lunes, 31 de enero de 2011

Los secretos de los secretos de Harry


No es raro que la vida personal de un autor ejerza una poderosa influencia sobre su obra. Que aquellas cosas que impactan e incluso determinan a una persona se traduzcan luego en personajes, lugares e historias. Al parecer Beckett escribió Esperando a Godot en una situación -justamente- de angustiante espera; las semejanzas entre el padre de los hermanos Karamazov y el propio padre de Dostoievsky están lejos de ser casuales y su novela El jugador es casi autobiográfica; dicen que la visión negativa de la naturaleza humana de Hobbes tiene que ver con que su madre lo parió antes por el miedo que le provocó la noticia de que la "Armada Invencible" había zarpado hacia donde se encontraba.

Ahora bien, si es verdad que la propia experiencia es una fuente ineludible para la elaboración imaginativa, también lo es que un autor debería poder tomar cierta distancia para que la obra no se transforme en un deforme diario personal. Al plantear esto, lo primero que nos viene a las cabeza es el paradigmático caso de Gervasio Iturralde, cuya novela más conocida abreva directamente de su experiencia de divorcio. Algunos sagaces habrán descubierto en el título "Maldita perra" una solapada alusión a su ex cónyuge, pero sin duda hombres menos perceptivos también habrán sabido leer entre líneas hasta encontrar referencias en el título del capítulo IV ("Me gasté la plata de tu cuota en los burros") o en del XII ("Loca como tu padre, culona como tu madre").

Más sutil, pero igualmente testimonial es la novela del autor guatemalteco Ricardo Escoria, que refleja las idas y vueltas de la tormentosa relación con su mujer, Noelia Barbamonte. Noelia aparece como el personaje principal de la trama, en la que pasa de ser la elogiada heroína -fruto de un buen momento de la pareja- a no aparecer durante 3 capítulos por haber quemado la camisa preferida del autor. En tiempos directamente malos, la encontraremos haciendo cosas ridículas y humillantes como chocarse contra un farol sin motivo alguno o caer en un implausible agujero lleno de estiércol en pleno centro de la ciudad. Así, mientras la introducción (escrita cuando planeaban un viaje por la Toscana) la presenta como "la mujer que -como Helena de Troya- amerita la colisión de naciones por su amor", el capítulo XI, llevado al papel justo después de la vuelta, dice que se trata "de una mujer -como Helena de Troya- histérica, adúltera y medio putona". La prosa traiciona a Escoria (al parecer, a esa altura también lo hacía Noelia, con cierto Pietro que conoció en la Toscana).

A veces los libros son portadores de venganzas póstumas, de ucronías en las que el autor puede cambiar el traje de humillado por el de héroe, como en el clásico de Alberto Gramponi "El matón del colegio", escrito como venganza... bueno, al matón del colegio. En él, el grandote terminaba siendo humillado por un alumno hirsuto y menudo que lo hace llorar cuando le muestra que es incapaz de conjugar un verbo irregular. Hasta tal punto buscaba una reivindicación que ni se molestó en cambiarle el nombre a los personajes. Lo negativo (o tremendamente positivo, según se vea) es que, al leer su descripción como "un hombre menor, concebido en un lupanar; el primero entre los dipsomaníacos", el otrora matón no supo decodificar en el contenido un "borracho hijo de puta". Incluso agradeció el homenaje.

Como verán, el fino límite entre la realidad y la fantasía no siempre se corta por el lado de la realidad. Existen ocasiones en las que no es el autor el que expone una novela sino una novela la que expone a su autor. Un mayor desarrollo de esto puede encontrarse plasmado en el libro "La obra de Pablo Benegas o el Best-Seller ignorado".

Esperando no haber arruinado algún conato de novela o la imagen de sí mismo de alguno, me despido atentamente.



