miércoles, 3 de marzo de 2010

Los hombres son de Marte y las mujeres son de una sonda que orbita Marte cuando Marte está haciendo otra cosa


"La gran pregunta que nunca ha sido contestada
y a la cual todavía no he podido responder,
a pesar de mis treinta años de investigación
del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?"

(Sigmund Freud)


"Maldición, Sigmund ¡baja la maldita tapa del inodoro!"

(Martha Bernays)


Ustedes me obligaron. Yo soy un tipo de naturaleza afable, pero tampoco le doy las gracias al que me da un chicotazo en la nuca. No, no. He sentido las repercusiones del último post. Acá las sentí. En el pecho. Mi mujer dice que debe ser un aire, que pruebe eructar; pero yo sé que se trata del dolor de un orgullo lastimado, de una integridad machacada, de un espíritu vejado. Además, nunca me salió eso de eructar voluntariamente.


Resulta que ahora nadie juega al futbol. Que los que lo hacen lo hacen en condiciones tan excepcionales que son irreductibles a una clasificación arbitraria. Que el análisis hecho es inservible. Pues bien, esto no va a quedar así. Mostraré a los que me achacan desconocimiento de mis congéneres que desconozco mucho más de lo que ellos presuponen. Desoiré a los timoratos que me aconsejan volver a temas más asequibles y asépticos. Subiré la apuesta. Proclamaré mis opiniones temerarias. Vociferaré que tengo razón. Haré todo lo que tenga que hacer para reivindicar mi buen nombre en este espacio virtual. Todo. Todo menos eructar voluntariamente, porque eso nunca me ha salido.


Profundizando entonces en la cuestiones relativas al entendimiento de los hombres por parte de la mujeres, no me queda más que marcar algunas importantes diferencias entre ambos. Así como lo escucha. Lisa y llanamente. Ya sabemos que no me atemorizan los posibles motes de 'pollerudo', 'misógino', 'ignorante', 'gay' o 'cuatro ojos' (porque uso anteojos) que me puedan dedicar la diferentes facciones, porque a mi lo que me interesa es iluminar el tema y ayudar a las damicelas en peligro (que no son tantas y parecen arreglárselas bastante bien, pero que ayudaré a pesar suyo) tratando de evitar la lógica dicotómica del club de los varones y el club de las mujeres de tercer grado. O del baño de varones y el baño de muj...ah, no. Eso está bien.


Una primera diferencia esencial entre varones y mujeres es la diferencia en el balance entre el instinto lúdico y el principio de realidad que prima en unos y otros. El relato de los hechos, por ejemplo, apasiona a las mujeres independientemente de los hechos que sean relatados. Pero no tanto como desentrañar las intenciones y pensamientos que acompañan a los protagonistas de los hechos. Los hombres, en cambio, son más selectivos con respecto a los acontecimientos que merecen atención. Puestos a decidir entre el resumen del campeonato italiano y las intenciones de X cuando invitó a Z sabiendo que iba a estar W, quién recientemente había cortado con 3,1416, no ven donde perderse. ¿Sabe por qué? Por la primacía del instinto lúdico. El mismo que los lleva a encarar la vida misma en formato competencia. "A que llego a la esquina antes que el gordito de sombrero"; "a que gano más que Mengano"; "a ver quién tira la piedra más lejos"; "¡que lo parió! ¡perdí contra el Milan en semifinales de la UEFA! No me hables por un rato por favor"; "a es-tos putos les tenemos que ganar, a estos putos les tenemos que ganar". La vida es una gran competencia en la que uno trata de seleccionar aquellos eventos o contrincantes que le permitan ocasionales victorias.


Ese es, por ejemplo, el espíritu que los lleva a practicar deportes. Mientras las mujeres pasan directamente del obligatorio test de Cooper en la clase de gimnasia de 3er año del secundario a no hacer deportes hasta que la gravedad (ya sea la ley de gravedad o la gravedad de su estado físico) las lleve de nuevo al gimnasio, los hombres siempre necesitan competir. Y no me venga con que su pareja no juega al futbol, porque el instinto se puede sublimar de otras maneras: quizás haga otro deporte, quizás juegue a la PlayStation, quizás se transforme en un ser horrible cuando juega al TEG.

