miércoles, 27 de agosto de 2008

De formación de criterio


Una norma protocolar que siempre he escuchado acríticamente es la que dice que en la mesa no hay que hablar ni de religión ni de política ni de fútbol. Más allá de que no propone temas que sí se puedan tratar y con esto sólo favorece los silencios incómodos (quizás sea una norma impulsada por los fabricantes de gaseosas para aumentar el consumo), el foco parece estar puesto en las pasiones que cualquiera de esos tópicos traerían a la mesa, máxime cuando las opiniones no suelen coincidir (y si coinciden en alguno de los temas, todavía quedarían dos oportunidades más de entrar en discordia) Y digo que la escuché acríticamente porque, inspeccionando los temas, descubro que el manto de indiferencia con que el relativismo cubre todo lo que toca hace que tales discusiones puedan ser en estos días fácilmente zanjadas: "Esa es tu opinión y esta es la mía".

Trascendiendo la deseabilidad de tales disputas dialécticas, existen quienes no tienen una postura tomada respecto de alguno de los temas mencionados; estas personas sienten la discriminación de quedar afuera de una polémica en la que podrían haber descargado tensiones pegando unos cuantos gritos. Pensando en ellos he decidido hacer mi aporte, no en temas religiosos ni futbolísticos, sino en las espinosas arenas de la política. Imagínese qué complicado es el panorama en esta área que hasta la arena es espinosa. Algunos de los lectores que frecuentan este blog se dedican a estas artes, así que me juego un cierto capital intelectual frente a ellos, haciéndome susceptible a sus improperios (o a los de personas de otras áreas también) Pero nada de esto se interpondrá en el servicio público que -en mi magnanimidad- brindo desde este espacio.


¿Como gestar un criterio político entonces? Algunas observaciones:

Ante todo, lo importante es saber ubicarse. Lo que está bien visto es ser "de centro". Para esto simplemente hay que encontrar alguien que esté más a la derecha y más a la izquierda. Eso es todo. Por suerte para usted siempre hay guardianes de los confines del espectro político, así que no debería ser demasiado trabajoso. Con tal que no quiera (o más bien manifieste querer) matar a todos los que no piensan como usted ni declame sus ideas desde la casa de otra persona que está usted ocupando ilegalmente, esto debería estar cubierto. Quizás el único requisito importante sea que no haya reclutado un ejército personal; ya sea éste de pelucones dispuestos a tirar bombas molotov como de rapados en campera militar dispuestos a tirar pelucones.

Es cierto que podría usted objetar los motes de "derecha" e "izquierda" diciendo que designan realidades cada vez más dificiles de diferenciar. Coincido, pero la ausencia de referencias espaciales confunde a la gente. Incluso se ha tratado de cambiar los indicadores, pero todas las iniciativas han fracasado.

El primer intento fue la propuesta de cambiar "derecha" e "izquierda" por "norte" y "sur", pero tenían una connotación demasiado geográfica, con lo cuál dio lugar a rarezas como el "Partido Norteño del Sur", así que se desterró esa terminología. La segunda propuesta fue suplirlas por "arriba" y "abajo". Esto trajo problemas de copyright con la Iglesia Anglicana primero y con los barrabravas del club de fútbol Universidad de Chile (autodenominados "los de abajo") después. Actualmente, "el Negro Obdulio", jefe de la barrabrava, pugna por ser el prelado de la Iglesia Nacional de Inglaterra. Si cree que lo político sólo era complejo, incluya también lo religioso y lo futbolístico. Además, el principal problema de esta denominación fue que se empezó a politizar todo: cuando en el cine o en cualquier espectáculo alguien le gritaba a la persona que lo tapaba "abajoooo" se daba lugar a toda clase de reyertas ideológicas que preferimos no transcribir. Un último intento fueron los nombres "fondo" y "adelante". Los enredos lingüísticos no fueron menores, sobre todo en época de campañas electorales: "Adelante con el candidato del fondo", "en el fondo es una candidato de Adelante..." y otras alocuciones del estilo terminaron confundiendo a los votantes. Pero quizás los más confundidos eran los jefes de mesa electoral, ya que miles de votos fueron impugnados como "voto cantado" cuando, señalando el cuarto oscuro, éstos le decían a los votantes: "adelante".

