lunes, 14 de marzo de 2011

Vikingos eran los de antes


825 d.C. En algún lugar de Gran Bretaña. 14:05 hs.

(Ulrich, Olaf y Lars beben unas hidromieles mientras se toman un descanso después de arrasar con una villa)

Ulrich: - Vaya batalla ¿no? Me estoy muriendo de hambre.

Olaf: - Yo estoy satisfecho; colmada mi hambre de victoria, saciada mi sed de sangre enemiga vertiéndose negra sobre la tierra yerma que...

Ulrich: - ¿Y tú, Lars? ¿qué comes?

Lars: - Una ensaladita de rúcula, tomate, manzana y choclo. Es que si no en los saqueos de la tarde me siento pesado.

Ulrich: - ¿Seguro que no quieres un poco de este cerdo asado?

Lars: - ¿Sabes cuantos cráneos debes partir para bajar las calorías de eso que comes? Espero que los bretones manden refuerzos, porque me parece ver un flotador por allí.

Olaf: - No iba a decirtelo, Ulrich, pero me pareció que dos bretones cuchicheaban al respecto.

Ulrich: - ¿Qué decían?

Olaf: - No lo sé. Justo le clavé un hachazo en la cabeza al que estaba hablando y no pude escuchar más. Es que me molesta la gente que cuchichea. Ya saben como dice el dicho, "secretos entre dos no son de Odín".

Lars: - Pero no te preocupes, ahora terminamos nuestra marcha y volvemos a la dulce y fría Schladanlykckyj donde podrás ponerte en forma. ¿Ya saben lo que van a hacer en las vacaciones?

Olaf: - Yo me quedaré en casa enseñándole a mi hijo a matar cachorritos usando los artefactos de cocina de su madre.

Ulrich: - Yo creo que aprovecharé unos días que me quedan de la campaña pasada, los haré coincidir con el feriado del OkThorberfest y me iré al nuevo continente que descubrimos. Al parecer, los locales administran casinos. Además, dicen que si les das 1 oveja, te dan un papelito que vale por dos ovejas al año siguiente. Y ustedes ya saben cómo me gusta la magia.

Lars: - ¿Y los de Recursos Humanos no te pusieron trabas?

Ulrich: - Al principio sí, pero cuando presenté la cabeza del Gerente clavada en una pica se flexibilizaron un poco. Sobre todo porque vieron que no había forma de que el Gerente se enterase.

Olaf: - De todas maneras, el problema que podés tener ahí son los de auditoría interna. Esos hombres sí que son unos bárbaros.

Lars: - No sé si no los prefiero. Tú porque no fuiste al outdoor en el que nos hacían hacer ejercicios de confianza. Debíamos dejarnos caer para que el otro nos atrape.

Olaf: - ¿Cuál es el problema? He visto a los bretones hacer ese tipo de cosas todo el tiempo.

Lars: - Y así les va. El problema es que nos tendrían que haber dicho que dejásemos las lanzas primero. Perdí algunos buenos amigos en ese outdoor.

Ulrich: - ¡Pero que no decaiga! Piensa que todavía nos quedan algunas ciudades para saquear. ¡Nuestras hazañas quedarán marcadas en los anales de la historia!

Olaf: - Eso no. Yo en eso soy un muchacho respetuoso. Sólo violo mujeres a la antigua usanza.

Ulrich: - Quiero decir que se recordará lo que hicimos.

Lars: - Para eso estaría bueno dejar alguno vivo ¿no? Digo, porque si no lo tenemos que contar nosotros y van a decir que es tendencioso.

Olaf: - Bueno, yo me voy yendo porque armamos un partidito con los muchachos para amenizar la espera.

Lars: - Bien ahí ¡hacha y tiza!

Ulrich: - Esperemos que ninguno pierda la cabeza. La decapitación de Magnus fue innecesaria y dejó al equipo con 10. Al equipo de Magnus.

Olaf: - Entonces espero que no se vuelva a perder la pelota.


Lars:- ¿Te fijaste? Debajo de la sangre y el barro se podía ver el chaleco descosido.

