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miércoles, 5 de mayo de 2010

El artículo que quería la gente


El famoso clamor popular. Un recurso artero para justificar una opinión propia en una vaga y difusa voz omnisapiente anclada en alguna aparente tradición. Un sucedáneo de la polémica 'voluntad general' roussoniana. Una chantada, como quién dice. Porque después, si tal afirmación resultase falsa o directamente nociva, uno siempre se puede escudar en que la opinión no era propia, que le vayan a reclamar a "todos los que lo dicen", al pueblo o a Rousseau.

Hablar del clamor popular le agrega un condimento a la cuestión: se trata de un imperativo. La gente quiere que se haga X. Pero si por ventura X saliese mal; si gracias a X hay que pagar los gastos de reparación de Y; si hay que comerse una demanda de Z por acoso o simplemente correr para que no te agarren W, G, F y P, entonces a llorar al campito. Parece que uno debiera quedarse como H. Mudo.

Estamos hoy aquí para ejemplificar a partir de un pedido popular lo que pasa cuando sobreviene el fracaso, con la esperanza de que la próxima vez que argumente algo no vaya corriendo a esconderse bajo la falda de una masa informe de bípedos implumes ficticios.

"Hay que levantar el nivel cultural de los medios de comunicación".

Corría 1989 cuando el Grupo Vergogna decidió que había que levantar el nivel de las transmisiones. Como prueba piloto, comenzaron por la estación de radio del Grupo. Para lograr masividad, se avocaron a las transmisiones deportivas. El fútbol dominical era relatado por el Ingeniero Angelotti y comentado por el Sociólogo Salvatierra.

Desgrabamos aquí un relato del Ingeniero elegido azarosamente: "...va Jimenez, atraviesa el radio de la circunsferencia central. Tira una hipotenusa hacia el noroeste hasta situarse de forma paralela a la línea del costado. Sigue, sigue pero no tanto como para que las paralelas se crucen. Gira 48°. Impulsa el balón, que sigue inercialmente en una trayectoria irregular. ¡Momento! Parece que el rozamiento comienza a afectar al cuerpo circular, que va cediendo más y más al dominio de la gravedad. Súbitamente, aparece un objeto (la cabeza de Vitone) que interrumpe la aceleración de 9,8 metros sobre segundos cuadrados hacia el centro de la tierra y cambia la trayectoria de manera que la esfera termina impactando al abroquelamiento de rombos trenzados antes de terminar irremediablemente en el suelo".

Aunque claramente superior -desde el punto de vista conceptual- que el escueto "Jimenez cruza la mitad de la cancha, desborda, tira el centro. Vitone cabecea y gooool" de la radio de la competencia, lo cierto es que la gente no podía seguirle el ritmo. A veces incluso un error de cálculo los llevaba a gritar gol cuando en realidad se trataba simplemente de un lateral desde la mitad de la cancha, o entender que efectivamente había habido un gol 30 minutos después, luego de haber resuelto complejas ecuaciones que implicaban función cuadrática.

Las entrevistas de Salvatierra no iban mucho mejor:

- Salvatierra, acá estoy con el serrucho Gonzalez ¿quiere preguntarle algo?

- Sí. Gonzalez: el relato concepto-funcional del técnico ¿problematizó el constructo amigo-enemigo que se pone en juego y opera a nivel simbólico en la dialéctica diferencial preponderante en los grupos de hinchas que se autoconstruyen socio-históricamente como los portadores de la esencia futbolística?

- Creo que el triunfo es mérito de todo el equipo.

Luego de esta primera experiencia fallida, consideraron que en lugar de tratar de elevar el nivel de lo masivo, mejor era masivisar más las discusiones intelectuales. Surgió así el programa televisivo "La cosa es así", brillantemente conducido por el filósofo Fernán Parmesani. La impronta barrial de Parmesani y sus conocimientos sobre arte, política, economía y otros tópicos prometían llevar la alta cultura a la multitud.

Lo que no tuvieron en cuenta es que el irascible Parmesani lo único que prometió fue no trompearse delante de las cámaras. Todavía se recuerda aquella trístemente célebre entrevista al Diputado Maffiolo.

- Honorable Diputado, usted está en la comisión que trata el asunto de la venta de acciones de la Empresa estatal a capitales privados ¿no?

- Es cierto. Nuestro bloque propone recortar las acciones vendibles a sólo un 5% del total.

- Ajá, ¿puedo hacerle una pregunta?

- Por supuesto.

