sábado, 14 de junio de 2014

Maracaneando


Cuando comencé con este blog, me propuse intentar escribir dos posts por semana. Llegó un momento donde con uno por semana me conformaba. Uno por mes, para por lo menos cubrir... por año. Con uno por año se ve cierta continuidad. Hoy por hoy creo que uno por Mundial no deja de ser un ritmo aceptable. Hasta es mejor para evitar la rutina, mirá lo que te digo.

En fin, no puedo abstraerme de la fiebre mundialista, así que les hago llegar un pronóstico de partidos de la primera rueda. Tal como he señalado, es febril y carece de capacidad de abstracción.

GRUPO A

Brasil - México: el árbitro cobra un penal para Brasil. El línea le hace notar que todavía no comenzó el partido. El arbitro corrige su error y cobra sólo tiro libre.

Camerún - Croacia: el equipo africano es ampliamente superado por los croatas. Su público se impacienta y empiezan los reproches. "Pecho tibio" gritan desde la tribuna.

GRUPO B

España - Chile: en un choque cromático para ver quién se queda con el mote de "la Roja" y quién debe cambiarlo por "la Pantone 185", se encuentran españoles y chilenos. España juega a lo ancho del campo. El concepto de "ancho" desconcierta a los chilenos, lo que los españoles aprovechan para marcar el primer gol. Todo parece a pedir de boca para ellos hasta que Sergio Ramos empieza a patear a los mediocampistas. A Iniesta y Busquets principalmente. "Es la costumbre" se defiende. El árbitro no sabe si amonestarlo o acariciarle la cabeza. Iker se sale de sus casillas, lo que le trae aparejado un duro cuestionamiento identitario. En la confusión Chile empata.

Holanda - Australia: Robben mete dos goles. Se los anulan y lo suspenden. Consultado, el árbitro dice que es por aquello de "es un Robben, suspendanló". Los australianos saltan de alegría, saltan de emoción, saltan de entusiasmo. Un momento... No, es una imitación del salto del canguro en celo.

GRUPO C (Colombia - Grecia - Costa de Marfil - Japón)

Aunque el comité de la FIFA está revisando el caso, se las habrían arreglado para quedar eliminados los 4 en primera rueda.

GRUPO G

Alemania - Estados Unidos: EEUU sorprende metiendo el primer gol. Poco después anota el segundo. Termina el partido. Gana Alemania. El árbitro es claro al respecto: "El fútbol es un deporte de 11 contra 11 donde siempre gana Alemania".

Portugal- Ghana: Portugal quiere cambiar el histórico mote de pecho frío. "Preferimos que nos reconozcan como llorones y metrosexuales". De cualquier manera, el partido es invalidado. El árbitro es claro al respecto: "El fútbol es un deporte de 11 contra 11 donde siempre Ghana - Alemania".

GRUPO H

Argelia - Corea: el partido se pone ríspido. El árbitro expulsa a un coreano. El partido sigue. Ante otra entrada fuerte, el juez pregunta a uno: "¿A usted no lo había expulsado?". "No, yo soy el 9 y usted expulsó al 2". El árbitro consulta con el asistente, vuelve y le explica: "Disculpe, es que todos los orientales me parecem iguales". "No tengo idea de qué me está hablando, yo soy el técnico".

Bélgica - Rusia: los belgas quieren ser la sorpresa del torneo. Por eso 5 de ellos entran con la remera rusa y se la cambian cuando empieza el match.

Intentaremos continuar con la cobertura. O cubrir directamente el Mundial que viene. Veremos.