Ulrich: - ¿Estaba descosido? No hay nada que hacerle, vikingos eran los de antes.


viernes, 4 de marzo de 2011

In cómodo way


La bestia humana es un bicho complicado. Y su complicación viene precisamente de ser algo más que un bicho. Mire el reino animal y verá que los animales se pelean, se aparean, juegan y -circunstancialmente- algunos se comen a los otros, pero nunca nunca se incomodan.

Pienselo, ¿alguna vez vio un animal carraspear, bajar la mirada, ponerse colorado o desviar la vista? Bueno, quizás lo haya hecho, pero que tenía que ver más con un pedazo de comida atravezado en la garganta que con la vergüenza. Su perro bien podría soltar un sonoro pedo en medio de una comida y seguir echado pensando en lo que quiera que sea que piensan los perros cuando están echados (y que no descartamos que tenga que ver con la relación entre la racionalidad y la incomodidad en los humanos) Pero no nosotros. A los seres humanos no nos hace falta llegar a niveles tan explícitos para frotarnos las manos nerviosamente o cruzarnos de brazos defensivamente. No, no. Darse cuenta de que uno está tocando un tema que no debería, que ha dado más información de la pertinente o que su interlocutor parece buscar un perro echado para atribuir una acción desafortunada nos basta.

Incluso, dentro de la personas, tenemos diferentes niveles. Existen algunos especímenes sinceramente difíciles de incomodar; otros que se incomodan cuando la circunstancia lo amerita y un tercer grupo que tiene la virtud de incomodarse por pelotudeces. Y yo tengo el carnet vitalicio de este último e inmortal conjunto. Dicho sea de paso, quizás sea esta característica la que ha hecho que desarrolle mi sentido del humor, porque el humor permite... ¿Que no le parece que haya desarrollado ningún tipo de sentido del humor? Caramba.

(silencio incómodo)

Pues bien, váyase al carajo. Que eso es lo bueno de escribir, que uno no está frente a frente para hacerse cargo de lo que el otro puede estar pensando. Es más, en este momento podría tener prácticas de perro echado y usted ni se enteraría. No, no la de pensar en la relación entre racionalidad y capacidad de incomodarse en los humanos. Eso, lo del pedo. Pero no lo siga diciendo que esto ya parece un espectáculo de Jorge Corona.

Como sea, la cuestión es que recientemente descubrí que en el párrafo de arriba estaba equivocado, y que la capacidad de incomodarse no es una prerrogativa del contacto directo. No, no, que va. Hay una manera de que esa incomodidad se traduzca en torpeza social y que esta, a su vez, quede inmortalizada. O por lo menos almacenada por 15 días: el contestador automático.

Está claro que uno llama a otra persona con algún fin. Más no sea el de hablar con esa misma persona. Pero, de repente, después de que el tono suene 4 veces, nos atiende una voz que nos comunica que tenemos 5 segundos para preparar un monólogo. Un monólogo que debe contener la información necesaria (ni sobreabundar, ni dejar de lado elementos esenciales) y que solo tenemos una oportunidad para grabarlo. En medio del nerviosismo que esto genera y, como si todo esto fuese poco para los nanosegundos que tenemos de preparación, la voz también nos pide que recordemos alguna información sobre la dinámica de la llamada que nos servirá para después: "cuando finalice, corte. O presione numeral para más opciones".

¿Pero qué tipo de presión es esa? ¿sin practicar? ¿sin segundas oportunidades? No somos comediantes de stand up, no acostumbramos improvisar, rara vez monologamos. Como es previsible, las más de las veces el resultado es desastroso.

"Hola, soy Pablo, quería...este....decirte, por lo del otro día... No, a ver. Te llamaba porque nos ibamos a juntar con Juan como habíamos dicho el otro día. Ah, cierto que no estabas. Bueno, el otro día nos juntamos con Juan en....este...en este lugar...¿como se llama? Bueno, no importa. Nos juntamos y dijimos de juntarnos. De nuevo. Pero con vos también, obvio. ¿Para qué estaría llamando sino? Y queríamos quedar, así que llamame. ¿Dije que era Pablo? O llamalo a Juan. O vemos. Y...este....chau. Nos vemos. Llamame cuando escuches el mensaje. Porque antes dudo que...je, je, en fin. ¿Ahora qué tenía que hacer? ¿se apretaba numeral? Soy Pablo. Chau".

