¿Cómo decirlo? No es que no me gusten, pero la verdad es que no me gustan. Entiendo que es un cierto reconocimiento, pero entiendo también que su dinámica va reduciendo las posibilidades exponencialmente. Que se yo, que sea lo que Dios quiera.
Circulan por este espacio que damos en llamar 'blogósfera' una serie de premios que pueden tomar la forma de la entrega directa, la entrega sumada a la consigna de pasarlos o la entrega sumada a la consigna de pasarlos sumada a una tercer consigna. Este tipo de preseas, en su segunda o tercera versión, generan en mí -un poco por limitaciones propias, otro poco por valoraciones también propias que he expuesto en el primer párrafo- una suerte de incomodidad. Mona Loca, advertida de esto, en un acto de gran generosidad para propiciar mi superación personal o en un acto de maldad pura para divertirse, me ha concedido uno de estos premios (huelga decir que tengo una leve sospecha sobre su motivación)
"Deje de llorar y vaya a las cosas. O lo acepta o no. No quiera quedar bien y a la vez hacerse el especial: 'Ay, no. Si no es el premio Sudamericana de novela no me interesa'. Hágase cargo. Afeminado".
Si bien no es muy común que reciba premios, lo cierto es que los he recibido.... bueno, lo he recibido y no hice ningún drama al respecto. Al contrario, lo agradecí y todo. No, no es necesario que vaya al baúl a buscar el Oscar falso de mejor papá o el trofeo al segundo lugar en carreras de bicicleta y me lo entregue como premio. No hago esto por los premios (o en ese caso no lo hago bien) La cosa es que este viene con una consigna adosada: contar 7 intimidades.
No me diga que no estamos ante un flagrante caso de malicia en grado superlativo; que no se deja ver cierta saña. Aprovechar la volada y, junto con el brete de aceptar o no el premio, ponerme en la situación de exponerme ante todos. A ver, alguna vez lo he hecho, pero que haya un expreso pedido...
"¡Basta! Usted es un asco. Aprovecha esto para promocionar post pasados. No tiene dignidad. Si estuviera en mi poder, le quitaría el premio. Y el blog. Y, ya que estamos, 20 pesos. Pero no está en mi poder. Y dudo que usted tenga 20 pesos".
A ver el del entrecomillado si la corta. Ya dije que acepté. Y pondré lo que hay que poner. De lo que se pide, quiero decir. Pero teniendo en cuenta que el link lo transporta a 12 intimidades con poco uso (13 si se cuenta la que dio origen al artículo, pero como hay gente superticiosa en la sala lo dejamos en 12), me sentiré en la libertad de no poner necesariamente 7, sino las que tenga a mano.
1. Yo tiré mi chupete en el chupetómetro de Carlitos Balá: con semejante logro, debería poder cortar aquí. No, no lo puse en mi currículum, pero en la entrevistas laborales lo deslizo. Actualmente trabajo de cajero en un McDonalds.
2. En una fiesta bailé con una actriz de Hollywood: usted probablemente quiera los detalles. Bueno, yo no. No porque sea un caballero y los caballeros no cuentan los detalles y todo eso, sino porque la historia pierde algo del glamour cuando se aparta del título rimbombante y se pierde en las prosaicas menudencias.
Ante todo, fue con Alexis Bledel, que algunos record...
"¿Qué pasa? ¿aprendió a poner links? Bravo, bravo. ¡Chicos, chicos, Pablo aprendió a poner links! ¡Por favor! ¿Puede escribir dos párrafos seguidos sin que tengamos que ir a la página oficial del consulado de Tanganica para chequar que allí también se manejan con grados celcius? Gracias".
Dos cosas: primero, sé poner links hace mucho y, segundo, Tanganica ya no existe más. Unida con Zanzibar pasó a ser Tanzania. Decía, la recordarán como Rory Gilmore en Gilmore Girls o como Becky en Sin City. Linda, ojos azules. Pues bien, "bailé con..." es algo inexacto. En realidad yo estaba bailando con mi mujer, pero nos acercamos a ella de cholulos que somos. Estaba sola así que la saludamos y le charlamos un rato. Bah, le hicimos como 3 preguntas. Es más, se sobresaltó un poco cuando la saludé con un beso. En fin, sigamos.
3. Cuando era chico vi la famosa escena de la ducha de Psicosis y, por años, cada vez que entraba a un baño abría la cortina: no se ría. Fue traumático. Al principio incluso golpeaba la cortina. Si me estaba esperando Norman Bates, pues no contaba con el factor sorpresa. Porque frente a una trompada de un chico de 6 años a través de la cortina, un cuchillo no tiene nada que hacer.
4. El año pasado en el campeonato de fútbol del trabajo salí elegido jugador de la fecha: no es que sea información jugosa, pero me pareció una buena excusa para decirlo. Apareció en el diario digital del campeonato y todo. No, en este momento no estoy considerando ofertas de clubes del extranjero. Ellos tampoco consideran ofrecerme nada, así que hay una suerte de simetría.
5. Hace poco me dí cuenta de que cuando salgo de bañarme me seco siempre de la misma manera: o sea, empiezo por la cara y termino por los pies, pero en el camino repito siempre el mismo recorrido. Por ejemplo, me seco el brazo derecho antes que el izquierdo y las piernas antes que la espalda. TOC-TOC. ¿Quién es? A veces me preocupa que en mi vejez no pueda evitar ser yo mismo.
6. El premio que me entregaron me pareció estéticamente feo y por eso todavía no lo agregué al post: tenía que decirlo. Sé que no fue Mona Loca la que lo hizo, así que me siento con la libertad de manifestar mi opinión estética mientras agrego que parece sacado de un cuaderno de Sarah Key.
Pues bien, con lo dicho creo que he cumplido con la consigna. Y freno porque me hice el canchero con que no iba a poner 7 cosas y ahora no voy a andar desautorizándome así. Como represalia me permitiré no pasárselo a nadie y así invocar sobre mí la maldición de años de mala suerte, calamidades o pérdida de posibilidad de ganarme una notebook que me corresponden por terminar un premio-cadena.
Ah, sí, ya va, ya va. Aquí, el premio.

Que lo disfruten con salú.

