in. Y este no es trabajar, claro está. Recuerdo cuando trabajaba en el área de Recursos Humanos de una empresa: habíamos contactado varios postulantes para una búsqueda. Una de las finalistas (cuyas fermosísimas facciones...bueno, usted me entiende) vino a entrevistarse con quién sería su jefe. Mientras caminaba hacia la oficina de esta persona, pudo ver como a su alrededor los testosterónicos muchachos se agolpaban contra los vidrios, se asomaban por cubículos, emitían sonidos animales y esbozaban sonrisas que con mucha benevolencia se podrían adjetivar de 'pícaras'. Esos lobos que afilaban sus colmillos y se peinaban en el reflejo del monitor serían sus futuros compañeros. Nunca más volvió.jueves, 7 de enero de 2010
La difícil vida de la chicas lindas
in. Y este no es trabajar, claro está. Recuerdo cuando trabajaba en el área de Recursos Humanos de una empresa: habíamos contactado varios postulantes para una búsqueda. Una de las finalistas (cuyas fermosísimas facciones...bueno, usted me entiende) vino a entrevistarse con quién sería su jefe. Mientras caminaba hacia la oficina de esta persona, pudo ver como a su alrededor los testosterónicos muchachos se agolpaban contra los vidrios, se asomaban por cubículos, emitían sonidos animales y esbozaban sonrisas que con mucha benevolencia se podrían adjetivar de 'pícaras'. Esos lobos que afilaban sus colmillos y se peinaban en el reflejo del monitor serían sus futuros compañeros. Nunca más volvió.viernes, 1 de enero de 2010
Promesas incumplidas (un regalo de navidad)

lunes, 28 de diciembre de 2009
Algunos apuntes sobre las fiestas
Aquí está usted. Todavía arrastra cierto cansancio físico de la Navidad y ya vislumbra el de año nuevo. Un poco por eso y otro porque algunos ya se fueron de vacaciones, siente que estos días son prácticamente parte de ellas. Por eso se permite conversar sin culpa con compañeros de trabajo; por eso puede leer este blog sin que lo pinche el bichito de que debería estar trabajando. ¿Cómo? ¿que ese bichito se retiró hace tiempo por la fatiga, las constantes lesiones y el sentimiento de impotencia? De cualquier forma, aquí está usted. Y me parece que es el momento para, aún a riesgo de ser impopular, hablar de ciertos aspectos que rodean estos días.
Ante todo decir que el mote "felices fiestas" me parece perezoso. Es cierto que tenemos dos eventos significativos separados por pocos días, pero eso no autoriza a aunarlos irresponsablemente. Imagine que se recibe pocos días después de su cumpleaños. Si alguien le dijese "felices acontecimientos", usted sonreiría protocolarmente mientras destroza al enunciador en su fuero interno. Pues bien, esa vaguedad es la que no aguanto. "Feliz Navidad y próspero año nuevo". ¿Ve? Mucho mejor. Distingue las fechas y desea cosas buenas para las dos. Bien.
La vaguedad parece ser la característica principal de estos días. "Los mejores deseos para estas fiestas" nos dicen. Ya ni siquiera nos desean algo, sino que nos desean deseos. El metadeseo es la expresión más cabal de esta vaguedad a la que hago referencia.
"Te deseo lo mejor" escuchamos de parte de quienes se hacen cargo de algú
n deseo. Ahora ¿que quiere decir esto concretamente? Si un masoquista me desea lo mejor, quizás me esté deseando que una pandilla me golpee salvajemente, me deje quebrado y lleno de heridas sobre unas brasas ardientes mientras uno de ellos me echa limón encima. Si un workoholic me desea lo mejor, probablemente se alegre de verme en la oficina a las 3 de la mañana de un sábado. Indague mejor qué corno es lo que le están deseando o si no después no se queje de que el año no es lo que usted pensó.
Su interlocutor, apurado ahora, echará mano a conceptos difusos como paz, salud y amor. No se amilane. Todavía no le ha dicho nada. Vamos por partes.
¿Paz? ¿me desea a mí que se solucionen los problemas en medio oriente? ¿y yo que tengo que ver con ese deseo? ¿me desea paz interior quizás? ¿y eso que es? Porque seamos sinceros, la idea de paz interior se asocia con una sonrisa imbécil en posición de loto y la estoica despreocupación por todos los quilombos que lo rodean. Lo que le está deseando no es paz sino Alplax o Rivotril.