¿Como errar tanto en tan poco tiempo? Y eso que estoy omitiendo las búsquedas de palabras básicas olvidadas por el pánico escénico, los cambios de voz impostada que tanto nos avergüenzan y los chistes fallidos que tantos golpes merecen y sobre los que tan bien nos podría ejemplificar un contestador automático promedio.

Por eso es que, ahora, apenas escucho "Este es el contestador de..." corto. Prefiero volver a llamar y ahorrame el intento de suicidio. Por eso le recomiendo que siempre tenga un monólogo preparado para salir del paso. Algo suscinto y reutilizable del tipo: "Hola, soy Pablo. Llamame". A menos que no se llame Pablo. Entonces está por las suyas.

Al finalizar el artículo deje su comentario. O de lo contrario disfrutelo con salú.



martes, 1 de marzo de 2011

Historias mínimas VII


No sé si frecuenta los mismos lugares virtuales que yo, así que quizás no le pasó pero el año pasado, pasada la primera quincena de diciembre, empezó a correr en la blogósfera un imperceptible olor a vacaciones. Las publicaciones generales se empezaron a dilatar hasta que el primero puso el cartel de "cerrado por vacaciones" y ahí...ahí cada cual fue hijo de su propia madre. Ya en marzo y con el comienzo de clases escolares, vemos a los rostros de ayer volver acomodándose la corbata o tratando de recordar como se caminaba con tacos. Si bien todavía estamos haciendo el recuento, y no sabemos cuantos han quedado en el camino, lo que sí sabemos es que desde este espacio no nos dejaremos amendrentar y nos mantendremos sin corbata ni tacos hasta nuevo aviso.


Eso no sonó demasiado bien.

Nos mantendremos sin corbata solamente. No, no porque usemos tacos sino porque justamente nunca hemos usado...bueno, pero fue para probar cómo era, no porque...igual tampoco es que era una costumbre. La cosa es que hemos vuelto sin querer crear demasiadas expectativas. Y nada mejor para aplacar las expectativas que recomendar la lectura de los post del año pasado. Y, ya que estamos, dejar aquí una nueva entrega de la muestra de pereza escriturial más grande que se haya visto. No, no son las 'Breves e inconexas'. No, tampoco las 'frases históricas'. ¡Que no! ¡que no me voy a poner tacos! Va la séptima entrega de las historias mínimas, a pesar de que en esta oportunidad bien podrían ser 'historias inconexas' o 'breves y mínimas'. Aunque el segundo suena a título de película francesa sobre las fantasías de una mujer mediocre.

Como sea, usted ya sabe como es esto; leer las Historias mínimas es como correr barranca abajo: si puede seguirlo puede ser divertido, pero si no, probablemente tropiece y todo sea confuso y doloroso.


Conversación entre punguistas:

- ...y por eso nunca pensé que vos lo tenías que hacer.

- Gracias por charlarlo conmigo, loco, la verdad es que me sacaste un peso de encima.

- ¡La puta! ¿cómo te diste cuenta?

______________________

- Que una mujer use push up ¿se puede considerar 'publicidad engañosa'?

______________________


Frases que no tiene sentido:

(escuchado por ahí)

- ...y por eso le conviene directamente presentarse allá.

- Gracias.

- No, al contrario.

¿Qué sería lo contrario de "gracias"? (Que no diga "de nada". Que no diga "de nada"). No, no es "de nada". "De nada" es la respuesta de "gracias", no su contrario. Más bien sería decirle al otro algo así como que lo que hizo me perjudica gravemente. Aunque tendría que ser más breve y tener punch.


- ...y por eso le conviene directamente presentarse allá.

- Gracias.

- No, al contrario.

- Bueno, en ese caso $%&@!!!