Que lo disfruten con salú.

jueves, 2 de mayo de 2013

Me contó un pajarito


- ¿Te acordás, Dorita, de este muchacho Pablo, el que tenía un blog?
- ¿Uno medio buenmozón?
- Sí, y la mar de simpático.
- Ah, sí. El de "Jairo" o "callos" o algo así...
- "Kairós". Ese. ¿Viste que hace tiempo que venía escribiendo prácticamente nada y poniendo excusas? Que "estoy trabajando en una tesis", que "mi jefe me dice que, como me pagan, esperan que labure", que "las chiquitas no sé qué corno de la presencia paterna"...
- Ah, porque tenía hijas ¿no?
- Sí, la última una beba divina de pocos meses. No sabés ¡igualita al padre!
- ¿Sí?
- Sí: no hace una mierda. La cosa es que hace poco me entero por la Chocha que el que te jedi se pasó al Twitter.
- Yo no creo que se haya pasado. Es un juego complicado y a veces uno tiene que poner la mano en el puntito verde que está del otro lado y sin quererlo roza...
- No, Dorita. "Twitter", no "Twister".
- ¿Y qué es eso? ¿lo de Bill Gates y la computación?
- Eso mismo. Pero parece que en esta cosa uno no puede escribir muy largo porque te cortan.
- Resultaron unos canutos lo de la interné.
- Yo calculo que tendrá que ver con ver con que es larga distancia. Chocha me dijo que se lo conoce como @pablo_kairos.
- ¿Allá también roba? Porque lo que era en el blog... No me haga hablar de las últimas entradas.
- Por lo que producían, más bien le tendrían que decir "salidas".
- ¿No le digo?
- Esto en mis épocas no pasaba. Y eso que yo ya tengo varias épocas encima. Lo que pasa es que, claro, estos muchachos quieren todo ya, todo ya y en el blog hay que ganarse los comentarios. En cambio, parece que allá te favean...
- ¿Fabián? No lo hacía uno de esos, mire usted. ¿Y sabe si va a volver por acá?
- Yo calculo que sí. Al tipo le cuesta quedarse callado, y con tal de no laburar es capaz incluso de ponerse a laburar.
- Ahora que lo recuerdo bien, la verdad es que no era tan simpático tampoco.
- Ni tan buenmozo...
- Me pregunto si vale la pena que vuelva.
- Hay preguntas que es mejor no hacerse, Dorita. Hay preguntas que es mejor no hacerse...
- En fin...
- No somos nada.


miércoles, 16 de enero de 2013

Los olvidados de Terpsícore (o sobre mi primera fiesta)


Cuando pensamos en aquellas cosas que nos diferencian de los animales, en general podemos pensar en acciones como la observación microscópica, la elaboración de una tesis metafísica o el accionamiento de la cadena del inodoro. Pero hay una acción alejada del terreno de lo racional y aun totalmente paralela a ella que también pertenece a la órbita de lo que nos distingue como seres humanos: bailar.

Piénselo bien: no satisface ninguna necesidad vital, visto desde fuera se presenta como ridículo: adultos moviéndose frenéticamente en grupos siguiendo una serie de sonidos... Y, sin embargo, ni el mismísimo Jean Paul Sartre resistiría el catártico ejercicio de contorsionarse gritando "Oh, L´Amour" a voz en cuello.

Pero, así como no nacemos haciendo regla de tres (y aun algunos no la aprenden en toda su vida), así tampoco nacemos habiendo bailado. Siempre hay una primera vez. Una primera fiesta.

Es decir, los hombres tenemos una primera fiesta. Un momento y un lugar en que nos vemos obligados por primera vez a bailar. Las mujeres no pasan por eso. Llegan ya con las horas de vuelo que les dan las coreografías de piyama party, lo que además las pone en posición de juzgar. Y como en general son menos cantidad, el asunto adquiere un dramático ribete darwinista.

Así, por un lado tenemos un grupo de niñas con mayor grado de madurez física y mental y que dominan los rudimentos de la danza; por otro, a un grupo de preadolescentes a los que les arrancaron los muñequitos de He-Man una semana antes y para quienes "baile" implica demostrar superioridad futbolística. Y lo más sádico del asunto es que son estos últimos quienes deben sacar a bailar a las primeras. Sí, porque (lo voy a decir ¿y qué?), en mi época se sacaba a bailar. Uno a uno. La exposición más cruel y absoluta.