Incluso otras categorías más generales como "conservador" o "revolucionario" no dejan de ser relativas. No falta mucho tiempo para que los que defienden la unión civil entre homosexuales sean considerados conservadores, así como si alguno planteara que gobiernen los filósofos -como quería Platón hace 2500 años- sería todo un revolucionario. No menos ambigüedad conlleva la palabra "progresista", ya que si entendemos el progreso como avanzar hacia el lugar donde queremos ir, quién quiera dirigirse hacia un estado de naturaleza salvaje será progresista en la medida en que elimine sistemáticamente todo lo ligado a la tecnología. Para que sea más claro: si nuestros progresistas quieren parecerse a los legisladores holandeses, quiere decir que la legislación holandesa es de tal tipo. Entonces, los legisladores que defienden esa legislación son conservadores, porque quieren que se mantenga. Por lo tanto, los progresistas son conservadores.

En resumen, si alguien le pregunta, usted diga que es de centro; cuando escarben en temas específicos, responda que adhiere a la doctrina del partido. Si lo dice con la suficiente seguridad su interlocutor no preguntará de qué partido se trata. De hacerlo, mencione un partido inexistente, como el Partido norteño del Sur. Eso debería bastar para hacerse de una autoridad política suficiente para discutir en cualquier mesa (aunque sabemos que en la mesa no se debe hablar de política) Como ve, el criterio político es mucho más fácil de lo que la gente supone. Probablemente haya gente que no esté de acuerdo conmigo, pero seguro que son hinchas de Boca, así que no se preocupe porque no entienden nada de la vida.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Remoto control

Un reconocido filósofo contemporáneo (re-conocido mío, gracias A.E.) me hizo notar algo interesante: en la serie del Super agente 86, los malos pertenecen a Kaos; los buenos, en cambio, se sitúan en la otra vereda: Control. He aquí el punto interesante ¿lo opuesto al caos es el control? Él decía que esto dejaba ver raíces kantianas, yo objeto que el nombre Cosmos estaba tomado por un equipo de fútbol*. Independientemente de la resolución de este tema, sí es verdad que existe muchísima gente que equipara el bien con el control. En cierta gente esto es entendible (cirujanos, trapecistas, los que trabajan en la torre de control de un aeropuerto o los jugadores de Playstation) pero en la mayoría de los mortales esta actitud huele a vicio. Incluso en los antes mencionados solo se aplica a un ámbito de su vida pues ¿que diríamos de un trapecista que sigue a la hija hasta el lugar donde va a bailar para ver qué no haga algo malo? ¿que virtud habría en un cirujano incapaz de delegar nunca un caso médico?¿qué pensaríamos de la persona que desde la torre de control sigue a su mujer para que no lo engañe? De este último que tiene una vista privilegiada o una mujer que no se mueve demasiado por la vida, pero de cualquier manera el punto central es claro.

Aquellos que quieren vivir en mundos controlados terminan viviendo en mundos -simplemente- estrechos. Quien organiza una comida familiar (en una familia de no más de 5 personas) puede decir "está todo bajo control" mientras que el que organiza un recital sólo puede decir "está todo bien". La diferencia es enorme. No numéricamente, como algún lector superficial pudiese pensar, sino que de fondo. Sí, ya sé que numéricamente también cambia, pero ya dijimos que ese no es el punto. No, el punto tampoco es los hábitos voyeuristas de los controladores aeronáuticos. Olvídese del punto, siga leyendo. Como sea, en el caso del recital solamente se notifica sobre un estado actual de la situación, mientras que en el primer caso se va más allá para decir "no sólo está todo bien, sino que además yo tengo el dominio sobre todas las variables para que todo siga estando bien". Es claro que algo así no está llamado a durar. Por eso haré una enumeración de aquellos factores desequilibrantes que hacen humo la ilusión del control:

1) No tener control sobre lo que los otros dicen. ¿Quién no ha sido sacudido por la vergüenza ajena (o propia, según lo que se diga) cuando alguien enhebra fonemas que nunca debieron juntarse: "Papá ¿no vas a darles del whisky bueno que te trajeron de Inglaterra?", "¿Y ustedes son novios o qué?", "Y a todo esto ¿usted que opina del Gobierno?". Esto es lo que se experimenta cuando se gesta el primer encuentro entre los propios padres y los suegros. Sin ser la corrida de San Fermín es, sin embargo, una situación "fuera de control". No porque los padres tengan en sí un carácter intrínsecamente impresentable (aunque haya casos) sino porque se juntan personas que no tienen por qué ser afines con la implícita esperanza de que lo sean. Pero ¿puede ser tan malo? ¿no será una exageración? Llegado este punto cabe preguntarse ¿sería realmente deseable poder controlar lo que una persona hace y dice subsumiendo en los propios criterios su valiosísima libertad simplemente para sentir un grado mayor de seguridad interna? Por supuesto.

2) La aparición de los imponderables: ¿como controlar todo cuando no conozco todas las variables que deben ser tenidas en cuenta? ¿como saber que un profesor se ausentaría y los alumnos se irían antes justo el día que iba a sorprender a mi novia a la salida de su Facultad? ¿qué posibilidades tenía de augurar que la billetera de carpincho birmano que le regalé a mi padre iba a desatar tal reacción alérgica? ¿como podía saber cuando entré a lo de mi amigo que mi remera con un estampado de un mono iba a ser tan ofensivo para su abuela, cuyo marido fue salvajemente asesinado por una manada de chimpancés...que trabajaban en un fábrica de Nike? Para tener realmente el control habría que ser omnisciente. Y, la verdad sea dicha, lo veo más cerca de ser una persona más relajada que de ser omnisciente.

3) Los anarquistas: no quiero caer en anacronismos, los anarquistas incendiarios tal cual pueden haber sido concebidos en el siglo XIX ya no existen. Actualmente tenemos caricaturas de ellos que propugnan sus ideas mientras escuchan música (presumiblemente "anarquista") en su i-pod. Pero hay otro tipo más sutil de anarquista: el que descubre a las personas que disfrutan tener todo bajo control y trata de evitar que lo logren. Los que desacomodan bibliotecas, aprietan el tubo de pasta de dientes por la mitad o abren la ventana cuando está puesto el aire acondicionado no son más que una nueva versión -menos barbárica, más políticamente correcta- de los anarquistas de antaño.



Así que la próxima vez que se pase más de 15 minutos organizando el asado del domingo recuerde: todo control tiene su kaos.


* Cosmos significa "orden" en griego. El Cosmos de New York fue un famoso equipo de Soccer (fulbo) en el que jugó Pelé. Sí, entiendo que ahora no le parezca gracioso y ocurrente, pero es por culpa de su ignorancia. A ver cuando retoma el griego y deja de boludear en internet.

martes, 12 de agosto de 2008

Virtudes, vicios y lo que hay en el medio


Uno asume que, al crecer, las preocupaciones que tiene se van complejizando. Y esto es en parte cierto, porque tanto el contexto con el que interactúa como uno mismo se han ido complejizando. Lo que no estoy seguro es que las preocupaciones crezcan en relación a nuestra percepción de ellas en cada momento. Es decir, si la actual preocupación por la estabilidad laboral es mayor de lo que en su momento fue la del primer día de clases en un colegio nuevo. El problema es que ahora vemos las preocupaciones de la niñez con ojos de adultos. Nada más natural, entonces, que parezcan preocupaciones pueriles.