PD: por si se estaban preguntando, el título hace referencia a la película de Woody Allen Los secretos de Harry, en la que el personaje principal es un autor que se gana la enemistad de su circulo íntimo por retratarlos en sus libros. Si, hubiese estado mejor si no lo explicaba.

jueves, 27 de enero de 2011

Manual para padres primerizos


Creame, yo lo entiendo. Usted es un as de los balances; un tigre para las negociaciones; un monstruo de la informática o un tiburón para las finanzas. Y sin embargo, se halla ante esta situación como si fuese un quinceañero. Es que usted estaba preparado para todo. Para todo menos para lidiar con lo irracional. Y es así que, súbitamente, se ha quedado sin armas. Superado. Abatido.

Pero esto no tiene que ser así. No, señor. Yo creo que a usted lo que le falta es un poco de información, nada más. Con saber algunos datos de antemano puede preveer mejor sus acciones y reacciones.

Dado que los consejos para tratar con hijos adolescentes difieren (yendo desde la cercanía y contención hasta el uso coercitivo de una Magnum 47 pasando por la reclusión en una comunidad amish) en este análisis nos abocaremos al período neonato-infantil.

La vida es sueño: el primer momento en que uno se da cuenta de que se enfrenta a una forma de vida diferente es al momento de cotejar los criterios sobre cuando y cómo se debe dormir. Mientras usted considera que dormir es una de las pocas actividades donde un recién nacido debería ser autosuficiente, la criatura propondrá que su presencia es necesaria no sólo para conciliar el sueño sino también para mantenerlo. En este ajedrez de la acostada, su mejor opción será la de dejar el habitáculo sin que el infante se percate. Ah, pero esto no es tan fácil como suena. Mientras se desliza por el piso agazapado como un ninja, se encontrará insultando el momento en el que se le ocurrió ponerse jeans dado que el rozamiento es percibido por el agudo oído de su oponente (además de adquirir clarividente conciencia de los sectores del piso que tienden a crujir)

Por otro lado, cuando el niño alcanza un nivel de semi-racionalidad, la hora de dormir pasa a guardar una estrecha semejanza con un motín carcelario. Para que pueda captarla, me permito hacer una traducción simultánea de la situación anti-onírica.

- PAPÁAAAAAAAAAAAAAA!!! NO QUIERO DORMIR!!!

- (Tenemos demandas y queremos que sean satisfechas)

- NO ME IMPORTA. ACOSTATE YA.

- (Lo que piden es inaceptable)

- PAPÁAAAAA!!! VENÍIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!

- (Ejerceremos toda la violencia necesaria para que atiendan nuestros pedidos)

- BASTA PORQUE SI VOY TE DOY UN CHIRLO.

- (No nos obliguen a mandar al Escuadrón especial)

- PAPÁ!!!!! PAPÁAAA!!! PAPÁAAAAAAAAAAA!!!!!!!

- (Vengan, pero saben que no les será fácil)

- ACOSTATE EN LA CAMA Y YO VOY.

- (Depongan sus armas y entonces negociaremos)

- VENÍ Y YO ME ACUESTO.

- (Cuando se presente una autoridad competente y nos dé las garantías necesarias entonces entregaremos las armas)

Como puede ver, se encontrará en el papel de mediador hasta que se le acabe el caudal político o la paciencia.

El rastro: que la presencia de un hijo deja en un padre una marca indeleble puede entenderse en diferentes sentidos. Quién haya descubierto mientras daba una conferencia para 70 personas que el pantalón de su traje tenía un moco focilizado a la altura del muslo sabrá que el sentido literal es uno de ellos.

Después de un encuentro con una persona emergente (lo que antes se llamaba "en vías de desarrollo") uno debe chequear un par de lugares clave para ver si ha salido indemne: los hombros, las piernas y el pecho son los principales. Bah, trate de conseguir trajes descartables o un overall ad hoc.

El abrazo de la muerte: su pequeñín ha aprendido no sólo a caminar sino a hacerlo con bastante ligereza. Ustedes han desarrollado una relación más profunda y ahora, cuando vuelve de trabajar, el gurrumín corre hacia usted con amor profundo y casi un metro de altura.