En este ambiente se desarrolló mi primera fiesta. No hace falta aclarar que se trataba de un ambiente de gran vulnerabilidad para todos. Bastaría decir a modo de ejemplo que, mientras esperaba juntar coraje para invitar a bailar a alguna chica riéndome por un chiste que me había hecho un amigo, de la nada me encuentro con el Gordo Carbonell apostrofando y desafiándome a que lo haga mejor que él, que se estaba matando en la pista.

En fin, la cosa es que yo llegaba al lugar de los hechos con algunos conceptos que, con el tiempo, se mostraron como exigencia parentales que ya estaban en desuso desde hacía 20 años antes:

a) "Hay que sacar a bailar a la dueña de casa". En general uno no conocía a la dueña de casa, así que suponía primero un trabajo de inteligencia para identificarla, seguido por un posterior trabajo de justificación ante la dueña de casa de nuestro inexplicable accionar al sacarla a bailar de la nada.

b) "Siempre debe ser la mujer la que diga hasta cuando se baila". En otra fiesta, esto me implicó una maratónica sesión de baile de una hora y media, seguida por otra hora y media de justificación ante mis amigos por mi inexplicable actitud.

Pues bien, me hallaba entonces en ese álgido instante en que uno se siente compelido a pasar a la acción. Lo que me llevó a darme cuenta de que no tenía puta idea de cómo se pasaba a la acción. ¿Debía extender una invitación en términos formales o bastaba una pregunta abierta del tipo "¿querés..?" o "¿te gustaría...?" seguida de un gesto? Lo debo haber resuelto rápido, porque enseguida me encontré con otro escollo más dífícil: la dama elegida para que se entretenga con mi autoestima antes de responder si quería bailar se encontraba ubicada necesariamente dentro de algún subgrupo inseparable de féminas, féminas que tendrían la oportunidad única de contemplar en primera fila mi humanidad sudando como acomodador de baño finlandés intentando articular lo que fuese que había resuelto sobre el primer problema. Pero lo cierto es que estas incomodidades sólo velaban el acceso al gran y único problema real: ¿cómo mierda se baila?

sin ningún tipo de conocimiento, miré alrededor en busca de algún imput y vi rutinas todas muy distintas entre sí; descarté las que no podía o no quería realizar y me concentré en las que se veían factibles. Entonces (¡ay!) cometí el error de confiar en el criterio danzarín de mi amigo Andrés.

Andrés tenía la virtud de mantener su paso sin importar que sonase U2, Twisted Sister, UB-40, Cheyenne o Vangelis: saltaba de un pie hacia el otro con ritmo dispar. Eso mantenía ocupado el tracto inferior. Por su parte, el tronco mantenía la rigidez de una actuación cómica de Stallone, quizás para no ceder antes los embates gimnásticos de una y otra pierna. Los brazos -desatendidos del plan original- se veían obligados a improvisar por su cuenta. La cabeza fluctuaba entre supervisar lo que hacía el resto del cuerpo y acompañar con un leve meneo de costado. El resultado era, por así decirlo, estéticamente cuestionable. 

Mirándolo en retrospectiva, tendría que haber sospechado que algo no andaba bien luego de que le contestó a la tercer persona que no tenía epilepsia. Pero para los que cuestionan mi referencia, en mi favor debo decir que la cara de abrumación y la de admiración en una púber pueden llegar a confundirse.

Así, mis primeros pasos fueron la imitación de una serie de movimientos que a  uno le parecerían más propios de las artes marciales. En personas con Parkinson. A las que les están aplicando una descarga eléctrica. Y que no saben artes marciales. 

Así, si es cierto que la primera impresión es lo que cuenta, la mía no llegaba a contar hasta tres antes de darse a la fuga. Pero hay que reconocer por otro lado que me quitó toda presión de hacerlo peor la vez siguiente. Es más, por poco la de que haya una vez siguiente.

Por suerte la dueña de casa no logró identificarme. Que lo parió.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Breves e inconexas IX


El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, dice la canción. El tiempo pasa y los chistes aislados que se te ocurren vencen, me digo yo. El tiempo pasa y todavía no empezaste a laburar, dice mi jefe. El tiempo para hoy es nublado con probabilidad de que se despeje hacia la tarde. O  con probabilidad de que oscurezca y llueva. O ninguna de las dos, dice el meteorólogo. El tiempo pasa y la gente dice cosas, decimos a modo de conclusión. Aquí, un puñado de cosas dichas en algún tiempo, o lo que conocemos como "breves e inconexas".