Una segunda diferencia importante tiene que ver con la capacidad para hacer operaciones paralelas. Las mujeres se glorían de su multifocalidad (capacidad de hacer simultaneamente varias cosas) y achacan al hombre ser monofocal, es decir, poder hacer solamente una cosa por vez. El problema es que no son coherentes con esta concepción, y quieren forzar la multifocalidad en la misma persona a la que se la han negado. Mi mujer, por ejemplo, se queja constantemente de que no la escucho, que no le presto suficiente atención a lo que me dice. Mi contraargumento es que me habla cuando estoy leyendo el diario o viendo televisión. "¿Y no podés hacer las dos cosas?". No, porque lo que pasa es que -justamente- soy monofocal.

Eso sí, la monofocalidad le daría al varón una mejor perspectiva sobre cada tema puntual; le agudizaría la mirada. Un claro ejemplo de esto sería la destreza en el uso del control remoto para hacer zapping. Mientras un hombre necesita aproximadamente 0,0003 segundos para darse cuenta de que un canal no vale la pena, una mujer necesita al menos 20 segundos de programa antes de pasar al otro. Al macho alfa le basta ver la cara de Maryl Streep en sepia para saber que se trata de una película dramática de los 70's que en ese momento no está de humor para ver. A la señora de alfa le parece que hay que ver de qué se trata la película antes de decidir si vale la pena quedarse o no. Uno reclamará que pase más rápido, la otra responderá que así no se puede ver nada. Para zanjar la cuestión, decir que la palabra zapping viene de la onomatopeya "zap", sonido que haría el aparato televisivo frente a un rápido cambio de canales. Lo que hacen las mujeres, más que zapping, se trataría de cliiiiiiiiiiiicking.

Ya está, lo dije. Probablemente la platea femenina se arroje a mi yugular virtual. Probablemente descubra la cantidad de excepciones existentes. Probablemente duerma en el sillón.

Probablemente no deba escribir después de tomar vino en el almuerzo.


viernes, 26 de febrero de 2010

Ecce homo (aquello que la Cosmopolitan nunca le podría decir)


"El hombre. Es el bobo del hombre".

(María Martha Hobbes)


¿No consigue que los hombres le den bola? ¿le bostezan en la cara? ¿aquellos con los que sí consigue salir la desilusionan? ¿no logra pasar de las risas de vodevil? ¿una vez comprometida no sabe cómo traspasar esa cáscara dura que envuelve a su bon o bon? ¿su media naranja le parece inescrutable?

Pues bien, aunque me puede costar caro, yo le daré una mano. Sepa que esto puede acarrearme el mote de pollerudo, el ostracismo o el puente chino. Aún así, en mi condición de varón, la orientaré para que logre recabar aquella información necesaria para evaluar si están dadas las condiciones para mantener una relación con aquél muchacho arreglado y perfumado que ha devenido en este ser autista y desaliñado que mira Banfield-Arsenal y al que parecen no preocuparle los interesantísimos avatares de la vida de su amiga Pepita.



1) Inside information

Es evidente que su macho alfa no vino de un repollo, se conservó en un raviol, creció en un tupper y después tomó contacto con usted. No, no, el muchacho tiene una historia. Historia a la que usted deberá acceder informalmente. Porque la diferencia entre una decisión informada y una orden de restricción es la discreción con la que maneje el asunto.

Algunas cosas a tener en cuenta:

a) Puede pedirle información a las ex-novias, pero sepa que por cada "es un gran hombre. Lástima que lo nuestro no haya funcionado" encontrará ocho "es un inmaduro", 12 "más boludo que las palomas" y 21 "no me hables de ese infeliz". No recomendable. Por otro lado, si la ex todavía tiene esperanzas de recuperarlo, puede inventarle que tiene una joroba, un tercer ojo o que es hincha de Racing. No recomendable.

b) Están los amigos. El problema es que generalmente los amigos también son hombres. Esto la trae de nuevo al punto de partida. No sólo eso, sino que además los hombres son sensibles a lo que ellos creen que es un halago, así que si invita a comer a un amigo de su novio para hablar con él, aunque sea sobre su novio, lo más seguro es que se le tire encima. ¿Códigos? Hable con el departamento de Sistemas, aunque no sé a qué viene.