¡Cuidado, hombre! Con un par de cálculos fáciles podrá entender que la ecuación resulta en un fabuloso golpe directo en las gónadas. No sabemos si se trata de un entusiasmo irreflexivo o de un astuto plan concebido para no tener hermanos, pero lo cierto es que si no quiere aparecer en uno de esos programas de "los mejores videos caseros" como el gordito al que le pegan en las bolas, tome las precauciones del caso.

Los enemigos: una de las ventajas de tener un hijo es que uno tiene la oportunidad de conseguir una prueba fehaciente de quienes son las personas que nos odian. ¿Qué cómo identificarlos? Muy fácil, son aquellos que caen al cumpleaños de su hijo y le regalan juguetes con sonido.

¿Por qué otro motivo alguien haría eso? No se puede ignorar la compulsión a la repetición de los pequeñajos. No se puede alegar ignorancia. Es por eso que, si recibe una caja registradora de Barney que se prende con solo mirarla, en realidad usted está recibiendo un pez envuelto en diario. Sólo que fabricado por Mattel.

Llegados a este punto, y habida cuenta de lo expuesto hasta aquí, si usted se está preguntando qué se necesita para ser un buen padre, la solución es muy simple: un jogging, un paquete de toallitas húmedas a mano, un protector y un destornillador serían todo. Pim, pam, pum. No, de nada.


Que lo disfrute con salú.

miércoles, 5 de enero de 2011

Kairós pregunta


Hasta la semana pasada todo era balances y deseos. El pasado reciente y el futuro próximo se veían emotivamente a través del prisma de la copa alzada. El presente era la tarima desde la que se veía todo: los proyectos, las relaciones, la vida misma. Pero hoy, cuando se despertó, se abrió ante usted el páramo del día a día y se dio cuenta de que ya estaba ante el 2011. Y pensó que más allá de que los ciclos de los astros nos ayudan a poder recapitular y a comenzar con nuevos bríos, lo cierto es que usted todavía tiene cuestiones inconclusas. No, no hablo de la reparación del grifo de la cocina. Sí, ya sé que no tuvo tiempo y que ahora que empiezan las vac...no, no estaba por llamar a un plomero. Hágalo usted, no me importa. Bueno, porque es su canilla. ¿Las mías? Bien, bien. Aunque hace poco tuve que arreglar las del baño y las dejaron girando para el otro lado. Es que no sabía que usted hacía ese tipo de cosas. Bueno, la próxima lo llamo. Chau, chau... ¿Eh? No, espere. Yo apuntaba a otra cosa.

Decía, removiendo en el baúl de la existencia, se da cuenta de que hay algunas cuestiones que arrastra no digo del año pasado, sino de hace mucho más tiempo, y que le gustaría cerrar de una vez por todas. ¡Que no estoy hablando de la canilla, hombre! De lo que hablo es de esas preguntas que lo atormentan, de esas inquietudes que vuelven a su cabeza una y otra vez por más que trate de taparlas con trabajo, ahogarlas en alcohol o asfixirlas con la programación de los canales de aire. No, no. Allí están ellas, listas para volver periódicamente, iguales a sí mismas. Como la saga de Martes 13. Por eso, lo mejor que puede hacer con esas interrogantes es exorcizarlas. Ponerlas sobre el tapete para que, aquí, entre todos, tratemos de darles una respuesta.

He aquí algunas preguntas sin respuesta, dudas existenciales y huevadas sin más:

1) ¿Por qué la prótesis preferida para los piratas mancos es un gancho?

Evitemos el chiste de que es la causa de que muchas veces también lleven parches en los ojos (porque les entra una basurita y se rascan) y tratemos el tema con la seriedad que merece. ¿Se trata de un convenio de la ART con el sindicato de estivadores? ¿qué ventaja reporta el gancho? ¿por qué no en forma de pinza o de brochette?

Aunque los motivos permanezcan misteriosos para nosotros, desde aquí queremos aprovechar los avances tecnológicos para hacer una propuesta que juzgamos más acorde a las necesidades de un pirata.