Un primer tema que había quedado pendiente era la vuelta de las Spice Girls para el cierre de los Juegos Olímpicos de Londres. Aunque se trató de una oportunidad única para que miles de fanáticos...bueno, reconsideren, lo cierto es que la elección del sponsor no fue la más afortunada.


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"No basta con oír la música, hay que verla" (Igor Stravinski).

No, no lo estoy inventando. En serio. Casi que no hay mucho más para decir. Es como si Hugo Muñoni dijese que a la música hay que tocarla. Sólo que Hugo Muñoni no existe. Qué desafortunado, Don Igor. Si después lo molestan en su curso, yo no puedo hacer nada. A menos que consiga que Federico Chopán diga que a la música hay que comérsela.

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Que la izquierda esté a favor de "la ampliación de derechos" es un contrasentido.

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El tema de estas semanas ha sido el de si está bien o no que los chicos de 16 años voten. Mi aporte a esta discusión será simplemente el de clarificar qué pasaría si los chicos de 16 años efectivamente votasen:

- El nivel de impugnados subiría un 300% gracias a la cantidad de papelitos conteniendo la leyenda "puto el que lee".

- La fórmula "Victoria Donda - individuo-que-se-para-al-costado-de-Victoria-Donda-ahí-no-un-poquito-más-lejos-ahí-está-mejor" tendría serias chances en la carrera por la presidencia.

- En las mesas encontraríamos nuevos reproches del tipo "Señor Presidente de Mesa, dejó su cuarto hecho un quilombo", "Señor Vocal, usted vuelve a decirle una cosa así a su hermana y no sale hasta las próximas elecciones" o "No me importa lo que haga el resto de la gente de su Partido, salir solo con un swetercito con este frío es un imbecilidad".

- Las promesas de campaña incluirían el programa "pornografía para todos y todas".

- En los debates, los candidatos se verían obligados a pronunciarse sobre quién ganaría una hipotética pelea entre Superman y Batman.

- La versión argentina del Tea Party se llamaría Pijama Party

- El lugar de Jaime Durán Barba en la consultoría política sería ocupado por Cris Morena.

- La impostación de un lenguaje juvenil "canchero" (palabra muy poco canchera, dicho sea de paso) por parte de los políticos nos haría dar cuenta de que todavía nos podían dar un poco más de vergüenza.

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Para triunfar en la vida es necesario un 80% de esfuerzo y un 30% de precisión.

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Con mi mujer tuvimos una discusión bastante seria que amenaza con roer los cimientos de todo lo que hemos construido. Todo comenzó cuando yo dije la expresión "como Pedro por su casa..." y ella me corrigió diciendo que era "como Juan por su casa...". Recurrimos a una mediación externa, que nos aclaró que era "como Pancho por su casa...". Pero lo que verdaderamente tornó todo caótico fue descubrir que Google incluye las 3 expresiones.

¿Quién dicen ustedes que se encuentra en su casa de forma desfachatada? ¿Pedro? ¿Juan? ¿Pancho? ¿el gordo Bergara Leumann? 

La polémica queda instalada.

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Sí, sí, que lo disfruten con salú.

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ACTUALIZACIÓN 11/9/12

Perdón, pero vi esto y me pareció mucho para dejarlo pasar. Probablemente varios ya hubiesen reparado en ello (es imposible que sea el único que se haya dado cuenta) pero no puedo dejar de compartirlo.

¿Vieron la jornada espiritual ecléctica que armó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con varios representantes de distintos cultos, entre los que destacaba Ravi Shankar?





¿Alguno vio quién estaba al lado de Ravi Shankar en el afiche?





Y después dicen que el reggaeton cultiva las pasiones carnales.