- ¿Usted siempre fue tan boludo o recibió ayuda de la gente de su bloque?

- Parmesani, yo le voy a pedir que si no está de acuerdo lo manifieste de manera menos ofensiva.

- Y yo le voy a pedir a usted y a toda la sinarquía internacional que me...

El audio se va repentinamente. Pero los gestos de Parmesani hacen que hasta Helen Keller pueda darse cuenta de las opiniones del pensador respecto del tema en cuestión. Luego de un corte, se podía apreciar al Diputado sentado, con las manos entrelazadas, prácticamente inmóvil y mirando a Parmesani con una cara que en una reunión de filatelistas hubiese sido considerada seria. El filósofo se acomodaba la corbata mientras intentaba recuperar la compostura.

- Le pido disculpas, Diputado. Creo que el punto ya había quedado claro.

- Efectivamente.

- Es que esta manía de que el Estado no suelte prenda para poder acomodar en la empresa al sobrino de la amante que no estaba calificado ni para cursar jardín de infantes me enerva un poco.

- ¿Como se atreve a insinuar que exista algún tipo de nepotismo de parte de los cuadros políticos?

Cuando la respuesta tomó forma de gargajo, los directivos del Grupo entendieron que la empresa estaba perdida. Movieron a Parmesani a un incipiente programa de chimentos y consideraron que habían hecho todo lo posible. Era la gente la que había dado la espalda a tan magno proyecto.

La respuesta al próximo clamor popular la daría el mismísimo Parmesani.


martes, 13 de octubre de 2009

Una pueril ilegalidad


Honorable Cámara de Diputados de la Nación. 16:21 hs.

Cornejo: - El siguiente punto será tratar un proyecto de ley del Diputado Gironte sobre "regulación de actividades infantiles ilícitas". ¿Digo bien, Doctor Gironte?

Gironte: - Dice bien, Excelentísimo. Estimados compañeros, día tras día nos congregamos en este benemérito recinto para resolver los problemas de los diput... de los argentinos, quiero decir. Pero veo no sin cierta angustia, que cada nueva regulación, cada proyecto de ley, cada propuesta no es más que un parche para tapar los agujeros que hemos dejado. Legislamos sobre los frutos pero no sobre la raíz. Es por eso que presento este proyecto, confiando en que...

Gavilán: - Gironte, no están televisando la sesión, y yo vengo volviendo del almuerzo ¿puede ir al grano, por favor? Hagame la caridad.

Gironte: - Qué poco amor a la retórica, Gavilán. En fin, mi proyecto consta de 3 puntos básicos, que expondré a continuación.

Punto 1: sancionar con penas de 2 a 5 años de prisión a aquellos niños que en la fila accedan a realizar la maniobra "¿me dejás y te dejo?". El solicitante, por su parte, será directamente apedreado en el patio de recreo más cercano. En el caso de que la institución no tuviese patio de recreo, el ajusticiamiento podrá realizarse en el comedor o, en su defecto, cualquier aula grande que permita que los proyectiles tomen impulso.

Herrera: - Interesante pero ¿no considera que las penas son un tanto excesivas?

Gironte: - Me parece que usted no entiende en qué consiste la maniobra. Por si acaso la explicaré: luego de que se forma una fila, un individuo que ha quedado en una posición desventajosa se adelanta hasta los primeros lugares y le propone al dueño del lugar que, en un aparente acto de buena fe, le ceda el lugar que está adelante suyo. En un hipócrita agradecimiento, él le devolvería el favor haciendo lo propio. Así, el dueño del lugar mantiene su puesto inicial, mientras que el proponiente adelanta muchísimos lugares cagándose en...

Cornejo: - ¡Gironte! ¡la retórica!

Gironte: - ...abonando así desde arriba de un puente a sus compañeros. Es en ese preciso momento de la vida en el cual se transmite que a los primeros lugares se llega por arreglos espúreos, y no por mérito.


(Murmullos desaprobatorios. "¡Qué barbaridad!" se escucha desde el fondo. También se oyen un par de toses incómodas)


Pavone: - Creo conveniente entonces que en el proyecto aclare que la locación a la que se accede en la fila es indelegable y no da lugar a ningún tipo de arreglo con terceros.

Herrera: - ¿Se puede pedir que te cuiden el lugar si tenés que ir al baño?

Pavone: - Bueno, sí. Pero en tal caso no entraría bajo la figura de "arreglo con terceros" sino en el reconocimiento de la posesión de la locación.