Haciendo un repaso de esas preocupaciones variopintas, uno se topa con preguntas como qué flipper te comprarías si encontrases un millón de dólares o quién ganaría una pelea entre Rocky y Conan el Bárbaro (algún entusiasmado del momento habrá metido en la disputa al de Karate Kid, pero todos sabemos que Ralph Macchio tiene menos posibilidades en una pelea de este tipo que Molly Ringwald) Descendiendo todavía más en mi niñez me encuentro con una preocupación momentánea, pero intensa: ¿cuando terminará "El país que no miramos"? Mi recuerdo es prístino: estar frente a la televisión esperando los dibujitos del mediodía y tener que fumarme 10 interminables minutos de un tren que se movía por alguna desértica localidad del norte argentino. Las orfebrerías indígenas daban marco a lo que se podría denominar como un embole formidable. En tiempos en los que se pide una televisión más inteligente, todavía me pregunto qué haría ante la vuelta de "El país que no miramos". Lo que esto me deja ver es la diferencia que muchas veces existe entre lo que consideramos bueno y lo que consideramos valioso. Lo bueno es "en sí", se lo reconoce como bueno objetivamente, mientras que lo valiosos es bueno "para mí". Podríamos hablar aquí mejor sobre lo que es el bien y su relación con los valores, pero desde ya no vamos a hacerlo. En cambio, trataré de enumerar algunas virtudes que deseamos que la gente tenga, siempre y cuando no seamos considerados como parte de "la gente".

La puntualidad: Invitación: "vengan a las 9 y media". Realidad: "Caigamos tipo 10". El pensamiento del hombre medio postula que lo mejor es hacerse presente en el lugar cuando ya haya llegado gente. No sabemos si esto se debe a que siente que llegar a horario se interpretaría como una muestra de desesperación social, porque le gusta sentirse esperado o porque una vez llegó a la hora y era el único en una fiesta donde se había colado, pero el caso es que todos tienen este pensamiento. Como la barrera tiende a correrse, en un futuro cercano los tés empezarán a las 4 de la mañana y las comidas 3 días después.

La sinceridad:

- Clarita: Papá, me comí un elefante rosa.

- Padre: Clarita, no es bueno que digas mentiras. Siempre hay que decir la verdad.

- Clarita: está bien. Tía Berta, Papá cree que te parecés a Mario Baracus.

- Padre: Clarita, ¿por qué no vas a comerte un antílope azul?

Cuando uno crece, descubre los matices en la frase "siempre hay que decir la verdad". El conocimiento del contexto, del momento, de la relación y tantas otras cosas hacen que no siempre lo mejor que uno puede decirle al otro sea "escupís cuando hablás", "no me interesa lo que me estás contando" o "cuando me hablás pienso en cómo mejorar mi saque porque si no me tendría que matar". Razonalizaciones mediante, uno puede escudarse siempre en que su mentira no hace más que reestablecer el orden cósmico. Es más, quién dice la verdad no es más que un desubicado, alguien con menos tacto que el baterista de Deff Leppard.

Mientras las virtudes pierden terreno, los vicios exigen -paradójicamente- ser cada vez más virtuoso. Quién en uno de estos días de temperaturas bajo cero se haya asomado por la ventana de su calefaccionada oficina para ver a grupos de fumadores que -en condiciones infrahumanas- exhiben una sonrisa de placer, sabe que se merecen el placer que ello les genera. Yo no fumo, e incluso disfruto de los ambientes libres de humo, pero no puedo dejar de reconocer la templanza de aquellos que defienden su vicio recluyéndose en lugares recónditos olvidados por Dios y los grados celcius. Algo análogo se puede decir del perezoso, quién debe luchar a brazo partido para "no hacer nada". La locacibilidad (neologismo para "capacidad de ser localizado") constante que ofrece el celular, la permanente oferta de programas televisivos de cualquier género y el imperativo social de que deberíamos hacer más cosas simplemente porque los avances tecnológicos nos permiten hacer más cosas convierten al otrora "vago de mierda" en un icono revolucionario.