Ahora sí, que lo disfruten con salú.



domingo, 19 de agosto de 2012

Pequeños psicópatas


Los pasos bajando de la escalera resuenan en la oscuridad del sótano. El dueño de los pasos se dirige hacia un claro de luz circundado por una serie de sillas que dejan a sus ocupantes en un fino claroscuro del que no parecen urgidos en salir. El hombre toma la última silla vacía y replica en ella esa presentación sibilina que domina el ambiente.

"Estamos todos -anuncia una voz desde la otra punta del cuarto. Podemos empezar".

"Es sabido que los hombres necesitan de los demás no sólo a causa de sus necesidades físicas, sino también para compartir sus vivencias y logros. También sabemos que, desde Caín, siempre han existido personas que buscan deliberadamente hacerle daño a otros. No para sacarles algo, no por una conveniencia coyuntural sino por el perverso placer que les da ese extraño ejercicio de poder. Y sabemos, por último, que ese tipo de actitudes han sido vituperadas por todas las sociedades desde entonces. Es esa conjunción entre la necesidad de comentar nuestros logros y la necesidad de no ser linchados la que da origen a estas reuniones mensuales. Todos los presentes somos lo que se podría considerar bajo los cánones occidentales como una "mala persona". Algunos incluso me comentan que les han dirigido epítetos como -el coordinador  parece observar unas fichas- "maldito descorazonado", "despreciable rata", "vil canalla", "más peligroso que contador disléxico", "inmundicia humana" o ¿"gil de goma"? ¿quién fue el anacrónico infeliz asaltante de jubilados al que le dijeron "gil de goma"?".

El más absoluto de los silencios domina la escena. Algunos rostros son inescrutables, otros se esconden en las sombras, alguno tose con incomodidad. El coordinador retoma la palabra.

"En fin, decía, como no tenemos un lugar para sincerarnos en la sociedad, lo tendremos fuera de ella. Aquí podremos exponer nuestras miserias para festejarlas en lugar de para pedir perdón por ellas. Tú, el que está aquí adelante a la derecha, comienza".

- "Mi 'vicio', si es que así decidimos llamarlo, -interrumpe una voz desde el fondo a la izquierda- es el de colarme. Lo descubrí casi sin darme cuenta, haciendo una fila en segundo grado. Encaré a un rubio esmirreado y le propuse algo absurdo y abyecto: "¿me dejás y te dejo?". Yo no sé como no me apedrearon allí mismo. Entendían que si bien la acción era intrínsecamente mala, se amparaba en alguna legitimidad. Incluso creo recordar que se enojaron con él. Ese fue el día en que decidí que iba a ser abogado".

- No vinimos a rememorar pecadillos de juventud -objetó uno ubicado -sospechosamente- adelante a la derecha.

- ¡Oh, pero es que sigo colándome en la actualidad!. La semana pasada lo hice en la cola de un Banco. Sólo que ya no digo "¿me dejás y te dejo?" sino "soy cliente Premium". Y, tal como en segundo grado, logro hacer escuela. Mire, yo soy un abonado a la banquina cuando hay embotellamientos de tráfico. No sé si disfruto más ver la cara de aquellos a los que paso velozmente por el costado o la de los enajenados que me siguen preguntándome cómo es que no lo habían hecho antes.

- "Usted considera que su triunfo está en ser causa ejemplar de diversos males, yo en cambio... soy su causa eficiente". Dijo otro sonriendo enigmáticamente. Enigma que claramente no había sido resuelto por varios ceños fruncidos. "Yo he creado el peor de los tormentos. Uno que quita al atormentado hasta el placer de identificar con quién está enojado: el sistema de atención telefónica con menú de opciones.