¿Qué su novio es el amigo de su ex novio al que le preguntó por su nov...por su ex-nov...por Cacho? ¡Ah! Deje, deje.

c) La familia. Quizás sea la mejor opción. Puede acercarse a ellos sin despertar sospechas ni exponerse a un ataque sexual. Bueno, quizás exceptuando al primo; a él dejelo afuera de su investigación. La madre es quién en general tiene más memoria de las aventuras y desventuras de su gurrumín. Además, quizás cegada por la perspectiva de un futuro nieto o quizás sea la segunda botella de Cavernet Souvignon, lo cierto es que el filtro es casi inexistente.

"Todavía me acuerdo cuando se pasaba a nuestra cama cuando algo lo asustaba: la oscuridad, las tormentas, el final de Macroeconomía de la semana pasada..."


2) ¿Cómo hacer que me diga sin darse cuenta que me está diciendo?

Una vez que a trazado un contorno -un croquis por así decirlo- de la personalidad de este buen muchacho, es necesario que lo llene con la información que sólo él le podrá dar. Pero ¿cómo hacer? ¿cómo traspasar esa cáscara dura que envuelve a su bon o bon? Ya sé que los bon o bon no tienen una cáscara dura sino un envoltorio que...sí, sí. Se trata de una imagen metafórica del hombre desead...exactamente. Sí, y lo de la media naranja también. Claro, claro. Muy bien.

Hay una forma de saber mucho del hombre en cuestión, deduciéndolo de una conversación sobre futbol. Como lo oye. En medio de la conversación pregúntele si juega al futbol. Cuando le conteste que sí, pregúntele con cara de saber de qué habla: "ah ¿y de qué jugás?". A continuación, el código (¿ve que soy un tipo de códigos?):

- "Soy defensor": se trata de un tipo fiel, pero rústico. Es decir, no le pida que disfrute viendo "El acorazado Potemkin" mientras comen sushi, pero el muchacho va a estar ahí bancándose una película del año del orto mientras come pescado crudo.

- "Soy lateral": hablamos aquí de un muchacho que tiene la suficiente fuerza para trabar pero además la velocidad y el estado físico para subir (adelantarse en el campo de juego. Ir más cerca del arco contrario. Correr) O sea, un rústico con ínfulas. Le va a proponer programas que sean pedorros, pero además va a creer que son una genialidad.

- "Soy mediocampista": desde su perspectiva, es el imprescindible, el que sostiene al resto. Su talento lo ha situado en lo que geográficamente se puede considerar el centro del universo. Habrá que ver si la percepción tiene asidero real. Pero a nuestro fines diremos que, básicamente, -si se me permite la expresión ochentosa- que se cree mil.

- "Soy enganche": lo mismo, pero se cree dos mil.

- "Soy arquero": o se trata de un gordito bufarra que sabe que no se le puede exigir nada porque se hizo cargo de aquello que el resto dejó y por eso es impune (que en el plano amoroso la deja a usted mal parada) o es un tipo con visión y que se preocupa por cuidarle la espalda al resto (a las claras, una mejor opción para usted)

- "Soy polifuncional": no juega al futbol y espera confundirla. Algo mentiroso, seguramente la única cancha que haya pisado sea de futbol 5, en la que anduvo boyando mientras miraba lo que los otros hacían. No lo crucifique, quizás sea el único que le conteste cuando usted le cuente sobre los interesantísimos avatares de la vida de su amiga Pepita. Eso sí, lo más probable es que le conteste algo como "lo que pasa es que Pepita es una estúpida" o "¿qué querés que te diga? No me importa".


Creo que tiene suficiente material para hacer una elección acertada la próxima vez que interactúe con personas cromosómicamente XY. No me lo agradezca. Ahora shh, que larga Platense-Ferro.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Polémica (un artículo divisor de aguas)





Señores, lo dudé mucho. Se trata de una de esas cosas que una vez que se hacen ya no se puede dar marcha atrás. El tiempo puede cubrirlas con un manto de piedad, pero siempre permanecen ahí. Latentes; listas para volver sobre la mesa al menor indicio, a la menor señal.

