martes, 13 de diciembre de 2011

Problemas hipervinculares



- Mirá, quería preguntarte a vos que sos un amigo. Vos sabés que no han sido tiempos fáciles, pero he logrado juntar un pequeño capital liter...


- Te recomendaría que lo pongas afuera.


- ¿Seguro?


- Sí, te va a rendir mucho más. ¿Conocés alguna cueva?


- ¿Cueva? Bueno, justamente me junto con unos muchachos que desde una cueva...


- Ni lo dudes. Andá y poné todo allá.




Yo le hice caso y publiqué un artículo en Men In Blog




miércoles, 30 de noviembre de 2011

Breves e inconexas VII



A esta altura ya no es novedad. De vez en cuando se me ocurre un chiste o un juego de palabras que considero logrado y entonces relleno con un par de cositas sin demasiado sentido para convertirlo en un post. Otras veces no llego ni a eso y sólo quedan el par de cositas sin demasiado sentido. "Breves e inconexas" se titulan las cositas sin demasiado sentido.


Aprovecho este espacio que me doy para pedir disculpas por mi involuntaria ausencia virtual. En las últimas tres semanas un proyecto me ha tenido encerrado en un subsuelo sin luz solar (como se estila en los subsuelos) ni señal de celular. No, ya les dije que no se trata de un rayo de la muerte. Yo tampoco entiendo que puede ser tan importante si arranca en noviembre, pero no me quieren escuchar. O quizás sí quieren, pero se les dificulta porque estoy en un subsuelo. Y sin señal de celular. En fin, la cosa es que espero reintegrarme a la vida virtual ni bien esto (que no es un rayo de la muerte) termine y recupere los niveles de vitamina D necesarios.


Mientras tanto, un par de cositas sin demasiado sentido para que no sólo perdonen mi silencio, sino que lo reclamen vivamente.


Breves e inconexas, séptima edición (inédita):




Cuando uno lee el diario, las noticias provocan, a veces, pasiones bajas como la envidia frente a los logros de un otro muchas veces famoso o mejores como el rechazo visceral frente a un hecho que se entiende como trágico. Hoy encontré una noticia que logró provocar ambos sentimientos simultaneamente: Luisana Lopilato publicará un libro.


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La fiesta de fin de año de las empresas es como internet: en su definición no hay nada de malo , pero todos sabemos que fomenta la piratería.

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Cosas que no duran:


- Los amores de verano


- La tapa de los azucareros


- La tarde del sábado


- El orden y la prolijidad, en los cuadernos de primaria


- El paquete de pastillas, una vez que se muerde la primera


- Las horas de sueño en noviembre


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El tarotismo es la carrera del futuro.


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El otro día tuve una reunión de profesores de filosofía. Lo que pasó en la reunión probablemente no le interese a usted, a mí ni al resto de los profesores de filosofía que estaban presentes. Lo verdaderamente importante fue que... ¡PUDE HACER MI CHISTE DE GIORDANO BRUNO Y LA GENTE SE RIÓ!



Ya puedo morir en paz.


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Se realizó una Cumbre de personas que sufren vértigo. Por supuesto, no fue nadie.

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Que ya pueda morir en paz no implica que usted deba buscar los medios para que ello suceda.





Que lo disfruten con salú.






lunes, 7 de noviembre de 2011

Enfermo



Todo empezó con un ataque de alergia a la tarde seguida de un dolor de garganta durante la noche. A la mañana siguiente, un dolor estomacal vino a darle la bienvenida a la recién estrenada gripe. Como venía la mano, el pronóstico para el mediodía era un ACV o el desprendimiento repentino de un brazo. Contra todo, cargué mi propia humanidad al hombro y me dispuse a llevar a mi hija mayor al jardín. El heroísmo duró una cuadra y media. "Nos volvemos". "¿Por qué?". "Porque a Papá se le rompió el pantalón".


"Lo que se va a romper es tu infancia si no llegamos a casa en 2 minutos" pensé.