Piénsenlo bien: se trata de una serie interminable de opciones entre las cuales no están las que aplican a la solución de algo. "Si quiere saber sobre nuevos productos, apriete 1; si quiere pagar más por los productos que ya tiene, apriete 2; si un gorila macho de pelaje marrón cobrizo ha jaqueado su conexión, apriete 3...". Eventualmente las personas empiezan a apretar cualquier opción que consideran que los va a poner en contacto con un operador humano, entonces puede pasar que el operador se justifique diciendo lo más evidente: que esa no es su área: "nosotros nos ocupamos de los gorilas macho hackers de pelajes oscuros, pero lo transfiero..." ¡Y entonces se corta la comunicación! Aunque rehagan el mismo camino, nunca van a hablar con la misma persona y tendrán que empezar de cero (adicionando la nueva queja por la ineficaz respuesta anterior). La otra opción es todavía peor y -de tan infantil- casi que no puedo creer que sea real. Cuando la persona da con la opción ¡esta lo devuelve al menú principal!

- ¿Pero la gente no se queja?

- ¿Con quién? ¡El Leviathán es invencible!

- "Ojalá fuese cierto -dijo con seriedad una voz ensimismada. O por lo menos a él le hubiese venido bien que así fuese".

- ¿A quién?

- Al que me atendió cuando quería dar de baja mi servicio de cable. Compensaba su antipatía con una ineficiencia descomunal. Eventualmente dí con él y entonces recordé su atención, pero también pensé que tendría un mundo de relaciones y me dije a mi mismo: "una de cal y una de arena"...

- Claro, poner en contexto, sopesar buenas y mal...

- ...y así seguí, una de cal y una de arena, una de cal y una de arena... El problema fue que cuando llegué a la cintura se me acabó la cal. Entonces dije "Ma' sí" y terminé de taparlo con arena nomás.

- Demasiado físico -intervino un perengano. Yo prefiero el tormento psicológico.

- ¿Usted qué hace?

- ¿Yo? Yo...cuento.

- ¿Es contador? ¿liquida sueldos? ¿cuenta cuentos de Paulo Cohelo? ¿cuenta chistes en Tinelli? ¡Ya sé! Es un contador disléxico.

- Nada de eso. Cuento calorías. La gente ha llegado a asumir, por razones que me superan, que las calorías son intrínsecamente malas. Mi primer approach es el comparativo: "ese alfajor equivale a 75 tallos de apio". El horror en los rostros es impagable. Pero todavía mejor es encontrarlos comiendo entonces un tallo de apio con expresión lánguida y espetarles brutalmente: "ese apio tiene calorías".

- Todos insisten en hacer cosas. Y hay veces donde las omisiones pueden ser mucho más crueles. Mi elemento de tortura es justamente el que no tengo.

- ¿Disculpe?

- Lo que escucha. ¿Sabe qué pasa? No tengo celular.

"¡¡¡Ooooohhhhhh!!!". Una expresión de sorpresa e incredulidad inundó el salón.

- Ya lo ven. Con tan poco se puede hacer tanto. No imaginan la cara de desconcierto de una persona a la que le doy horarios en los que probablemente esté en mi casa o de espanto mientras anota el interno de mi oficina. Les hubiese sacado una foto con mi celular, pero ¡no tengo celular!

"¡¡¡Ooooohhhhhh!!!". Una expresión de sorpresa e incredulidad inundó el salón.

- Gente, les avisé recién que no tenía celular.

"¡¡¡Ooooohhhhhh!!!". Una expresión de sorpresa e incredulidad inundó el salón.

- ¿Me están cargando? ¡pero si acab...! Dejen, dejen. Pateo cachorritos. Eso hago.

Los hombres se reacomodan en la penumbra con un ademán de alivio. Solamente un hombre permanece prácticamente inmóvil, sin mostrar sorpresa alguna por las diversas manifestaciones de bajeza. Pero ahora alza la cabeza. Se para y mira a los concurrentes.

- ¿Saben lo que yo hago? ¿lo saben?

Todos lo observan. Algunos tantean debajo de su traje para encontrar tranquilidad en el arma o la pala de plaza que llevan allí. Los segundos se estiran. Las miradas se cruzan. Los nervios se prueban.

- Yo... -comienza el extraño masticando cada palabra- ...yo me pongo a escribir artículos y, ante la falta de un remate sólido, me despido con palabras tan repetitivas como inconducentes.

Y, mirando sobre el hombro, dice:

"Que lo disfruten con salú".