______________________


Grandes robos de la historia:


- Asalto al Great Train que iba de Londres a Glasgow(1963)

- Atraco al Banco Nacional de Irak (2003)

- Desvalije del Depósito de Seguridad Knightsbridge (1987)

- Estafa de Bernard Madoff (2009)

- Partido Boca-Oriente Petrolero (1991)

- El abdominazer (no importa cuando fue. Es una estafa)

______________________


En las televisiones del subte pasan una campaña de fomento a la lectura infantil por parte de varios famosos. Uno de ellos es Alejandro Fantino que (más voluntarioso que lúcido) dice lo siguiente muy suelto de cuerpo: "te aseguro que una página de cualquier libro equivale a 2 meses de televisión".

Así las cosas, las 920 páginas de "Los endemoniados" de Dostoievsky equivaldría a...153 años y 4 meses de televis...¡SOLTÁ ESE LIBRO QUE TE VA A PUDRIR LA CABEZA!


(Gracias, Ale. Pero dejá)

______________________


Dolores que duelen

Hay dolores que duelen el doble. Porque duelen físicamente, y porque duele saber que esas cosas antes no dolían:

- Dolor de cintura post-futbol (¡¿de cintura?! El ciático es un nervio que te sale cuando cumplís 80 años).

- Dolor de torax después de un topetazo que duele cuando toso. O me río. O estornudo. O trato de levantar los brazos. O me doy vuelta en la cama.

- Dolor de todo el resto por no calentar antes ni elongar después.


Y no, el abdominazer no ayuda para nada. Menos que menos en tacos.


miércoles, 9 de febrero de 2011

Carta abierta a Pipo Pescador


"...el viajar es un placer..."

(Pipo Pescador, formador de opiniones
infantiles contemporáneo)


Debo reconocer que abrigaba mis dudas. Sobre todo cuando los pasajes me terminaron costando el cuádruple de lo que podrían haberlo hecho. Ni hablar cuando en el mismo aeropuerto la gente de la aerolínea me llamó por los altoparlantes (esos que siempre nombran a otros) para decirme que, por obscuras razones que ellos desconocían, mi pasaje no había sido emitido. Que le deseaban la mejor de las suertes a mi consorte y nuestras dos hijas en el viaje. Que seguramente las alcanzaría en el próximo avión y que todo es subsanable con un poco de buena voluntad y una visión no lineal del tiempo. Probablemente fuera que me había levantado a las 4:30 am, o quizás la idea de que ese escenario se presentaba más negro para la aerolínea que para mí, pero ni siquiera llegué a preocuparme. Pero sí reconozco que mis sentimientos no se asemejaban a lo que llamaríamos placenteros. De ninguna manera.

Señor Pescador, si en algún momento tuve dudas también es cierto que ellas se disiparon al momento de llegar a destino. Tendido en una hamaca, contemplando las sierras, Esperando a Godot no tiene otra que esperar. Y está bien que así sea, pues las nubes volvieron a tener formas ("¡un camello arremetiendo a la carrera! ¡una luna con cara de hombre avaro!") Cuando volteo la cabeza, descubro que a un metro hay un colibrí polinizando (¿los colibríes polinizan? ¿se dice colibríes o colibrís?) Pero me dejo llevar, Señor Pescador (¿puedo decirle señor Pipo?) lo cierto es que el contacto con la naturaleza pareció confirmar su apotegma. Lamentablemente, en esos momentos me da por pensar (un defecto mío, sin duda) y me encontré con algunos peros indisimulables.