"Estás enfermo" reflexionó mi mujer. "Está enfermo" sentenció el médico. Resultado: dos días de reposo. Ahora, la perspectiva de estar echado dos días en la cama con tiempo libre se hace idílica a los ojos de quién lee esto desde una oficina frenética o en su BlackBerry a los empujones en plena peatonal pero, para ser honestos, debe tratar de quitarse esa imagen de John Lennon y Yoko Ono boludeando en pijama y en su lugar imaginarse al caballo de El Padrino. Apaleado, como si un camión con reses me hubiese pasado por encima mientras las vacas hacían sus necesidades, ciertamente no estaba para leer sobre la Escuela de Franckfurt o el nacionalismo en la Argentina de 1930. No, no.


Pero no dejaría que un virus me destruyese, así que tomé coraje y pensé: "si alguien aquí va a destruirme, seré yo mismo". Y entonces me clavé una maratón de películas sobre superhéroes.


Seamos claros, no puedo decir que no lo sabía. Con la excepción de Batman, las últimas películas sobre superhéroes suelen ser malas, previsibles y plagadas de clichés. Ahora, ¿y? ¿Se cagan a tiros? ¿vuelan cosas por todos lados? ¿hacen cosas inverosímiles y visualmente llamativas? Listo. Lo demás es como quejarse del valor nutricional de las golosinas. No tiene sentido.


Los elegidos para transitar este camino de autodestrucción sináptica fueron el Capitán América, Thor y Linterna Verde.


Ya del otro lado del Rubicón, algunas conclusiones parciales y comentarios aislados:


1) Los productores se resisten a hacer una sola película de cualquier cosa. El final siempre tiene que ser abierto. Ya hemos hablado de esto con respecto a las películas de terror, pero veo que es una cuestión general. Antes un Rambo o un Chuck Norris mataban a todos los soviéticos en una película, a todos los coreanos en otra y a todos los galeses (?) en otra. Pero eran operaciones separadas, completas. Paquetes cerrados en sí mismos. Ahora el bueno no termina de festejar que salvó el mundo que el director tiene que enfocar algún objeto que nos dé a entender que lo salvó, pero hasta ahí nomás.


2) No contentos con el final abierto, quieren dejar absolutamente establecido que se viene una secuela, por si algún gil todavía no entendió las indirectas. Señores, basta de agregar escenas después de los títulos finales. La primera vez que se hizo fue revolucionario, pero ahora simplemente hacen que uno no pueda dejar el cine en paz. Aunque haya ido a ver "La arena se escurre de los dedos como la vida de un filatelista en un país de gente sin baba" del realizador ucraniano Zvlatij Kajhvilshjivgómez y se esté orinando encima (uno, no el realizador ucraniano), no puede evitar quedarse para ver si después de todos los títulos aparece una escena de dos minutos donde entran agentes de la CIA a decirle que han encontrado una persona que babea (¡acá! ¡en la segunda fila del cine hay uno!) y que debe ir con ellos inmediatamente.


3) Los malos antes eran más maduros. Un tipo antes te destruía el mundo porque sí; o lo quería dominar porque se le cantaba la gana y tenía plata para bancarse su propia organización. Ahora quieren tener todo el poder, dominar el mundo... pero por una cuestión de celos, de envidia. Antes querían 100.000 millones de dólares y se cagaban de risa mientras lo decían, ahora en el fondo quieren que el padre los reconozca y lo dicen con ojos vidriosos.


4) Miren, yo entiendo que "super" tiene que dar la sensación de destacarse sobre el resto. Incluso comprendo que intenten atrapar a la reacia platea femenina, pero -¡por la memoria de Adam West!- dejen de mostrar el torso desnudo del protagonista. Innecesario por donde se lo mire. O lo dejan de hacer o equiparan y muestran también el de la coprotagonista. Si no, se trata de una flagrante discriminación hacia los hombres de torso flácido.


5) Todas estas películas tienen una frase que actúa de nexo entre los protagonistas que se dice al pasar en un momento de la película y que vuelve a repetirse (encajando perfectamente) en el momento de la resolución del conflicto. Siempre. Ahora, esa frase-guiño puede tener dos funciones: pegarle al malo o crear un momento romanticón en medio de los tiros y las explosiones.