  

viernes, 20 de julio de 2012

Gastroenteroamiguitis


"Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad"
(Aristóteles)

"Aristóteles, ¿por qué no me chupas un huevo?"

(Platón)


Señores, una mudanza, una mujer embarazada y una tesis contrareloj me han mantenido lejos de la blogósfera. No obstante, estoy preparando un artículo que hará las delicias de ciegos y personas que no leen en castellano. Mientras tanto, va esto:


Ha llegado el 20 de julio, un día sin duda importante... para todos aquellos que son colombianos, hondureños o nacieron un 20 de julio. Sin embargo, hace una semana o semana y media nos dimos cuenta de que hoy -sí, hoy- era el día del amigo. Frente a este hecho, uno tiene dos reacciones posibles:

a) Juntar resentimiento: si usted es de los que no le gusta que le digan qué hacer, pone esta fecha en un rinconcito de su oscuro corazón junto con San Valentín, el día de la madre, del abuelo, del tío cornudo y del arquero hasta que encuentre al hombre que personifique al mercado y que empezó con esta historieta para llenarse de plata mientras la gente se junta a comer y tomar alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo, a fin de partirle algo duro y contundente en la cabeza. Si usted no tiene amigos, el resentimiento es contra todos aquellos que se juntan a comer y tomar alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo.

b) Surfear con la ola: aprovecha la oportunidad social para juntarse a comer y tomar alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo.

No entro en la cuestiones prácticas de qué hacer si uno tiene más de un grupo de amigos. O de si ya se habían quedado en juntar mañana. O si resulta que hoy está cansadon quiere quedarse en pantuflas viendo un programa de cocina en el sillón. La cosa es que si uno se ve arrastrado a participar de esta fecha, al menos puede intentar sacar algo de ella. No, no comida y bebida. Algunas frases para usar al realizar o recibir llamadas en este día, que conjugan algo de ingenio y mala onda. Sólo que sin la parte del ingenio.


"Che, te llamaba porque hoy es el día del amigo y... bueno, quería saber si me podías pasar el celular del Gordo. Gracias, che".

"Y yo que te iba a llamar para el día del conocido".

"Sí, pensaba juntarme con mis amigos. ¿Vos que vas a hacer?".

"¿Te acordás cuando nos conocimos en el colegio? (aire meditabundo) A veces pienso en las cosas que haría distinto si estuviese en el colegio".

"Vos para mí sos como un hermano. Como un hermano de 7 años: es inevitable que nos veamos pero me rompés la pelotas".

"¡HERMANO, QUÉ ALEGRÓN ESCUCHARTE! ¡FELIZ DÍA, LUCHO QUERIDO! Ah, Esteban. Perdón. Chau".

"¿Quién me dijiste que eras?".

Vamos, vamos que lo veo entusiasmado con sumar algunas frases de propia factura. Vamos que, con algunas frases más, el año que viene el día del amigo ya no va a ser una preocupación para usted.



Que lo disfrute comiendo y tomando alegremente en distintos lugares como pueden ser un bar o una casa, por ejemplo.

domingo, 10 de junio de 2012

Breves e inconexas VIII


Se me ha objetado que la cada vez más dilatada periodicidad de mis publicaciones puede hacerme perder lectores. Vengo hoy aquí a dar reparación a tal objeción, mostrando que lo que me hará perder lectores es, por el contrario, la publicación frecuente. Vengo también porque he tenido una epifanía que me ha permitido dilucidar el motivo de mi dificultad para producir material humorístico: en nuestro país es muy difícil competir con los medios.

No hablo de uno en particular sino de todos, porque el acontecer nacional que esos los diarios y programas televisivos registran y comentan supera por mucho el producto que la imaginación de un pobre proyecto de escritor con visos humorísticos pudiese generar. No obstante, lejos de tirarme abajo, he decidido que si ellos van a ser competencia mía...¡¡¡YO VOY A SER COMPETENCIA DE ELLOS!!!

...

Me apuntan aquí que lo que acabo de decir es una gansada. Les pido disculpas, no volverá a pasar. Desde mañana cambiaré el apuntador por otro más obsecuente.