Estos temas han sido sospechosamente ignorados en los debates éticos contemporáneos. Quizás el que los iba a plantear llegó tarde. Hubiese sido una actitud bastante coherente.

jueves, 7 de agosto de 2008

Breves e inconexas


1) Ante todo, quería agradecer a todos aquellos que, movidos por el texto "La vida con uno mismo" me hicieron llegar sus propios actos rídiculos como pegar mocos en lugares escondidos o caminar sin pisar las juntas de las baldozas. Aunque podamos extendernos en rarezas (muchas de las cuales hablan más de las patologías de quién propone que de códigos comunes) hemos de acotar la lista. Hay, no obstante, un acto que divide aguas y es la intervención o no en una conversación ajena cuando uno tiene la respuesta de lo que se está hablando. Como solemos hacer, vamos a lo concreto...

Pasillo del colectivo 152, 18:40 hs.

- Anónimo 1: ¿como se llamaba el actor este que siempre estaba en las películas con Walter Mathau?
- Anónimo 2: ¿uno morocho?
- A1: no, uno canoso, medio petiso...
- A2: ¿Clark Gable?
- A1: No, no...este que aparece en esa que se van en un crucero.
- A2: ah...sí...¿como se llamaba?...Patrick Swayze. Ahí está.
- A1: creo que no era ese...era algo como John...Johnny algo...
- A2: ¡Johnny Walker?
- Pablo: ¡JACK LEMON! ¡POR DIOS! ¡JACK LEMON! ¡PATRICK SWAYZE NI SIQUIERA ES PETISO!

Como ven, la intervención o no cuando uno tiene la respuesta divide aguas.

2) Al parecer está a la venta el libro más caro del mundo. Escrito por un tal Tomas Alexander Hartmann, el libro costaría la friolera de 153 millones de euros. El valor se debe, según su autor, a su perspectiva profunda y a haber resuelto las tres cuestiones más importantes de la humanidad en menos de 300 frases (el libro tiene sólo 13 páginas) Ya la literatura managerial había incursionado en la estrategia de vender libros sobre cómo hacerse rico que adentro podían tener respuestas tales como "venda libros sobre cómo hacerse rico", pero Hartmann decidió economizar recursos y hacerse de una fortuna vendiendo sólo un libro. Audaz.
Lo complejo es que el libro será traducido a la lengua del comprador, con lo cual habrá un traductor que podrá decir: "¡no sabés!, ¡me acabo de ahorrar 153 millones de euros!".
No sé por qué, pero de repente los libros de la Calle Corrientes me parecieron más baratos todavía.

3) Desde la paternidad uno vuelve a convivir con el mundo de los dibujos animados infantiles. Esto me gestó dos reflexiones:

- hay una nueva categoría de dibujos animados para bebés. Ya no existe el desafío de entender la trama del dibujito sino que la trama baja hasta el bebé. Los personajes sonríen todo el tiempo, hacen preguntas al niño televidente y transitan por el camino de la obviedad de principio a fin. No hay malos que quieran conquistar el mundo ni depredadores que quieran prevalecer sobre potenciales depredados; no hay malvados planes a ser desarticulados ni personajes susceptible de interpretaciones retorcidas (como los Pitufos) Temo por los niños que armen su cosmovisión desde tales dibujitos.

- recién ahora de adulto pude verbalizar una sensación que tuve toda la vida: ¡la pata Daisy tiene cara de atorranta! No es como las caras infantiles de Minnie ni de Clarabella. De hecho ni siquiera los personajes "malos" de Disney tienen esa mirada sórdida. La lujuria que destila este "personaje infantil" es la que nos ha llevado a esta exposición hipérbolica de lo sexual que encontramos en la sociedad actual. Su novio (Donald) está vestido de marinero. Todo cierra. Seguro Disney se inspiró en un cuento del tipo "El Marinero y la prostituta" o algo así. ¡Vuelve a tu heladera, Walt!