Herrera: - ¿Y cuando vence la propiedad de la locación?

Gironte: - Eso depende de si estamos hablando de una Institución de escolaridad simple o doble. En un caso sería al finalizar el día y en el otro en el bloque siguiente (tarde del mismo día o mañana del día siguiente) Una comisión estudiará qué pasaría en el caso de que una institución de escolaridad simple realizara una kermesse durante la tarde.

Bonelli: - La única modificación que desde nuestro bloque creemos necesaria introducir es que usted parece estar hablando de una hilera, y no de un fila. Pereyra recuerda haber escuchado esa distinción de su maestra de 3er grado, la señorita Damiani.

Martinez: - En realidad, también se podría agregar el adjetivo "india". Sería una reivindicación para los pueblos originarios.

Pereyra: - dejeme chequearlo con la señorita Damiani.

Gironte: - Concedo. Pasemos entonces al segundo punto.

Punto 2: Desde el 1° de enero del 2010 deja de estar en vigencia el "pica para todos los compas" para todos los juegos de escondida que se realicen en el territorio nacional.

Quiroga: - ¡Es inadmisible!

Oberman: - ¡Respete la tradición!

Salvatierra: - ¡Comunista!

Cornejo: -¡Orden, señores! ¡orden! Dejen al diputado Gironte exponer sus razones.

Gironte: - Gracias, su Grosísima Excelsisidad. Es muy simple: una práctica tal no fomenta la responsabilidad personal. El nabo que fue y se escondió atrás de la maceta queda exhonerado por el mérito de otro, mientras que el que logró descubrir a 8 muchachos en una combinación de astucia, sagacidad, estrategia y rapidez de piernas ve caer su trabajo por el esfuerzo de uno sólo. El mensaje social es desastroso.

Quiroga: - ¿Qué hay de la solidaridad social?

Gironte: - Usted quiere legislar para ángeles, Quiroga. Todo lo que logrará es que el que cuenta no se aleje nunca de la base, no tome riesgos y el juego sea un embole para todos (con perdón de la retórica)

Cornejo: - Vaya al punto 3.

Gironte: - ¿Eh? ¡Ah, sí! El punto 3.

Punto 3: Desde el 1° de enero de 2010 se considerará "infinito punto rojo" como el máximo valor adjudicable. No se podrá retrucar a este valor anteponiendo ningún otro, con lo cuál se deberá reconocer la superioridad dialéctica de quién lo haya esgrimido.

("¡Ohhhh!")

Herrera: - ¿Cuál es el punto?

Gironte: - El punto 3. Cornejo lo acaba de decir.

Herrera: - No, no ¿a qué va con esto, Gironte?

Gironte: - Entiendo. La falta de parámetros hace que todos piensen que tienen la razón. Para vivir en sociedad necesitamos acordar hasta donde estará bien llegar y cuál es el punto que no podemos pasar. En este caso, el punto rojo.

Salvatierra: - ¡Yo dije que era un comunista!

Quiroga: - Su proyecto es infantil.

Gironte: - Justamente.

Fortunato: - ¡Que vuelva el "pica para todos los compas"! ¡que vuelva el "pica para todos los compas"!

Di Gregorio: - ¡Vamos las bandas!

Andrade: -Pelotudo.

Gironte: - ¿Quién, yo?

Andrade: -No, Di Gregorio. Bah, usted también.

Pereyra: - la señorita Damiani decía que no había que insultarse.

Gironte: - Doctor Cornejo: yo sabía que esto iba a terminar así. Esta gente que integra esta Cámara fue contaminada por esas mismas maniobras sobre las que pido hoy revisión. Quizás no sea esta la generación que logre el cambio. Pero quienes lo logren instrumentar recordarán este momento y dirán: "Cuando en el Congreso se había apagado la luz, se encendió Gironte".


(Aplausos. Chiflidos. Insultos cruzados. Pedidos de restitución del "pica para todos los compas". El telón se va cerrando lentamente. Suelta de palomas. Nadie pide el bis. Final apoteósico)




martes, 30 de junio de 2009

Conferencia de prensa


Salón de conferencias del Partido Popular de Trabajadores Aunados (Pa.Po.T.A.) 21:12 hs.



Los he citado a esta conferencia de prensa para dar respuesta a algunos rumores que corren sobre mi persona y que me hieren política y personalmente. Y creo que me hieren precisamente porque corren sobre mi persona.