Pero, por otro lado, es algo demasiado importante como para que quede archivado. Ustedes han confiado en mí volviendo a este blog en más de una ocasión, y es justo que retribuya esa confianza (si esta es la primera vez que lee el blog, cierre la ventana y entre de nuevo, así no se queda afuera)

Pues bien, lo que voy a confiarles aquí es nada más y nada menos que una polémica de varios años. Una polémica con la que me he ganado el escarnio de propios y la risa de extraños. Me ha dolido, pero nada de eso ha hecho tambalear mi certeza. Antes de que siga adelante quiero que sepa que se trata de algo en lo que no podrá permanecer indiferente, así que revise en su alforja si lleva el coraje necesario para llevar esto hasta el final.

¿Sí? Pues bien, haga exactamente lo que le digo. Cualquier paso en falso puede hacer que todo se vaya el demonio. Aunque haciendo todo bien es probable que todo se vaya el demonio de cualquier manera. En fin, siga mis instrucciones y espere lo mejor:

1. Ponga play en el tema que se encuentra a continuación. Con que escuche los primeros 30 segundos bastará. Lo importante aquí es que memorice las primeras palabras de la canción.



Soda Estereo - Persiana Americana








2. Si es un conocedor de Soda Stereo, sabrá que las primeras palabras de "Persiana Americana" son: "Yo te prefiero, fuera de foco. Inalcanzable..."

¿Realmente quiere tomar la píldora azul? Esta es su última oportunidad. Yo sólo puedo ofrecerle la realidad.

¿Sigue aquí? Bien. Sería el año 1993 o 94 y hablaba yo de música con un amigo, cuando me reveló algo sobre este tema que marcó mi vida para siempre.

¿Quiere saber qué?

3. Apriete play nuevamente, y fíjese si en esa primera estrofa lo que dice no es "Yo te prefiero fuera de tu auto. Inalcanzable...."



Le doy un momento para que lo asimile.



¿Ya está? Al parecer la grabación fue hecha con algún truco subliminal. No termino nunca de decir la palabra "subliminal" cuando me saltan a la yugular: "¿y para qué? ¿quieren vender autos?"; "es una boludez"; "vos creés escuchar eso". Imagínense. Me piden que justifique el accionar de alguien que usaba el pelo como Ceratti para darle credibilidad a lo que la realidad muestra obscenamente. Al dato puro y duro. A lo evidente.

Hasta aquí lo puedo acompañar. No puedo ir más allá. ¿Pudo escucharlo? Se abre la polémica.



Que sea lo que Dios quiera.


miércoles, 17 de febrero de 2010

Gerencia para malvados


Que usted no es una persona fácil ya lo sabíamos cuando lo contratamos, Gonzalez. Para empezar, pocos entrevistados hacen llorar a su entrevistador. Es que usted siempre fue un hombre complicado. Una de esas personas a las que parece que las muelas de juicio le salieron antes que los dientes de leche. Un jodido, para hablar sin eufemismos. Pero nos pareció que la contracara de esa violencia verbal era cierto empuje, una gran confianza en sí mismo y esa férrea convicción para hacer lo que haya que hacer. Pero convendrá conmigo, Gonzalez, que eso no lo exceptúa de tener que vivir en sociedad.

En cuanto al trato con los demás, usted es verdaderamente un desastre. Necesita que alguien le diga lo que tiene que hacer. Hay varios libros para eso. Descarto los de autoayuda. Si hay alguien que necesitamos que no meta mano aquí, es usted. Lo que es claro es que necesita ayuda.

¿Recuerda que le pedimos que baje el tono y no maltrate a sus empleados? No, no me diga que lo hizo. Pedirle a su secretaria que le deje de "erosionar las pelotas" no es bajar el tono. Decirle a un subordinado que es un "hijo de 750 putas" no es bajar el tono. ¡Entendimos todos, Gonzalez! No son mil. Pero me parece que se le está escapando el quid de la cuestión.

Para ser más concreto, tenemos el resultado de la encuesta de clima. En su sector hemos declarado la alerta meteorológica. Por tomar una ejemplo al azar, cuando preguntamos por sus habilidades sociales, el 60% dijo que usted tiene muy mal carácter. El otro 35% dijo que tenía miedo de responder. Y el restante 5% se echó a llorar.