En primer lugar, pensé que el "estar en contacto con la naturaleza" es, cuanto menos, vago. Por supuesto que disfrutaba de la vista y el contacto con el pasto. Pero, seamos francos Pipo, uno quiere una naturaleza parquizada. Agua caliente, microondas y -por lo pronto- una hamaca para poder disfrutar mirando una naturaleza salvaje que tiene que estar más allá del alambrado. Y confirme esto cuando nos cambiamos a un lugar más cercano al monte y, por tanto, a los bichos. La primera noche me costó conciliar el sueño por una serie de ruidos entre los que destacaba uno que parecía de una alarma de auto siendo arrastrada. A la mañana siguiente, logré descifrar que el ruido venía del baño. Detrás de la puerta encontré una chicharra o cogollo. Lo que usted bien puede conocer como una cigarra. Ahora, quítese la imagen fabulesca de la cigarra y deje de tararear a Mercedes Sosa ("cantando al sol como la cigarra, después de un año bajo la tierra...") No, no. Más bien piense en el malo de Men in Black I con banda sonora de Sepultura.


"¡Ah! ¿el baño estaba ocupado entonces? Disculpe".

Cuando medí a la bestia comprendí que si le daba con la ojota probablemente me la afanase. Y le quedase chica. Aun con el temor de que matar a un ser de esas proporciones me acarreara denuncias penales de sus familiares, le dí con el estropajo. Ahora, ¿no era eso "contracto con la naturaleza"? ¿sólo los delfines y las mariposas forman parte de la naturaleza? Naturaleza parquizada, Pescador. No lo olvide.

Entiendo que esto no tiene nada que ver con usted, pero se lo comento porque por ahí le sirve. No tengo claro para qué, pero guardelo en algún lado. Y además lo segundo sí lo involucra. Cuando usted dice que "el viajar es un placer" ¿se refiere al hecho de trasladarse de un lugar a otro o lo aplica lato sensu a toda incursión fuera de los terrenos de la propia morada? Porque si usted pondera el traslado mismo, que quiere que le diga, lo suyo es de una pelotudez supina. Perdoneme si soy duro, pero es así. Eso o el único contacto que tuvo con un niño fue en un recital. Porque viajar con niños es bastante parecido a un recital, pero estando del lado del público. Que además no salta y grita como los pequeños a su cargo sino que fue a ver una ópera.

Por eso, por el respeto que le tengo, asumo que habla de la experiencia de estar en otro lugar. Y estoy bastante de acuerdo, si ese otro lugar esta parquizado. Y tiene un estropajo.

Saludos cordiales.

lunes, 31 de enero de 2011

Los secretos de los secretos de Harry


No es raro que la vida personal de un autor ejerza una poderosa influencia sobre su obra. Que aquellas cosas que impactan e incluso determinan a una persona se traduzcan luego en personajes, lugares e historias. Al parecer Beckett escribió Esperando a Godot en una situación -justamente- de angustiante espera; las semejanzas entre el padre de los hermanos Karamazov y el propio padre de Dostoievsky están lejos de ser casuales y su novela El jugador es casi autobiográfica; dicen que la visión negativa de la naturaleza humana de Hobbes tiene que ver con que su madre lo parió antes por el miedo que le provocó la noticia de que la "Armada Invencible" había zarpado hacia donde se encontraba.

Ahora bien, si es verdad que la propia experiencia es una fuente ineludible para la elaboración imaginativa, también lo es que un autor debería poder tomar cierta distancia para que la obra no se transforme en un deforme diario personal. Al plantear esto, lo primero que nos viene a las cabeza es el paradigmático caso de Gervasio Iturralde, cuya novela más conocida abreva directamente de su experiencia de divorcio. Algunos sagaces habrán descubierto en el título "Maldita perra" una solapada alusión a su ex cónyuge, pero sin duda hombres menos perceptivos también habrán sabido leer entre líneas hasta encontrar referencias en el título del capítulo IV ("Me gasté la plata de tu cuota en los burros") o en del XII ("Loca como tu padre, culona como tu madre").