Ejemplo de frase-guiño que funciona para pegarle al malo: imagine que los protagonistas están almorzando y uno no quiere comer cerdo. "El cerdo cae pesado" define. Ponemos fast forward y, en plena pelea final en un galpón enorme, el malvado está por consumar su victoria cuando el protagonista activa una palanca, se abre un container y 200 cerdos caen sobre la cabeza de la encarnación del mal con acento extranjero. Entonces, mientras levanta a su compañera, el galán le dice con una sonrisa "¿Ves? te dije que el cerdo caía pesado". Así funciona.



Orgulloso, le presenté estas reflexiones fruto de una ardua investigación a mi mujer. "Sos un enfermo" reflexionó.

Quiero una segunda opinión de mi médico.


miércoles, 12 de octubre de 2011

La divulgación es historia



Introducción: casi por definición, la obras de divulgación implican una simplificación. Esta condición para una mayor comprensión de la redacción que logre una mejor retención en el lector huevón parece una contradicción. Pues la ejercitación del intelecto simplón no se da en la consumisión de papilla sino en la conformación de hábitos y la superación de una postulación simple de la realidad. Pero esta constitución no se da en la repetición de lo que diga un libro a elección sino en la fijación y comprensión de una concepción que bien podríamos denominar 'cosmovisión'. Y si bien la acreditación de esto es díficil, una evaluación externa puede confirmar nuestra percepción de la consecución de una idea propia o de la adhesión a una tradición existente. Por supuesto, esta clasificación no tiene la intención de generar confusión sino de ayudar a la clarificación para facilitar la elección de bibliografía futura.


- ¿Eh?

- Perdón, Galíndez. Me voy por las ramas. En realidad lo cité para hacerle una devolución de su examen de Historia. Y me han pedido expresamente que lo haga porque su performance preocupa por lo que se pueda pensar de esta institución. Y de los seres humanos en general. Al parecer, en el último ranking, nuestro país habría caído 23 puesto sólo por su prueba, Galíndez.

Ante todo, para que no lo tome como algo personal, quiero que sepa que yo creo que hay un mérito en hacer libros de historia como los de -pongamos por caso- Felipe Pigna, que simplificando un poco el asunto lleva por los avatares de la historia a un amplio espectro de lectores. Se trata de un mérito económico, sin duda. De hecho, de ahí viene la expresión de que un libro "salió como Pigna". Pero divago, Galíndez. Decía, hay ciertas cosas, sin embargo, que no pueden dejarse pasar. Bah, quizás pudiesen dejarse pasar a una exposición dadaísta o a un drenaje, pero no a un examen de Historia, que es lo que nos congrega hoy.

En primer lugar, es destacable que comprometa su visión en los acontecimientos históricos, pero quizás se haya pasado de rosca con los subjetivemas. Aunque poco académico, puedo aceptar que desde un determinado marco teórico se refiera a los norteamericanos del siglo XX como "cerdos imperialistas". Aunque no soy amigo de las repeticiones, también podría conceder que repita la adjetivación para los ingleses del siglo XVIII; pero no creo que pueda aplicarlo sin más al milenario Imperio Chino. Es claro que la carga es otra. Y dudo que la dinastía Ming haya planeado saturar Occidente con mercancía barata y de mala calidad como usted les imputa. No, no, el gato que saluda constantemente no tiene nada que ver con ellos. Ni tampoco el supermercado que está a la vuelta de su casa, así que directamente taché todos sus reclamos referidos al mantenimiento de la cadena de frío y el redondeo a favor del cliente.

Tampoco puedo negar su compromiso afectivo con los grandes personajes históricos, pero usted lleva sus simpatías demasiado lejos. Por eso quería aclararle que a Heráclito le decían "el obscuro de Éfeso" gracias a su prosa sibilina y enrevesada. Ciertamente "el Negro Heráclito" no tiene una significación análoga. Y si bien "el Azote de Dios" es también un sobrenombre, tampoco es homologable con "el hinchapelotas de Atila". Pero le reconozco que esas referencias por lo menos eran claras. No tanto así en otros casos. Por eso le pido que deje las supersticiones afuera del aula: 45 minutos tratando de entender a quién se refería cuando hablaba del presidente "Mendez". Recién cuando menciona las políticas económicas "del innombrable" pude unir cabos. Incluso uno de mis hijos que leyó a la pasada me preguntó si Lord Voldemort había sido presidente de Argentina. Justo estaban pasando las noticias, así que no sabe lo que me costó quitarle esa idea de la cabeza.