Indagando un poco más, encontramos este tipo de respuestas:

- "Una vez le pedí que me hiciera una devolución de mi trabajo y me contestó que mi trabajo era tan malo que lo mejor que podía hacer era devolvermelo".

- "Dijo que si no fuese porque le causaba repulsión acercarse a mí, me golpearía físicamente".

- "Recuerdo aquella vez en que le mandé un informe por mail. Me pidió que se lo imprima así lo podía escupir".

- "¿Es verdad que si no hay amor no cuenta como acoso sexual?".

- "Una vez le echó sal a mi café".

- "En el fondo no es malo...es peor".

¿Qué es esto, Gonzalez? Hemos recibido quejas por su manera de dar feedback de gente que ni siquiera trabaja aquí. El resto de los jefes les dice a sus empleados que si no trabajan bien "vendrá Gonzalez y te llevará". Hay grupos neonazis que sacan solicitadas para aclarar que no tienen relación con usted.

Y otra cosa, usted sabe bien que nuestra empresa está situada en un contexto global y que eso implica que tengamos que interactuar con gente de varios países. No le pido que sea el campeón de la diversidad cultural, pero no puede -bajo ningún punto de vista- decirle a un cliente que "ustedes los orientales me parecen todos iguales. Y cuando hablan no se les entiende un pomo". Máxime cuando está hablando con clientes uruguayos.

Por eso le pedimos que reconsidere. No nos obligue a tomar medidas drásticas. No nos obligue a ascenderlo.


viernes, 12 de febrero de 2010

Historias mínimas


El dúo Pimpinela canta en la Sociedad de fomento de Villa Fiorito para presentar su nuevo disco "Cantar juntos canciones de amor no es incesto". El público, disconforme con el nivel artístico de los hermanos, empieza a arrojar monedas sobre el escenario. En medio de la retahíla de improperios, vuela incluso una billetera, que impacta en el tabique de Joaquín, quién se desvanece y muere. El diario del día siguiente titula: "Billetera mata a Galán".

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Una hormiga trabajaba afanosamente con el fin de guardar comida para el invierno. En eso ve a la cigarra, que se encuentra echada sobre la hierba descansando plácidamente sin hacer nada.

- ¿Qué haces? - preguntó la hormiga.

- Estoy echada sobre la hierba descansando plácidamente sin hacer nada -le respondió la cigarra.

- ¿Sabes? Si sigues así no tendrás comida para el invierno. Deberías ponerte a trabajar - amonestó la hormiga.

- ¡Uy! ¡tienes razón! - razonó la cigarra. Y acto seguido se puso a trabajar.

Entonces el fabulista perdió su trabajo.

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Un grupo de científicos de la Alpeddington University hizo una clasificación de los tipos de miedo existentes: en primer lugar estaría el pánico (etimológicamente "miedo al todo") como el estado más agudo y poco delimitable; luego vendría el pavor, que implica el sobresalto; un poco más abajo las fobias ya que, aunque no se pueden controlar, son más facilmente intelectualizables; a continuación se encuentra el temor, como una simple pasión del ánimo y en último lugar se ubica la inquietud.

Habiendo realizado esta clasificación, lo que ahora quieren averiguar es dónde se ubicaría la sensación al entrar a un baño ajeno que no tiene llave para hacer lo segundo y darse cuenta de que la puerta y el inodoro están en extremos opuestos.

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Una cría de cigüeña le pregunta a su madre:

- Mamá ¿de donde vienen las crías?

- Caramba ¿cómo te explico esto? - dijo la madre, confundida.

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Reunión en el gremio de banderilleros de estacionamiento. Participan 62 hombres, 34 mujeres y 115 muñecos inflables.

- Pues bien, vamos a empezar la reunión. Ante todo debemos resolver si vamos a aceptar el ajuste propuesto para este primer semestre. ¿A favor?

18 hombres levantan la mano. 20 mujeres levantan la mano. Los 115 muñecos inflables tienen la mano levantada.


- Bien, bien ¿en contra?

32 hombres levantan la mano. 14 mujeres levantan la mano. Los 115 muñecos inflables tienen la mano levantada.

- ¡Un momento! Ustedes los del fondo ya habían votado.

Los muñecos inflables siguen con la mano levantada. Una sonrisa imbécil se dibuja en la cara de cada uno (se dibuja al momento de confeccionarlos, más precisamente)

- Vamos de nuevo ¿a favor?