Más sutil, pero igualmente testimonial es la novela del autor guatemalteco Ricardo Escoria, que refleja las idas y vueltas de la tormentosa relación con su mujer, Noelia Barbamonte. Noelia aparece como el personaje principal de la trama, en la que pasa de ser la elogiada heroína -fruto de un buen momento de la pareja- a no aparecer durante 3 capítulos por haber quemado la camisa preferida del autor. En tiempos directamente malos, la encontraremos haciendo cosas ridículas y humillantes como chocarse contra un farol sin motivo alguno o caer en un implausible agujero lleno de estiércol en pleno centro de la ciudad. Así, mientras la introducción (escrita cuando planeaban un viaje por la Toscana) la presenta como "la mujer que -como Helena de Troya- amerita la colisión de naciones por su amor", el capítulo XI, llevado al papel justo después de la vuelta, dice que se trata "de una mujer -como Helena de Troya- histérica, adúltera y medio putona". La prosa traiciona a Escoria (al parecer, a esa altura también lo hacía Noelia, con cierto Pietro que conoció en la Toscana).

A veces los libros son portadores de venganzas póstumas, de ucronías en las que el autor puede cambiar el traje de humillado por el de héroe, como en el clásico de Alberto Gramponi "El matón del colegio", escrito como venganza... bueno, al matón del colegio. En él, el grandote terminaba siendo humillado por un alumno hirsuto y menudo que lo hace llorar cuando le muestra que es incapaz de conjugar un verbo irregular. Hasta tal punto buscaba una reivindicación que ni se molestó en cambiarle el nombre a los personajes. Lo negativo (o tremendamente positivo, según se vea) es que, al leer su descripción como "un hombre menor, concebido en un lupanar; el primero entre los dipsomaníacos", el otrora matón no supo decodificar en el contenido un "borracho hijo de puta". Incluso agradeció el homenaje.

Como verán, el fino límite entre la realidad y la fantasía no siempre se corta por el lado de la realidad. Existen ocasiones en las que no es el autor el que expone una novela sino una novela la que expone a su autor. Un mayor desarrollo de esto puede encontrarse plasmado en el libro "La obra de Pablo Benegas o el Best-Seller ignorado".

Esperando no haber arruinado algún conato de novela o la imagen de sí mismo de alguno, me despido atentamente.



PD: por si se estaban preguntando, el título hace referencia a la película de Woody Allen Los secretos de Harry, en la que el personaje principal es un autor que se gana la enemistad de su circulo íntimo por retratarlos en sus libros. Si, hubiese estado mejor si no lo explicaba.

jueves, 27 de enero de 2011

Manual para padres primerizos


Creame, yo lo entiendo. Usted es un as de los balances; un tigre para las negociaciones; un monstruo de la informática o un tiburón para las finanzas. Y sin embargo, se halla ante esta situación como si fuese un quinceañero. Es que usted estaba preparado para todo. Para todo menos para lidiar con lo irracional. Y es así que, súbitamente, se ha quedado sin armas. Superado. Abatido.

Pero esto no tiene que ser así. No, señor. Yo creo que a usted lo que le falta es un poco de información, nada más. Con saber algunos datos de antemano puede preveer mejor sus acciones y reacciones.

Dado que los consejos para tratar con hijos adolescentes difieren (yendo desde la cercanía y contención hasta el uso coercitivo de una Magnum 47 pasando por la reclusión en una comunidad amish) en este análisis nos abocaremos al período neonato-infantil.

La vida es sueño: el primer momento en que uno se da cuenta de que se enfrenta a una forma de vida diferente es al momento de cotejar los criterios sobre cuando y cómo se debe dormir. Mientras usted considera que dormir es una de las pocas actividades donde un recién nacido debería ser autosuficiente, la criatura propondrá que su presencia es necesaria no sólo para conciliar el sueño sino también para mantenerlo. En este ajedrez de la acostada, su mejor opción será la de dejar el habitáculo sin que el infante se percate. Ah, pero esto no es tan fácil como suena. Mientras se desliza por el piso agazapado como un ninja, se encontrará insultando el momento en el que se le ocurrió ponerse jeans dado que el rozamiento es percibido por el agudo oído de su oponente (además de adquirir clarividente conciencia de los sectores del piso que tienden a crujir)

Por otro lado, cuando el niño alcanza un nivel de semi-racionalidad, la hora de dormir pasa a guardar una estrecha semejanza con un motín carcelario. Para que pueda captarla, me permito hacer una traducción simultánea de la situación anti-onírica.

- PAPÁAAAAAAAAAAAAAA!!! NO QUIERO DORMIR!!!