Supongo que esperará algún tipo de cierre. Espere sentado, ya que -como me ocupé en aclarar- estos aportes son breves e inconexos así que, a menos que Jack Lemon pague 153 millones por un libro de Daisy, no habrá cierre alguno. Aunque estafar a un anciano suena como algo que Daisy haría.

miércoles, 30 de julio de 2008

Tanda de consejos para no-padres


En el mundo globalizado que nos toca transitar está muy bien vista la "multiculturalidad"; esto es, la capacidad de relacionarse con gente distinta, que tiene otra cultura de fondo. Que quiera decir ser "multicultural" es ya algo más vago. Sólo sabemos que está bien. Así, se puede considerar multicultural tanto al que domina varias lenguas y dialectos y busca comprender las costumbres internas de un país como al que de paso en un hostel le pregunta a otro como se dice "moco" en alemán o consulta si en India existe la Coca-Cola. La forma de relacionarse con personas de otros países es todo un tema. Un tema que no me interesa ahora. ¿Por qué? Porque en este "tratar con alguien culturalmente distinto" no hay que ir lejos, una misma cultura es, paradójicamente, multicultural. Como su paciencia y capacidad de atención son limitadas, iré al grano: voy a dar las pautas para tratar de relacionarse con padres. No con sus padres, no con padres de gente de 40 años, sino con padres de niños. Quizás le parezca una pelotudez supina, pero, o no se ha dado cuenta de los errores que comete o no ha sabido aprovechar las ventajas que presentan.

Artículo 1: sobre la suceptibilidad de los padres.

Cuando se enfrente con un padre standard, debe saber que sólo estará interesado en escuchar el vaso medio lleno, es decir, está dispuesto a escuchar solamente las virtudes de su hijo. Pongamos por caso que el chiquito acaba de hacer pedazos su colección de vinilos autografiados. Lo que usted escuchará de su padre es: "¿viste que fuerza tiene?". Es importante entender este principio cuando va a visitar a un recién nacido. Alguien dijo alguna vez que todos los bebés son lindos. Mentía. En general, al nacer los bebés parecen una copia a escala de Jabba the Hutt. Eso no lo excusa de dar su impresión sobre el neonato. Si este sonríe, puede decir "¡que simpático!" Si no aplica, salga por la tangente diciendo algo como: "se parece a la madre". No importa si realmente es así, ya que de cada 10 visitantes, 4 dicen que se parece a la madre, 3 al padre, 2 hacen el chiste de que se parece al lechero y 1 que se parece a Jabba the Hutt (a menos que sea el hijo de Jabba the Hutt, no recomiendo esta opción)

No obstante, esta suceptibilidad tiene sus ventajas. Como están atentos a la estima del chico, los padres dejan abierta una posibilidad de ser atacados sin que les importe o se den cuenta. Así que si alguno le cae mal o tiene algún reproche, este es el momento de sacárselo de encima. Veamos un ejemplo que clarifique lo expuesto:

Situación 1:

Juan: - Pedro, eres un imbécil.

Pedro: - ¡imbécil tu abuela! (situación de violencia)

Situación 2:

Juan: - mirá que cara de inteligente tiene el chiquitín! no se parece al imbécil de su padre.

Pedro: ja, ja. Es así.

Situación 3:

Juan: - mirá que cara de inteligente tiene el chiquitín! yo me encamé con tu madre.
Pedro: ¡¿qué?! (situación de violencia)

Como podrán ver, mientras se respeten los límites que marca el sentido común, la situación puede llegar a ser auspiciosa.

Artículo 2: sobre la inteligencia de los padres.

Todo el mundo está tan atento a la evolución de los chicos que no se fijan en la severa involución que sufren los padres. Los padres están expuestos, en nombre del desarrollo infantil, a las más nocivas influencias: desde versiones de sala de espera de todos los músicos reconocidos a horas de Barney en la televisión, pasando por espectáculos para pre-adolescentes organizados por Cris Morena. ¿Que puede esperarse de la sensibilidad y la inteligencia de alguien que sufrió tal lavado cerebral? Profesionales con postgrados que no pueden quitarse de la cabeza una melodía cantada por un dinosaurio con voz de oligofrénico con sinusitis; adultos responsables que al ver "La vida de Juno" preguntan cuál es el malo o tratan de arreglar el color mientras ven "La lista de Schindler". Esto puede llegar a afectar el nivel de las conversaciones que tenga con ellos pero, por otro lado, si una discusión se pone difícil, siempre podrá salir del paso con una frase del tipo: "la amistad es buena", "jugar es divertido" o "me gusta el color verde". El asentimiento instantáneo que se producirá en su interlocutor lo hará pensar en los perros de Pavlov como los reyes de la espontaneidad.
Si usted es padre, puede darse cuenta del nivel de contaminación que ha sufrido contestando las siguientes preguntas:

1) después de finalizar la última reunión con su jefe:

a) propuso ultimar detalles en una futura reunión
b) le dijo que pondría todo en el proyecto para que funcione
c) le pidió un "a-ba-zooo"

2) la última vez que jugo al fútbol, al recibir una patada:

a) se levantó y siguió jugando
b) le dijo al infractor que su madre se dedicaba a la prostitución
c) se extraño de que nadie le consultase por qué estaba triste y cantase una canción sobre la importancia de no lesionarse

Una vez realizado este test, tendrá los resultados en aproximadamente 45 días hábiles.
Más adelante trataré de retomar el tema. No aseguro nada porque hace dos días que vengo escuchando que "por favor y gracias son palabras de poder" por parte de una caja registradora de Barney, así que quizás el próximo post sea sobre como me divierte jugar con mis amigos. Lo bueno es que -si son como lo amigos de Barney- tendré asegurada la multiculturalidad.

jueves, 24 de julio de 2008

La vida con uno mismo (autobiografía no autorizada)



Mirando retrospectivamente, tengo que decir que eso de que uno es el que mejor se conoce no siempre es cierto, más bien tiendo a pensar en el sentido contrario. No hecho mano a directores espirituales o psicoanalistas para sostener mi afirmación, sino que la explicación viene porque uno se porta con uno mismo como una madre negadora (el paradigmático caso de la madre que atribuía a la ingesta de embutidos lo que había provocado el exceso de alcohol nos puede ilustrar esta posición) Es decir, uno se apaña a si mismo. Lo que sí hay que reconocer es que nadie pasa tanto tiempo consigo como uno mismo, y eso le permite estar tras bambalinas en tantos hechos a cuyo conocimiento nunca nadie accede. No hablo aquí de las buenas obras realizadas sin segundas intenciones o de las renuncias internas sepultadas en el anonimato; siquiera de esos pensamientos demasiado terribles para ser vocalizados; hablo de actos más bien ridículos que no trascendieron ni lo harán nunca, y que solo pueden realizarse en la presencia de alguien de extrema confianza: uno mismo.



Planteo una lista arbitraria de estos actos baladíes para que cada uno haga los ticks que le correspondan:

a) hacer caras frente al espejo (en general, pero podríamos ser más específicos y agregar "en el ascensor")

b) después de llevarse por delante una baldosa obscenamente, trotar un poco más para aparentar que esa era la idea en primer lugar.

c) hablar con uno mismo en voz alta.

d) mirar en la página de las soluciones para destrabar un crucigrama o cambiar ilegalmente la ubicación de cartas en un solitario que va encaminado.

e) desprenderse de un gas (y no hablo de metano) en un lugar público y negar la autoría del hecho.

f) hacer en clase una pregunta ininteligible para cualquier intelecto humano y ceder a la primera reformulación del profesor para salvar la honra.
Ejemplo: - ¿puede ser que el concepto de naturaleza en Marx esté infiltrado por los presupuestos darwinianos en lo que tienen de no-dialéctico?
- ¿usted quiere saber si la palabra "naturaleza" se escribe con "z" o con "s"?
- eeehhh....sí, eso.

g) mear en la ducha.

h) ver a un semi-conocido que viene caminando de frente y evitar el contacto visual mirando con sumo interés un punto indeterminado (o más bien determinado hacia el otro lado)

i) haber realizado alguna de las acciones antedichas y mentir al respecto.