115 votos inflables se abroquelan en el fondo.

- ¿En contra?

Los 230 brazos siguen arriba, desafiantes.

- ¡Basta! ¡siempre la misma historia! Ya nos habían advertido las prostitutas que a los colegas inflables no había que darles representatividad. ¿Quién vota por que los expulsemos?

La misma sonrisa. Los mismos brazos en alto.

- ¡Idiotas! ¡están votando su remoción!

Imperturbables. Determinados.

- Má' sí, que se queden. Nunca me pude resistir a esa sonrisa.

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Pequeños sinsentidos:

- Ir a una ciudad exótica y comprar un remera de recuerdo ¡escrita en inglés! del tipo "I Love Cuzco", "My dad went to Prague and only bought me this lousy t-shirt", "Osiris rules!" o "Aguante River Plate". Bueno, el último no cuenta.

- Pasar 3 horas frente al espejo para parecer despeinado.

- Tatuarse ideogramas chinos porque parecen más interesantes y después estar cansado de que te pregunten qué significa.

- Este artículo.



martes, 9 de febrero de 2010

Un estudio afirma que el 83% de los que leen este título leen el artículo que lo sigue


Se nos dice que el mundo actual ha perdido la fe. Que es escéptico. Que la culpa de esto la tiene en gran parte el avance de la ciencia. Pues bien, señores, yo sostengo que nada ha devuelto tanto la fe al mundo como los estudios científicos.

La fe consiste en creer algo que uno no ve por la autoridad de quién lo dice. Nuestras vidas transcurren en su mayoría entre constantes actos de fe: en que el piloto del avión es competente, en que la casilla de mail que abro no la ve nadie, en que la Coca light tiene menos calorías, en que Descartes efectivamente dijo "pienso luego existo", en que este texto lo hice yo y no lo saqué de textospararellenarsinotenesideadeescribir.com. Actos de fe.

De vez en cuando nos permitimos cuestionar algunas afirmaciones hechas por otros, o lo que entendemos que son opiniones sobre hechos opinables. Pero sobre ciertas cosas no nos queda más que aceptar las conclusiones y observaciones que otros han hecho: yo he visto el ADN tanto como al Nahuelito, pero entiendo que otros se han esforzado mucho para llegar a la existencia del ADN, y que es explicativo de muchas cosas. Lo razonable es creer que existe tal cosa. El problema es que bajo el nombre "ciencia" pasan tantas cosas, que no poner un filtro puede llevar a un problema.

Nada provoca en nosotros la sumisión de una frase que empiece con "científicos afirman". Allí se acaba la discusión. Si lo afirman los científicos es porque se trata de un hecho puro y duro. Algo que probablemente debe verse en un microscopio o ponerse en un tubo de ensayo. Ya sea que afirmen que las abejas pueden contar hasta 4, que la comida chatarra es tan adictiva como la heroína, que las parejas similares se traen más que las opuestas o que se contactaron con extraterrestres. Cosas todas que efectivamente han sido afirmadas por científicos.

Búlgaros. Los que dicen que se contactaron con extraterrestres son científicos búlgaros.

Todo comenzó porque hace unas semanas estaba yo leyendo el diario cuando encontré que un estudio había decubierto que compartir las tareas hogareñas repercute en una mejor vida sexual. Me pareció sospechoso. Pensé que probablemente el lobby de las mujeres hartas de maridos flojos hubiese publicado eso pues ¿como podía estudiarse? Entonces me dí cuenta de que el diario siempre saca estudios que "alguien hizo" sin cuestionarlos demasiado. Puse atención. En las siguentes semanas encontré otros estudios similares:

"Para conquistar, una mujer debe mostrar el 40% del cuerpo" (Universidad de Leeds)

¿Cómo diablos se realizó el estudio de campo de este estudio?

En una cámara Gesell, un individuo mira televisión absorto mientras una mujer en delantal se encuentra de pie al costado. Desde el otro lado del vidrio, una voz dice:

- "Muestre un poco más, señorita Spengler".
La mujer se arremanga un poco el delantal. El individuo sigue viendo televisión.

- "Un poco más".