- (Tenemos demandas y queremos que sean satisfechas)

- NO ME IMPORTA. ACOSTATE YA.

- (Lo que piden es inaceptable)

- PAPÁAAAAA!!! VENÍIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!

- (Ejerceremos toda la violencia necesaria para que atiendan nuestros pedidos)

- BASTA PORQUE SI VOY TE DOY UN CHIRLO.

- (No nos obliguen a mandar al Escuadrón especial)

- PAPÁ!!!!! PAPÁAAA!!! PAPÁAAAAAAAAAAA!!!!!!!

- (Vengan, pero saben que no les será fácil)

- ACOSTATE EN LA CAMA Y YO VOY.

- (Depongan sus armas y entonces negociaremos)

- VENÍ Y YO ME ACUESTO.

- (Cuando se presente una autoridad competente y nos dé las garantías necesarias entonces entregaremos las armas)

Como puede ver, se encontrará en el papel de mediador hasta que se le acabe el caudal político o la paciencia.

El rastro: que la presencia de un hijo deja en un padre una marca indeleble puede entenderse en diferentes sentidos. Quién haya descubierto mientras daba una conferencia para 70 personas que el pantalón de su traje tenía un moco focilizado a la altura del muslo sabrá que el sentido literal es uno de ellos.

Después de un encuentro con una persona emergente (lo que antes se llamaba "en vías de desarrollo") uno debe chequear un par de lugares clave para ver si ha salido indemne: los hombros, las piernas y el pecho son los principales. Bah, trate de conseguir trajes descartables o un overall ad hoc.

El abrazo de la muerte: su pequeñín ha aprendido no sólo a caminar sino a hacerlo con bastante ligereza. Ustedes han desarrollado una relación más profunda y ahora, cuando vuelve de trabajar, el gurrumín corre hacia usted con amor profundo y casi un metro de altura.

¡Cuidado, hombre! Con un par de cálculos fáciles podrá entender que la ecuación resulta en un fabuloso golpe directo en las gónadas. No sabemos si se trata de un entusiasmo irreflexivo o de un astuto plan concebido para no tener hermanos, pero lo cierto es que si no quiere aparecer en uno de esos programas de "los mejores videos caseros" como el gordito al que le pegan en las bolas, tome las precauciones del caso.

Los enemigos: una de las ventajas de tener un hijo es que uno tiene la oportunidad de conseguir una prueba fehaciente de quienes son las personas que nos odian. ¿Qué cómo identificarlos? Muy fácil, son aquellos que caen al cumpleaños de su hijo y le regalan juguetes con sonido.

¿Por qué otro motivo alguien haría eso? No se puede ignorar la compulsión a la repetición de los pequeñajos. No se puede alegar ignorancia. Es por eso que, si recibe una caja registradora de Barney que se prende con solo mirarla, en realidad usted está recibiendo un pez envuelto en diario. Sólo que fabricado por Mattel.

Llegados a este punto, y habida cuenta de lo expuesto hasta aquí, si usted se está preguntando qué se necesita para ser un buen padre, la solución es muy simple: un jogging, un paquete de toallitas húmedas a mano, un protector y un destornillador serían todo. Pim, pam, pum. No, de nada.


Que lo disfrute con salú.

miércoles, 5 de enero de 2011

Kairós pregunta


Hasta la semana pasada todo era balances y deseos. El pasado reciente y el futuro próximo se veían emotivamente a través del prisma de la copa alzada. El presente era la tarima desde la que se veía todo: los proyectos, las relaciones, la vida misma. Pero hoy, cuando se despertó, se abrió ante usted el páramo del día a día y se dio cuenta de que ya estaba ante el 2011. Y pensó que más allá de que los ciclos de los astros nos ayudan a poder recapitular y a comenzar con nuevos bríos, lo cierto es que usted todavía tiene cuestiones inconclusas. No, no hablo de la reparación del grifo de la cocina. Sí, ya sé que no tuvo tiempo y que ahora que empiezan las vac...no, no estaba por llamar a un plomero. Hágalo usted, no me importa. Bueno, porque es su canilla. ¿Las mías? Bien, bien. Aunque hace poco tuve que arreglar las del baño y las dejaron girando para el otro lado. Es que no sabía que usted hacía ese tipo de cosas. Bueno, la próxima lo llamo. Chau, chau... ¿Eh? No, espere. Yo apuntaba a otra cosa.