La cosa es que si los medios aprovechan el material que les da el acontecer nacional y mundial, yo aprovecharé el que me dan ellos. En este caso, la sección deportiva. Algunas cositas más breves que inconexas:

Como en cualquier evento deportivo desde el mundial del 2010, ha aparecido otro animal vidente. En el caso de la Eurocopa que acaba de comenzar, se trata de un elefante. La metodología profético-gastronómica es la siguiente: se ponen 3 recipientes con comida, cada uno de los cuales tiene asignado un resultado. El animal elije un recipiente, que será el resultado del match. Un poco por curiosidad y otro por la necesidad de generar ingresos de cualquier manera, hice una prueba con mi canario Ricardo. Puse 3 tachitos para saber cómo saldría Argentina - Brasil. En primer lugar Ricardo se inclinó patrióticamente por el triunfo del combinado nacional. Extrañamente -al finalizar todo lo que había- pasó a afirmar a pico batiente que, por el contrario, ganaba Brasil. Por último, para zanjar salomónicamente la cuestión, se bajó el tachito del empate sin pudor. Lo que me confundió fue que después me vomitó el empate y algo de la victoria brasilera en el zapato. Y pude identificar pedazos del triunfo argentino entre sus deposiciones.
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Sobre el partido mismo, sólo puedo decir que si uno hiciera una cisura del equipo en la mitad de la cancha, de un lado encontraría jugadores que logran elevar el ritmo cardíaco de los argentinos con cada intervención, haciéndonos pensar que el gol está al caer en cualquier momento, en cada jugada.

Por suerte, en la otra mitad tenemos a la mejor delantera del mundo.
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'Messi' no debería ser un nombre sino un adjetivo.
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En lugar de "Messi + 10", la campaña de Adidas debería haber sido algo como "Messi + 4 - 6".
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Dato curioso: hay un clon del sueco Ibrahimovic ¡en la selección de Bolivia!



Y además se llama Pablo Escobar. A este muchacho le falta mismidad.
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Pasando al ámbito local, el otro día escuchaba las declaraciones de un jugador y no podía dejar de pensar que en los entrenamientos deben practicar movimientos conjuntos, pelotas paradas y declaraciones a la prensa. Yo sé que analizar un partido no es pensar la estrategia geopolítica de un país, pero la recurrencia de algunas frases no puede ser espontánea:

"El mérito es de todo el equipo": aunque el único mérito de todo el equipo haya sido no interponerse mientras ese jugador arreglaba las cagadas de los otros o hacerle foul mientras esquivaba a todo el equipo contrario para hacer un gol. Si quieren repartir el mérito exigimos que sean más específicos: "Este triunfo además se debe a Hernández, Ribonetti, Tartufo y Fiorussi. Un poco menos a Villar y ciertamente ni un poquito a Bertolo. ¡Bertolo, volvé al almacén de tu viejo y dejanos de incordiar, que tenés menos derecha que el parlamento chino!".

"Sabíamos que iba a ser un partido difícil". Primero, no suena sincero si venís de sodomizar al otro equipo y, segundo, es un comentario que realmente no aporta nada. ¿Querés decir que sabías que ibas a enfrentar a futbolistas profesionales? ¿que te cuidaste de no seguir de largo tres noches antes de entrar a la cancha? Más que muestra de humildad es una muestra de que realmente dejaste todo en la cancha. Incluso la capacidad de análisis.
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Creo que deberíamos tener cuidado con aquello de que el fútbol muestra algo de nosotros. No porque no sea cierto, sino justamente porque lo es: amigos en la victoria y negadores en la derrota; expertos en analogías de interacción sexual si nuestro equipo gana y caballeros heridos en su honor deportivo si nos recuerdan haber perdido. Y además medio morbosos, siempre. Si alguien necesita alguna prueba de que a los argentinos nos gusta el morbo, esa es que el partido más importante de la fecha sea, sin duda alguna, Tigre - San Lorenzo.


El canario Ricardo me dice que espere a que la hepatalgina le haga efecto y me tira una fija.


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