Por otro lado, no tengo intención de rehacer el camino de sus asociaciones libres, pero las facciones que apoyaban respectivamente al Pontificado y al Emperador en la Europa del siglo XII se denominaban güelfos y gibelinos, y no 'golfas' y 'gobelinos'. No, no me interesa saber en qué sentido usted considera que libran una batalla. Simplemente es inexacto.

Quizá, para redondear, marcarle algunos errores puntuales. Cositas de nada. Waterloo no fue una marca de inodoros y la conferencia de Yalta no tuvo como objetivo la promoción de un antiácido. Ciertamente no fue Blas Armando Giunta el que dijo que sólo podía ofrecer "sangre, sudor y lágrimas". No, no le voy a preguntar al plantel de Mandiyú del 92, no fue él quién lo dijo. El régimen de Vichy nada tiene que ver con una crema francesa para perder peso y cuando pregunto por los antecedentes de Perón no puede contestarme que antes era Cangallo.

Ponerle un cero sería ofender a quienes han sido sorprendidos copiándose, pero por otro lado los profesores de esta institución consideramos que haber cursado el mismo año 8 años es una paradoja temporal peligrosa y que la única marmota es usted mismo así que hemos optado por aprobarlo, teniendo en cuenta que algunas respuestas son correctas si uno simplemente cambia la pregunta. Por ejemplo, su respuesta sobre los factores desencadenantes de la primera guerra coincide con la descripción de las prácticas rituales en los deportes de los Mayas.

Además, desde la DEGEP nos dicen que prenderlo fuego no es una solución posible.

jueves, 6 de octubre de 2011

Historias mínimas VI




Esta semana estuve tomando un examen con una parte de multiple choice. Observando las preguntas, me encontré con lo que he denominado "la aporía del multiple choice". Gracias, gracias. Yo también creo que es un nombre muy logrado.


Veamos en que consiste: imagine que tiene una pregunta determinada y encuentra las siguientes opciones:


1) Pregunta determinada 1:


a) respuesta determinada 'a'.


b) respuesta determinada 'b'.


c) respuesta determinada 'c'.


d) Todas son correctas.


e) Ninguna es correcta.


Si las respuestas 'a', 'b' y 'c' fuesen correctas, uno estaría tentado a responder 'd'. Ahora ¿la respuesta 'd' no incluye también la 'e', invalidándose a sí misma? ¿o sea que para esta pregunta no existe una respuesta simple? Dicho esto, usted considera que este planteo:


a) es interesante.


b) es curioso.


c) pone en entredicho al entero sistema educativo desde sus mismos fundamentos.


d) comprate una vida.


e) Todas las anteriores.


f) Ninguna de las anteriores.



¿Cómo que 'd'? ¿donde quedó el amor por la paradoja?


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Envalentonado por los logros de mi aguda inteligencia, consideré que debía dejar un legado al que mis hijas pudiesen volver en momentos de incertidumbre y/o zozobra como un faro que alumbra en la noche de la vida. Aunque, con la claridad del día, me dijeron que el faro zozobra, yo sé que en el futuro lo agradecerán.



DECÁLOGO PARA MIS HIJAS


(para momento de incertidumbre y/o zozobra)



1) Es cierto que debes ser previsora y ahorrar, pero nunca compres papel higiénico de simple hoja ni jugos concentrados para diluir. Y, ciertamente, nunca compres ambos al mismo tiempo. Puede ser trágico.


2) Dicen que las mujeres buscan un hombre parecido a su padre. Desde ya te digo que no te conviene juntarse con ese vaguito.


3) Al elegir marido, lo que cuenta son los valores que importan. Reformulo, lo que importa son los valores de la cuenta.


4) No prometas un decálogo cuando sólo tienes 3 o 4 ideas sueltas.