¿Salud? La salud puede ser considerada una condición para disfrutar más de las cosas buenas de la vida, pero difícilmente sea un valor en sí. ¿Por qué le desea salud y no algo que pueda aprovechar con esa salud? Es como decirle "espero que tengas una valija con 5 millones de dólares (y estés en medio de una isla desierta)". No se deje engañar por la sonrisa y el tono melifluo. Desconfíe.
¿Amor? Llegamos al centro del asunto. Todos queremos amar y ser amados. Pues bien ¿por qué se lo desea sólo para este 2010? Sospechoso. "Que en este 2010 todos encuentren amor". Si usted está en ese lugar con su pareja sospeche doblemente. Porque al parecer todavía no encontró el amor y porque -lo que es más preocupante- parece que su pareja tampoco. Sí, sí, quizás deba posponer su viaje de bodas de oro. Para el muchacho del brindis usted está mal. En el caso de que usted esté solo, la cosa no mejora. ¿Por qué restringe al 2010? ¿cómo sigue la frase? Quizás el que ahora eleva su copa sea un sociópata que piensa: "Que en este 2010 todos encuentren amor... solo para que se eleven y en el 2011 caigan como un piano y se les desgarre el corazón tortuosamente. Muejejeje". Que los pianos no tengan corazón no hace a la cuestión. Ahora entiendo por qué está solo.
Por eso le pido, querido lector, que si bien ya patinó en el brindis de Navidad, trate de recuperarse en año nuevo. Levante su copa y diga algo como la gente. Como la gente que dice cosas inteligentes, por ejemplo. Se aceptan propuestas.
Que lo disfruten con salú (no, esta no se puede. Ya está tomada)
martes, 22 de diciembre de 2009
Ventaja (o por qué el tenis es mejor que el futbol)
martes, 15 de diciembre de 2009
Complot (segunda parte)
David Hasselhoff: usted me quiere objetar que se mantuvo bastante vigente en los 90s, pero piénselo bien: ya medio jovatón, el tipo se mata para hacer un pique de 30 metros sobre la cansadora arena de la playa. Ahora, cuando recuerda una escena de Baywatch ¿es a él a quién imagina corriendo? La defensa descansa.
David Rasche:seguro que alguna vez vio Sledge Hammer. Si usted es un ser humano y no un organismo cibernético malvado con un pésimo sentido del humor, entonces coincidirá conmigo en que el tipo era un genio. Sin embargo, la serie tuvo solamente dos temporadas. ¿Qué pensaría usted si con un producto de ese calibre (nunca mejor usada la expresión) estuviese en el aire el mismo tiempo que la serie "Joey"? Rencor y deseo de venganza serían dos palabras bastante apropiadas ¿no?
Gary Coleman: no hay que ser un fanático del canal E! para saber que a este muchacho no le fue bien en la vida. Sus desventuras incluyen pasar de ganar u$d 70.000 por capítulo a ser guardia de un supermercado (en el cual creo que incluso con el aumento del sindicato no llegaba a ganar lo mismo que en TV) y de ser un niño amado por la crítica a ser un sopeti criticado por los niños. Parodiado por cualquiera que se llamase cómico a sí mismo y terriblemente irritado por una versión de 'Blanco & Negro' hecha por el INADI ('Caucásico & Afroamericano'), en el 2003 llegó a...no puedo decirlo...es algo fuerte...bueno, él llegó a dedicarse a la política (se postuló a Gobernador de California) Huelga decir que tampoco está muy contento con la vida.
Pibe de Manimal: la verdad es que no lo recuerdo demasiado bien. Lo cual no es raro, ya que se trata de una serie de la que recuerdo más el nombre que otra cosa. Claramente trataba de un muchacho que se transformaba en animales. Era así ¿no? Bueno, el pibito este (el rubio, creo que es el de corbata) parece que no está contento con haber quedado tan olvidado después de haberse sometido a extenuantes sesiones de maquillaje. Se queja que pasó tanto tiempo maquillado como los de Kiss pero que él no tiene ni guita ni minas ni botas con plataforma.
Una reunión oscura para designios a tono.

viernes, 11 de diciembre de 2009
Un post sobre la felicidad, el encuentro de las paralelas en el infinito y aquello que usted más desea saber
Que mentimos diariamente es algo que voy a dar por supuesto. "Lo tenía listo pero la computadora lo borró"; "tengo veintipico"; "te queda fantástico"; "estoy totalmente de acuerdo"; "lo primero que miro son los ojos"; "no tengo idea de lo que me estás hablando"; "¡qué post tan ocurrente! De lo más original que he leído últimamente. Que digo últimamente, ¡en siglos!". En fin, el hecho es que ocultamos, negamos o vejamos sistemáticamente a la verdad en forma cotidiana. El tema es el por qué. ¿Qué nos lleva a mentir? Como suele suceder, considero tener la respuesta final a este problema.
a) La comodidad: la verdad no siempre es dolorosa, pero a veces es demasiado larga. Por eso, si una mentira es el atajo hacia el fin o la agilización de la conversación, bienvenida sea.