Decía, removiendo en el baúl de la existencia, se da cuenta de que hay algunas cuestiones que arrastra no digo del año pasado, sino de hace mucho más tiempo, y que le gustaría cerrar de una vez por todas. ¡Que no estoy hablando de la canilla, hombre! De lo que hablo es de esas preguntas que lo atormentan, de esas inquietudes que vuelven a su cabeza una y otra vez por más que trate de taparlas con trabajo, ahogarlas en alcohol o asfixirlas con la programación de los canales de aire. No, no. Allí están ellas, listas para volver periódicamente, iguales a sí mismas. Como la saga de Martes 13. Por eso, lo mejor que puede hacer con esas interrogantes es exorcizarlas. Ponerlas sobre el tapete para que, aquí, entre todos, tratemos de darles una respuesta.

He aquí algunas preguntas sin respuesta, dudas existenciales y huevadas sin más:

1) ¿Por qué la prótesis preferida para los piratas mancos es un gancho?

Evitemos el chiste de que es la causa de que muchas veces también lleven parches en los ojos (porque les entra una basurita y se rascan) y tratemos el tema con la seriedad que merece. ¿Se trata de un convenio de la ART con el sindicato de estivadores? ¿qué ventaja reporta el gancho? ¿por qué no en forma de pinza o de brochette?

Aunque los motivos permanezcan misteriosos para nosotros, desde aquí queremos aprovechar los avances tecnológicos para hacer una propuesta que juzgamos más acorde a las necesidades de un pirata.



"¡Oh, no! Allí viene Puño azul y sus secuaces. Estamos perdidos"



2) "Si Tribilín es un perro ¿como es posible que Pluto sea una mascota y ladre y él no?" (escuchado por ahí)

Y ya que estamos, como puede ser que un ratón tenga un perro como mascota. La cosa es que si antropomorfizamos, antropomorfizamos a todos o no antropomorfizamos a nadie. ¿Qué es esto? Decime, Walt, que hay dos clases distintas de perros y vas a ver como el INADI te va a buscar hasta tu heladera. ¿Cómo que por qué? Porque es un insulto para todos los perros, o para todos los hombres, no sé.


3) ¿Debo seguir tratando de dejarme la barba o no?

Mucha gente tiene resoluciones de año nuevo. Yo todos los años tengo de nuevo la misma resolución: hacer el intento de que me crezca una barba.

Históricamente, he tratado de disimular mis rasgos juveniles. Históricamente he fracasado. Sólo un par de anteojos han conseguido no sólo palear mi astigmatismo sino también lograron que por lo menos me tengan como mayor de edad. Es por eso que desde que terminé el secundario he fantaseado sobre cómo quedaría con barba. En un claro caso de 'Qui natura non dat', mi así llamada "barba" pasa por las siguientes fases:


- A los 3 días da la sensación de que me hubiese afeitado ese mismo día, pero muy temprano.

- A los 5 días logra que todo el mundo al verme recuerde a Shaggy, de la serie Scooby Doo.

- A los 7 días se estanca en la "zona de impresentabilidad", en la que queda varada durante mucho tiempo.


Es por eso que mis intentos siempre suceden en verano. Lejos de todos, puedo permitirme probar abrigando la esperanza de que crezca algo más sustancioso. Mi esperanza ha sido sistemáticamente derribada. ¿Debo intentarlo nuevamente este año?

Mientras vamos solucionando esto, invito al lector a que nos convide con sus propias preguntas sin respuesta, tales como si el push up debe ser considerada publicidad engañosa (por los hombres) o qué les pasa a los zombies de las películas cuando los vuelven a matar.

Que lo disfruten con salú.


Related Posts with Thumbnails