5) Elije un password y aplicalo a todo. Es la única manera de no perder el acceso a cada banco/diario on line/casa de fotografía/cuenta de mail/grupo de descuentos/larga lista de etcéteras en que hayas creado una cuenta alguna vez.


6) No estires innecesariamente decálogos únicamente porque pusiste que era un decálogo cuando sólo tenías 3 o 4 ideas sueltas.


7) No sobreabundes en explicaciones que generen el efecto contrario y terminan incriminando más de lo que justifican, como el otro día cuando me estaba yendo a almorzar con el diario y se me ocurrió pasar a mear y, cuando un compañero me veía entrar al baño con el diario le expliqué que no era para ahora sino para el almuerzo posterior que... creo que he probado mi punto.


8) Ignorá el punto 7.


9) Cumple siempre tus promesas. Si decís que vas a hacer un decálogo, hacé un decálogo.


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Yo sabía que no iba a terminar bien. Porque una cosa es poner un estándar irreal, imposible como parámetro de la belleza femenina, pero además recurrir al photoshop para mejorar a mujeres que ya de por sí hacen gastos ridículos en cosmética es tentar a la suerte. No bastó con haberse olvidado de reponer el ombligo en alguna sílfides, sino que fueron más allá. Cada vez más allá. Por eso en realidad no me sorprende la última foto de portada de la revista de Susana Gimenez.











Esa pantorilla no se la cree nadie.


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Cosas que escribiría si tuviese Twitter:


La magia es como los embutidos: se disfruta más cuando no se sabe cómo se hace.


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Si nuestra época se caracteriza por romper los límites impuestos por la naturaleza o las tradiciones, nadie encarna mejor el espíritu de nuestro tiempo como Silvina G-Q (pronúnciese yi-kiú). Nacida bajo el nombre de Raúl Gutierrez Quevedo, ya desde niño...desde niña comprendió que había nacido en el cuerpo equivocado...¡equivocada! Ah, no, equivocado estaba bien. Se sentía mujer y amaba ser mujer, por lo que a nadie sorprendió que abrazara el travestismo. Sobre todo después de haber abrazado durante tanto tiempo a su primo Damián. Fue una liberación. Atrás quedaron los intercambios de remera con los pilares del equipo de rugby contrario y se abrían posibilidades de intercambio de ropa con sus amigas. Pero la sociedad no estaba preparada. Él...¡ella! la prepararía (¿prepararío?) Fueron sus valientes reclamos los que terminaron en la histórica instalación de mingitorios en el baño de mujeres del Cine Atlas.


Casi como una consecuencia natural, el amor por su nuevo género decantó en su afiliación al movimiento feminista. Un feminismo que bregaba por la igualdad absoluta entre varones y mujeres. ¿Y qué si eso resintió un poco la femeneidad de su aspecto? El feminismo de la igualdad es lo que es. Las mujeres no son menos que los hombres, son iguales. A tal punto que podríamos decir que son lo mismo. Además, fueron esas horas de marcha y de lucha compartida lo que fue fermentando aquél paso que terminaba de personificar la ruptura con la sociedad tradicional: el amor por su compañera Diana Olivares le hizo comprender que era lesbiana.


Contra viento y marea, Silvina y Diana lograron formar una hermosa familia junto con sus 4 hijos. Aquí una foto de este...esta rebelde que logró romper todas las tradiciones en pos del cumplimiento de sus sueños:











Silvina es la de bigote.






jueves, 22 de septiembre de 2011

Breves e inconexas VI




1) Si algo ha eclipsado las filtraciones de Wikileaks han sido las filtraciones de Choluleaks. Fotos de famosos desnudos se hacen públicas sistemáticamente. Por supuesto -en los casos en que el culpable no es un ex novio despechado- se trata de robos de teléfonos celulares y hackeo ilegal de computadoras. Gente de bien que se ve sorprendida en su intimidad por inescrupulosos voyeuristas.


Habiendo establecido esto, mi pregunta es ¿por qué diantres hay personas que se sacan fotos desnudas con su celular en primer lugar? Es decir ¿cuando serían un buen momento para ver fotos de uno mismo como Dios lo trajo al mundo? "Che, qué macana, todavía faltan 200 números para mi turno. ¿Cómo era yo desnudo?"; "Este es mi sobrino Ambrosio comiendo papilla, esta es mi perrita Laica corriendo por la playa, esta soy yo en bolas mirando con cara de ninfómana, este es el cumpleaños de mi abuela...".