"¡Oh, no! Allí viene Puño azul y sus secuaces. Estamos perdidos"



2) "Si Tribilín es un perro ¿como es posible que Pluto sea una mascota y ladre y él no?" (escuchado por ahí)

Y ya que estamos, como puede ser que un ratón tenga un perro como mascota. La cosa es que si antropomorfizamos, antropomorfizamos a todos o no antropomorfizamos a nadie. ¿Qué es esto? Decime, Walt, que hay dos clases distintas de perros y vas a ver como el INADI te va a buscar hasta tu heladera. ¿Cómo que por qué? Porque es un insulto para todos los perros, o para todos los hombres, no sé.


3) ¿Debo seguir tratando de dejarme la barba o no?

Mucha gente tiene resoluciones de año nuevo. Yo todos los años tengo de nuevo la misma resolución: hacer el intento de que me crezca una barba.

Históricamente, he tratado de disimular mis rasgos juveniles. Históricamente he fracasado. Sólo un par de anteojos han conseguido no sólo palear mi astigmatismo sino también lograron que por lo menos me tengan como mayor de edad. Es por eso que desde que terminé el secundario he fantaseado sobre cómo quedaría con barba. En un claro caso de 'Qui natura non dat', mi así llamada "barba" pasa por las siguientes fases:


- A los 3 días da la sensación de que me hubiese afeitado ese mismo día, pero muy temprano.

- A los 5 días logra que todo el mundo al verme recuerde a Shaggy, de la serie Scooby Doo.

- A los 7 días se estanca en la "zona de impresentabilidad", en la que queda varada durante mucho tiempo.


Es por eso que mis intentos siempre suceden en verano. Lejos de todos, puedo permitirme probar abrigando la esperanza de que crezca algo más sustancioso. Mi esperanza ha sido sistemáticamente derribada. ¿Debo intentarlo nuevamente este año?

Mientras vamos solucionando esto, invito al lector a que nos convide con sus propias preguntas sin respuesta, tales como si el push up debe ser considerada publicidad engañosa (por los hombres) o qué les pasa a los zombies de las películas cuando los vuelven a matar.

Que lo disfruten con salú.


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Abalanzándose sobre el año


Antes que diga nada, ya sé, ya sé. 'Avalanzarse' va con 'v'. Pero lo que quiero hacer aquí es hacer un balance del año. Por eso nos vamos a abalanzar sobre él. Ya sé, no me diga nada, uno no debería hacer chistes que lo dejen mal parado a menos que los explique, lo que por otro lado le quita todo el chiste. No me diga nada, ya sé que estoy abundando demasiado en una explicación. En resumen, como norma general, no diga nada.

Recordar el año con un poco de perspectiva no por repetitivo deja de ser un ejercicio necesario. Creo que era Bauman quién decía que nuestro tiempo se asemeja a patinar sobre hielo muy delgado: hay que moverse muy rápidamente porque si uno se detiene se rompe el suelo sobre el que está parado. Pero no hay manera de engrosar ese hielo a menos que uno se detenga. No, es una metáfora, ¡no se deteng...! ¿ALGUIEN PUEDE AYUDAR AL SEÑOR QUE SE CAYÓ AL AGUA? Decía, si no hacemos pequeños balances los hechos nos pasan por al lado sin dejar huella, sin que podamos digerirlos, sin que nos ayuden a ser más sabios.

Por eso intentaremos hacer un furtivo recorrido por aspectos positivos y negativos de este año:


Aspecto positivo: por sus implicancias históricas, fue un año donde afloraron nuestros hondos sentimientos de pertenencia a la Patria.

Aspecto negativo: todo se fue al garete cuando Alemania nos clavó 4 goles.
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Aspecto positivo: el mundo entero se emocionó al ver emerger 33 hombres desde el fondo de una mina.