RESULTADOS


0-3 respuestas afirmativas:
hay dos opciones: o es usted un hipócrita mentiroso o tiene menos de 2 años. En el primer caso reconsidere su postura frente a la vida. En el segundo, lo felicito por su precocidad lectora.

4-6 respuestas afirmativas:
usted todavía puede salvarse. Un par de tropezones no son caída (aunque esto no justifique actuar como lo dice la opción 'b') Le diría que cambie su entorno y empiece a juntarse con gente de menos de 2 años, pero el problema es que su entorno es usted mismo. En resumen, sólo es cuestión de tiempo para que vuelva a realizar el chequeo y se encuentre en la categoría siguiente.

7-9 respuestas afirmativas:
¿que si es usted una mala persona? Malo es Darth Vadder. Usted es malo como es malo echarle Pepsi al Fernet: no está penado, pero todos saben que está mal. Por suerte para usted, el único que tiene conciencia de que usted es malo es usted. Quizás sea tan malo que le gustaría delatarse a usted mismo. Pero usted es malo, no imbécil.

10 respuestas afirmativas:
o miró usted otra lista, o le hicieron mal los embutidos, o es un niño de 2 años al que he sobreestimado, ya que los ítems son solamente 9.

¿Ve? Lo he ayudado a conocerse a usted mismo sin necesidad de recurrir a Osho, Bagdivedanta Swami Praduphaba, al Yogui Shankaracharya o al Oso Yogui. Y tampoco tuvo que comprar la revista Para Tí. Eso sí, si se acaba de dar cuenta de que no lo gusta lo que encontró, jódase. Se lo merece por mal tipo.

jueves, 17 de julio de 2008

¿Qué te encuesta?


Cuentan que, hace mucho tiempo, una plaga de ratas invadió el poblado de Hamelin. En ese contexto, un hombre tomó su flauta y salió del pueblo tocando algunas melodías. Después de dos horas de caminata, se detuvo: nadie lo había seguido. Está fábula (conocida como "el autista de Hamelin") encierra una magnífica moraleja: si vas a hacer arte, asegurate que te sigan las ratas.

Por eso, habiendo recorrido ya un trecho en este blog, es tiempo de mirar hacia atrás para escuchar a las rat... a los lectores. Es así como surge la idea de hacer una pequeña encuesta, que me ayude a tener un pequeño feedback sobre lo recorrido. No es demasiado larga y, si bien lo piensa, si ya llegó hasta acá es que tanto para hacer no tiene.


1) El blog en general es:

a) notable

b) sublime

c) lo mejor que leí en mi vida

d) sin palabras (en un sentido positivo)

e) el motivo por el cual los no hispanoparlantes deberían aprender castellano

f) menos de lo que esperaba (un momento...¿este no es el blog de Martiniano Molina?...perdón, me confundí)


2) Los temas tocados son:

a) muy interesantes

b) de una sorprendente actualidad

c) de una importancia que los hace eternos

d) las palabras justas que necesitaba escuchar en el momento oportuno

e) todas las anteriores


3) Cambiaría del blog:

a) nada

b) que la frecuencia fuese diaria, ya que he desarrollado un síndrome de abstinencia de este blog

c) mis facultades mentales cuando creo que lo escrito es aburrido o no se entiende

d) la cantidad ínfima de lectores por una mayor

e) que se desarrolle un sistema para que se pueda donar dinero para el autor

f)


4) Lo que más destaco del autor es:

a) su magnífica pluma

b) su agudo sentido del humor

c) su luminocidad intelectual

d) su capacidad de autocrítica

e) por lo bajo, todas las anteriores


Si quiere agregar algo, ya perdió su oportunidad; para eso estaba la opción vacía de la pregunta 3. Pero si aún le quedan loas atragantadas, puede escribirme a ppbenegascox@gmail.com (todos saben lo feo que es tener las loas en la garganta)
Aprovecho para agradecerle por la oportunidad que me da para seguir mejorando este blog, el cual diría que es un poquito de todos de no ser porque es falso, ya que es solo mío. Gracias de todas formas.
Related Posts with Thumbnails