Ante todo responder a las constantes acusaciones de jugador compulsivo. Me duelen este tipo de estigmatizaciones porque eso es algo que ha quedado en el pasado. Pueden apostarlo. De hecho, todavía nos juntamos con los muchachos del grupo de jugadores en recuperación los martes a jugar al poker.

(murmullos)

Antes de que empiecen a chillar aclaro que jugamos con porotos. Si bien es cierto que tengo una deuda de 26.000 bolsas de porotos, es una mentira artera que las haya comprado con fondos públicos. Los fondos mencionados fueron gastados íntegramente en alcohol.

(agitación entre la multitud)

Incluso este hecho ha sido pérfidamente descontextualizado por cierta prensa tendenciosa, que ha sacado nota tras nota sobre ciertas fiestas descontroladas en las que aparezco en compañía de políticos corruptos, narcotraficantes, prostitutas y la defensa de Boca del 89. ¡No lo niego, señores!

(¡oooohhh!)

Antes bien, me enorgullezco de ello. Forma parte de una incomprendida cruzada llamada "Sacados de la calle". El plan es tan claro como infalible: mientras están bailando el tutá-tutá con señorita contratadas (además, bien visto, es una fuente de trabajo) o desmayados en un sillón, claramente no pueden estar simultaneamente robando o tramando planes mefistofélicos. ¡He comprometido mi hígado en la causa de la seguridad nacional!

(tímidos aplausos mientras se cruzan miradas de desconcierto)

Es muy posible que -con la ayuda de la cirrosis y las enfermedades venéreas- hagamos de este un país más seguro en poco tiempo.

No contentos con vejarme moralmente, quieren también denostarme intelectualmente. Circulan versiones sobre la notable semejanza existente entre mi Manual de coordinación y una obra política del siglo pasado. Sólo puedo decir que no sé hasta donde he logrado influir en otros escritores, pero no puedo hacerme cargo de eso. Estas acusaciones me desgastan, y no descarto que algún día diga -como el personaje de mi novela El flaco de la lanza y su relleno compañero-: "En un lugar de Buenos Aires, de cuyo nombre no quiero acordarme..." para referirme a mi tierra. Y ya que estamos en el tema de no hacerse cargo, quiero hablar sobre los 4 hijos que se me adjudican. Los tres que quiere que reconozca mi mujer vaya y pase, pero en el caso del otro la mentira se hace evidente. Si bien se parece a mí, tiene los ojos marrones y los míos son color café.

No contentos con enlodar mi nombre, quieren involucrar vilmente a mi familia bajo acusaciones de nepotismo. ¡Fabulaciones de opositores desesperados! Sobre estas argucias hablará directamente mi vocero oficial, el tío Pepe, quién aprovechará para responder consultas sobre los proyectos que mi hermano Alfredo está llevando a cabo en el country donde viven mis padres. ¡Uno no puede descuidar electores en ningún lado, muchachos! Ja, ja, ja...

Habiendo limpiado mi injustamente mancillado nombre los dejo porque tengo una reunión política con el ex-presidente Clinton en el salón Caimán o algo así. Buenas noches.

miércoles, 27 de agosto de 2008

De formación de criterio


Una norma protocolar que siempre he escuchado acríticamente es la que dice que en la mesa no hay que hablar ni de religión ni de política ni de fútbol. Más allá de que no propone temas que sí se puedan tratar y con esto sólo favorece los silencios incómodos (quizás sea una norma impulsada por los fabricantes de gaseosas para aumentar el consumo), el foco parece estar puesto en las pasiones que cualquiera de esos tópicos traerían a la mesa, máxime cuando las opiniones no suelen coincidir (y si coinciden en alguno de los temas, todavía quedarían dos oportunidades más de entrar en discordia) Y digo que la escuché acríticamente porque, inspeccionando los temas, descubro que el manto de indiferencia con que el relativismo cubre todo lo que toca hace que tales discusiones puedan ser en estos días fácilmente zanjadas: "Esa es tu opinión y esta es la mía".

Trascendiendo la deseabilidad de tales disputas dialécticas, existen quienes no tienen una postura tomada respecto de alguno de los temas mencionados; estas personas sienten la discriminación de quedar afuera de una polémica en la que podrían haber descargado tensiones pegando unos cuantos gritos. Pensando en ellos he decidido hacer mi aporte, no en temas religiosos ni futbolísticos, sino en las espinosas arenas de la política. Imagínese qué complicado es el panorama en esta área que hasta la arena es espinosa. Algunos de los lectores que frecuentan este blog se dedican a estas artes, así que me juego un cierto capital intelectual frente a ellos, haciéndome susceptible a sus improperios (o a los de personas de otras áreas también) Pero nada de esto se interpondrá en el servicio público que -en mi magnanimidad- brindo desde este espacio.