Aspecto negativo: el mundo entero ve emerger una envidia terrible cuando ve a estos muchachos ir gratis a partidos de la Premier League o la Liga Española, a las playas griegas, a Disney, a...

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Aspecto positivo: la película argentina "El secreto de sus ojos" ganó un premio Oscar, mostrando que en el país hay gente que puede hacer cosas buenas con contenido.

Aspecto negativo: se editó la revista Hola! Argentina mostrando... bueno, a Juanita Viale en la tapa.

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Aspecto positivo: Marcelo Tinelli se dio cuenta de que su programa degradaba intelectualmente a los argentinos y prometió renovar los contenidos para el año que viene de tal manera que no haya 30 programas reproduciendo peleas infantiles.

Aspecto negativo: lo que dije en el aspecto positivo es una expresión de deseo mía.

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Aspecto positivo: gracias a la fidelidad de un público que fue capaz de soportar una campaña de propaganda que envidiaría Stalin, con el blog colectivo Men in Blog llegamos a la final del concurso de la página española Bitácoras.com

Aspecto negativo: el jurado que elegía los ganadores no era parte de ese público fiel.

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Aspecto positivo: volvieron los Kes bun.

Aspecto negativo: volvieron los perejiles de Gran Hermano.

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Aspecto positivo: Independiente ganó la Copa Sudamericana.

Aspecto negativo: Independiente ganó la Copa Sudamericana (para la gente que no es de Independiente, claro está)

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Aspecto positivo: gracias a una filtracióna través de Wikileaks, nos enteramos de los chimentos sobre los grandes líderes políticos mundiales.

Aspecto negativo: nos enteramos que los chimentos sobre los grandes líderes políticos mundiales son iguales a los chimentos sobre el verdulero y su cuñada.

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Aspecto positivo: los lectores pueden agregar parte de su balance anual.

Aspecto negativo: todavía no salí de vacaciones así que probablemente les conteste.


Que lo disfruten con champagne.

lunes, 20 de diciembre de 2010

No me pidan que cabecée (parte II)


Que nos ayudan a elaborar cosas; que la vida es uno; que son imposibles de distinguir de la vigilia; que son hermanos de la muerte; que están regidos por el principio del placer y no por el de realidad; que serán ellos mismos pero que aquí se hacen realidad; que se alcanzan si uno los desea con suficiente fuerza...

Muchas cosas se dicen sobre los sueños. Pero lo que ni Freud, ni Descartes, ni los griegos, ni Berugo Carámbula ni los cantautores romanticones nos dicen es cómo lidiar con ellos cuando nos acechan en momentos no destinados para la actividad onírica. Cuando irrumpen, arrogantes, en medio de nuestra jornada; sin preguntar si el momento es apropiado; sin importarles que nos estén mirando o incluso dirigiendo la palabra. Y nosotros peleamos, a brazo partido, por conservar los párpados plegados sobre nuestros globos oculares, luchamos por no poner los ojos en blanco; por no sucumbir ante un ciclo REM que no hemos invocado; por no babearnos. Condenados a la derrota, vencidos antes de presentar batalla, vamos deformando nuestra mejilla contra la palma que intenta sostenerla.

Señores, este artículo es una reparación histórica. Hace ya mucho tiempo volqué en este blog mis elucubraciones al respecto. Y prometí una segunda entrega que tardó más en llegar que Volver al Futuro II. Bueno, no tanto, pero bastante. Y en este caso no tiene un nivel similar a la anterior. En ese sentido, esto sería más como Volver al Futuro III, Sí, la del Viejo Oeste (o del Viejo Este, como lo llaman los japoneses)

La cosa es que me gustaría bajar de la teoría a la práctica. Por eso, y simplemente para colorear lo ya sostenido, mostraré cómo (me) afecta el sueño en la rutina diaria cuando he dormido menos de 8 horas (que, desde hace 3 años y medio, eso implica los últimos 3 años y medio).

Caso 1: llegando al Nirvana en el laburo (o "¿te sentís bien, flaco?")

