneficio de la duda. Ustedes no conocen a Cara de Totem como yo. 3 años trabajamos en aquella garita de vigilancia. Yo fui el que escuché día tras día las aventuras de su abuela renga en el supermercado del barrio. Yo el que sonreí frente a los relatos de sus triunfos en diversos juegos de rol frente a adversarios de 14 años. Yo el que soporté la evolución de su historia de amor con una mujer que no parecía estar enterada de ella y que -luego me enteraría- vivía de vender su cuerpo. No, no, no por partes. En bloque. Más que venderlo podríamos decir que lo alquilaba. Pero Darío, sumido en un mundo que no es el nuestro, nunca lo supo. Y ahora ese infeliz tiene novia. Mi novia.
"Esta mina no te va a hacer tocar fondo" me advertí. Y fui fiel a mí mismo, porque a partir de ese momento empecé a derrapar cuesta abajo.
"Como bocina de avión", "como cenicero de moto", "como diccionario en un fotolog". Mi jefe dedicó varios minutos a buscar analogías sobre mi desempeño y aporte laboral. Cuando sintió satisfechas sus ansias literarias, me mostró cuál era la puerta de salida. Después le mostró a la gente de seguridad cuál era yo y ellos solitos unieron las piezas.
Si hay algo que me han enseñado las películas, es que en esos malos momentos uno tiene que ir a la barra de un bar. No importaba que fuesen las cuatro de la tarde. Siempre, cuando uno está cabizbajo mirando el vaso de whisky, entra alguien importante para la historia, algo pasa. Y algo pasó.
"¡Quiñones!" escuché. "¡Ernesto Quiñones! ¡no lo puedo creer!". Era un antiguo compañero de la secundaria. Se sentó a mi lado y me contó que ahora era un próspero empresario del negocio de la computación. Yo sabía que algo iba a pasar. Justo encontrármelo después de que me rajaron del laburo no podía ser casual.
"Esperame un segundo" me dijo, con un entusiasmo que le salía por los poros. La verdad es que estaba sorprendido. Cómo uno puede marcar a las personas. Según recordaba, yo lo había tratado bastante mal cuando eramos compañeros. Y se ve que él también lo recordaba, porque cuando entró de nuevo estaba acompañado de dos hombres con anteojos negros que hubiesen intimidado a un gorila adulto.
Lo que siguió fue una escena de esas que en las películas se tapan enfocando las sombras, sólo las caras de los agresores o el lugar de la golpiza desde afuera.
Cuando desperté en la cama del hospital, mientras me tocaba las múltiples heridas en la cara, pensé nuevamente: cómo uno puede marcar a las personas. Un médico me dio el parte de la situación.
"¿Cómo estoy?" pregunte angustiado. El Doctor, con un tono sereno, me respondió: "al principio nos preocupamos por una posible mala praxis, pero después nos tranquilizamos". "¿Porque no fue nada?". "No, porque usted no está cubierto por la obra social, así que técnicamente no es responsabilidad nuestra. Estábamos esperando que despierte para trasladarlo a la enfermería de una escuela primaria que está acá a tres cuadras. Cuando llegue pregunte por Mary. Ella le pondrá un banquito por ahí. En lo posible trate de no levantar los brazos y respirar al mismo tiempo. Ah, y no cruce las piernas".
Ya recuperado, quise reconstruir mi vida. Era septiembre de 2008 y yo no podía seguir así. Me puse a hacer cuentas en medio de la calle para ver cuanto era lo que necesitaba para cambiar la situación. Un hombre de traje con pinta de importante me vio, tomó el papelito en el que estaba escribiendo y le dijo a otro hombre de traje que estaba a sus espaldas: "Esto es lo que necesitamos. Sangre nueva". No sé si lo decía asombrado por mis cálculos o por la herida en mi hombro que no terminaba de cicatrizar.
Ahí nomás me propuso un puesto alto en una gran compañía: Lehman Brothers.
Después de la quiebra yo fui acusado de no sé que cosa y es por eso que escribo estas palabras desde la cárcel. La verdad es que aquí no se está tan mal. Para ser sinceros aquí me siento bastante protegido... de mi mismo. El otro día me vino a visitar Cara de Totem y nos jugamos unas manos de un juego de rol. ¿Qué más se puede pedir?
martes, 30 de junio de 2009
Conferencia de prensa
Salón de conferencias del Partido Popular de Trabajadores Aunados (Pa.Po.T.A.) 21:12 hs.

martes, 26 de mayo de 2009
Oda al amor casi perfecto
miércoles, 20 de mayo de 2009
Director poético de futbol
ir las anotaciones que hizo de las palabras de Ruiz el taquígrafo del club... en una servilleta... con una tiza... robada del jardín de infantes que se encuentra a dos cuadras: "El problema del futbol actual es el kantismo, señores. Todo se rige por el deber ser: 'vos marcalo al 9'; 'vos jugá de enganche'; 'presionen en la mitad de la cancha'; 'matalo que se escapa'. No, no y no señores. ¿Donde está la captación de la belleza que nos salva de caer en el ciego voluntarismo? ¿donde el gozo que nos incita a no bajar los brazos cuando los demás desfallecen? Hay que devolverle al fútbol la estética de su ética".lunes, 22 de diciembre de 2008
Los ornitorrincos depresivos de Kairós
fuertemente en su conformación psíquica. Los estudiantes de ingeniería, luego de mirar su entorno, se preguntaban donde estaban esas chicas que las películas prometían, ya que no sólo 98 de cada 100 ingenieros eran varones, sino que además las chicas que habían generalmente los aventajaban en altura y fuerza de brazos. Al resto de los universitarios no les fue mucho mejor, pues los que sí tenían contacto con mujeres veían como las frases picarescas que hacían las delicias de las jóvenes que veían en sus VHS no respondían en el mundo real de la misma manera: el cancherísimo "¿qué dices si nos vamos de aquí?" con el que el macho universitario arrastraba a la porrista de turno frecuentemente recibía respuestas menos satisfactorias del tipo: "diría que sos un pelotudo"; "espero que estés hablando de vos y los babosos de tus amigos". Tampoco surgía efecto la libidinosa pregunta "¿tu casa o mi casa?". Las mujeres solían reemplazar la disyunción exclusiva por una conjunción, para expresar la bifurcación necesaria de los destinos finales.Desde entonces nadie ha tratado de volver a emular ciertas prácticas del sistema educativo norteamericano...y la escuela nocturna n°4 ya no tiene equipo de handball.
martes, 25 de noviembre de 2008
José Ruiz. Poeta
uestros ánimos! Mantén la meta impoluta frente al acoso de los extraños". Es verdad que estas líneas hicieron que tuviesen que correr cuando visitaron a Italiano, pero uno no puede sino admirar la sutileza. Además, no tardó mucho en entender cómo era el mundo que se abría a su pluma. Hay que reconocer en este avance el aporte de su lugarteniente, el Negro Mortero, quién le hizo algunas sugerencias que fortalecieron su prosa. Recuerdo (¡lo recuerdo y las lágrimas casi se me escapan de los ojos!) aquella vez en cancha de Defensa y Justicia, cuando Ruiz nos regaló con "En este encuentro nos agenciaremos de placer venéreo a costa de la impericia de vuestros jugadores. Oh oh oh oooh"(en esta última parte se vio el aporte de Mortero) Todavía recuerdo las caras de incredulidad de los locales. Después descubrimos que no habían entendido.