Pregunta: - ¿Te pusieron Josefa por tu madre?
Respuesta verdadera: - No, mi madre se llama Carlota. Me pusieron Josefa porque mi viejo era fanático de Racing y dijo que si conseguían el tercer campeonato y tenía un hijo le iba a poner "José" en honor a Juan José Pizzuti, el técnico de aquél conocido "equipo de José" de la década del 60. La cosa es que nací yo y -para no violar su promesa- me puso Josefa, aunque a mi mamá le dijo que era por una tía lejana suya que lo había cuidado cuando era chico.
---------------
Mentira: - Sí.
Creo que no pude haber sido más claro. Después de todo ¿en qué afecta al otro ese dato? Eso sí, esto último es un punto importante, pues existen casos donde la simplificación podría no ser el bien mayor.
Pregunta 2: - ¿Es seguro nadar en esta playa?
Respuesta verdadera 2: - Depende. Eventualmente puede haber algún que otro tiburón, pero en general no vienen tanto porque los desechos tóxicos de la fábrica que está allí los irrita y se ponen extremadamente violentos. Así que con un traje de amianto y un arpón debería estar bien. Eso sí, si no esta nublado, mire que si no es una fija que le caiga un rayo. Pero bueno, el amianto quizás lo ayude. Eso sí, tenga cuidado con las carreras de jet sky que suelen hacer grupos de adolescentes cerca de la orilla.
---------------
Mentira 2: - Sí.
b) La integridad física: hay casos donde la verdad puede deparar una sesión de violencia física evitable. En ese caso, parece ser recomendable evitar la verdad en toda su pureza. De nuevo, no es que la realidad duela, lo que duele son los golpes del receptor de esa verdad.
Pregunta 3: - ¿Cómo me veo?
Respuesta verdadera 3: - Un poquito ridícula. No sé si es la mala combinación de colores chillones, la vincha noventosa o el hecho de que ese corte te marque un poquito el rollo de la cintura. Y tenés un olor raro. Sé que no me lo preguntaste, pero hace a la apreciación general.
Respuesta a la respuesta verdadera 3: - ¿ah, sí? (patada a los testículos)
---------------
Mentira 3: - Muy bien. Me parece original.
Respuesta a la mentira 3: - ¡ay, gracias! Sos un divino.
No quiero parecer resultadista, pero no me va a negar que logra apreciar ciertas ventajas en el segundo escenario. Además, esta dinámica podría profundizarse.
Pregunta 4: - ¿De quién es esta pelota que acaba de impactar en mi cara mientras tomaba sol para recuperarme de mi trabajo como guardaespaldas profesional?
Respuesta verdadera 4: - Mía. El tema es que he estado practicando mi drive y me entusiasmé un poco. Pero la verdad es que sólo un boludo se pone a tomar sol justo en esta parte de la playa.
(Crash. Boom. Splat. Kapaum)
---------------
Mentira 4: - Creo que de un alemán que pasó para allá. Para que sepas, en alemán "mía" se dice "Nein".
Respuesta a mentira 4: - Ugh.
c) La honra: a veces lo que queremos evitar es, simplemente, quedar mal. Y a ese fin somos capaces de contorsionar nuestros principios hasta lo indecible. Vamos a un caso polémico:
Pregunta 5: - ¿Qué opinás de Andy Warhol?
Respuesta verdadera 5: - Es un ladrón de gallinas. ¡Por Dios, gente, es una lata de sopa de tomates!
Respuesta a la respuesta 5: - Sos un cavernícola.
---------------
Mentira 5: - Un revolucionario. Un tipo con visión.
Respuesta a Mentira 5: - ¿Vamos a comer canapés mientras vemos una instalación?
Ya sea por no quedar mal, por no quedar malherido o por no hacer un mínimo esfuerzo mental, la cosa es que hemos relativizado aquello de que mentir está mal. Y quiero que quede claro que con esto no quiero justificar su accionar diario sino sólo poner en perspectiva algunas decisiones sobre lo que uno dice.
Aún así sigo pensando en que tendría que haberle dicho algo a su mujer sobre el hecho de que se ganó la lotería.