Se desabrocha los dos primeros botones, el individuo mira fugazmente y vuelve a la TV.

- "Un poco más, si nos hace el favor".

La señorita Spengler muestra el hombro, el individuo la mira fijamente. Pasados 3 segundos se arroja sobre ella al grito de "mamita, que buena que estás".

- "Tenemos un 38%, doctores. Walburg, ayude a la señorita Spengler".

"Tomar whisky provoca peor resaca que tomar vodka" (Universidad de Brown)

Un hombre de unos 27 años se despierta en un sillón. Se toma la cabeza mientras se trata de reincorporar. A su lado un científico le pregunta:

- ¿Cómo te sentís?

- No grite, por favor. Mal. Me da vueltas todo.

- ¿Qué tan mal? ¿peor que con la borrachera de vodka? ¿porcentualmente cuanto peor?¿cuantas vueltas exactamente te da todo?

Y para que sepan, un estudio particular de mi amigo el Negro Barbeta dice que el fernet no provoca resaca.

La cuestión de fondo es que en muchas ocasiones no se trata de hechos tan cuantificables como uno podría pensar. Y que en algunos casos los científicos pueden sostener tanto una cosa como su contrario. Por ejemplo, la universidad Story Brook de New York dice que existe el amor verdadero. Lo vieron en tomografías de gente que está junta hace más de 20 años. La Universidad Autónoma de México, en cambio, afirma que el amor dura un máximo de 4 años. En este punto me pregunté qué corno estudian los estudios científicos. Y cómo consiguen financiación.

Mientras trato de desenmarañar lo segundo, les paso las revelaciones de algunos estudios:


- Teñirse de rubio cambia el comportamiento (Nottingham Trent University) Afirma que las mismas personas, teñidas, atraen con más efectividad. Al parecer sería cierto nomás lo de que los hombres las prefieren rubias.

- Las mujeres gastan más energía en la conquista que los hombres (Universidad Javeriana) Midieron las kilocalorías que pierden en actividades relacionadas con el flirteo o el arte de cortejar como vestirse, acicalarse, charlar... Habría que ver qué dicen de mi amigo el gordo Emilio, que cada vez que encaraba a una mujer se ponía a sudar y perdía como 3 kilos.

- Las mujeres desnudas ciegan a los hombres ante los precios altos (Universidad de Lovaina) Ante la presencia de una mujer desnuda, los hombres no disciernen si el precio es alto o no. Esto explicaría:

a) por qué parece que los gays tienen más plata.

b) el hecho de que tenga un sacacorchos de $700.

- Los microporidios son hongos y podrían tener reproducción sexual (Universidad de Murcia) Eeeeehhh...esteeee... ¿bien por los microporidios?

- Muchas víctimas del Titanic fallecieron por sus buenos modales

- Pase usted.

- Después de usted.

- Faltaba más.

- Insisto.

- Yo insisto más.

- ¿Y el bote salvavidas a donde se fue?


Así podríamos seguir, con que los franceses son los peores turistas del mundo, que la cáscara de nuez del árbol Sapindus mukorossi (oriundo de India y Nepal) es el mejor detergente y con tantas otras cosas, pero creo que la mejor manera de terminar es rescatando la conclusión del estudio que más me gustó, el de la Rutgers State University of New Jersey:


"Un estudio revela que los estudios no revelan nada".




lunes, 8 de febrero de 2010

Comunicado


Al igual que Queen, The Police, Soda Stereo, A-HA, las galletitas tentaciones y la calandria que azota el vendaval, de nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia. A diferencia de ellos (quizás exceptuando a la calandria que azota el vendaval) yo no lo hago por la plata. Por lo menos no por plata concreta. Lo hago porque me gusta. Y porque recién ahora recuperé el tiempo y el espacio. Es decir, tengo conexión a internet y no tengo la obligación moral de descansar violentamente. Sí, señores, volví al trabajo.

En breve volveremos con nuestra programación habitual así como con las visitas concienzudas y los comentarios temerarios en los espacios que orbitamos generalmente. Eso sí, cuando digo en breve, se trata de un breve vago, que puede constar de horas o días dependiendo de qué sea lo que me espere en esta vuelta a mis ocupaciones. En una de esas tengo que laburar y todo.

Sí, sí, con salú.

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