Un 'desnudo cuidado' es el desnudo que no se fotografía.


2) No me gusta ver películas de terror. No existen motivos éticos, estéticos, técnicos, estocásticos o peripatéticos. Simplemente soy cagón. Cada incursión forzada termina con un pensamiento similar al que uno puede tener mientras el carrito de la montaña rusa remonta lentamente la primera subida: "¿Por qué me estoy sometiendo voluntariamente a esta tortura? Y ahora ya no puedo volver atrás".


Ahora bien, mis incursiones en el género* han bastado y sobrado para constatar un par de cosas:


- Si alguien se baña, entonces va a morir. No sé si habrá lobby de las perfumerías francesas, pero lo cierto es que tomar una ducha (ni que hablar de un baño de inmersión) es una sentencia de muerte. Y los que se salvan siempre están sucios al final de la película. Lo preocupante del caso es que los asesinos no parecen respetar la intimidad. Me gustaría ver una escena en la que el asesino entre al baño y se encuentre con la víctima sentada en el inodoro.


- Los zombies son lentos y -paradójicamente- pueden morir. Un zombie es una criatura infernal ciertamente curiosa: al parecer, al resucitar a una persona esta pierde a) el equilibrio: ya no puede caminar balanceando graciosamente sus brazos sino que parece estar tomando distancia en el patio del colegio; b) todo atisbo de velocidad: si se quiere evitar ser mordido por un zombi, básicamente lo que hay que hacer es apurar el paso. No obstante, aun cuando son lentos y van murmurando constantemente, logran sorprender a los personajes secundarios que siempre están mirando para atrás; y c) la noción de una dieta balanceada: quizás por resentimiento contra los que tienen articulaciones, lo único que les interesa es la carne humana. Nunca una ensalada o unas machas a la parmesana. Además, pueden estar días vagando sin sentido, pero apenas se hacen de un cacho de persona (o de la persona de Cacho) no pueden esperar a ponerla unos minutos a la parrilla.


- Las octavas partes nunca fueron buenas. Los distintos géneros (comedia, acción...) han adoptado la permanencia de historias para dar continuidad a un relato, a un personaje o, según dicen algunos malintencionados, lucrar. Ahora, las películas de terror han llevado este principio hasta el paroxismo.


Una película de terror sólo puede terminar cerrando el circulo: la muerte del asesino; el cese del destino trágico; la exorcización del espíritu errante. La amenaza constante que da sustento a la película debe ser eliminada. Eso debería anular la posibilidad de una secuela. Pero no, el asesino no estaba tan muerto, el destino sólo había hecho una pausa para ir a mear y le erraron con la exorcización del espíritu errante. O sea, es lisa y llanamente desautorizar la película anterior. Sólo se trata de un tiempo de respiro para que la protagonista consiga un nuevo entorno en el que puedan morir todos después de que su entorno muriese en la película anterior.


3) Blogger son los padres.


Esa es mi conclusión. Desde el momento en que uno decide publicar algo en un blog, entiende que la posibilidad de una feedback cara a cara es difícil. Por suerte, además de los comentarios, se puede echar mano a las magníficas estadísticas que nos provee blogger y allí encontrar no sólo la cantidad sino la cualidad de los lectores que entran al propio espacio. Y así es como uno se entera, por ejemplo, qué es leído en Argentina (naturalmente) pero también en España (¡bien ahí!), en México (¡soy un tigre!), en Libia (¿eh?) y en Alaska (¿llega la conexión a internet siquiera?)


No puedo dejar de sospechar. Internet es una red, concedo; existen los amigos de los amigos, por supuesto; hay hispanoparlantes diseminados por el mundo, claro está; todas las personas del mundo pueden ser conectadas en 6 etapas, ponele; pero no me vengan con que una persona cuyas preocupaciones van desde la asimilación de otra cultura al intento de convencer al resto de su familia de que la mudanza a Burkina Faso es efectivamente una oportunidad aprovechada quiere leer sobre las inconsistencias que presenta el zombi como personaje. Ahí hay un muchacho de blogger entreteniéndose mientras pone banderas al azar para que estemos contentos.