Mi rutina laboral se divide entre momentos de dictado de clases y otros de oficina. Estos últimos se desarrollan en una suerte de cubículo de paredes bajas conectado a otra serie de cubículos de paredes bajas. O sea, nos vemos todos.

Me encontraba yo en un momento de estudio y después...bueno, recuerdo que miraba fijamente un libro cuando el libro dejo de tener sentido. Las oraciones se sucedían sin que significasen nada, reproduciéndose en mi cabeza de la misma manera que lo hace el sonido de la heladera, que uno no percibe hasta que se corta. Poco después, las letras mismas dejaron de serlo para transformarse en extraños signos más propios de la piedra Rosetta que de una fotocopia de $6,50. Eso es lo último que recuerdo. Hasta que, después de vagar quién sabe por donde, mi alma volvió a mi cuerpo sacudiéndolo como quién se despierta luego de haber soñado que se caía. O quizás así haya sido. Lo cierto es que en todo momento yo estuve en la misma posición. Sentado y con la cabeza mirando hacia abajo.

Rato después hablaba con una profesora sobre otra cosa y me preguntó: "¿te sentís bien? No, porque te ví medio...cansado" (se ve que decir "dormido" le debe haber parecido muy fuerte). "No, estoy bien, sólo meditaba unas ideas".

Ideas que meditaba en esos momentos:

- ¿Como es posible que esté jugando a los tazos, si estoy en 1720?

- Si nado hasta Ushuaia, no paso por ningún supermercado.

- ¿Qué diablos hace aquí Graciela Borges, de nuevo?


Caso 2: los apuntes (o "¿qué quería poner cuando puse lo que puse o cuando no puse lo que debería haber puesto para que se entienda qué quería poner?")

Parte de la culpa de mi estado de constante ensoñamiento la tienen los dos años de cursada de una maestría. Terminada la cursada, repaso los apuntes en busca de pistas para trabajos que debo presentar. Las pistas son inequívocas: viví en un estado de constante ensoñamiento.

Si las líneas sismográficas que reemplazan a mi letra en determinados momentos no fuese suficiente indicio, los infinitos baches argumentales de mis apuntes son justificados eventualmente por autonotas del tipo "aquí me quedé dormido", "y aquí", "y aquí también", "definitivamente no fue una buena noche" o "¿por qué no me despertaron cuando terminó la clase?".


Lo que es importante que retenga es que he sobrevivido a esta protonarcolepsia y que eso nunca se ha interpuesto en la finalización de una actividad. Más bien todo lo contrario: me ha obligado a finalizarlas.


Ahora les dejo algo para que puedan disfrutar con sa...



jueves, 9 de diciembre de 2010

Física, metafísica y educación física


Para un observador neutral se trató simplemente de un hecho físico. O varios. Estaba en reposo cuando -súbitamente- empezó a moverse a gran velocidad. Todavía confundida, al girar sobre sí logró descubrir la causa agente que le permitía ahora moverse a más de 80 kilómetros por hora. Mientras la inercia hacía su trabajo, calculó que su trayectoria debía estar en un ángulo de 25°. "Pensar que con 20° o con 30° el destino sería totalmente otro". Y sonrió pensando que el equívoco de la palabra "destino" no hacía mella en su afirmación. Pero no alcanzó a pensar mucho más porque se topó con un obstáculo, obstáculo suave al principio pero a la postre inquebrantable. Entonces -como guiada por la conciencia de quién ha alcanzado su fin- se dejó caer, entregándose a la aceleración de 9,8 metros sobre segundos cuadrados hacia el centro de la tierra; hacia el movimiento que la devolvería al reposo absoluto.



Hasta aquí, un hecho físico. O varios.




Pero existe aquí también un hecho que bien podríamos clasificar como metafísico.









¡SOMOS CAMPEONES OTRA VEZ, CARAJO!