¿Como gestar un criterio político entonces? Algunas observaciones:

Ante todo, lo importante es saber ubicarse. Lo que está bien visto es ser "de centro". Para esto simplemente hay que encontrar alguien que esté más a la derecha y más a la izquierda. Eso es todo. Por suerte para usted siempre hay guardianes de los confines del espectro político, así que no debería ser demasiado trabajoso. Con tal que no quiera (o más bien manifieste querer) matar a todos los que no piensan como usted ni declame sus ideas desde la casa de otra persona que está usted ocupando ilegalmente, esto debería estar cubierto. Quizás el único requisito importante sea que no haya reclutado un ejército personal; ya sea éste de pelucones dispuestos a tirar bombas molotov como de rapados en campera militar dispuestos a tirar pelucones.

Es cierto que podría usted objetar los motes de "derecha" e "izquierda" diciendo que designan realidades cada vez más dificiles de diferenciar. Coincido, pero la ausencia de referencias espaciales confunde a la gente. Incluso se ha tratado de cambiar los indicadores, pero todas las iniciativas han fracasado.

El primer intento fue la propuesta de cambiar "derecha" e "izquierda" por "norte" y "sur", pero tenían una connotación demasiado geográfica, con lo cuál dio lugar a rarezas como el "Partido Norteño del Sur", así que se desterró esa terminología. La segunda propuesta fue suplirlas por "arriba" y "abajo". Esto trajo problemas de copyright con la Iglesia Anglicana primero y con los barrabravas del club de fútbol Universidad de Chile (autodenominados "los de abajo") después. Actualmente, "el Negro Obdulio", jefe de la barrabrava, pugna por ser el prelado de la Iglesia Nacional de Inglaterra. Si cree que lo político sólo era complejo, incluya también lo religioso y lo futbolístico. Además, el principal problema de esta denominación fue que se empezó a politizar todo: cuando en el cine o en cualquier espectáculo alguien le gritaba a la persona que lo tapaba "abajoooo" se daba lugar a toda clase de reyertas ideológicas que preferimos no transcribir. Un último intento fueron los nombres "fondo" y "adelante". Los enredos lingüísticos no fueron menores, sobre todo en época de campañas electorales: "Adelante con el candidato del fondo", "en el fondo es una candidato de Adelante..." y otras alocuciones del estilo terminaron confundiendo a los votantes. Pero quizás los más confundidos eran los jefes de mesa electoral, ya que miles de votos fueron impugnados como "voto cantado" cuando, señalando el cuarto oscuro, éstos le decían a los votantes: "adelante".

Incluso otras categorías más generales como "conservador" o "revolucionario" no dejan de ser relativas. No falta mucho tiempo para que los que defienden la unión civil entre homosexuales sean considerados conservadores, así como si alguno planteara que gobiernen los filósofos -como quería Platón hace 2500 años- sería todo un revolucionario. No menos ambigüedad conlleva la palabra "progresista", ya que si entendemos el progreso como avanzar hacia el lugar donde queremos ir, quién quiera dirigirse hacia un estado de naturaleza salvaje será progresista en la medida en que elimine sistemáticamente todo lo ligado a la tecnología. Para que sea más claro: si nuestros progresistas quieren parecerse a los legisladores holandeses, quiere decir que la legislación holandesa es de tal tipo. Entonces, los legisladores que defienden esa legislación son conservadores, porque quieren que se mantenga. Por lo tanto, los progresistas son conservadores.

En resumen, si alguien le pregunta, usted diga que es de centro; cuando escarben en temas específicos, responda que adhiere a la doctrina del partido. Si lo dice con la suficiente seguridad su interlocutor no preguntará de qué partido se trata. De hacerlo, mencione un partido inexistente, como el Partido norteño del Sur. Eso debería bastar para hacerse de una autoridad política suficiente para discutir en cualquier mesa (aunque sabemos que en la mesa no se debe hablar de política) Como ve, el criterio político es mucho más fácil de lo que la gente supone. Probablemente haya gente que no esté de acuerdo conmigo, pero seguro que son hinchas de Boca, así que no se preocupe porque no entienden nada de la vida.

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