¿Paranóico dice? Piense la opción: "Los rebeldes han tomado la ciudad y dicen que ya se puede leer Kairós nuevamente. La gente sale a la calle mientras solicita una nueva entrega de 'Breves e inconexas'".



Pero, si llega a ser el caso, que lo disfruten con salú.


















* hablo del género de las películas de terror, que después se me arma lío con mi mujer.


viernes, 16 de septiembre de 2011

Fermín


Son las siete y media de la tarde. Un vagón de subte que ya no está atiborrado, pero cuyos pasillos todavía albergan gente parada. Y una persona que sube con un parlante, un micrófono y una guitarra. Es Fermín.

Ya conocemos a Fermín; lo hemos visto en dos o tres ocasiones. En el mundo de los títulos autoimpuestos -allí donde Atlanta es el capo de la "B" y yo soy un crack- Fermín es músico. No sólo lo atestiguan su guitarra y su micrófono sino también su pelo desaliñado, su remera gastada, su pañuelo al cuello y sus pantalones chupines. Sabiendo que cuenta con esos testimonios irrefutables, Fermín toma la palabra frente a los que ha impuesto que serán su público. Nos explica que -para el que no se dio cuenta- él es músico. No un músico de subte, no. Él tiene una banda. Pero los meandrosos caminos de la vida lo obligan a llegarse hasta el subte (un Hades tan simbólico como literal) para obsequiarnos con su talento a cambio de lo que nuestra generosidad (¿generosidad? ¡justicia más bien!) quiera retribuir.

El problema es, desde el primer momento, que los viandantes no retribuyen nada -ni siquiera una mirada- al bueno de Fermín. Los auriculares que se vislumbran aquí y allá nos permiten presumir que la gente escucha otra música o se pone algo para no escuchar la de nuestro héroe; los ojos que se posan en el libro/diario/fotocopia/etiqueta con información nutricional que cada uno lleva o -a falta de un texto propio- en el de al lado nos indican que existe una resistencia.

Y Fermín lo nota. "Parece que no hay onda" reflexiona en voz alta. El didascálico valor de sus palabras no permite escapar a la invitación: un ruego espontáneo del público, una súplica conjunta, un pedido popular de rectificación o la explicación justificante de un malentendido se imponen naturalmente. Pero parece ser que nos encontramos entre una multitud contra natura, porque no pasa nada de eso. Sólo textos y auriculares.

Fermín sigue buscando una mirada cómplice. Incómodo, a 70 centímetros del Maestro,el que escribe parece desafiar al primer párrafo del libro que tiene entre manos a ver quién pestañea primero. No puedo quitar la mirada de esa hoja. Fermín está muy cerca y me interroga con la mirada. Lo siento. Siento sus ojos escrutadores cuando pasan una y otra vez por el lugar donde me acodo. Ya conocemos a Fermín. Se impacienta facilmente Fermín.

"Yo a veces no sé qué hago acá" brama. ¡Silencio! ¡que nadie se atreva a sumarse a la pregunta! El Maestro se encuentra en un debate consigo mismo. Se pone en duda y se reafirma. El tiempo parece detenerse, dejando a los ocasionales habitantes del vagón suspendidos en un momento infinito, del que sólo nos puede rescatar el arribo de Fermín a una conclusión.

"Yo suspendo" anuncia. No debería quitar la vista de mi párrafo, pero no puedo evitarlo. Aunque haga contacto visual y me transforme en una estatua de piedra, debo ver la reacción de Fermín. Pero él, magnánimo, ya se ha dado vuelta contra la puerta y canturrea algo mientras toca la guitarra desapasionadamente.

Detrás de él: el vacío. Sólo un tendal de textos y auriculares; algún remordimiento quizás, probablemente varios alivios; un párrafo fijo y una frase. Una frase que brota de lo más hondo del corazón, a apenas 70 centímetros de ese portento del ritmo:


"Fermín, dejá de hincharnos las pelotas".




Que lo disfruten con salú.



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