Que lo disfruten...como yo.

martes, 7 de diciembre de 2010

Ludópata


En general, en los relatos en primera persona que uno hace, nunca queda mal parado. Con las ventajas que da la narración omnisapiente, uno puede justificar su accionar merced de la referencia a una necesidad profundísima, un recuerdo nefasto o un odio suficientemente visceral; siempre hay un interés ulterior que explica, cuando no la invitación a compartir la detallada mecánica del razonamiento que me llevó a hacer X, pensar Y o a sacarle a W todos sus Z.

Pero no será este el caso. Ya en ocasiones anteriores he tratado el tema de la mirada sobre uno mismo, y también he ventilado algunas acciones de las que no estoy particularmente orgulloso. Incluso he llegado a publicar fotos mías sumamente comprometedoras que nunca debieron ver la luz. Pero siempre hubo un freno de mano, un intento de justificación, una búsqueda de comprensión. Hoy no busco nada de eso. Hoy presentaré un aspecto que sólo da lugar al juicio negativo. Bueno, ahí va...

Hola, soy Pablo, y en lo que respecta a los juegos, soy extremadamente competitivo.


(Insertar aquí el "Hooolaaaaa Paablooo")


Es así. Siempre me han gustado los juegos. Y me parece una parte constitutiva de ellos que se esté jugando por algo. Plata, fósforos, porotos o el mero reconocimiento del triunfo. Algo.

Plaza. Circa 1983.

Niño inocente: -¿querés que juguemos a los camiones?

Pablo: - Dale, juguemos a ver quién llega primero hasta aquél árb...¡YA! (sale corriendo hacia el árbol)


Actitudes similares recorren mi historia. Este amor por la competencia me parece común al sexo masculino. ¿No me cree? Agarre 4 amigos de toda la vida, cuya inquebrantable amistad sea un ejemplo para el resto de los mortales. Ahora siéntelos en una mesa y póngalos a jugar al TEG. A la hora y media tendrá acusaciones mutuas de homosexualidad por hacer pactos para atacar a uno, pseudo-declaraciones de amor a las hermanas del resto y bailes de la victoria para acrecentar la humillación del que no pudo conquistar Vancouver, que tenía sólo 3 fichas, a pesar de atacar con 15 fichas azules. No digo que no haya mujeres infectadas con este virus, sólo digo que estadísticamente no son tantas. O por lo menos no son todas.

Es más, este mismo instinto lúdico es el que hace que una persona sea fanático de algún equipo en cualquier deporte. Es tomar parte a los solos fines de hacer propio un logro ajeno y enrostrárselo a alguien que debe ahora hacer propia una derrota ajena. Y creo que es más esto que el fervor patriótico lo que me lleva a alentar a la selección argentina de canicas.

Pero lo que hace especial mi caso es la baja tolerancia a la frustración que acompaña al instinto y que se plasma, entre otras cosas, en la severidad frente a las pretensiones de violar las reglas establecidas. Paradigmático fue el caso de aquél Trivial Persuit del 2006 en el que una prima mía le soplaba la respuesta a otra ¡estando en diferentes equipos! ¡¿De qué creen que se trata esto?! !¿creen que venimos a divertirnos, acaso?! ¿Ah, sí? ¿y los puntos no importan? Caramba. Hay de todo en la viña del Señor.

Lo cierto es que no soporto los anarquistas lúdicos. Aquellos que sienten que "es más divertido" si cambiamos completamente las reglas a mitad del río, o si las flexibilizamos para atender una situación que nos da pena o nos conviene más. Como Hugo en aquél fin de semana de póquer del 2002.

Con otros 4 amigos, a lo largo de todo un fin de semana jugamos póquer por porotos. Para el domingo, yo ya era el rey de los porotos. Era Poroto Cubero. Mi ventaja era ya irremontable para el resto de los perded...de mis amigos. Hasta que Hugo enunció aquellas fatídicas palabras que todavía no le perdono: "Última vuelta. Jugamos todo". ¿Eh? ¿donde está la lógica? ¿donde la racionalidad?


Yo les diré donde está la lógica; dónde la racionalidad. En aquél árb...¡YA!



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